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La nomenclatura del poder

La incorporación del economista Agustín Carstens como coordinador del proyecto económico de Felipe Calderón y probable secretario de Hacienda, tiene dos grandes lecturas que se traducen en malas noticias para los mexicanos, considera el analista financiero Mario Di Costanzo, recién nombrado responsable del área económica del gabinete de Andrés Manuel López Obrador

Jorge Torres

 

Felipe Calderón les está asegurando a los sectores financieros del país que va a haber una completa y absoluta continuidad de la política económica iniciada en el periodo de Vicente Fox. Carstens, por su formación académica y laboral, es de los economistas que podríamos considerar como ortodoxos, como los fieles seguidores de las recetas del Fondo Monetario Internacional, es decir, es un economista cien por ciento monetarista”, comenta Mario Di Costanzo.

Señala que es un funcionario “muy respetado en los círculos financieros, y sin lugar a dudas conoce muy bien la situación financiera de la economía mexicana”, lo que podría representar entonces un buen punto para el gobierno de Felipe Calderón, dice el especialista.

Di Costanzo señala que Carstens -que podría convertirse en el titular de la Secretaría de Hacienda en el siguiente sexenio- tiene en contra el discurso propagandístico de Felipe Calderón, es decir, las promesas de empleo y crecimiento económico que enarboló durante su campaña.

“Felipe Calderón, durante su campaña, prácticamente utilizó el slogan del presidente del empleo, el presidente del crecimiento, los dos grandes retos de la economía mexicana; entonces, la pregunta es: cómo va a poder Agustín Carstens llevar a la economía mexicana al crecimiento y al empleo si las políticas que él va a aplicar son exactamente las mismas y del mismo corte económico que las de su antecesor, e incluso más acentuadas. Esa es la gran crítica y la gran incógnita con Agustín.”

El asesor financiero del grupo parlamentario del PRD en el Senado, considera que Carstens tiene, no obstante, dos ventajas sobre su antecesor, Francisco Gil Díaz. Di Costanzo enaltece la “honestidad” y la “preparación” del funcionario y enfatiza la capacidad que tuvo cuando fue subsecretario de Hacienda para tender puentes de diálogo con el Congreso.

“Agustín, siendo subsecretario de Hacienda (2001-2003), prácticamente cabildeó con el Congreso toda la reforma financiera y toda la reforma fiscal de Vicente Fox, y te diría que lo único que no se le aprobó fue el IVA, todo lo demás lo sacó; creó Financiera Rural, sacó toda la reforma financiera con el voto a favor de todos los partidos, incluido el PRD. Su equipo hizo un excelente cabildeo incluso con la oposición.”

Sin embargo, los números del crecimiento económico no son benéficos para Carstens. “Paradójicamente, si haces un corte de cómo estuvo el crecimiento en el sexenio de Fox, podemos ver que en el periodo 2001-2003, la tasa media anual de crecimiento del PIB fue de 0.7 por ciento y de 2004 a lo que se estima en 2006, va a ser de 3 por ciento, entonces, también es cierto que cuando Agustín estuvo fue cuando crecimos menos en el sexenio”, dice Di Costanzo.

La razón que nos dieron, dice el especialista, es que la economía norteamericana estaba en recesión. “Bueno, pues el ambiente que se viene en Estados Unidos, si bien no es una recesión, sí es una disminución importante de su crecimiento económico y va a afectar a México y vas a tener el mismo contexto internacional, las mismas políticas económicas internas; la combinación está dada para que no crezcamos”.

Lo que viene

“En la elección de Agustín Carstens pesó mucho el contexto adverso que se nos viene; los primeros años van a ser muy difíciles, entonces, te trajiste al símbolo, símbolo de que la política económica iba a mantenerse de manera ortodoxa.

“En la discusión para el paquete económico de 2007 vamos a ver al verdadero Agustín Carstens, porque con lo comprometido que tienes el presupuesto, tus gastos inerciales, los precios del petróleo cayendo; además, con una ley de presupuesto que te fija ya la imposibilidad de imponer un déficit, eso va a constreñir tus ingresos.

“Qué podemos esperar, las mismas reformas tributarias que se han venido manejando, simplificación -incluyendo el asunto de la tasa única al ISR, que me parece regresivo-van a buscar modificar el IVA, van a tratar de gravar los alimentos y medicinas, creo que se van a pronunciar por el momento sobre la no aprobación de un nuevo régimen fiscal de Pemex”, advierte Mario Di Costanzo.

Fantasmas del pasado

El hombre fuerte de Calderón para el equipo económico, tiene una pesada carga en contra que le va a dificultar el cabildeo y la negociación con el Congreso, como la vinculación con el ex banquero Roberto Hernández.

“Hubo comentarios en el sentido de que Roberto Hernández había vuelto a imponer al secretario de Hacienda, porque finalmente dejaba al hijo de Gil Díaz. Pero yo no lo veo tan directo; creo que a Agustín lo pusieron en ese papel, en esa escena, sin que él lo pidiera.

“Quién lo puso, bueno, cuando Gil Díaz se pronuncia por abstenerse en la decisión de la venta de Banamex, le encarga a su subsecretario que él emita su opinión, entonces la presión sobre Agustín Carstens no va a venir tan directa de Roberto Hernández, sino por parte de Gil Díaz.

“Carstens vino a defender la venta de Banamex a la Cámara de Diputados, encabezando una comparecencia como subsecretario de Hacienda en 2001.

“Lo que nos queda claro es que a este país lo sigue gobernando la misma nomenklatura por la que nunca votas, pero siempre está ahí”, dice Di Costanzo.

“La venta de Banamex es el atraco más grande a este país; se vendió un banco en 125 mil millones de pesos (12 mil 500 millones de dólares) que había recibido apoyos por parte del Fobaproa por un valor en ese momento de 73 mil millones, es decir, más de la mitad del valor del banco obedecía a que el gobierno lo había rescatado.

“Si en lugar de firmarle pagarés le hubiera garantizado esto con acciones, la mayor parte de esos 125 mil millones hubieran sido para el gobierno, pero no sólo eso, se argumentó que era una oferta pública de acciones vía bolsa por la cual la ley preveía que no se pagaran impuestos, y aquí el asunto es que no fue una oferta pública de acciones, sino un cruzamiento de acciones, es decir, hubo información privilegiada que te hace mostrar que la operación no se puede denominar una oferta pública de acciones. Y es así como se vende Banamex, y a Agustín Carstens le toca ese proceso y le toca defenderlo”, recuerda el especialista.

“Carstens entra con una desventaja en su negociación con la izquierda; creo que siempre le van a echar en cara este asunto de la operación de Banamex”, advierte Mario Di Costanzo.

La herencia de Gil Díaz

Agustín Carstens es un negociador y no representa “el dogmatismo al que te enfrentas con Gil Díaz”, dice Di Costanzo, aunque suele ser más ortodoxo que el actual secretario de Hacienda.

Uno de los discursos que ha pronunciado Carstens y que ha llamado la atención es aquel en donde señaló que uno de los grandes retos es limitar la creación de monopolios, “y claramente fue una referencia a Carlos Slim”, considera el especialista financiero.

Este discurso se ha interpretado como la continuidad de la rencilla entre Roberto Hernández y el dueño de Telmex. “No dudemos que Agustín vaya a tomar las riendas de esas rencillas -señala Di Costanzo-. Lo que debe hacer es deslindarse de Gil Díaz y de los compromisos adquiridos por éste”.

Lo que queda claro, dice el especialista, es que se vuelve a caer “en esta nomenklatura que le está haciendo favores a ciertos grupos”. “Es el gran problema de Carstens; es un individuo bienintencionado que las circunstancias lo hicieron presa de esta elite financiera, y que finalmente es el instrumento. Para que esto se hubiera roto hubiese tenido que ser otro presidente y un secretario que no tuviese nada que ver con esta elite”.

“Carstens viene a garantizar la aplicación del consenso de Washington y del Fondo Monetario Internacional en la economía mexicana, y a garantizar la estabilidad de la élite que está gobernando, garantizar regímenes tributarios especiales para las grandes empresas, los regímenes de inmunidad jurídica para las elites financieras, para los grupos bancarios; ese es el gran problema de Carstens”, reitera el economista.

El efecto Carstens

“Escoger a Agustín Carstens permite tener al mejor hombre en este momento para enfrentar los problemas que se avecinan. Los inversionistas confían en él; sólo su nombramiento hizo que los mercados mejoraran”, dice Benito Solís, ex director de la calificadora de valores internacionales, Mudis, que junto con Standar's and Poors, se ha ganado el reconocimiento mundial

La trayectoria y el prestigio profesional de Carstens es quizá la única coincidencia entre los analistas financieros, dice Benito Solís: “Una de las preocupaciones normales que tienen los mercados financieros, es saber si se va a seguir con una política de finanzas públicas sanas y de estabilidad de precios. Una primera pregunta que se hacen los mercados es: ¿Aquel que viene cree en la estabilidad de precios y finanzas públicas sanas o no?.

“Esa pregunta la contesta claramente Agustín Carstens, quien por su formación en el Banco de México y su preparación académica, además de su trayectoria en la Secretaría de Hacienda y su paso por el Fondo Monetario Internacional, ha dado pruebas de su ortodoxia y su conocimiento de la ciencia económica. Él ya contestó la pregunta de que no cree en la inflación como mecanismo de crecimiento, y eso automáticamente ya le da una certidumbre a los mercados.

Señala que “entre las características de Carstens se encuentra una gran habilidad política y de negociación; cuando él pasaba las iniciativas de Hacienda, prácticamente todas eran aprobadas porque ya había consenso, entonces, se le constata una gran habilidad negociadora; él está muy consciente de la importancia de los gobiernos locales y del Congreso”.

“Calderón entra con una serie de cuestionamientos, y gran parte de su tiempo y su energía la va a dedicar a temas políticos, y el hecho de tener a una persona de la calidad técnica de Carstens, le quita un problema de la cabeza”, dice Solís

Dice que “aunque Carstens ha estado ligado a la ortodoxia financiera, no forzosamente lo hace idéntico al secretario actual, tanto por características personales como por la misma edad y experiencias previas que han tenido”.

Uno de los discursos que ha pronunciado Carstens y que ha llamado la atención es aquel en donde señaló que uno de los grandes retos es limitar la creación de monopolios, “y claramente fue una referencia a Carlos Slim”, considera el especialista financiero.

Benito Solís le resta importancia a la vinculación de Carstens con el FMI y confía en que “pueda cumplir las expectativas que ha generado”.

 

 

Año IV No. 46 Noviembre 2006

 

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