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De la morbilidad a la mortalidad
Enfermedades como el cáncer, diabetes, padecimientos de tipo crónicos y algún tipo de operaciones quirúrgicas pueden ser candados para los interesados en asegurarse
Erika Ramírez
Responsables de llevar a cabo investigaciones técnicas y estadísticas que procuren una óptima selección de riesgos en el seguro de personas, la Asociación de Seleccionadores de Riesgos en el Seguro de Personas, A.C. (ASERP) opera desde hace más de 30 años en el mercado.
Jaime Jean Meneses, presidente de esta asociación desde noviembre del 2005, explica que la importancia de calificar un riesgo es que éste se acepte o se rechace adecuadamente, y asignarle la prima que le corresponde de acuerdo con su valoración.
Al presentarse el solicitante ante la compañía, es muy importante que ésta identifique todas las particularidades del grupo o del individuo. En este último, se tienen que observar detalladamente las características de la persona: edad, sexo, estado de salud, antecedentes médicos, ocupación, etcétera.
“Todos estos elementos los utiliza la compañía de seguros para poder evaluar la calidad del riesgo y así determinar si es normal o debe ser extraprimado porque tiene características que lo hacen poco favorable para la mutualidad o bien, si puede ser considerado un riesgo preferente porque cuenta con las características de un buen estado de salud o de una ocupación sana”, explica Jean Meneses.
En este aspecto, una práctica común para efectos de calificación es reducir al asegurado la edad en caso de que no fume, y así reconocerlo como un riesgo preferente. Sin embargo, los riesgos que se declinan o los rechazados son aquellas personas que por su estado de salud o por sus antecedentes están muy expuestas o rompen con el esquema de mutualidad que tiene el seguro.
“En el caso de los grupos que pretenden ser asegurados, se evalúa su ocupación, historial siniestral de las personas que participan en él y la ubicación en la que desempeñan su trabajo, ya que hay lugares en que los gastos médicos o los servicios son más caros que en otros”, señala.
En el mercado asegurador, “los grupos que se suelen aceptar como riesgos normales son los trabajadores de cuello blanco, oficinistas o empleados de compañías, ya que no están sujetos a riesgos especiales.
“Los grupos que se encuentran más expuestos y tienen ocupaciones peligrosas como los bomberos, policías, personal de seguridad, mineros, el ejército y otras profesiones, es difícil que logren obtener una calificación normal para tener un seguro de vida o gastos médicos mayores”, dice Jean Meneses. Estos grupos generalmente se aceptan contra el pago de una extraprima.
Los candidatos
Si una persona ha tenido antecedentes cardiacos, cierto tipo de operaciones, VIH, padecimientos crónicos que muy probablemente vayan a generar eventualmente en un gasto médico muy alto o en una muerte anticipada, la compañía de seguros pudiera no considerarlo un riesgo asegurable
“En el caso de los seguros individuales depende mucho de los lineamientos de suscripción que tenga cada compañía, estrictamente cualquier persona podría ser asegurable por la prima indicada, el problema es que es muy difícil para una persona que ha tenido antecedentes muy serios de salud, si tiene una ocupación muy riesgosa o una edad muy avanzada”, señala el presidente de la ASERP.
Jean Meneses expone “que algo que se hace con frecuencia es mitigar esos riesgos a través de algunas exclusiones o mediante el pago de extraprimas y de esta manera evitar el rechazo de muchas personas que están interesadas en la adquisición de un seguro, esta es una manera de reducir el riesgo”.
Los índices
A medida en que aumenta la esperanza de vida en nuestro país y cambian los índices de morbilidad, las compañías aseguradoras varían sus costos en las primas que cobran a sus asegurados.
Es decir que “al reducirse el monto de las primas normales, que son las que están reflejadas en las tablas de mortalidad también se reduce el punto de partida para la aplicación de extraprimas”, explica Jean Meneses.
“La forma en la que esto está afectando al seguro de vida incide en una determinada reducción en las primas que es un fenómeno que se da muy poco a poco. Las nuevas tablas de mortalidad se generan cada diez años en promedio, y muchas veces es lo que tardamos en generar los cambios”, dice.
En la morbilidad el efecto es el contrario, las tasas van en aumento y esto se refleja en el incremento de las primas de seguro, dice, “a diferencia de la gente que cada vez se muere menos sí se enferman más, sobre todo a edades mas avanzadas. Además, ahora hay mayor acceso a la medicina, hay más desarrollo y tratamientos para los que antes una persona resistía un año con el padecimiento, ahora aguanta 10”.
Ejemplo de ello son las personas que están infectadas con el virus del VIH / SIDA, pues antes este grupo era un riesgo totalmente no asegurable y ahora debido a que se somete a un tratamiento pudiera ser asegurable bajo el esquema de altas primas de seguros en el mercado de gastos médicos.
Los fraudes
La contratación de un seguro de vida con fines delictuosos se ha convertido en una amenaza para los usuarios y también para las compañías. En la modalidad de los seguros de vida ocurre en ocasiones que los usuarios pretendan llevar a cabo una sustitución de la persona que ha fallecido, “por ejemplo, cuando alguien muere en el incendio de un auto, y el que aparezca sea otra persona, tratan de cobrarlo” dice el experto en la materia.
Pero lo más grave, advierte el presidente del la ASERP es que se contrate un seguro con para acabar con la vida de un familiar cercano. Para ello, las compañías ya tienen una serie de indicadores para tratar de identificar si un seguro se contrató con un fin criminal.
“Por ejemplo, que pasó muy poco tiempo entre la contratación del seguro y la muerte del asegurado, a veces es cuestionable el interés asegurable que es el grado de dependencia económica que hay entre el beneficiario y el asegurado, así como la pérdida económica que realmente sufre el beneficiario con la muerte del asegurado”, explica.
Entre otros de los malos usos que se le dan al seguro de vida es la del lavado de dinero y esto “ya se estaba dando con tanta frecuencia que a través del artículo 140 de la Ley de Instituciones de Seguros que, justamente se establecen una serie de candados para prevenir y detectar el uso para efectos de lavado de dinero”.
Otra de las modalidades de fraude que se llegan a practicar se da en el seguro de gastos médicos, aquí se pueden dar convenios ilegítimos entre proveedores y asegurados, como el cobro elevado para después recaudar el seguro y posteriormente repartir la diferencia.
“Esta forma se presta más al fraude que la del seguro de vida porque es de muy alta frecuencia al igual que el seguro de autos, ya que debido a que las todo el tiempo compañías de seguros procesan un gran número de reclamaciones de ambos lados, es más fácil hacer el fraude hormiga, en cambio en el seguro de vida cada siniestro se tiene que investigar, sobre todo los que son más altos”, concluye Jaime Jean Meneses, presidente de la ASERP.
Recuadro
La asociación
La ASERP tiene suscritos a más de 70 seleccionadores dedicados principalmente a la modalidad de seguro de vida individual, pero actualmente lleva a cabo programas que le permitan tener en sus filas a cada vez más seleccionadores que se dediquen al seguro de gastos médicos y al seguro de Grupo y Colectivo.
Con representantes de casi todas las empresas que compiten en el mercado como Metlife, GNP, HSBC y de Seguros Monterrey New York Life, que conforman la mesa directiva de la asociación, ésta pretende fomentar cada vez más el programa de certificación de seleccionadores, pues “salvo que contamos con él en este momento es necesario difundirlo todavía más para darle un mayor peso y en consecuencia las compañías se sientan motivadas a inscribir a sus seleccionadores y éstos a su vez busquen seguir nuestro programa de capacitación para mejorar su formación técnica.
“Nuestras compañías participan a través de nosotros y de otros seleccionadores que estamos invitando, pero además participan reaseguradores, y seleccionadores y consultores independientes”, dice su presidente Jaime Jean Meneses.
Y es que el papel que desempeña el seleccionador de seguros se ha convertido en una pieza clave para las compañías del ramo y para los candidatos a ser asegurados ya que él determinará si el usuario puede tomar un seguro con determinada compañía y a qué precio.
“Para el asegurado el beneficio está en la mutualidad, si una compañía de seguros toma los riesgos sin seleccionarlos los adquiere todos al mismo precio, ya sea buenos o malos.
“La técnica que se utiliza es relativamente simple: la siniestralidad total que se va a tener es distribuida entre los que estén pagando la prima y si no se hace esa selección se tiene una mayor siniestralidad que se convierte en pérdidas para la compañía. Si ésta pierde dinero deja de ser un negocio solvente para garantizar el pago a todos los demás usuarios”, explica Jean Meneses.
Entonces, en el momento en el que deja de haber esa suficiencia de primas tiene que compensarla a través de cobrar mayores primas y esto afecta a los nuevos usuarios. “Ese es el impacto que tienen, no es algo que las compañías hagan para protegerse sino también para distribuir de manera adecuada el riesgo entre todas las personas que se están asegurando”, puntualiza.
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