Investigan a Grupo Zeta por lavado de dinero
Directivos y empleados del consorcio gasero Grupo Zeta, que durante la década de 1990 fueron investigados por la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, por el delito de tráfico de cocaína procedente de México, están bajo la lupa de las autoridades fiscales mexicanas por presunto lavado de dinero
Ana Lilia Pérez / David Cilia, fotos
Los problemas que enfrenta el Grupo Zeta con autoridades mexicanas y estadounidenses no terminan. Después de que el consorcio gasero más importante de México, propiedad de Miguel Zaragoza Fuentes y su hijo Jesús Zaragoza López, fue investigado por la DEA en la década de los noventa por tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, ahora la Secretaría de Hacienda mantiene abierta una investigación por supuesto lavado de dinero en contra de Oscar Matamoros Núñez y Sergio Cisneros Mata, empleados del Grupo Zeta en las oficinas centrales de Ciudad Juárez, Chihuahua,
Las investigaciones por blanqueo de capitales se centran en movimientos financieros multimillonarios realizados a través de cuentas bancarias a nombre de esos dos empleados con muchos años de servicio en la empresa y que mantienen una estrecha relación con Miguel Zaragoza Fuentes y su hijo Jesús Zaragoza López.
Las indagaciones de las autoridades financieras mexicanas apuntan al origen de los recursos descubiertos en cuentas bancarias abiertas a nombre de Matamoros Núñez y Cisneros Mata, pues la capacidad económica y el salario de ambos empleados del Grupo Zeta no justifican los movimientos financieros multimillonarios que realizaron en su nombre, por lo que su estrecha relación con Miguel y Jesús Zaragoza y la aparición de algunas de las empresas del consorcio como parte de las transacciones investigadas, pudieran apuntar a una participación directa de Grupo zeta en operaciones financieras ilícitas.
En 2003, la Administración General de Auditoria Fiscal Federal (AGAFF) abrió el expediente No. IPF5300011/03 en contra de Sergio Cisneros Mata, debido a que en sus cuentas bancarias el Servicio de Administración Tributaria (SAT) descubrió movimientos financieros (depósitos) por 750 millones de pesos, cuando se trata de un trabajador del área administrativa de las oficinas centrales en Ciudad Juárez, por lo que presume que este empleado era utilizado por los dueños del Grupo Zeta para ocultar cientos de millones de pesos, y cuyas operaciones son sospechosas del delito de blanqueo de capitales, como lo establece el artículo 115 Bis del Código Penal.
Para explicar el origen del dinero, Cisneros Mata argumentó ante la Secretaría de Hacienda que se dedicaba a la compra-venta de dólares, pero en la auditoría se encontró que este empleado del Grupo Zeta no está dado de alta en el SAT bajo ningún giro y que utilizaba un Registro Federal de Contribuyentes apócrifo. Adicionalmente será necesario aclarar de dónde provino el dinero, ya que la mayoría de los depósitos fueron hechos en efectivo y se investiga si los recursos fueron reincorporados a las compañías del Grupo Zeta.
En el expediente se cita a Industrias Pikin, S.A de C.V. como una de las empresas que le hicieron depósitos bancarios por lo menos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2000. Sobre esos depósitos, Cisneros Mata argumentó que correspondían a “operaciones accidentales” que realizó para dicha empresa, por lo cual no llevó contabilidad, ningún registro y tampoco conservó documentación que amparara los estados de cuenta bancarios.
Industrias Pikin, S.A. de C.V. forma parte de Grupo Zeta y su denominación alude directamente al sobrenombre utilizado por uno de los hijos de Miguel Zaragoza Fuentes, fallecido en un accidente automovilístico.
A raíz de que el nombre de su empresa salió a relucir en la indagatoria de Hacienda, Miguel y Jesús Zaragoza cambiaron la razón social de Industrias Pikin S.A de C.V. por Tanques de Acero del Bravo S.A. (Tabsa), con la cual operan hasta ahora.
Curiosamente en las instalaciones del Grupo Zeta en Ciudad Juárez la planta de Tabsa (ubicada justo a un costado de la oficina de Miguel y Jesús Zaragoza) aún tiene rotulado el nombre original de Industrias Pikin S.A. sobre la pared frontal en letras azul marino. Actualmente Cisneros Mata tramita un amparo ante las autoridades federales.
En noviembre de 2006, la SHCP inició una investigación en contra de Oscar Matamoros Núñez, quien ante el SAT se registró como “prestador de servicios de asesoría, administración y organización de empresas”, pero en sus cuentas bancarias de Banorte y Banamex se encontraron depósitos por 350 millones de pesos tan sólo en 2002. En esta investigación se involucra a otra compañía propiedad de Grupo Zeta, llamada Servicios Administrativos Atlas, S.A. de C.V., que recibió en su domicilio el citatorio de la investigación y el cual fue modificado para incluir el domicilio particular de Oscar Matamoros Núñez.
De acuerdo con el expediente IPF5300005/06, ninguno de los requerimientos fue respondido por Matamoros Núñez y, ante los auditores, su hija Berenice Matamoros justificó que su padre estaba fuera de la ciudad. Pero según el expediente de la AGAFF, actualmente se encuentra prófugo.
En entrevista, Jesús Alonso Zaragoza López, presidente del conglomerado que integra a 80 empresas de Gas Licuado de Petróleo (GLP), y que han desplazado a Petróleos Mexicanos en actividades que de acuerdo con la Constitución Mexicana sólo puede realizar esa empresa del Estado, confirma las indagatorias de la SHCP en su contra y de sus trabajadores en las que se involucra a Industrias Pikin S.A de C.V., empresa de su propiedad, dedicada a la elaboración de carrocerías de pipas de gas, tanques de almacenamiento y cilindros caseros.
El dueño del consorcio gasero trata de explicar que las operaciones financieras multimillonarias de dos de sus trabajadores son sólo “asuntos personales” de Matamoros Núñez y Cisneros Mata, y confirma que ambos empleados siguen trabajando para en actividades que no puede precisar. Los cierto es que las dos personas investigadas son empleados de confianza del Grupo Zeta y tienen varias décadas de servicio. Según datos integrados en los expedientes abiertos en la Administración General de Auditoría Fiscal Federal, los dos empleados de Grupo Zeta se encuentran prófugos.
Emporio bajo sospecha
En Ciudad Juárez, atestada de casi 3 millones de migrantes que sobreviven en la marginación urbana y asechan el paso del norte, con los dedos de las manos se cuenta a las familias que son dueñas de todo.
Miguel Zaragoza Fuentes y Jesús Zaragoza López son reconocidos por sus vínculos con presidentes, gobernadores y secretarios de Estado; poseen un hangar privado para sus tres jets ejecutivos, cuyo rotulo: “Zeta”, es visible a más de 15 mil pies de altura. En la frontera más grande del mundo, controlan un verdadero emporio.
El poder del dinero se deja sentir. La monotonía del árido y seco paisaje que ofrece la carretera Panamericana se rompe cuando los ojos tropiezan con una hilera de árboles y césped bien cuidados que lucen verdes la mayor parte del año, dentro de las 30 hectáreas de las oficinas corporativas del Grupo Zeta, justo frente al aeropuerto de Juárez.
En el mismo complejo están la planta de almacenamiento de Hidrogas, Industrias Pikin o Tabsa, canchas de beisbol y futbol, albercas, deportivo, salones para eventos sociales, y la llamada Universidad del Gas, en la que se capacita a los 10 mil empleados del consorcio en México y donde se mantiene una réplica a escala del barco “Evangelina 1”, llamado así en honor de la esposa de Miguel Zaragoza Fuentes.
La oficina principal de los dueños del también llamado Grupo Miguel Zaragoza es un edificio estilo neoclásico, de techos altos y columnas jónicas. Los pisos cubiertos de enormes mosaicos pulidos, vestidos por gruesas alfombras. El edificio entero está ventilado por un sistema de aire que no se aprecia a simple vista. Un paraíso en la tierra donde el sol es abrasador.
Las enormes puertas de metal y cristal son controladas por un sistema de seguridad electrónico, y en la parte más alta un vitral que ostenta la letra Z.
La sala de juntas –a la que se accede tras subir una escalinata alfombrada con barandales de hierro repujado cubierto de bronce– es una enorme estancia de amplios ventanales con cortinas de terciopelo verde, franqueadas por columnas romanas. Los muebles son de madera de caoba laqueada en colores negro y oro traídos de El Paso, Texas.
Detrás de la enorme mesa de caoba rematada con detalles egipcios de madera estofada, Jesús Zaragoza López habla de las investigaciones en las que se involucra a Industrias Pikin y sus dos empleados en presunto lavado de dinero.
De entrada, desestima las indagatorias y dice que no le preocupan, y que los abogados de Oscar Matamoros y Sergio Cisneros “se harán cargo del asunto”.
–Oscar Matamoros y Sergio Cisneros, investigados por lavado de dinero, ¿siguen trabajando con usted?
–Si son gente que trabaja con nosotros. Yo hablé con ellos y efectivamente comentaron que tienen una revisión de la Secretaría de Hacienda.
–¿Le dijeron el por qué de esa revisión?
–No quisieron decir más. Así, simple y llanamente, dijeron que sus abogados están viendo ese asunto.
–¿Qué significa para el Grupo Zeta el que sus trabajadores estén bajo investigaciones de ese tipo?
–Yo creo que mucha gente está siendo investigada dentro de la empresa, funcionarios y empleados…
–¿Le parece normal?
–Yo creo que todos los ejecutivos y funcionarios han de estar investigados o en proceso de auditoría.
–¿Qué hacen Sergio y Oscar dentro de la empresa?
–Los dos están en el área operativa.
–¿De qué área estamos hablando?
–De las operaciones en la empresa, desde el movimiento de plantas, de camiones, en parte de la administración, en todo.
–¿Le preocupa que estén siendo investigados?
–La verdad ahorita no. Todavía no. Es una investigación más personal que de la empresa.
–Pero en las actas de Hacienda se cita a su empresa.
-No sé por qué ellos hayan dado este domicilio, pero sus abogados que lo arreglen.
-¿Esto no es motivo de despido?
-No, la verdad no.
Zaragoza López se niega a proporcionar más datos. Este tipo de indagatorias son para él cosa de rutina, por sus buenos vínculos con funcionarios y ex funcionarios del gobierno federal, y las prebendas que ha recibido de las autoridades fiscales, como cuando Hacienda impuso a Miguel Zaragoza Fuentes una multa de 30 millones de pesos por evasión de impuestos y a los pocos días le devolvió 29 millones.
Zaragoza López explica: “fíjese, cosas curiosas, sólo de mi papá (Miguel Zaragoza Fuentes) pagamos 30 millones de pesos de multas y recargos, pero después, por amnistías de Hacienda nos regresaron 29 millones de pesos”.
Relaciona las indagatorias contra sus empleados con la investigación que hace una década la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) abrió contra su familia por narcotráfico. Dice que aunque la investigación de la DEA concluyó hace cuatro años, las autoridades hacendarias mexicanas “se reservaron el derecho de seguirnos investigando”.
Zaragoza presume: “Ninguna autoridad se atrevería a decidir ‘sabes que, cierra la investigación contra el Grupo Zeta’.”
Investigaciones por narcotráfico
La mala fama de Miguel Zaragoza Fuentes y sus hijos Jesús Alonso y Miguel Zaragoza López empezó hace 17 años, en noviembre de 1990, cuando en la frontera de California, agentes antidrogas de Estados Unidos detuvieron un trailer de la empresa Hidrogas, cargado con varias toneladas de cocaína. A partir de entonces, la DEA abrió una investigación contra los dueños de Zeta Gas.
La indagatoria se basaba –además de la droga encontrada en el trailer– en los presuntos vínculos de Miguel Zaragoza Fuentes y Jesús Zaragoza López con los fundadores del cártel de Juárez, Rafael Aguilar Guajardo y Amado Carrillo Fuentes. El primero, tío político de Jesús Zaragoza.
Jesús Zaragoza López comenta que creyó que las autoridades de Estados Unidos lo encarcelarían a él y a su familia por la droga descubierta. Ahora, muchos años después, habla de los interrogatorios a que fueron sometidos varios miembros de su familia y de las presiones que sufrieron. Se muestra incómodo pero acepta recordar algo de esa historia de narcotráfico.
“Empieza con los traileres de nuestra empresa que cruzaban la frontera norte y se regresaban vacíos, y en esa ocasión a un agente de la DEA se le hizo sospechoso y pidió detener un vehículo para revisarlo, pero no encontraron nada. Sólo que un perro entrenado para olfatear droga no dejaba de ladrar en las llantas, así que trajeron a otro perro y éste ladró también a las llantas del trailer. Entonces trajeron a una persona para que las desmontara y al revisarlas no encontraron nada. Los agentes de la DEA no estaban de acuerdo con lo ocurrido, pero como ya había pasado el tiempo en que podían tener detenido al chofer y el trailer, sólo dejaron ir al chofer.
“Al día siguiente nos hablaron de la oficina de Aduanas para preguntar por qué no habíamos ido con el mecánico para destapar el tanque, y el jefe de transporte de la empresa les dijo que no sabía. Entonces nos informaron que tenían un trailer de nosotros detenido, por lo que el jefe de transporte fue con el mecánico a esa zona para destapar el trailer, además ya habían subido el trailer a la báscula y pesaba de más, por lo que lo destaparon y encontraron 7 mil libras de droga (cocaína), y así empezó la investigación. Obviamente del chofer ya no se volvió a saber nada.”
¿Lo dejaron ir?
–Ellos lo dejaron ir. No podían detenerlo más tiempo.
¿Era un trabajador de ustedes?
–Sí con más de 20 años trabajando con nosotros.
¿Cómo se llamaba?
–Rubén Tapia
¿Qué procedió contra ustedes?
–Pues lo que le repito, todas las molestias, investigaciones y riesgos obviamente de permisos, de trámite, que nos pudieran prohibir el tránsito a Estados Unidos, incluso viajar a Estados Unidos.
¿Intentaron ustedes viajar?
–No, todo fue conforme a la ley, peor sí serían unos cuatro años de investigación tanto en México como en Estados Unidos.
¿Cómo lograron terminar con esta investigación?
–La DEA tiene allí las redes, o sea las investigaciones que hacen con las personas, tienen unos mapas en las paredes donde van ubicando a la gente, entonces todo eso son conclusiones que ellos sacan mucho después de decir si tenemos o no tenemos relación con alguno de todos los dibujitos y circulitos que tienen en ese mapa (se refiere a los cárteles de la droga) y realmente van viendo que no tiene uno nada que ver con esa red.
–¿Fue un dolor de cabeza?
–Si, de cabeza y de estómago.
–¿Qué esperaban ustedes?
–Pues, desde una venganza más allá de la otra gente hacia la misma familia o hacia los trabajadores o de que lo metan a uno a la cárcel también.
–¿De qué cartel era la droga?
–No supimos, realmente a uno le preguntan, le preguntan, le preguntan...
–¿A quienes investigaron de su familia?
–Pues a casi a todos mis hermanos, a mi padre Miguel Zaragoza Fuentes, a un servidor, a muchos de los trabajadores también, fue una investigación de cuatro años.
–¿Hubo detenidos?
–No, gracias a Dios, nadie.
–¿Cuánto invirtieron ustedes en su defensa?
–No sabría decirle eso.
–¿Tener un juicio en Estados Unidos es muy caro?
–En México y Estados Unidos, los dos son caros.
¿Tuvieron muchos abogados?
–Pues no, realmente es un bufete el que se encarga de defender las contestaciones, las investigaciones. Yo considero que tanto en México como en Estados Unidos si tiene uno experiencia como que ve uno a los policías, a los judiciales, a ese nivel sí son muy preparados, sí tienen otro nivel de investigación, muchísimo más sofisticado.
–¿Hubo acoso contra ustedes?
–Gracias a Dios, no.
–¿De ninguna parte?
–De ninguna. Se llevó la investigación y ya. Después, como en 2003, hubo otras investigaciones también (se refiere a indagatorias contra el Grupo Zeta abiertas en la SHCP por evasión de impuestos).
En 1997, el programa estelar de la cadena de televisión CBS, 60 Minutos, transmitió un reportaje sobre la participación de personal de las aduanas de Estados Unidos en el narcotráfico. Agentes de la DEA señalaban que por lo menos siete camiones de Hidrogas habían sido modificados para introducir droga a Estados Unidos.
Jesús Zaragoza dice que, salvo el incidente de Baja California, la DEA nunca pudo comprobarles el ilícito.
¿Nunca más encontraron droga en sus traileres?
-Gracias a Dios, no.
¿Contra ustedes hubo presión de algún narcotraficante?
-No, nada, nada, nunca.
Zaragoza López suspira aliviado, confiesa que lo tensa hablar del tema y comenta que aún son frecuentes las investigaciones sobre los movimientos financieros de él, su padre y su hermano por lavado de dinero y evasión fiscal.
El clan de Zeta Gas
El origen de Zeta Gas es Hidrogas, fundada por Miguel Zaragoza Vizcarra en 1946; entonces el energético lo compraba a Chevron y lo vendía en Ciudad Juárez. En la siguiente generación, Miguel Zaragoza Fuentes tuvo dos hijos, Jesús y Gabriel Zaragoza López, presidente y vicepresidente, respectivamente, del Grupo Zeta. Desde entonces y hasta ahora, el mercado del gas está en poder de la misma familia a través de Grupo Zeta y sus 80 empresas filiales.
En la blanca pared de la oficina hay un mapa de la República mexicana a tamaño mural que exhibe las zonas de operación donde Zeta Gas controla la distribución del energético, marcadas con pequeñas tachuelas de colores: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, estado de México, Veracruz, Chiapas, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y el Distrito Federal.
A un costado, otro mapa ilustra la extensión geográfica de la región centro y sur del continente, donde el emporio se ha extendido desde Guatemala a Belice, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Perú. En Europa, concretamente en España, este grupo empresarial también tiene inversiones.
Otras fotografías de las plantas más importantes que tiene el Grupo Zeta en el extranjero (Guatemala, El Salvador y Perú) visten también las paredes. Sentado detrás de la elegante mesa, Jesús Zaragoza señala hacia las gráficas a color que representan el orgullo del emporio gasero.
Con todo, Jesús Zaragoza, dueño de la trasnacional de gas más importante de México, se queja de que hay “pocas ganancias” por los incrementos en el energético en los que, acusa, “sólo Pemex está llevándose las ganancias”.
A pesar de que Grupo Zeta se queja de obtener pocas ganancias, eso no le ha impedido realizar enormes inversiones en Manzanillo, Colima, por un monto de 70 millones de dólares, o las realizadas en Escombreras, España, por 90 millones de dólares, lo cual podría ser una línea de investigación para las autoridades responsables.
Con fuertes vínculos e influencias durante el sexenio pasado con secretarios de Estado, miembros del gabinete foxista, Jesús Zaragoza ha sabido aprovechar esas relaciones para conseguir beneficios para sus empresas que se tradujeron en millonarios ingresos, entre los que destaca la inmunidad por el delito de lavado de dinero en la década de 1990, investigación que ahora la SHCP ha retomando y que podría derivar en la revisión de la obtención de contratos millonarios en Pemex para la operación de la terminal marítima en Manzanillo, Colima, en la cual se invirtió más de 70 millones de dólares para sacar a la paraestatal de ese negocio y sustituir el producto nacional de gas L.P. de Pemex, por producto importado que es más costoso y menos rentable para la empresa del Estado, aunque si muy beneficioso para Grupo Zeta y para ex funcionarios petroleros que lo apoyaron.
Agencia estadounidense otorga préstamos a empresas cuestionadas
Washington (AP). Una agencia gubernamental que ayuda a empresas estadounidenses a invertir en países en desarrollo ha aprobado créditos de millones de dólares para compañías cuyos propietarios realizaron negocios con mafiosos y rebeldes en el sangriento conflicto africano, de acuerdo con documentos.
También concedió un seguro multimillonario para asistir a una empresa que forma parte de un conglomerado mexicano de energía al que el servicio nacional de impuestos le ordenó pagar más de 70 millones de dólares en tributos atrasados.
La agencia Overseas Privarte Investment Corp. (OPIC), que funciona con unos 5 mil millones de dólares en reservas, sostiene que realiza investigaciones de antecedentes antes de otorgar créditos o conceder seguros. Admitió, no obstante, que pasó por alto información importante sobre sus clientes que la AP encontró revisando documentos públicos.
El portavoz de la OPIC admitió también que la agencia consulta algunas de las mismas bases de datos públicos donde la AP encontró la información. Por ejemplo, la agencia suspendió un crédito de 5 millones de dólares a Globus Internacional Resources Corp. “hasta que se hagan más investigaciones”, después que la AP presentó dudas sobre las evidencias presentadas ante los tribunales y que revelaban que Globus hizo negocios en la década de los 90 con figuras de la mafia que luego fueron condenadas por delitos federales.
El Congreso creó la agencia en 1971 para conceder préstamos y seguros que no estaban disponibles en el sector privado a empresas estadounidenses que realizan negocios en países en desarrollo. En sus 34 años, la agencia destinó más de 160 mil millones de dólares en esos proyectos. Entre sus beneficiarios se encuentra ExxonMobil, Unocal y franquicias de los restaurantes Ruby Tuesday y los hoteles Marriot.
En el 2002, la OPIC concedió una póliza de seguro de 25 millones de dólares a una terminal de gas propano de Guatemala que forma parte del imperio de negocios del mexicano Miguel y Jesús del Grupo Zeta de Zaragoza Fuentes y Zaragoza López. La OPIC concedió el seguro a un participante del proyecto, la empresa estadounidense Texas Oversea Gas Corp., cuyo presidente es un pariente de Zaragoza e importante funcionario de Zeta Gas.
Otras cinco empresas del conglomerado de Zaragoza Fuentes estuvieron afectadas por una multimillonaria deuda de impuestos estadounidenses en las décadas de los 80s y los 90s, de acuerdo con los documentos a los que tuvo acceso la AP.
En 1991, el IRS (la agencia de impuestos de Estados Unidos) emprendió medidas contra las empresas del Grupo Zeta para cobrarse una deuda de 4,7 millones de dólares. Los agentes impositivos confiscaron ocho camiones de propano y equipos. Las compañías pagaron los 4,7 millones de deuda en 1996, según los documentos.
Los funcionarios del Grupo Zeta no respondieron los llamados de la AP. El portavoz de la OPIC, Lawrence Spinelli, dijo que la búsqueda de antecedentes de la agencia encontró que los individuos y la compañía cumplían con su criterio.
Globus, por su parte, concedió cientos de miles de dólares en títulos a cuatro accionistas de la mafia y a una empresa de gángsters entre 1996 y el 2000, de acuerdo con documentos judiciales, entre otros.
El abogado de la OPIC, Eli Landy, dijo que sus pesquisas no habían arrojado ninguna de esta información. “Esto sin duda es una advertencia”, indicó. El portavoz de la agencia defendió las búsquedas de antecedentes realizadas. Spinelli dijo que “son muy buenas y severas”. (Matt Kelley)
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Año V No. 52 Mayo 2007
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