Calderón: más pobreza

Mayor pobreza e inequidad social, empleos precarios, escasa competitividad y mínimo crecimiento, es lo que ofrece Felipe Calderón en materia económica a los mexicanos, aseguran especialistas. En los primeros 10 meses de gobierno se crearon 890 mil 502 fuentes de trabajo; sin embargo, en diciembre se perdieron 301 mil 452 plazas formales y en julio, otras 46 mil 976

Yenise Tinoco

El modelo económico neoliberal no ha dado resultados positivos en ningún país; sin embargo, el gobierno de Felipe Calderón se aferra dogmáticamente a éste, aun con los estragos sociales y financieros que produce: incremento de la pobreza rural y urbana, inequidad en la distribución de la riqueza y estancamiento en la economía, sostiene José Luis Calva, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (Iiec) de la UNAM.
Alfonso Bouzas, también investigador del Iiec, considera que los gobiernos emanados del Partido Acción Nacional (PAN) no realizaron ningún cambio en la política económica que se implantó desde la crisis de 1982. Agrega que, en todo este tiempo, sólo se han visto beneficiadas las grandes empresas trasnacionales en detrimento de la creación de empleos dignos.
Felipe Calderón, quien se denominó el presidente del empleo durante su campaña electoral, se comprometió a generar más de un millón de empleos al año. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, de enero a la fecha se crearon 890 mil 502 plazas formales; sin embargo, información publicada en la página del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reconoce que tan sólo en diciembre se perdieron 301 mil 452 fuentes de trabajo y el julio otros 46 mil 976.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el 54 por ciento de los empleos generados durante los primeros 10 meses de la administración calderonista son eventuales, y el resto, son trabajos mal pagados, con mínimas condiciones de contratación, jornadas extenuantes y escasa seguridad laboral.
Alfonso Bouzas indica que el trabajo se compra y se vende como cualquier otro insumo. En consecuencia, el país se encuentra en condiciones de permanente degradación social, humana y laboral. Y es que, según el economista, la alternancia en el poder, en ese sentido, se convirtió en un factor negativo: “a diferencia de los gobierno priistas, el PAN no conoce a la sociedad y promueve políticas poco afortunadas, que sólo han aumentado la brecha entre ricos y pobres”.
De acuerdo con David Rojas, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana, durante los primeros cinco años de la gestión de Vicente Fox cerraron 19 mil 898 mil empresas y en números globales se perdieron 529 mil puestos de trabajo, misma cantidad de trabajadores que cada año, a partir del gobierno de la alternancia, emigran a Estados Unidos.
Durante el gobierno foxista, el sector que creció fue el de comercio, 2.6 por ciento; es decir, 6 mil 308 nuevos comerciantes, mientras hay 10 mil 105 industriales menos, 7 mil 789 constructores que cerraron sus puertas y 2 mil 4 agroindustrias que desaparecieron.

El neoliberalismo

Luego de la crisis financiera de 1982, el entonces presidente, Miguel de la Madrid admitió la adopción de políticas recesivas, para acceder a préstamos de los bancos y organismos internacionales. Pero fue hasta principios de la década de 1990 cuando los gobiernos latinoamericanos, por la presión de las deudas adquiridas años atrás, se vieron obligados a aceptar el consenso de Washington, diseñado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). A los principales lineamientos establecidos por el consenso se le conoció desde entonces como neoliberalismo.
Las directrices económicas a seguir fueron: privatización, apertura de mercados y eliminación del control macroeconómico por parte del gobierno. A 25 años, los resultados no son los más óptimos, pues la vida de la población empeoró. De acuerdo con datos del Banco de México la población desempleada aumentó en un 30 por ciento y los mexicanos en pobreza extrema superan los 18 millones.
La Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (Cepal) publicó un informe en el que se afirma que, de 1990 a 2000, la pobreza en América Latina se agravó. De una población de 4 mil 500 millones personas, más de 2 mil millones viven sumidas en la pobreza. De ellas, 95 millones se ubican en pobreza absoluta. En México, poco más del 30 por ciento de los hogares urbanos viven bajo pobreza moderada, si se considera una línea de pobreza de un dólar diario.

Saldo rojo

Laura Juárez Sánchez, investigadora de la Universidad Obrera de México, señala que los dos gobiernos panistas (Vicente Fox y Felipe Calderón) impulsan las mismas políticas recesivas que mantuvieron los gobiernos neoliberales priistas, que sólo han causado pérdidas al país. Y agrega que en el caso del actual gobierno, su Plan de Desarrollo en materia económica “está plagado de buenas intenciones”, pero no habla de políticas específicas que reviertan el déficit de empleo, crecimiento y desarrollo en el país.
La investigadora señala que los recortes sistemáticos al gasto público, que promueve el gobierno de Calderón, inhiben la creación de empleos. Agrega que, constitucionalmente, el Estado tiene la obligación de impulsar el desarrollo económico y programas de fomento para el sector industrial, de servicio y del campo. Hoy, dichos proyectos y apoyos han desaparecido, algunos en su totalidad, otros parcialmente.
Antes, explica Juárez, el gobierno aseguraba reservas de alimentos, daba créditos directos a los campesinos, tenía programas de capacitación, protegía a los productores agropecuarios. El Estado visualizaba al campo como un sector estratégico para la economía, que producía los insumos para la industria, empleo, alimentos y arraigo de la población en sus comunidades.
Agrega que con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el gobierno mexicano dejó desprotegido el campo. Una de las principales cláusulas fue la eliminación de los subsidios gubernamentales a los agricultores. Sin embargo, Estados Unidos, que es el principal exportador de alimentos en el mundo, tiene las mejores condiciones de inversión, avances tecnológicos, mano de obra barata, los apoyos más altos y el Estado protege el mercado interno a favor de los productores locales.
La investigadora menciona que el sector industrial también fue golpeado por el (TLCAN), ya que la disminución de los subsidios gubernamentales hizo quebrar a las pequeñas y medianas empresas, que son las que producen el 80 por ciento del empleo en México, de acuerdo con el INEGI.
“De los micro negocios que aparecen supuestamente con las ayudas de los créditos que da el gobierno, el 80 por ciento quiebran en los primeros meses. Y al final del negocio, sigue vigente la deuda adquirida”, dice Juárez Sánchez.
Gerardo González Chávez, investigador del Iiec, menciona que Vicente Fox, con la creación del programa microchangarros, fue uno de los principales personajes en fomentar el empleo informal en México, ya que a eso se reducen la mayoría de los negocios emanados del apoyo crediticio.

Informalidad en aumento

Alfonso Bouzas asegura que el cáncer más grande que se genera en el país es la informalidad. “Hoy se tiene la oportunidad de comprar y vender de todo si está en el sector informal, donde se tienen jornadas extenuantes, escasas condiciones laborales, desprotección absoluta, evasión de impuestos; pero obtienen un ingreso, que por lo menos son tres salarios mínimos diarios”, dice.
El investigador comenta que en todas las zonas industriales del país hay propuestas de trabajo en las que se ofrece salario mínimo y jornadas terciadas. Nadie acepta la convocatoria, porque son trabajo degradado en condiciones que incluso la Organización Internacional del Trabajo censura; pero, hasta el momento, en México y en otros países se avala, ya que no hace nada para solucionar tal condición.
Bouzas sostiene que de continuar con esa filosofía conservadora, insensible a la realidad social, el costo a pagar por parte del gobierno será inevitable. “No es posible que esta sociedad eternamente asuma los platos rotos, algo tiene que pasar. Ya se están viendo consecuencias, los ciudadanos son presa fácil de la delincuencia”, comenta.
Laura Juárez señala que la falta de oportunidades en el sector formal de la economía ha generado un crecimiento explosivo de la informalidad, que ya superan los 11 millones 100 mil personas. Sin contar, agrega, el incremento de trabajadores en la economía subterránea y de la cual no se poseen cifras. “La gente entra a la economía subterránea no porque le guste aliarse con los narcotraficantes, sino que es cuestión de sobrevivencia. Tiene que ver con la siembra y producción de estupefacientes, tráfico de órganos, piratería, prostitución, etcétera”.
Para la investigadora resulta increíble que el gobierno pregone que en México el desempleo se ubica por debajo del 4 por ciento, una de las tasas más bajas del mundo y la menor de América. En países como Chile su tasa de desempleo abierto es de 7.8 por ciento; Perú, de 8.8; Venezuela, 9.8; Ecuador y Brasil, 10.1; Argentina, 10.5; Gran Bretaña, 5.5; España, 8.4; Francia, 8.6, y Alemania, 6.7.
José Luis Calva sostiene que no hay peores signos de inestabilidad económica que el desempleo y el subempleo, los cuales cada día van en aumento en el país. Agrega que México es uno de los mayores paraísos fiscales en el mundo y, en el caso de América, sólo es superado por Haití.

 

Gobierno ignora a la UNAM

El Instituto de Investigaciones Económicas (Iiec) de la UNAM desarrolló un estudio donde pronostica el crecimiento del país en los próximos 22 años y analiza las tendencias que seguirá la economía mexicana en caso de persistir en el mismo modelo. Los resultados son negativos para todos los sectores productivos del país, y con peores consecuencias para la sociedad en general: el documento concluye que habrá menores ingresos parta la población y continuará la disminución del empleo formal.
Jorge Basave Kunbardt, director del Iiec, dice que en el Instituto se creó un modelo económico opcional, en el cual se cambian las políticas que, en materia económica, hasta ahora ha seguido el gobierno federal. “Supone dejar atrás la estrategia neoliberal y pasar a una nueva, en la cual las políticas públicas tienen mayor incidencia en el desarrollo. Implica el aumento del gasto público y su reasignación manera eficiente.
“Además, se propone llevar a cabo una reforma fiscal basada en impuestos progresivos sobre el ingreso, con lo que se buscaría incrementar la inversión al menos en un 10 por ciento, la productividad en por lo menos 2.1 por ciento y un aumento del producto interno bruto superior al 6.4 por ciento”, dice.
El investigador comenta que los estudios han sido presentado en varias ocasiones a congresistas y funcionarios de la administración federal, sin que hayan recibido respuesta alguna. Mientras, “siguen cometiendo los mismos errores año con año”. (YT)

 

 

Año V No. 58 Noviembre 2007

 

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