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Lector
Crece en México el lavado de dinero
Aún con la supuesta colaboración entre los gobiernos de México y Estados Unidos para combatir al crimen organizado y el delito de lavado de dinero que sirve para financiar a dichas organizaciones criminales, las diferencias entre ambos países se manifiestan cuando el gobierno de George Bush es incapaz de disminuir el consumo de droga y el gobierno de Felipe Calderón es permisible al blanqueo de capitales en sus circuitos financieros.
Un ejemplo de esto último es la red de lavado de dinero creada por el narcotraficante Ismael Zambada García, alias El Mayo Zambada, descubierta a inicios de junio pasado, en donde se reveló la incapacidad de las autoridades mexicanas para combatir y castigar este delito.
Como es costumbre, fue el gobierno estadounidense el que descubrió en territorio mexicano a los presuntos delincuentes de cuello blanco y boletinó a sus empresas encargadas de blanquear los recursos obtenidos por el tráfico de drogas.
Las seis empresas mexicanas y las 12 personas señaladas por el Departamento del Tesoro del vecino país también fueron investigadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; sin embargo, el vocero de esa dependencia federal, Rodrigo Brand, justificó que no encontraron evidencias de operaciones ilícitas en las compañías Nueva Industria de Ganaderos de Culiacán, Estancia Infantil, Establo Puerto Rico, Jamaro Constructores, Multiservicios Jeviz y la Asociación Rosario Niebla Cardoza.
La ineficacia de las autoridades mexicanas no es gratuita: las investigaciones se limitan a efectos fiscales, lo que implica la posibilidad de que Hacienda esté legalizando fondos de procedencia ilícita por medio del cobro de impuestos, según advierte la especialista María de la Luz Núñez Camacho, quien durante los últimos cuatro sexenios fue la principal responsable de combatir el delito de lavado dinero en México y, extrañamente, su despido del gobierno federal coincide con la permisibilidad que hay en la administración de Felipe Calderón para que dinero sucio invada la economía nacional.
La portada de esta edición ofrece una entrevista exclusiva con la ex fiscal contra el lavado de dinero de la PGR, quien advierte que, en el mejor de los casos, las medidas coercitivas del gobierno federal en esta materia son deficientes.
En el marco del Primer Simposio sobre Prevención de Lavado de Dinero y Soluciones de Inteligencia Artificial para la Banca en México, organizado por las empresas Vilsa y AIA, la experta en prevención del blanqueo de capitales asegura que las más graves deficiencias en el combate a este delito tienen lugar en la investigación, pues las autoridades no indagan a fondo las operaciones que se realizan en la banca comercial y en las empresas.
Fortuna también reproduce un amplio reportaje que da cuenta de la urgencia de exigir a la banca mexicana el cumplimiento cabal de las leyes, así como la aplicación de medidas más estrictas.
De acuerdo con analistas, de no atenderse el tema de las operaciones con recursos de procedencia ilícita, la “guerra” contra el narcotráfico y el crimen organizado, emprendida por Felipe Calderón Hinojosa, no tiene razón de ser.
Con una ventaja de apenas un voto por casilla sobre su más cercano competidor, Calderón busca legitimar su gobierno a través de su “guerra” contra el narcotráfico. La supuesta lucha, sin embargo, no comprende el combate al lavado de dinero, actividad ilícita que es el corazón de la delincuencia organizada.
Al mandatario le resulta más “eficaz” sacar al Ejército a las calles, que atacar en forma directa las redes de financiamiento de los grupos delictivos. Pero la administración calderonista no sólo es omisa a este problema –que vulnera el sistema financiero, las fronteras y el sector empresarial–, sino que lo alienta.
Los editores
Año V No. 53 Junio 2007
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