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IMSS-Fox De Levy a Flores: más de lo mismo, pero peor
Gustavo Leal F.
Levy: la más incompetente administración en la historia institucional
1. Pasando sobre toda la evidencia disponible, el Consejo Técnico del IMSS insistió en que el Régimen de Jubilaciones y Pensiones “es el problema más grave que confronta la institución”. ¿Lo era?
Con la “reformas” 2001 a la Ley del Instituto que, aunadas al error esférico de la “reforma” 1995 de Ernesto Zedillo, hoy presionan sobre sus finanzas al obligarlo -tardíamente- a constituir reservas, Santiago Levy conformó también un Consejo Técnico (CT) a su medida. La “reforma” del CT dilató la representación del Ejecutivo: “el Secretario de Hacienda, Salud, Trabajo y el Director General, serán Consejeros de Estado”, aunque penosamente una de sus primeras decisiones aprobara el salario que Levy se autoasignó: 213 mil pesos mensuales. El CT era, ahora, un órgano de representación tripartita compuesto por 12 consejeros, con cargos de hasta 6 años (reelegibles), retribuciones (sólo patrones y trabajadores) de 26 mil pesos mensuales que deben “abstenerse de promover o participar en la atención de solicitudes”.
Poco después, era claro que la competencia de ese órgano novato, era tan cuestionable como la habilidad “política” de Levy, primer director estrictamente “financiero” en la larga historia del IMSS. Porque que en la sesión de ese CT del 23 de enero de 2002, Levy sostuvo que: “los ingresos que se aprobaron para el Instituto son 164 mil millones de pesos y el Presupuesto de Egresos estableció una meta de acumulación de reservas por 10 mil 364 millones. Para la atención a los derechohabientes, el rubro va a caer con lo cual desafortunadamente el deterioro de las instalaciones va a continuar”.
A nadie sorprendió que muy pronto y en el marco de la otra gran “revolución” -también fracasada- de Levy: Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE), apareciera en el Centro Médico Nacional un Memorando Interno comunicando que: “debido a que el abasto de insumos y algunos medicamentos se ha visto retrazado se solicita disminuir las cirugías electivas e ingresos hospitalarios con el fin de no tener problemas en la atención a los derechohabientes”.
Y sin embargo, Enrique Krauze estima que el IMSS “debe dejar de ser patrimonio privado de sus trabajadores. México no puede darse el lujo de mantener injertos de economía soviética, nomenclaturas que viven en socialismo, mientras que el resto del país las financia”.
También Sergio Sarmiento tiene claro que resulta: “irritante que un sistema de pensiones se convirtió en un esquema para otorgar a cierto grupo de trabajadores unas vacaciones prolongadas de 30 años después de trabajar 28 años. Los manifestantes del SNTSS están defendiendo una causa profundamente reaccionaria. Buscan mantener privilegios especiales a costa de deteriorar los servicios sociales de millones de trabajadores. Ciertamente, el IMSS necesita salvación. Un grupo de líderes y trabajadores insiste en hundirlo”.
2. En el Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera y los Riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social 2004-2005, el despacho Alexander Forbes Consultores Actuariales hacía constar que los “cálculos son responsabilidad de la Coordinación de Administración de Riesgos Institucionales del IMSS y nuestra responsabilidad consiste en expresar una opinión sobre los mismos, tomando como base la auditoria realizada”. ¿Qué tan “confiable” pudo haber sido la información “institucional” generada por Levy?
Muy poco. Su obsesiva preferencia por adecuar esa información a sus intereses personales y los del foxismo mostró severas incongruencias: 1) en el contexto nacional ¿el Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) del IMSS era el más oneroso? ¡No! Antes estaban los del ISSSTE y el IMSS como asegurador y los Sistemas Pensionarios Estatales. 2) Por el RJP ¿el IMSS presentaría deterioro en sus finanzas antes que cualquier otro fondo? ¡No! El del ISSSTE era entre 3 y 7 veces mayor. 3) ¿El monto de las pensiones del IMSS era el más inequitativo comparado con el resto nacional? ¡No! En 2002, sólo la CFE contaba con 20 mil pensionados, un gasto total de 3 mil 600 millones de pesos y pensiones promedio mensuales de 18.300 pesos. 4) En el período 2000-2004 el IMSS contó con mayores recursos por derechohabiente. ¿Mejoró Levy su atención? ¡No! Los asegurados disminuyeron y el presupuesto de medicamentos y materiales de curación sumaban 26 mil millones de pesos en 2005: 600 pesos por derechohabiente. Y, sin embargo, la ineficiencia en el surtimiento era patente. 5) ¿Fue Levy un recaudador eficiente? ¡No! Sólo en 2005 se dejaron de recaudar mil 500 millones contra la meta establecida. 6) ¿Fue Levy un administrador eficiente? ¡No! Mientras las organizaciones modernas tienden a bajar los niveles de inventario para mejorar su rotación, Levy amplió el stock y modificó los contratos con los proveedores a 3, 6 y 12 meses. ¿Resultado? Incertidumbre, serias dificultades en la planeación y mayores precios de compra. Para agosto de 2005, por el Sistema de Planeación de Recursos Institucionales (PREI), el IMSS tenía con 812 proveedores (de medicamentos y materiales de curación) un adeudo de 140 millones de pesos. 7) ¿Fue Levy un inversor eficiente? ¡No! Su administración careció de una política de inversión coherente. 8) ¿Empleó Levy un discurso doble? ¡Por supuesto y con toda frecuencia! En sus Informes sostiene que la infraestructura y el equipamiento podía ser catalogada como “buena”. Sin embargo, en la información proporcionada a medios de comunicación, divulgaba que existe “grave deterioro” debido a la falta de recursos, por lo que pesa el RJP. 9) ¿Fue Levy un director “austero”? ¡No! El incremento del costo de la nómina de mando para su “elite” se multiplicó por 3: de 480 millones de pesos a mil 467 millones, en el período 2002-2005. Mientras, el incremento salarial 2001-2005 subió así: Director General 36 por ciento; Directores Normativos 37; Coordinadores 62 y Delegados 132 por ciento. El personal contratado por Honorarios de Servicios Profesionales creció en 300 por ciento y su gasto se multiplicó por 4: de 2 a 8 millones.
Sin embargo, el análisis de Gobernabilidad y Desarrollo Empresarial 2005 del CESSP ubicó al IMSS en el deshonroso cuarto lugar nacional de “deshonestidad”, sólo precedido por la PFP, PEMEX y las Aduanas a cargo del secretario Francisco Gil Díaz. El estudio documentó que las empresas mexicanas gastan cerca de 120 mil millones de pesos anuales en sobornos. Y, de acuerdo al IFAI, el IMSS-Levy ocupó el cuarto lugar entre las 20 dependencias que niegan más pedidos de información: 146 entre 2003 y agosto de 2005.
Flores: una gestión fatal
1. Gracias a Carlos Abascal, Fernando Flores Pérez fue designado director el 3 de octubre de 2005. Además de “negociar” -a larga distancia- el Régimen de Jubilaciones y Pensiones de sus trabajadores (buscando “evitar” una requisa que tanto se acariciaba desde Los Pinos) y ofrecer, ¡el 18 de octubre!, que en “15 días” se presentaría un magno “proyecto de ingeniería financiera” -hasta ahora invisible- ¿qué más ha hecho? Poco, casi nada.
No renunció a cobrar el insultante salario que se autoasignó Levy, tampoco se disculpó con los trabajadores que Levy tildó de “privilegiados”, ni fincó responsabilidades sobre las presuntas corruptelas escandalosas de la élite-Levy en, al menos las siguientes áreas: bienes informáticos, obras, abasto, ingresos e UMAES. ¿Pasará a la historia como un encubridor? ¿Lo hace a través de Sergio Salazar, el panista responsable de la recién creada y monumental Dirección de Administración y Evaluación Delegacional que manejó en el electoral 2006 un presupuesto que supera los ¡120 mil millones de pesos! Además de su estrechísima colaboración con el turbio Levy y la cercanía con Fox ¿está aprovechando Salazar esos recursos y mando sobre los delegados para apoyar al “electo” Calderón?
2. Pero Flores tampoco aprovechó su comparecencia en el Senado (22 de noviembre) para deslindarse con corrección de la incompetente gestión-Levy. Sentó ambiguamente algunas imprecisas “diferencias”: ¿por qué “se” magnificó el pasivo laboral? ¿por qué es un fracaso la “reforma” Levy a los labriegos? ¿por qué “se” responsabilizó del pasivo a los trabajadores del IMSS?
3. Pero, sorprendentemente, para José Antonio Alvarado, director de Incorporación y Recaudación de Levy -y que Flores mantiene a viento y marea en el cargo-, “contrario a las dudas que plantearon los senadores, la reforma a los labriegos plantea alternativas novedosas para facilitar a los patrones los trámites”.
Además de sus oscuras responsabilidades en el controvertido Sistema Institucional de Afiliación, Recaudación y Fiscalización (SIAREFI) -otra fracasada “genialidad” de Levy bajo la modalidad de outsourcing- en materia de elusión y evasión, Alvarado también fue señalado por la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados, de una posición institucional “muy laxa y hasta cómplice” sobre las empresas que le adeudan cuotas obrero-patronales. Sólo los ingenios deben al IMSS casi 2 mil 300 millones de pesos -entre cuotas, actualización, recargos y multas- y el saldo de la cartera en mora sumó, a diciembre 2005, ¡17 mil 813 millones de pesos!
4. Eso sí, como “estilo” de “gobierno”, Flores siguió los fracasados pasos de Levy: maquillaje de cifras, distorsión de los problemas, renuncia a actuar sobre lo que efectivamente los determina y, si es preciso, hasta falsear la realidad. Visitando la ANAFAM, se atrevió a sostener que el desabasto “ha dejado de existir”!!El surtimiento, agregó, es “oportuno” y se ubica en “97 por ciento” en el primer y segundo nivel. Y en “algunas” UMAES, remató, el “abasto llega a ser del 100 por ciento”. ¿Ignorancia interesada o vil cinismo?
Pero, eso sí, pronto contrató a Transparencia Mexicana de Federico Reyes Heroles -que mucho “sabe” del IMSS- para que le “verifique” los resultados de los programas institucionales, en “particular” el del nivel de surtimiento de medicamentos. ¿Cobrando cuánto?
5. En cuanto cayó Levy, Frenk remitió al Instituto a sus abogados para que “negociaran” la incorporación del Programa IMSS-Oportunidades al fraudulento “Seguro” “Popular”, El Programa proporciona servicios integrales a pobladores de zonas rurales marginadas sin acceso regular a la atención. Se dice, incluso, que el propio Fox habría “girado” instrucciones para que, antes del proceso electoral, “toda” la población abierta atendida por instituciones públicas se “convirtiera” al impopular segurito.
Ya en enero pasado, teniendo a Fox de testigo, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, “agradeció” a Frenk y Flores la firma de un acuerdo SSA-IMSS para “que en las comunidades donde opera IMSS-Oportunidades, se afiliara a la población al Seguro Popular para que reciban todos sus beneficios, incluidos los medicamentos. Con ello se inyectarán recursos económicos frescos al IMSS-Oportunidades”.
¿Por qué les interesaba tanto éste programa a Fox y Frenk? Tal vez por que está presente en 17 estados donde atiende 10.6 millones de mexicanos, (3.6 millones son indígenas y 1.2 millones de familias beneficiarias de Oportunidades). Cuenta, además, con 3 mil 540 unidades médicas rurales y 69 hospitales, así como con 225 equipos de salud itinerantes en localidades menores de 500 habitantes (micro regiones).
Tal vez justamente por ello, Flores aceptó también firmar un convenio de colaboración interinstitucional SSA-IMSS, a través del Seguro Popular y el Programa IMSS-Oportunidades, para asegurar servicios médicos (de primer y segundo nivel en unidades y hospitales rurales con suministro de medicamentos) a las familias, que pertenecen a los 50 municipios con menor índice de desarrollo social (Chiapas, Durango, Nayarit, Oaxaca, Puebla y Veracruz) determinados por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Y para tan noble propósito, por aquellos días, Frenk podía contar en el IMSS con el panista Sergio Salazar -titular de la monumental Dirección de Administración y Evaluación Delegacional- así como con el Dr. Onofre Muñoz, director de Prestaciones Médicas, ambos empeñados en favorecer desde el Instituto los afanes presidenciales de Felipe Calderón.
En la firma de estos convenios, Flores fue directamente asistido por Onofre Muñoz, bajo cuya “responsabilidad” fue “integrado” el Programa IMSS-Oportunidades en la “compactación” institucional derivada de la caída de Levy (27/10/05).
El Dr. Muñoz aún debe informar cómo “fusionó” los recursos federales que animan a IMSS-Oportunidades con la cuotas obrero-patronales que financian las prestaciones médicas del Seguro de Enfermedad y Maternidad (Régimen Ordinario), sirviéndose de esa anómala “integración” que autorizó el “director” del Instituto Fernando Flores.
Porque tal y como establece la Ley del Seguro Social, de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, Lineamientos Anuales del Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación y la Norma de Disposiciones Presupuestarias del IMSS, los recursos que se asignan al Programa IMSS Oportunidades constituyen un subsidio federal, por lo que su ejercicio y control debe cumplir con lo estipulado en ese Decreto de Egresos de la Federación.
Y en los Lineamientos consta claramente que “el IMSS es el responsable del ejercicio de los recursos del Programa por lo que administra y contabiliza separada y pormenorizadamente los fondos para la operación del Programa IMSS-Oportunidades” (DOF, 8.3.2005).
Así que sólo habrá que aguardar el Informe sobre Rendición de Cuentas de la Administración Pública Federal 2000-2006 del IMSS para, entonces, evaluar -si sólo en lo que toca al rubro “Recursos Federales”-, el Dr. Onofre Muñoz debiera ser eventualmente sancionado.
Pero frente a este cuadro de francas irregularidades solapadas, Fernando Flores se ha contentado con inaugurar alegremente hospitales “digitales” a medio terminar y con equipo prestado -como el que “puso en marcha”, al lado de un electoralmente desbocado Fox, en Lagos de Moreno el 26 de mayo- y “presumir” en Nuevo León, nuevamente junto con Fox, que la atención médica ambulatoria “es una realidad” (11.7.06).
Talvez, ni en sus peores noches de insomnio, Flores imaginó siquiera que podría pasar a la historia en la doble condición de presunto encubridor de la élite-Levy y simultáneo promotor del más sonoro fraude sanitario de los tiempos recientes: el Seguro Popular. Y todo, sólo para mal arrastrar durante 14 meses, la deslavada etiqueta de “director” foxista del IMSS.
Año IV No. 46 Noviembre 2006
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