Inhibe Hacienda inversion y empleo

La política recaudatoria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, más allá de defender la “estabilidad económica”, inhibirá la inversión y la generación de nuevos empleos. Las recientes disposiciones fiscales son inequitativas y “sangran” a empresas y contribuyentes cautivos

Paulina Monroy

La premura por aumentar los ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2007 atrajo la modificación al gravamen al Activo (Impac), una variación que pondrá en riesgo la inversión, la generación de empleos y el desarrollo económico. Los especialistas aseguran que el gobierno federal busca a toda costa la recaudación por encima de una reforma fiscal integral que fomente la inclusión y el incremento en la base de contribuyentes.

Como tributación complementaria del Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impac es un gravamen mínimo que pagan las personas morales por sus activos cuando permanecen en un período sin utilidades. Una vez que las empresas pasan su período de inversión están obligadas a causar ISR, y el Impac se vuelve acreditable en los siguientes 10 años. Sólo estaban exentas del gravamen las personas morales que recién iniciaban operaciones hasta por tres años, así como las que estaban en período de liquidación y empresas del sistema financiero 

Originalmente la base del Impuesto al Activo resultaba de restar los activos menos la deuda contraída, es decir, el patrimonio de las personas morales. Asimismo era posible deducir pasivos de proveedores, créditos financieros y del extranjero. Ahora las empresas tendrán que causar impuesto por todo su activo bruto.

“La reforma derivará en un aumento de la base de pago del impuesto al definirse que no podrá disminuirse del valor del activo el importe de las deudas. Como un paliativo al efecto que este cambio tendrá en la determinación del impuesto y en correspondencia con la reducción de la tasa de ISR, se reduce la tasa de este impuesto para quedar en 1.25 por ciento”, explica la firma de consultoría y asesoría financiera Deloitte en sus Comentarios Fiscales 2007.

En el mismo documento el área de Impuestos y Legal de Deloitte advierte: “la reforma va a tener un impacto en un grupo importante de contribuyentes que están involucrados en proyectos de largo plazo, que hasta pudiera derivarse en que parte del Impuesto al Activo pagado en los primeros años no se recupere”. Más adelante sentencia: “También podrán verse afectados aquellos contribuyentes que operan con bajos márgenes de utilidad y altos volúmenes de mercancías, en donde el Impac pueda llegar a ser mayor que el ISR”.

Al respecto, Francisco Macías Valadez, vicepresidente fiscal del Instituto Mexicano Contadores Públicos (IMCP), ejemplifica: “si una persona moral tiene un activo de 100 y un pasivo de 100, debe todo. Cuando vende ese activo lo está pagando a su acreedor y se queda con una diferencia del medio por ciento, entonces el Impac por 1.24 por ciento va a ser más alto que sus ingresos. Resulta, entonces, discordante y puede ser gravoso para las empresas”.

Otros preceptos fueron reformados. “Los contribuyentes que hayan ejercido la opción de determinar el impuesto considerando activos y pasivos de los cuatro ejercicios anteriores a partir del ejercicio 2007, ahora lo harán sin disminuir las deudas”, expone la firma suiza Deloitte en los citados Comentarios Fiscales 2007, además subraya:

“No se establece una mecánica que ajuste la tasa del impuesto a la que se aplicará este año, pudiendo ocasionar impuestos en exceso de no ser corregido mediante resolución miscelánea”. 

Tampoco las empresas del sistema financiero podrán deducir deudas contratadas para la adquisición de activos fijos, terrenos, gastos y cargos que no respalden obligaciones con terceros, resultado de su actividad de intermediario financiero.

“Con todas estas observaciones el impuesto es inequitativo y esa inequidad es inconstitucional”, sentencia Macías Valadez, quien agrega: “Los contribuyentes sí están obligados a pagar impuestos, pero cuando ganan”.

Efectos adversos 

Por medio del subsidio de cuotas obrero-patronal del Instituto Mexicano del Seguro Social, el gobierno federal apoyará a personas físicas y morales para la contratación de nuevos trabajadores. El Programa Primer Empleo cubrirá hasta el ciento por ciento en cuotas en los primeros 12 meses de aseguramiento. Sin embargo, las nuevas disposiciones en el Impuesto al Activo podrían ser desfavorables para la creación de empleos. 

“El Programa ya tiene un ingrediente en contra porque los patrones aunque estarán exentos de pagar cuotas, si invierten en activos tienen que pagar el Impac. Por un lado dan incentivos, pero por otro inhiben. No va a ser inmediata la pérdida de empleo, pero no se van a generar empleos”, advierte Pedro Carreón, socio de Impuestos y Servicios Legales de la firma consultora Pricewaterhouse Coopers.

Carreón explica que los sectores más afectados con la reforma al Impac serán aquellos que requieran mucho activo, cuyos rendimientos son muy bajos y tienen un proceso largo de recuperación. “A desarrollos hoteleros -sector que tendría una tributación sobre propiedades que dan rendimiento hasta los 10 años- y desarrollos inmobiliarios que construyen para renta, naves industriales y complejos comerciales”, enumera.

“Esta reforma de 2007 incrementa la base del impuesto de los que siempre han pagando impuestos. No se hizo ninguna reforma con el objetivo de aumentar la base de contribuyentes, nada más se aumentó la base a los mismos contribuyentes”, expresa. 

Del mismo modo, Pedro Carreón señala que “se requerirá de un apoyo importante a la pequeña y mediana empresa en materia de este gravamen porque es donde más se emplea personal”. 

En virtud del Impuesto al Activo, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) decidió dar un estímulo fiscal a las empresas de nueva creación que tuvieran utilidades, en un año, por 4 millones de pesos. Carreón expone: “Las nuevas empresas no se ven afectadas porque tienen cuatro años de gracia y hasta el quinto empiezan a pagar el Impac. Parece que el gobierno está fomentado ese tipo de industria rápida de poco capital y altos márgenes de ganancia”.

Para reducir el efecto de las reforma al Impac, Carreón sugiere que las empresas tomen medidas, como: “disminuir sus activos, vender líneas de operación que no sean redituables, hacerse más eficientes o que se amparen. Existe la exención de las empresas que se declaran en liquidación, espero que ese no sea el camino a tomar, pero podrá haber empresas que lo prefieran” 

Recaudación apremiante 

México es el país con menor recaudación con respecto a los otros miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), incluso por debajo de Turquía. De acuerdo con datos del organismo, los ingresos tributarios alcanzan sólo 18. 5 por ciento del Producto Interno Bruto, es decir, apenas la mitad del promedio de la OCDE, que asciende a 36 por ciento. 

Agustín Carstens, secretario de Hacienda y Crédito Público, aseguró que el Impac mostraba un déficit recaudatorio en donde la tributación cayó de 19 mil millones de pesos a 8 mil millones. “Se busca recuperar la capacidad de recaudación” afirmó.

En opinión de Carreón, no era necesaria la modificación. “Fue una medida radical haber incrementado la base en ese tamaño. La manera era fiscalizar bien y buscar otros esquemas, en lugar de generalizar a todas las empresas un impuesto de esa magnitud”

“Hace dos años hubo una reforma al Impac estableció que solamente eran deducibles los pasivos con empresas nacionales, exceptuado el sistema financiero. Las compañías se ampararon porque era una medida inequitativa; había compañías que necesitaban obtener préstamos del extranjero o del sistema financiero, además no se gravaban los activos que generaban riqueza. La base del Impac se redujo de manera importante y la recaudación disminuyó. La autoridad consideró entonces que el impuesto perdió su poder recaudatorio”, refiere Carreón.

Para Macías Valadez en la decisión de reformar el Impac, se partió de premisas falsas: “no se puede comparar el Impuesto al Activo de un año con respecto al del año siguiente, arguyendo que hay una disminución en la captación, pero el Impac es un gravamen complementario. Confrontan peras con manzanas porque el Impac no se puede contrastar contra sí mismo porque en años siguientes se convierte en ISR. 

“Argumentan que con la modificación obligan a las empresas que siempre presentan pérdidas a ganar. Que una disposición legal diga que hay que pagar Impac, no obliga a la empresa a ganar y de cualquier modo, tienen que pagar”.

–¿Qué factores los llevaron a tomar estas medidas?

–La intención era asegurar la recaudación para este nuevo sexenio. Esta es una reforma específica, donde sólo se ve el hecho recaudador para aumentar el presupuesto, pues el ingreso debe ir en relación con el gasto– responde el vicepresidente fiscal del IMCP. No podían esperar una reestructuración fiscal completa. 

El contador público observa que la urgencia en el aumento de retribuciones derivó en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios: el impuesto indirecto al tabaco y refrescos, éste último “cambiado por un ingreso del petróleo, lo que es absurdo a nivel de economía porque el exceso en el precio internacional de un producto debería orientarse para ser invertido en bienes productivos y no en gasto corriente”, expone Macías Valadez. 

Al respecto, Carreón describe: “pareciera que en lugar de intentar captar a más contribuyentes a través de impuestos indirectos, la intención del legislativo era gravar a la industria y empresa”.

A la par sugiere que de manera inmediata la alteración al Impuesto del Activo causará una mayor recaudación, “pero en el largo plazo va a provocar que las empresas dejen de invertir o que las inversiones se realicen en negocios de bajo capital, cuya duración sea muy corta. La poca inversión va a perjudicar la recaudación y la efectividad del impuesto.

“En lugar de promover una reforma, hay que fomentar una reforma incluyente en donde todos paguen, la economía formal e informal, así se aumenta la base, disminuye el impuesto y puede haber inversión”, propone Macías Valades. 

“¿Cómo se lograría? –se pregunta–. Disminuyendo el ISR, aumentando impuestos indirectos, eliminando exenciones y tasas cero y desarrollando la autofiscalización”. 

El socio de Impuestos y Servicios Legales de Pricewaterhouse Coopers, Pedro Carreón, declara que a pesar de haberse entablado un diálogo entre la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, analistas financieros y el sector empresarial hicieron caso omiso a las razones para no reformar el Impac: “No sé si no fuimos claros, o los legisladores cedieron a la presión del Ejecutivo por las necesidades financieras que existen y aprobaron el gravamen. Es indudable la necesidad del gobierno para captar recursos. Desafortunadamente las urgencias siempre son de corto plazo, lo que se necesita para el año siguiente, y no hay un plan financiero para hacer cambios fiscales”, reflexiona Carreón. 

Amparos: la respuesta del empresariado

Miles de empresas podrían ampararse ante la Suprema Corte de Justicia contra el Impuesto al Activo. Los reclamos se hacen oír por el Consejo de Cámaras Industriales, la Coparmex, la Asociación Mexicana de la Industria de Automotores (AMDA), la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), entre otros. 

“El problema cuando hay amparos masivos es que las soluciones pueden ser en serie –pronostica Carreón–. Que el asunto vaya a ser resuelto por la vía política y en aras de proteger las finanzas del Estado, lejos de hacer un análisis jurídico, se inclinen a favor del poder ejecutivo”.

Tal como ocurrió con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, Carreón teme que la decisión del Poder Judicial con respecto a los amparos vaya en ese tenor. “El Poder Judicial consideró que el impuesto de 20 por ciento a los refrescos procedía, y finalmente el gobierno mexicano va a tener que pagar una sanción a la Organización Mundial de Comercio porque no se derogó la ley en su oportunidad. El Estado consideró que era procedente un gravamen que a todas luces era inconstitucional. Espero que éste no sea el caso porque podría significar un obstáculo para la atracción de mayores inversiones en proyectos que requieran muchos activos y un alto grado de maduración”.

Jesús Marcos Giacomán, presidente de la Canaco Nuevo León, reclama: “¿Por qué no van sobre los 27 millones de mexicanos que no pagan impuestos. El Impac es un impuesto que ‘sangra’ a los negocios y ésta es una época en que se les afecta porque no hay poder adquisitivo y las ventas siguen bajando. Van a quebrar muchas empresas. Nuestra posición es no al Impuesto al Activo. Nos estamos amparando porque no podemos permitir este abuso”. 

Giacomán prevé que se amparen de 10 a 15 mil negocios de giro comercial tan sólo en Nuevo León. “Un 50 por ciento de la población se va a ver afectada. Es un grito desesperado de los empresarios, comerciantes, industriales, de quienes pagamos la totalidad de nuestros impuestos”. 

“El gobierno federal está haciendo una serie de reformas totalmente recaudatorias para allegarse de más recursos, que no incentivan ni el empleo ni la apertura de nuevas empresas. Esta postura nos preocupa porque en vez de promover la actividad empresarial, la desalientan. No hay estímulos bien pensados para alentar al empresario y al comerciante”, lamenta Giacomán. 

A pesar de que Nuevo León está entre los cinco estados de la República con mayor recaudación, el presidente de la Canaco en la entidad admite que la carga fiscal es muy pesada: “Pagamos 32 gravámenes diferentes, es tan complicado pagar impuestos en México que los comerciantes prefieren el contrabando y la piratería. El comercio informal vende mucho más barato porque no paga impuestos, porque no paga prestaciones a sus trabajadores. Ellos no les dan una vida digna a los trabajadores y sí compiten deslealmente. Entre un “puestero” y un comercio establecido hay un 40 por ciento de diferencia en el precio.

“Hacienda tiene que planear con inteligencia cómo ir sobre esos 27 millones de mexicanos que no pagan impuestos, pues es injusto que 11 millones 200 mil llevemos la carga de esos impuestos”, concluye el empresario.

 

Año IV No. 49 Febrero 2007

 

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