Empresas y negocios

¿Qué tan “socialmente responsable” es su empresa?

Jorge Reyes Iturbide*

En México, al igual que en el resto del mundo, cada vez se escucha más el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y esto no es porque sea un concepto que esté “de moda”, sino porque la RSE se perfila como “el modo” en el que las empresas están haciendo negocios.

Por consecuencia, esto que hoy es voluntario, en el futuro pudiera llegar a ser un requisito impuesto por el propio mercado para aquellas empresas que quieran permanecer “dentro del juego”. Ante esta posible situación, uno podría preguntarse qué significa para una empresa ser “socialmente responsable” y qué implicaciones conlleva.

Ciertamente, lo que en la actualidad se denomina RSE tuvo sus orígenes en la filantropía y la acción social; sin embargo, hoy en día este concepto es mucho más amplio, abarcando no sólo la responsabilidad en torno a los temas sociales, sino también en aquellos aspectos ambientales y económicos en los que la operación de la empresa tiene un impacto. De esta manera, una empresa responsable estaría buscando un balance entre el desempeño económico, el desarrollo social y la preservación del medio ambiente, para poder operar de forma sustentable.

Por lo tanto y de manera muy general, una empresa responsable:

Es dirigida en torno al beneficio de las 3 P de la sustentabilidad: People, Planet y Profits.

Respeta la ley y cumple con todas sus obligaciones.

Integra las prácticas responsables, de tal manera que forman parte de sus objetivos y estrategia de negocio.

Es valorada por sus empleados como un gran lugar para trabajar.

Ofrece bienes y/o servicios de calidad.

Los proveedores y/o distribuidores la perciben como una empresa confiable para hacer negocio.

La comunidad la considera un buen vecino.

Los accionistas e inversionistas la ven como una buena oportunidad de inversión.

Mantiene un buen récord en temas de seguridad, salud e higiene.

Tiene premisas respetuosas con el medio ambiente.

Es transparente en sus operaciones y rinde cuentas.

Así, conforme el concepto de RSE va madurando, el denominarse “Socialmente Responsable” tiene implicaciones cada vez más importantes y complejas para la empresa, y por ello, ahora ya no basta con tener una fundación, dar donativos, desarrollar una campaña altruista a favor de cierta causa o reforestar las zonas cercanas a las oficinas. Si bien pueden ser parte, no son el todo en cuanto a RSE.

Hoy las empresas deben demostrar su responsabilidad con hechos concretos, y de forma congruente y permanente en todos los niveles y en todas las áreas de la organización, de ahí el surgimiento de diversos estándares, códigos, lineamientos, modelos, informes e indicadores, como posibles herramientas para la gestión y comunicación de estos temas.

Asimismo, la RSE debe estar alineada con la estrategia del negocio, para que ésta tenga un verdadero sentido para la empresa y permita identificar claramente como se interconectan, su importancia y los beneficios que se pretenden generar, no sólo a corto, sino también a largo plazo, para todos sus stakeholders o grupos de interés, entendidos generalmente como los asociados, clientes, accionistas, proveedores, distribuidores, autoridades, sociedad y medio ambiente.

De esta manera, ciertas empresas líderes en el tema están llevando a cabo algunos de los siguientes esfuerzos como parte de sus políticas de RSE:

Prácticas de “comercio justo” en sus procesos de suministro, generalmente de commodities (café, cacao, algodón, etc.), para garantizar a sus proveedores un precio justo mínimo por sus bienes; o la inclusión de criterios relacionados con la RSE en sus procesos de selección y desarrollo de proveedores.

Programas para involucrar a sus socios de negocio (proveedores, distribuidores, talleres de servicios asociados, etc.) en actividades de RSE, para alinear estrategias a lo largo de toda la cadena de valor, generar beneficios mutuos y reducir riesgos potenciales.

Inversión en investigación y tecnología para minimizar la emisión de gases invernadero, principalmente dióxido de carbono (CO2), en todas sus operaciones, y así disminuir su contribución al cambio climático.

Análisis, desde un punto de vista ambiental, del ciclo de vida de los bienes y servicios que ofrecen para reducir el impacto que éstos puedan tener en cada una de sus etapas, desde su diseño hasta su reincorporación al medio ambiente, incluyendo los insumos utilizados, la forma de producción y distribución, los empaques, etcétera.

Innovación en programas sociales, enfocados en temas relacionados con el negocio, en los cuales también se involucren y comprometan los empleados, para que, además del beneficio a la sociedad, sirvan como herramienta para la generación de capital social entre las personas y para el desarrollo de habilidades como trabajo en equipo, comunicación, liderazgo, manejo de proyectos, etcétera.

Proyectos conjuntos con otras empresas, ONG, universidades, cámaras, asociaciones, organismos internacionales y autoridades, para atacar un mismo problema social o ambiental desde los diferentes ámbitos de competencia de cada uno de estos agentes, pero de forma coordinada, para generar un mayor impacto y beneficio.

A pesar de que los motivos pueden variar de empresa a empresa y de industria a industria, a nivel de países, la RSE también se ve influenciada por la regulación existente, el nivel de importancia que el tema tiene para el mercado nacional y la presión ejercida por cada uno de los diversos stakeholders locales, lo que genera la necesidad de adecuar las políticas globales de RSE, que muchas multinacionales desarrollan en sus corporativos, al contexto local de cada país en el que operan.

Así, por ejemplo, si una empresa decide otorgar un seguro médico a todos sus asociados que cubren una jornada mayor a 20 horas a la semana, en Estados Unidos y la mayoría de los países en desarrollo, les estaría ofreciendo un beneficio adicional de forma voluntaria, como parte de su RSE; pero en Alemania, Francia o el Reino Unido, esto simplemente sería el cumplimiento de una exigencia de ley.

Por todo lo anterior, pudiera parecer que esto es un tema exclusivo para los grandes corporativos, sin embargo, también las pequeñas y medianas empresas (PyME) pueden involucrarse en el tema, la diferencia es simplemente la escala de los programas. Además, al ser un camino en el que siempre se puede avanzar y mejorar, la RSE se construye paso a paso, pudiendo empezar con pequeños programas y acciones que vayan creciendo conforme lo haga la empresa y que sirvan de cimientos para implantar el tema en el ADN de la empresa, es decir, en su forma de ser y hacer negocio.

Algunas acciones sencillas con las que se puede empezar…

1.Preguntar al personal cuáles son sus expectativas al trabajar para la empresa y si tienen cualquier queja, comentario o sugerencia al respecto.

2.Reducir el consumo de papel, imprimir sólo lo que sea realmente necesario y utilizar ambos lados de las hojas.

3.Poco a poco ir cambiando todos los focos convencionales por aquellos que ahorran energía.

4.Asegurarse de que todas las luces y computadoras estén apagadas al final del día.

5.Promover el voluntariado y la acción social entre el personal de la empresa.

6.Cumplir con los contratos en tiempo y forma, incluyendo el pago a proveedores y empleados, así como la entrega oportuna de productos o servicios de calidad a clientes.

7.Elaborar un código de conducta, o al menos establecer la misión, visión y valores de la empresa, como las bases para su operación diaria; e involucrar a los dueños/inversionistas, asociados y directivos en este proceso.

8.Investigar qué están haciendo otras empresas, para obtener ideas y después innovar en las prácticas y programas propios de RSE.

 

*Coordinador de IDEARSE y del Diplomado en Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Anáhuac.

 

Correo: jreyes@anahuac.mx

 

 

Año V No. 55 Agosto 2007

 

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