Opinión

Burbujas financieras, drogas del dólar

Santiago Brugal*

La Habana. El órgano oficial de los mayores especuladores del mundo, el Wall Street Journal (WSJ), acaba de anunciar que se está formando una nueva burbuja financiera en los “mercados emergentes”, como un pronóstico metereológico que anuncia un nuevo huracán cuando todavía no se ha retirado el otro. Lo peor es que ello ha causado renovada euforia en los “inversores”. Dejemos que el propio WSJ, con jocosidad sarcástica, nos explique este nuevo fenómeno especulativo:

“Ahora que la crisis inmobiliaria de Estados Unidos forzó a la Reserva Federal a recortar las tasas de interés de corto plazo, todos quieren saber cuál será la siguiente burbuja. ¿Una de las respuestas más populares? Los mercados emergentes. Las bolsas en todo el mundo que más subieron fueron las de los mercados emergentes. La euforia se debe en parte a la creencia que el recorte (y la postura flexible del Banco Central Europeo) terminará por beneficiar a las economías de los países emergentes más que a otras economías. Recuerda que, después de las crisis de finales de los años 90, el dinero fácil fluyó al sector tecnológico de rápido crecimiento.”

Después de agregar que un estratega expresó que “es como 1998 revertido”, y otro manifestó que es “un espejo de 1998”, afirma que: “Hasta ahora, los países emergentes se han protegido muy bien de las turbulencias […], se han vuelto menos vulnerables y sus títulos bursátiles deberían subir de valor”. Otro economista se asombra de “la posibilidad de que se esté formando una burbuja” ha sido motivo de regocijo en vez de cautela: “Muy pocas personas dicen: No es una burbuja, dicen Sí!, es una burbuja!”.

Por último WSJ plantea (y esto sí que merece un premio periodístico Púlitzer), que la lógica de las burbujas financieras es de “naturaleza humana”: “El entusiasmo de los inversionistas por ser los primeros en entrar a la siguiente burbuja se debe a la naturaleza humana”. Después de hacer referencia a un experimento en el que siempre se forma una burbuja, los participantes decían que estaban sorprendidos por no haber sido capaces de retirarse antes del colapso. El WSJ no quiso agregar que se refería a la naturaleza humana de los especuladores de la oligarquía financiera internacional.

El WSJ concluye con su acostumbrado cinismo, refiriendo lo que dice un director de una firma de inversiones: “Lo que pasa con las burbujas es que en realidad son divertidas cuando uno está en ella, ya que se gana mucho dinero”. Que se preparen los “mercados emergentes”, allá van los “inversionistas” a saquearles sus ganancias, como hicieron con los pobres estadounidenses que se quedaron sin dinero, sin vivienda, endeudados quizás de por vida y encima, el gobierno utiliza parte de sus contribuciones en impuestos para “salvar” a los especuladores.

En realidad no se está formando una nueva burbuja financiera en los mercados emergentes: ya existe. Está creciendo como la “espuma” y no sólo en esos mercados. Esa “espuma” está dentro de una gran y descomunal burbuja: la del dólar. El término “espuma” es utilizado habitualmente por Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, planteando que es un “eufemismo” para evitar la palabra “burbuja”. Según Greenspan, la expresión “espuma”, entendida como un conjunto de burbujas, es la más apropiada debido a la diferente apreciación de la vivienda en los diferentes mercados. También se refiere a la burbuja financiera global inmobiliaria existente en varios países desarrollados, especialmente en España, además de la extraordinaria burbuja hipotecaria de Estados Unidos, que abarca a numerosas naciones a través de su contagio neoliberal, tantas veces negado y que todo parece indicar seguirá sin fiscalización.

El propio Greespan, refiriéndose a la especulación financiera, dijo que la crisis era “un accidente esperando por ocurrir” y que la apreciación del riesgo había caído hasta tales niveles insostenibles que los inversores tenían “adicción a los valores respaldados por la deuda que ofrecía una cierta rentabilidad extra sobre los bonos del Tesoro como si fueran cocaína”.

Entre las demás burbujas existentes se destacan la del precio del petróleo, inflado en más del 25 por ciento; la del oro, con más de 26 por ciento; la de los metales industriales y minerales preciosos; la de los biocombustibles; y, para colmo, la de los alimentos.

Por último, la inundación del mundo (no por el deshielo de los polos, que afortunadamente científicos rusos afirman que se están congelando nuevamente) de dólares cada vez con menos valor real, que seguirá ahogándolo todo con las inyecciones de liquidez de los Bancos Centrales y la rebaja de los tipos de interés. A lo que se agrega la imparable emisión del billete verde para pagar las deudas y financiar el irracional déficit de la economía estadounidense, que, además generan inflación en lo que denominan “exceso de liquidez global”, alimenta al resto de las burbujas.

Los terroristas financieros están iniciando una nueva guerra mercantil planetaria, mayor a la que acaba de estallar. Estas conflagraciones causan mayores daños que los huracanes e incluso que las guerras militares, porque las integran ayudando a crearlas, las estimulan y las sostienen. Oscuros nubarrones se ven en el horizonte del orbe, quieren “salir hacia delante” como en las guerras de Iraq y Afganistán, atacando a Irán. Los especuladores están de fiesta!

 

*Prensa Latina

Año V No. 57 Octubre 2007

 

Esperamos sus comentarios sobre esta investigación:  

Nombre:
E-mail

Comentario:


 

 

 

 

 

 
 

Archivo | Noticias diarias | Publicidad | Directorio | Suscripciones | Contacto

Revista Fortuna. Av. Juárez No. 88, primer piso, despachos 110 y 111 Colonia Centro. Delegación Cuauhtémoc.
México D.F. C.P. 06040 | Tels: 9149-9802, 29 | Tel/Fax: 9149-9822 | Suscripciones: 9149-9802

Diseño web, Weblex, pagina en internet, Diseño de Paginas Web en Mexico. Sitio web

Recomienda