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Franquicias: despegue en ciernes

Fabiola Nieto

En México hay espacio para al menos 90 mil puntos de venta para franquicias; sin embargo, la falta de financiamiento, el exceso de trámites para adquirir una de ellas y el temor de los empresarios a la internacionalización provoca que el sector se encuentre en un proceso lento de crecimiento

Hoy por hoy las franquicias de alimentos son las que más demanda tienen en el mercado mexicano, según la Asociación Mexicana de Franquicias, ya que de 750 que hay en el país, éstas ocupan el 24 por ciento del mercado. Fue Kentucky Fried Chiken la primera franquicia de alimentos que se instaló en nuestro país en los 60, aunque el verdadero crecimiento se inició en los 80 con la entrada de Mc Donald´s.

Luego de 40 años de fundado, el sector de las franquicias vale poco más de 750 mil millones de pesos y son las nacionales las que ostentan el control del mercado, ya que manejan del 68 al 69 por ciento de las más de 750 marcas que existen. Estados Unidos controla el 21 por ciento, seguido por España con el 4 por ciento. El porcentaje restante está dividido entre Brasil y Argentina y algunos países centroamericanos.

Actualmente, según Roberto Ramos Weckman, presidente de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), hay entre 45 mil y 50 mil unidades “franquiciadas” en México, pero este número es insuficiente para el presidente de la AMF, pues en México podría haber de 80 mil a 90 mil puntos de venta operando si existieran los recursos suficientes.

Y es que en este caso el financiamiento es un problema que aún no resolvemos los mexicanos, “esa es la diferencia entre México y otros países”, refiere Ramos Weckman, a pesar de que nuestro país acaba de subir de puesto al obtener el octavo lugar en presencia de marcas en el Consejo Mundial de Franquicias, “pero nuestras 50 mil unidades son muy pocas comparadas con los millones que tienen en otros países”.

Por esta razón, la AMF busca el soporte monetario de instituciones financieras estadounidenses para satisfacer la demanda de apoyos económicos que requiere la industria nacional. Roberto Ramos detalla que ha recibido ofertas por parte de Overseas Private Investment Corporation (OPIC por sus siglas en inglés), un organismo gubernamental descentralizado para establecer un esquema crediticio exclusivo del sector.

Hasta el momento, la OPIC ha otorgado cinco financiamientos, sin embargo éstos han sido para empresarios originarios de Estados Unidos que residen en México; ellos han adquirido franquicias específicas, también de origen estadounidense y con restricciones muy particulares, como la creación de una empresa en Estados Unidos y garantías en ambos países.

Aunque la AMF mantiene sus esperanzas en la liberación de este tipo de créditos para detonar de manera importante en el sector a largo plazo, no se puede ignorar que las elecciones de julio influirán de manera directa en el mercado de las franquicias.

El presidente de la AMF advierte que durante este año de elecciones podrían registrarse situaciones “no necesariamente negativas” sino que tendrán un efecto de paulatina desaceleración en el desarrollo del segmento como tal, por lo que estima que éste podrá crecer de 10 al 12 por ciento, cifra inferior a la registrada en 2005 de 17 por ciento.

Por esta razón, enfatiza que tanto el franquiciante debe entender que es necesario ofertar productos y servicios de alta calidad, como los proveedores deben conocer las necesidades y los estándares que requieren las franquicias. En este sentido el inversionista, como la tercera parte de la fórmula, tiene más presente cuáles son los riesgos y los beneficios de formar parte de una red.

A pesar de las expectativas que desencadena la contienda electoral y sus posibles resultados, el líder empresarial prevé la apertura de unos 5 mil nuevos puntos de venta en los próximos meses, tanto de conceptos establecidos como la incorporación de entre 50 y 60 marcas al mercado nacional que generarán cerca de 50 mil empleos.

De tal manera que en el ramo restaurantero, tanto de las fast food como de las slow food, observaremos la incursión de los restaurantes Ricardo´s, Salads, Concepts Server, Las Ensaladas y La Parroquia, entre los restaurantes de recién ingreso en el ámbito de las franquicias.

En otras áreas se destacan las marcas de Eps, Fashion Palace, Glamour Secrets, en el sector dirigido a la belleza y a la moda; stop stress, especializada en combatir los efectos del estrés; así como Instant Imprints, de origen estadounidense y dedicada a la impresión de pantallas, bordados sellos y productos promocionales, junto con Two men and a Truck en el ramo de las mudanzas. En este contexto Roberto Ramos anticipa que las ventas del sector ascenderán a unos 50 mil millones de pesos.

Si bien podemos observar que año con año llegan a suelo mexicano franquicias extranjeras, no ocurre la misma penetración en el extranjero por parte de las marcas nacionales, tan solo este año se registró la llegada del restaurante El Fogoncito a China, y en promedio son alrededor de 20 o 25 marcas nacionales que están operando en todo el mundo de las más de 400 o 450 marcas mexicanas que existen en el mercado.

“Sacar marcas al extranjero es un tema que nos ha llevado mucho tiempo y la razón es porque el mercado mexicano todavía es virgen para el crecimiento de estas marcas, además de que las mexicanas son muy recientes, entonces tienen que penetrar en territorio nacional antes de salir al extranjero”, dice Ramos Weckman.

“Otra de las razones que hemos encontrado es que el mexicano tiene miedo de salir al extranjero por temor a ser conquistado, en lugar de salir a conquistar. La Asociación ha tomado muy en cuenta este problema, y nos hemos dado a la tarea de impartir cursos para salir al extranjero, porque tenemos marcas muy bien posicionadas, conceptos muy buenos de franquicias, lo único que hay que hacer es encontrar un inversionista que opere la marca y que resuelva todos los problemas locales”, declara el ejecutivo.

Sin embargo, posicionar una marca en el mercado es complejo en lo que se refiere a la tramitología. “Estamos muy lentos, seguimos siendo un país donde varias dependencias piden los mismos trámites, entonces es algo que estamos tratando de solucionar porque estamos hablando de uno a tres meses, dependiendo de lo que sea el concepto”, admite el presidente de la AMF.

Lo más complicado son los permisos para los anuncios, según Ramos Weckman, “por lo que se trabaja con la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) para reducir estos trámites, y esto está funcionando bastante bien. La Cofemer tiene más de cien municipios en el país donde los trámites se realizan en menos de una semana”.

Por lo pronto y a pesar de que el sector de las franquicias siempre se ha autorregulado con buen éxito, participantes del sector demandaban un mejor marco jurídico con base en una nueva ley que regulara a la industria nacional.

De esta manera se logró que el Congreso de la Unión aprobara el 26 de enero de 2005 reformas a la Ley de Propiedad Industrial. “Estuvimos trabajando con la Cámara de Diputados pues buscábamos reformas a la Ley de Propiedad Industrial, porque sentíamos que era necesario darle más certidumbre y apoyo al sector”, declara Roberto Ramos.

La antigua Ley tenía como principal falla que si había una controversia entre el franquiciante y el franquiciatario, este último podía llegar a pelear hasta el derecho de la marca, eso hubiera detenido el crecimiento del sector, incluso hubiera podido causar la salida de las marcas extranjeras del país, las cuales “no se hubieran arriesgado de ninguna forma”, según Ramos Weckman.

Hoy, la ley que formaliza al sector le da más seguridad al inversionista y al franquiciatario, le da más protección intelectual a las marcas y mayor seguridad al inversionista, porque ya habla sobre requisitos mínimos que deben venir en el contrato, sobre la obligación de tener una marca registrada, la obligación de registrar los contratos de franquicia y sobre todo de igualdad para los franquiciatarios.

En este sentido, la adquisición de franquicias en nuestro país es una de las mejores oportunidades de negocios que se presentan a los empresarios deseosos de obtener la inversión en el corto plazo, ya que en promedio la recuperación de la inversión en una franquicia en México, se logra en un lapso de dos a tres años.

 


El éxito de marcas nacionales

 

Mucho antes de que se inventara el concepto de la slow food en Europa, noción en comida que pretende contrarrestar el de la fast food, los hermanos Álvarez fundaron un restaurante de comida completamente orgánica, que tenía como principio la inclusión de alimentos que fueran solamente naturales, sin conservadores y que no incluían la carne de los menús.

 

Hace 24 años en Acapulco, Guerrero, surgió esta cadena de restaurantes ante la necesidad económica de un núcleo familiar, que con el paso del tiempo se convirtió en una cultura a favor de la salud y que se ha traducido en 39 restaurantes en todo el país y en una ganancia neta, en 2005, de 20 por ciento en el mercado de la slow food que vale 110 mil millones de pesos.

 

La cadena, hoy llamada 100% Natural, a través de sus franquicias ubicadas en Acapulco, Cancún, Playa del Carmen, Mérida, Villahermosa, Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Estado de México, Distrito Federal, Guadalajara, Puerto Vallarta, Los Cabos, Ciudad Juárez, Monterrey, Celaya, Chilpancingo, Iguala, Cuernavaca y próximamente Oaxaca, es un ejemplo exitoso de las marcas nacionales que franquician en nuestro país.

 

“Gracias a la herencia de nuestros padres, que nos enseñaron a amar la naturaleza y hacer esta fusión de la comida natural con la mexicana, se inició el restaurante”, dice a Adriana Álvarez, gerente de operaciones de la cadena.

 

“No provenimos de familia de empresarios, por lo que en ese momento no hicimos ninguna proyección financiera. Pero gracias al impulso del empresario Pedro Solís Cámara, esto se ha convertido en lo que es hoy”, comenta la empresaria.

 

Hoy, las franquicias de 100% Natural se pueden adquirir de dos tipos: la de comida rápida en centros comerciales y la de restaurantes de mantel, por lo que las inversiones en el primer rubro pueden ir de los 800 mil pesos a 1 millón 300 mil pesos, y en los restaurantes de mantel pueden ir de los 3 millones de pesos hasta los 6 millones, dependiendo del tamaño del lugar.

 

En una marca que es fuente de mil 250 empleos directos, la recuperación de la inversión en una franquicia se tiene prevista de dos años y ocho meses, sin importar la competencia, ya que para Adriana Álvarez la competencia no es otra cosa que “una fuerza que se ha unido a nosotros”.

 

La cadena tiene prevista la apertura de tres restaurantes más, uno de ellos en Miami, Florida, lo que indica el inicio de la internacionalización de la marca”.

 

Ante las incertidumbres que en el plano político se vive en el país, Adriana Álvarez tiene muy clara su postura “nos dedicamos al beneficio de la salud y creo que la salud no tiene partido político. Somos líderes, el concepto que tiene mayor unidades, así que por ese lado estamos tranquilos, sólo esperamos lo mejor para el país”.


 

 

 

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