Interés de México por crudo cubano
El gobierno de Felipe Calderón muestra inusitado interés por restablecer las relaciones con el gobierno socialista de Cuba mientras empresas y analistas petroleros extranjeros anuncian que la isla y sus aguas territoriales son una fuente inagotable de petróleo crudo y gas. La mala relación entre ambos países, promovida por las torpezas y agresiones verbales del expresidente Vicente Fox y su excanciller Jorge Castañeda, impidió que México alcanzara acuerdos con el gobierno de Fidel Castro para participar en la exploración petrolera
Nydia Egremy, enviada
La Habana, Cuba. Al comienzo de su gobierno, Vicente Fox dijo al comandante Fidel Castro que Petróleos Mexicanos (Pemex) podía realizar estudios de prospección en costas cubanas. Sin embargo, las diferencias políticas entre ambos gobiernos impidieron a la paraestatal mexicana concretar un buen negocio, a pesar de que el Golfo de México es “el espacio natural” de Pemex, afirma el académico Miguel García Reyes.
Para el también presidente del Centro de Estudios Geopolíticos, el entusiasmo de Vicente Fox se originó en la previsión de varios centros de investigación estadunidenses que en noviembre de 2000 destacaron el potencial de crudo y gas en esa zona.
Ricardo Pascoe, exembajador mexicano en Cuba, consideró que la alianza entre Cuba y México beneficiaría a ambas partes: un buen negocio foráneo para la paraestatal mexicana y para la isla, y la ocasión de satisfacer su necesidad energética.
En 2001 el gobierno cubano esperaba producir unos 28 millones de barriles de petróleo, pues consumía unos 63 millones de barriles de petróleo anuales. Esa cifra contrasta con los 91 millones de barriles de crudo que hasta 1989 le suministró anualmente la extinta Unión Soviética
El fin del abasto de combustible soviético trajo la recesión de Cuba al reducirse el 34 por ciento su Producto Interno Bruto (PIB). A esa circunstancia se sumaron los antiguos efectos del bloqueo economicocomercial que Estados Unidos impuso a la isla desde 1961.
Esa combinación de infortunios llevó al gobierno cubano a comprar mínimas cantidades de combustible a intermediarios y a pagar altos costos en fletes entre 1991 y 2000. A esa situación se sumó el impedimento cubano para adquirir piezas de repuesto e insumo en el mercado estadunidense. Las tuvo que adquirir en el mercado internacional a cambio de 12 millones de dólares adicionales por el encarecimiento anual de esas refacciones.
De la búsqueda cubana por obtener petróleo del Golfo de México habla con Fortuna Juan A. Fleites Melo, director general de Cupet, S.A. de Cuba, filial de la empresa estatal Cubapetróleo. La conversación se realiza en sus oficinas de la zona de El Vedado, en La Habana.
“Nosotros no tenemos vocación de compartir nuestras riquezas naturales con nadie”, explica el responsable de las negociaciones cubanas con petroleras internacionales. “Eso no nos hace sentir contentos, pero también tenemos que vivir en este mundo y como el país no tiene posibilidades por ahora de correr esos riesgos, pues hacemos los contratos de exploración a riesgo”.
Como ocurre en estos contratos, las compañías corren todo el riesgo. “Si no hay descubrimiento, no tenemos que rembolsar nada y si hay descubrimiento y hay explotación comercial, el petróleo o el gas que se produzca se compartirá entre Cupet y la compañía extranjera en los términos fijados en el contrato”, agrega el experto que ha trabajado en la industria petrolera cubana por más de 35 años.
En círculos políticos de Cuba se afirma que de haberse cumplido la oferta de Vicente Fox a Cuba, las empresas de ambos países habrían operado bajo un contrato de riesgo en la zona llamada “hoyo de dona” que comparten en el Golfo de México.
Esas fuentes también hablan de la buena relación que mantuvieron los dos gobiernos durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Al respecto coincide García Reyes, quien señala que “con Salinas se ofreció por primera vez apoyo a Cuba no sólo en el área de exploración, sino en refinación, pues Pemex se comprometió a remozar las refinerías que abandonaron los soviéticos, pero al fin de ese gobierno vino (Ernesto) Zedillo y se olvidó de eso”.
Ese deterioro, apuntan las fuentes consultadas en la isla, agravó el enfriamiento que predominó durante el gobierno foxista.
Nos encontraremos
Fleites Melo declina comentar sobre la posible causa del fracaso la alianza entre México y Cuba. En cambio, recuerda el soporte que Pemex brindó en décadas pasadas a Cuba: “desde los años ochenta tuvimos su apoyo, fue una colaboración desinteresada en la que incluso esa empresa nos obsequió piezas de repuesto para nuestras refinerías”.
El también abogado cubano insiste en que su gobierno preveía que la colaboración con Pemex fuera positiva para ambos países. “No pretendemos todo para nosotros, recibimos y pensamos que también puede ser útil nuestro conocimiento y nuestra experiencia en esta zona”.
Revela que los cubanos se prepararon en la extinta Unión Sovética y en otros países como técnicos e ingenieros petroleros, a pesar de no ser un país con esa vocación. La tecnología siempre ha sido importante para Cuba y por eso se dio importancia a formarse en esa disciplina.
El funcionario observa que, en el panorama petrolero Pemex no se ha lanzado a explorar en aguas profundas, y considera que es hora de que lo haga porque la sonda de Campeche está bajando “y que yo sepa, en tierra firme no ha habido ningún descubrimiento importante en los últimos tiempos. Por esa razón pensamos que Pemex va a tener que lanzarse hacia acá y como nosotros estamos avanzando hacia allá, en algún momento lo más lógico es pensar que vamos a tener que encontrarnos. Eso sería positivo para ambas partes”.
EU, un vigilante permanente
Cuando se perdió la posibilidad de cooperación petrolera entre México y Cuba, el gobierno de La Habana continuó explorando alternativas de alianzas estratégicas. Al respecto, Guillermo Hernández, gerente de Exploración de Cupet, S.A., comenta que las compañías estadunidenses siguen “lo que pasa aquí y han venido aquí”.
Hernández comenta que el Servicio de Administración Mineral de Estados Unidos (Mineral Management Service) divulgó que la zona cubana del Golfo de México posee un alto potencial petrolero, estimado en 4 mil millones 600 mil barriles y cerca de 9.8 trillones de pies cúbicos de gas. “No es una idea loca decir que aquí las compañías ganan y que es una buena lógica explorar”, agrega.
El interés de las petroleras estadunidenses en el potencial cubano tuvo un inesperado desenlace a principios del 2006 en la ciudad de México. Entonces, el Departamento de Estado ordenó desalojar a la delegación cubana del hotel Sheraton María Isabel. “Yo fui de los que botaron de ahí –declara sonriente Fleites Melo– cuando un grupo de compañías estadunidenses fue a escuchar nuestra presentación y todos mostraron interés.
“Habernos expulsado del hotel le dio una inmensa publicidad a aquella reunión. La mañana del día que inició la reunión –pues por la tarde nos dijeron que había que abandonarla– había apenas dos o tres periodistas mexicanos. Al día siguiente, al concluir el encuentro en otro hotel, había más de 30, entre ellos, corresponsales de medios de todo el mundo acreditados en México. Por todos lados salió eso y nos favoreció”, sintetiza el director de Cupet, S.A.
Fleites responde contundente a la pregunta de una posible reacción agresiva de Estados Unidos ante el eventual descubrimiento de un gran yacimiento cubano en el Golfo de México: “siempre lo consideramos, porque ese gobierno actual lanza su zarpazo. Para ellos no valen la legalidad ni el derecho internacional, aunque legalmente tenemos nuestras fronteras muy bien definidas. Sin embargo, hasta ahora no ha habido ninguna interferencia ni problema en las operaciones de exploración, aunque sí ha habido y hay una gran presión de los estadunidenses a las compañías que trabajan en Cuba”.
Describe cómo la administración de George Bush aplica con rigidez su legislación del bloqueo para evitar que las compañías petroleras aliadas a Cuba no adquieran los insumos en empresas estadunidenses y tengan que adquirirlos en mercados lejanos. “Ese tipo de presión comercial y ese tipo de trabas comerciales está presente todo el tiempo”, comenta.
Cuba produce en tierra y mar casi la mitad del combustible que consume y la otra mitad la importa casi toda de Venezuela. El crudo proviene de la franja costera de 128 kilómetros entre las provincias de La Habana y Matanzas, aunque los 60 mil barriles diarios de petróleo que extrae tienen alto contenido de azufre.
Si se descubriera un gran volumen de petróleo, tras satisfacer la necesidad energética nacional el excedente se destinaría a la exportación, comentó en 2006 Yadira García, ministra de Industrias Básicas. Para tener éxito en su búsqueda del petróleo, Cuba instaló ocho plataformas de perforación chinas y a fines de 2007 serán 18.
La política cubana de beneficios petroleros contempla que cuando se descubra el crudo, una parte corresponderá a Cuba y otra a la empresa extranjera. Los contratos prevén como primera opción qua las petroleras extranjeras vendan a la isla el petróleo a precio de mercado. “Iba a decir que a precio justo, pero el precio del mercado no es justo, pero al que esté en vigor y esa sería la primera estrategia nuestra”, ironiza Fleites.
El funcionario de Cupet afirma que en caso de que hubiese excedente de crudo cubano, “por ideología y solidaridad nos aliaríamos a la política de Venezuela de compartir esa riqueza energética con los países de la región del Caribe que no la tienen, mediante el ALBA y el mecanismo de Petrocaribe”.
Abrir Pemex como Cuba
Mientras el gobierno cubano insiste en abrir su zona económica a la exploración de petroleras extranjeras, Pemex públicamente niega la posibilidad de abrir sus puertas a empresas extranjeras. “Sería factible, siempre que lo hiciera bajo normas tan rigurosas como las que impone La Habana”, estima el politólogo Miguel García Reyes, quien pregunta: ¿cuándo vamos a empezar a hacer las alianzas para extraer el petróleo de esa zona?
Para el también profesor del Instituto Politécnico Nacional, actualmente los países productores de crudo agotaron ya sus existencias a nivel continental. Por ello, la exploración mundial se desplazó de tierra hacia aguas profundas, lo que significa mayor costo y menos petróleo. “Por eso el alto precio del barril será la tendencia a futuro”, señala.
Esa vuelta al espacio marino redita el papel estratégico del mar Caribe. Además de ser una zona militar por la que navegan barcos militares estadunidenses, cobró nueva importancia geopolítica como espacio de Petrocaribe, el proyecto energético regional que lanzó Venezuela. Ese escenario constituye un foco rojo para Estados Unidos.
“Ellos no van a aceptar dialogar con Cuba y van a usar a México para que Cuba entienda que tiene que ceder en algunas de sus propuestas políticas y energéticas”, advierte el experto en geopolítica.
México debe realizar alianzas siempre y cuando haya claridad en los acuerdos: “puedes venir, invierte, pero mis reservas son mis reservas; si no encuentras petróleo no te doy nada y si encuentras te doy un porcentaje”, dice.
El experto considera que en el caso cubano “Pemex perdió una oportunidad, pues Ernesto Martens –el primer secretario de energía de Vicente Fox–, habría declarado: ‘a mi no me contrataron para proyectar a Pemex al exterior, sino para hacerla más eficiente’. Vino la caída de Pemex y perdimos un mercado que es natural para nosotros”.
Año V No. 54 Julio 2007
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