Cuba rompe la hegemonía del dólar
Nydia Egremy / enviada
La descolonización monetaria de la isla se logró al crear el peso convertible cubano (CUC), que desplazó al billete estadounidense de su economía
La Habana, Cuba. Desde hace 12 años, las autoridades financieras de la isla emprendieron una estrategia destinada a contener la hegemonía estadounidense justo donde más daño podía hacer: en el dólar, su esencia financiera.
Desde 1995 el billete verde, que ostenta la imagen de George Washington, dejó de ser el único recurso en los intercambios comerciales para ser sustituido paulatinamente por una nueva moneda.
La medida, además de certera, tuvo el característico ingenio cubano. Tras desdolarizar las transacciones cubanas, cumplió con el rol de devolver la confianza de los ciudadanos en su peso cubano nacional.
Chavito y CUC son los vocablos con los que se designa popularmente al peso cubano convertible. Se trata de flamantes billetes con fondo beige, franja naranja e imágenes en verde claro y brillantes monedas de distintas denominaciones, que acuña el Banco Central de Cuba para sus ciudadanos y que los turistas procedentes de todo el mundo obtienen en las casas de cambio (Cadeca) situadas por todo el país.
Con esta medida, la política económica de Cuba tiene la singularidad de permitir la convivencia de dos monedas nacionales como un paso intermedio entre el proceso de desdolarización.
Se trataba de librarse del dominio del dólar que recorría todos los ámbitos de la economía cubana, era un imperativo que se acentuaba conforme el bloqueo impuesto por la superpotencia a la isla hace más de cuatro décadas, y que se agudizó bajo la actual administración republicana.
Basta recordar que ante el interés de empresarios y productores estadounidenses por “suavizar” el bloqueo comercial contra Cuba, lograron establecer algunos acuerdos bilaterales para vender productos agrícolas y ciertos medicamentos por los que exigen el pago por adelantado –práctica inusual en el comercio exterior–, incluso antes de la entrega de la mercancía en puertos cubanos y en dólares.
Ese complejo entorno político-económico permeó la estrategia cubana de crear una nueva moneda en 1995. En ese momento, el peso cubano –moneda oficial del país– perdía confiabilidad y limitaba el desarrollo de sectores como el turístico, la inversión extranjera y el ingreso de remesas; además, el proceso inflacionario crecía y era fundamental contenerlo, por lo que funcionarán con dólares.
Desde su entrada en circulación a nivel nacional, el CUC fue aceptado por los cubanos, explica Pavel Vidal Alejandro, especialista en este proceso. La nueva moneda se introdujo a través de las tiendas que recibían dólares de los compradores a quienes regresaban el cambio en CUC, medida que también se aplicó a los turistas.
Si bien en esa primera etapa el peso convertible tuvo una paridad de uno a uno con el dólar, no se permitió que existieran cuentas bancarias en esa moneda ni se utilizó para el intercambio comercial exterior de las empresas estatales, que aún debían utilizar el peso cubano y el dólar.
En esa etapa, el uso inicial del CUC fue marginal. La circulación de esa moneda se amplió, entre otras medidas, luego de que se autorizó abrir cuentas bancarias en esa nueva moneda, tanto a la vista como a plazo fijo –que aún se mantienen– con tasas de interés mayores que los depósitos en dólares.
Para Vidal Alejandro, esa medida influyó notablemente en la confiabilidad de los cubanos hacia esa nueva expresión monetaria. Otro elemento que garantizó la credibilidad del CUC, desde su origen en 1995 y hasta 2005, fue que nació con una tasa de cambio igual al dólar: esa paridad contribuyó a la estabilidad, al control de la inflación y ayudó a la dolarización que se propuso el Estado cubano.
Además, al tratarse de una moneda nueva en el mercado nacional e internacional, para respaldar esa tasa de cambio existió un régimen de cambio del tipo de “caja de conversión”, es decir, que por cada peso convertible en circulación, hay un dólar de reserva en el Banco Central.
Paso lento y seguro
Ganar la confianza de la población hacia el naciente CUC, y que el turismo se vinculara al peso convertible, fue un proceso lento, admite el especialista, quien agrega que la mayoría de edad de esa moneda fue el año 2003. “Entonces empieza el proceso de desdolarización de la economía”: sustituye al billete verde en las transacciones comerciales con el exterior.
Para que el peso convertible desplazara al dólar, símbolo de la hegemonía económica y comercial estadounidense en Cuba, fue necesario que el Banco Central de Cuba (BCC) emitiera la Resolución 65. Esa norma estableció que todos los depósitos en dólares de las empresas estatales cubanas debían ser, a partir de ese momento, en CUC. Para ello, esas entidades deberían vender sus dólares y realizar todas sus operaciones financieras en moneda convertible.
La paridad entre el dólar y el peso convertible continuó siendo uno a uno y fue a partir de entonces cuando las empresas que realizaban transacciones comerciales internacionales hicieron todos sus cobros y pagos en pesos convertibles.
“Ése fue el momento de la desdolarización del sector empresarial”, asegura Vidal Alejandro, quien señala que entre 2004 y 2005 Cuba tuvo un superávit en la cuenta corriente, es decir, entraron más divisas de las que salieron, basado en la exportación de servicios médicos en el proyecto del ALBA con Venezuela, sus relaciones con China y que significaron un mayor crecimiento que permitía revaluar la moneda nacional.
Mientras tanto, el sector turístico cubano –fuente fundamental de ingresos para el país– y sectores de la población, venían realizando hasta entonces todas sus operaciones en dólares. Por ello, en 2004, con la Resolución 80 del BCC se sustituyen las transacciones entre la población que hasta entonces eran en dólares, sobre todo en ventas minoristas que debieron cambiar al CUC.
Otro rubro que modificó sustantivamente la estructura operativa bajo la cual venía funcionando desde décadas atrás fueron las remesas. Estos ingresos se cambiaron a peso convertible para beneficiar a la población. Anteriormente se recibían en dólares y consumían esos ingresos en bienes y servicios a cambio de dólares.
Además del objetivo de lograr la desdolarización, la Resolución 65 tuvo otros más, como tener un mayor control sobre los recursos financieros del país, porque las empresas, para realizar transacciones de importación, debían solicitar los dólares al BCC.
En el proceso de desdolarización del sector empresarial cubano fue obligado para las empresas estatales y para un sector de las empresas mixtas –como el caso de la ETECSA, de comunicación– y otras de inversión extranjera –como la canadiense Sherrit, que invierte en níquel–, así como las propias embajadas que tenían cuentas en dólares, todas ellas no forzosamente se les cambiaron sus dólares a pesos convertibles, sino que se les dio la opción de que ellos eligieran, para evitar que el proceso afectara la entrada de inversión en Cuba.
El vaticinio pesimista de que el CUC podría afectar las remesas y al turismo fue nulo. La población y los turistas aceptaron bien el proceso de desdolarización, pues venía de tiempo atrás. Lo positivo además fue que no fue una medida forzosa.
“Si bien las tiendas minoristas dejaban de vender en dólares, no se regresó a principios de la década de 1990, cuando estaba penalizado por ley tener dólares. Ahora no, se le dio la posibilidad a las personas que no confiaban en el peso convertible, de mantener sus ahorros en dólares”, explica el analista.
Actualmente rigen tasas de interés en las cuentas bancarias distribuidas de esta manera: mayores para el peso cubano nacional, le sigue en monto para el peso convertible y las más bajas para las cuentas en dólares. Ese diferencial trata de estimular el ahorro en peso nacional ya sea en el cubano o en el convertible.
Contraofensiva estadounidense
Ya con la Resolución 80, de 2004, hubo presiones desde Estados Unidos, a partir de su lógica del bloqueo, para evitar que Cuba pudiera colocar en el sistema de pagos internacionales los dólares en efectivo que el país recibía vía remesas y turismo, porque Cuba paga en dólares por participar en ese sistema de cambio y colocarlo a través de un banco extranjero.
Una parte de esos pagos cubanos en el exterior se hacía a través de la Unión de Bancos Suizos. Estados Unidos presionó a esa entidad a través de imponerle una multa de 200 millones de dólares “por violar el bloqueo”, y finalmente fue tan grande la presión que como respuesta, ese año esa unión bancaria rompió relaciones con la isla.
Para Cuba, esa medida representó un problema muy costoso. Para su situación financiera, el manejo de dólares en efectivo era muy cuantioso y por esa razón, a partir de 2004, todas las transacciones minoristas empezaron a funcionar en pesos convertibles e impuso un gravamen del 10 por ciento para el cambio de dólares en físico por pesos convertibles.
De esa manera se trató de desanimar la entrada de dólares en efectivo y tratando de promover en contraposición la entrada de otras divisas que tuviera menos costo para el país su colocación en los mercados internacionales.
Entretanto, en el contexto internacional, se imponía el euro como moneda única en la Unión Europea y otros países pasaban sus reservas a esta nueva divisa europea por la creciente incertidumbre alrededor del dólar. El déficit en la cuenta corriente de Estados Unidos permeaba la desconfianza general y por lo tanto, se favorecía la medida cubana.
El acierto de crear el CUC se revela en las estadísticas cubanas. Antes del nacimiento de esa moneda, el 80 por ciento de la entrada de divisas en efectivo al país era en dólares, un año después de que entró en vigor la Resolución 80, (2005) ese porcentaje se redujo al 30 por ciento. De igual manera, las reservas del Banco Central se diversificaron en otras monedas.
La nueva política aseguró que la entrada de dólares al país fuera sólo por la vía bancaria, entre ellas la remesa, que con las actuales restricciones que impuso Bush, han descendido notablemente en su monto.
Además, con respecto a ese tema, los cubanos consideran que Estados Unidos interviene en su vida privada, ya que dispuso que el dinero que envían los cubanos desde ese país a sus familiares en la Isla, sólo se permite que llegue a quienes están en línea directa de parentesco. Es decir, sólo se permite el envío de remesas para la familia núcleo: padres e hijos, no para tíos o primos.
Pese a esta injerencia, son pocos los espacios para el billete verde estadounidense en Cuba, su último reducto son las inversiones extranjeras y está próximo a eliminarse.
En estos momentos hay una situación de dualidad monetaria, con dos monedas nacionales. Aunque se dice que la ex URSS tuvo un rublo y algo parecido al rublo convertible y algunos países de Europa oriental pasaron por un proceso afín, o que China también experimenta una situación semejante.
Así, el futuro del sistema monetario de Cuba avanza hacia la moneda única nacional. Pudiera ser que se consolide como tal el peso convertible o que se consagre el peso cubano, al que se le concede mayor viabilidad, porque en todo este proceso ha jugado un papel muy importante en los distintos sectores de la economía cubana, además de que la mayor parte del salario se mantiene en esa moneda.
Sea el CUC o el peso cubano el que rija el intercambio monetario de Cuba en el futuro, lo cierto es que ambas monedas culminaron ya la descolonización financiera de un país que en el Caribe reclama su autodeterminación.
Año V No. 53 Junio 2007
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