Entre empresas
Nos comieron el mandado: Anierm
La exportación sigue centrada en el mercado estadunidense. A pesar de la existencia de los tratados de libre comercio, no se atiende la ventaja competitiva de las empresas mexicanas en otros espacios
Nydia Egremy
Los vientos de la desaceleración económica en Estados Unidos influyen negativamente en el flujo de exportación e importación de bienes mexicanos. De forma paralela, contra la expectativa que crearon los numerosos tratados de libre comercio que se firmaron en los últimos años, los mercados extranjeros no se han abierto a los productos nacionales. Las empresas mexicanas continúan exportando la mayoría de sus bienes hacia Estados Unidos y las industrias menos competitivas desfallecen sin solución a la vista.
El anterior es el retrato hablado de la problemática que enfrentan las pequeñas y medianas industrias en el proceso globalizador. Las llamadas Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) reclaman al gobierno mayores apoyos para subsistir, pues de un universo de casi 4 millones de Pymes, apenas 35 mil están en condiciones de exportar. Así lo expresa Enrique Hernández de Tejada, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (Anierm).
El dirigente de esta organización, creada hace ya 63 años, explica que la mayor dificultad para la mayoría de sus empresas asociadas radica en que se abrieron a la globalización de una forma muy desordenada. “Estamos muy rezagados porque no tuvimos las estrategias adecuadas para soportar esa apertura. Nos quedamos atrás y eso que éramos una economía en muy buen nivel. Aunque todavía somos un país de los más desarrollados, hemos caído porque nos han rebasado otros países”.
Hernández de Tejada reconoce que “nos comieron el mandado, esa es la realidad”. Ese rezago y parálisis de la industria obedece a la oferta de productos con mejores precios procedentes de otros países en el mercado internacional. “Tienen mejores costos de producción, mientras que gran parte de la industria mexicana ha dejado de producir”.
Como botón de muestra –explica– tenemos a Petróleos Mexicanos (Pemex), que en los últimos 20 años ha venido de mal en peor. “Hoy, Pemex produce menos de la mitad de los petroquímicos que producía entonces”.
Ya no hay tiempo
El dirigente de los exportadores e importadores del país señala que el entorno internacional está muy activo. Un ejemplo notable es el continente asiático –que hace unos años era una parte pobre del mundo– y ahora es una región muy fortalecida. En su opinión, la causa de ese despegue es que los empresarios y estadistas de esos países “le dieron a la economía la importancia que merece y no tanto a la política, que es el problema que tenemos en México”.
Enfatiza Hernández de Tejada: “Ya no tenemos más tiempo que perder, debemos hacer las reformas estructurales adecuadas para que empecemos a formar las cadenas productivas, que logremos alinearlas suficientemente para lograr ser competitivos y comencemos a tener una industria exportadora.
“En la actual economía globalizada, siempre hay algo que exportar; sin embargo, desafortunadamente para las empresas mexicanas, es poca la producción que logra ubicarse en los mercados extranjeros. Pienso que no hemos tenido la habilidad para movernos en el ámbito adecuado, porque no tenemos la competitividad”, reflexiona.
El análisis de la Anierm revela que uno de los sectores más afectados por la falta de competitividad es el textil. Sin embargo, quizás el caso más representativo es el de la industria petroquímica, porque Pemex dejó de surtir materias primas y ese sector sufrió graves pérdidas.
Esa tendencia tiende a agravarse, señala la organización, pues la paraestatal cada vez deja de surtir más productos y los fabricantes de la petroquímica secundaria están obligados a importar las materias primas para poder fabricar los productos de la cadena. En síntesis, ese desabasto los saca de competencia y tienen que importar esos productos para distribuirlos. “Como ése, hay ejemplos en todos lados, en todas partes: la industria mueblera casi desapareció”, asegura Hernández de Tejada.
En consecuencia, Anierm asesora a sus socios en la manera de ser competitivos en los canales de distribución. Aún así, es evidente que las Pymes carecen actualmente de recursos para sostenerse por sí mismas, por ello apuestan a las reformas estructurales. “De otra manera, no hay mucho que puedan hacer”, sentencia el entrevistado.
Este complejo escenario lo protagonizan 4 millones de empresas pequeñas y medianas. De ellas, apenas participan del comercio exterior unas 35 mil, lo que en términos de aportación al Producto Interno Bruto (PIB) del país es muy reducido. Basta señalar que en Italia las Pymes aportan entre el 35 y 40 por ciento del PIB en exportaciones. Aunque en México las Pymes siguen siendo importantes para el PIB, no participan en el comercio exterior. “Ni pintamos –dice Enrique Hernández–, es un porcentaje bajísimo”.
Pro México al rescate
Para el sector exportador se abrió una esperanza a partir de la creación de Pro México. Se trata del fideicomiso que sustituye al Bancomext para apoyar a las empresas exportadoras. Anierm es uno de los entes consejeros, lo preside la secretaría de Economía con Bruno Ferrari a la cabeza –aunque participan al menos cinco secretarías más– y tiene un fondo inicial de 80 millones de dólares.
“Algo es algo”, comenta el directivo de Anierm, quien explica que ese fideicomiso nace con la misión de fomentar la inversión extranjera y ayudar a las Pymes para que se encadenen directa o indirectamente en el proceso exportador.
“De esa manera, las empresas chicas y medianas se convierten en aliados encadenados hacia la exportación indirecta. No importa que haya inversión extranjera y que se diga que son los extranjeros quienes se están llevando todo. Pues sí, pero ¿qué hacen? Al final, reactivan la economía, reaniman a las empresas pequeñas y medianas mexicanas para que les surtan las materias primas y los servicios.”
Un ejemplo de esa reactivación exportadora lo constituye la industria automotriz. En ese sector, México es ya el décimo exportador mundial de automóviles, aunque se trata de empresas extranjeras asentadas en territorio nacional. En ese contexto, Hernández de Tejada puntualiza que en el armado de esos vehículos para exportación se requieren autopartes que se pueden fabricar en el país y servicios que se encadenan al proceso. Cita como ejemplo la posibilidad que la multinacional General Motors se instale en San Luis Potosí. Esa inversión “daría vida a cinco mil empresas que se instalarían alrededor de esa planta para darle servicio”.
En esa lógica de inversiones extranjeras, y para catapultar la economía exportadora mexicana, se observa con interés el proceso que lleva a cabo Japón. Este país tiene un enorme potencial industrial, pero carece en la actualidad de suficiente territorio para extender sus instalaciones; por esa razón su gobierno y empresariado decidieron mantener lo que denominan “la fábrica de ideas” en su territorio y salir al exterior en busca de espacios para ubicar sus fábricas.
“Ellos están interesados en México. Como el Tratado de Libre Comercio con Japón va muy bien, quieren que las empresas Pymes les den los servicios y materiales para que puedan producir aquí. Creo que es por ahí por donde debemos ir”, razona el representante de Anierm.
América, el mercado
A pesar de que México tiene tratados de libre comercio con países de todos los continentes, continúa exportando la mayor parte de sus bienes a Estados Unidos. “Es una desgracia”, asegura el dirigente de Anierm. Nuestro mercado cautivo, muy atractivo y cercano es Centroamérica, pero exportamos muy poco. Ahí nos ha faltado agresividad y competitividad”.
Considera que ha faltado apoyo gubernamental para promover más y variadas exportaciones. No existe, además, una marina mercante adecuada y los volúmenes fuertes de exportación se van por barco. Aunque se utiliza el ferrocarril para exportar los bienes, el flete debería ser mucho más barato, pero en ese caso compiten contra el transporte carretero.
–¿Cómo observa el comercio exterior con Europa y Sudamérica?
–También muy bajo. Estamos entre un tres o cuatro por ciento de nuestros volúmenes de exportación. Deberíamos tener más comercio. No hemos aprovechado los tratados de libre comercio apropiadamente. Con Brasil se abre una posibilidad. Durante mucho tiempo estuvimos sin hacer nada, se dijo que estuvimos dormidos. En la visita del presidente Luis Inacio Lula da Silva, éste reconoció que México y Brasil son países líderes de América Latina y que debíamos unir nuestras fuerzas para hacer algo por los demás.
Respecto a Estados Unidos, el presidente de Anierm estima que no es negativo que ese país sea el destino de la mayor parte de las exportaciones mexicanas. Desde comida tradicional y antojitos hasta ropa. Tenemos ahí alrededor de 50 millones de latinoamericanos (entre personas documentadas e indocumentadas), que constituyen un gran mercado con enorme capacidad de compra”.
Para esos consumidores se exporta el gran volumen de autos que producen las plantas automotrices, aunque eso significa una “semi exportación”, pues se trata de empresas estadunidenses. Adicionalmente, las empresas mexicanas aportan al mercado de latinos en la superpotencia aparatos y equipos electrónicos. “Pero para qué hacemos cuentas alegres. Todo está con Estados Unidos y no es bueno poner todos los huevos en una sola canasta, debemos tener varias fuentes de exportación”.
Por esa razón, Anierm anima a sus asociados a observar el potencial de los mercados de América Central y del Caribe. Después debíamos ver hacia América del sur, porque a pesar de que importan un gran volumen de productos estadunidenses, también lo hacen desde Europa y Asia. Esa demanda puede abastecerla México con más competitividad por su cercanía.
Año V No. 58 Noviembre 2007
|
|