Negocios Globales

Petróleo, hoteles y el affaire Sheraton

Nydia Egremy

La expulsión de la delegación cubana del hotel María Isabel Sheraton puso en la mesa de debate la necesidad de discutir la aplicación de leyes extraterritoriales que se escudan en la necesidad y dependencia que aún exhibe la economía de la inversión extranjera directa.

Se trataba de la décima reunión entre las delegaciones de Cuba y petroleras estadounidenses. La Administración Bush conocía de esos encuentros y sólo invocó la ley Helms-Burton tiempo atrás para evitar que se celebraran en la Isla. Sin embargo, cuando se aproximaba el acuerdo final que decidiría la participación de la Exxon Mobil y la Valero Energy en la exploración del petróleo cubano surgió el diferendo que sacó a la luz las contradicciones del gobierno mexicano en torno a su propia soberanía.

Para Cuba, el petróleo representa la posibilidad de mitigar el bloqueo que Estados Unidos le impuso hace ya 47 años. Mientras tanto, para las empresas petroleras la explotación de ese recurso en el Golfo de México representa beneficios económicos que, fundamentalmente, saciarán lo que el presidente George Walker Bush llamó “la adicción energética” de su país, en su pasado informe a la nación tras la crisis en Medio Oriente.

El plan cubano para modernizar sus refinerías e incrementar en 50 por ciento su capacidad de perforación atrajo ya a varias firmas extranjeras, como la española Repsol YPF, la canadiense Sherritt International Corp., así como otras francesas y chinas. Además, Petrobras y Pedevesa (brasileña y venezolana respectivamente) tienen excelentes condiciones de cooperación con La Habana.

Sin embargo, en esa pasarela internacional de petroleras en Cuba no figura la paraestatal mexicana PEMEX Exploración, en lo que supondría el desdén del gobierno mexicano por los innegables beneficios que le reportaría esa incursión en una operación binacional con el gobierno de la Isla.

En ese contexto se realizó en la ciudad de México el cónclave de febrero pasado en el hotel María Isabel Sheraton, entre la delegación de Cuba, encabezada por el viceministro de Industria Básica, Raúl Pérez del Prado, acompañado de Juan Fleitas, director comercial de Cuba Petróleo (Cupet), y la parte estadounidense dirigida por Kirby Jones, presidente de la Asociación de comercio cubano-estadounidense y de la consultoría Alamar Associates, con sede en Washington.

Además, participaban miembros del Departamento de Desarrollo Económico del estado de Louisiana (sur) y del puerto de Corpus Christi en Texas. Por las firmas petroleras, asistían Joe Newhart, representante de Exxon Mobil, Mike Martínez, de la firma texana de ingeniería petrolera Bay-Inelectra, los directivos de Valero Energy Corporation, una de las mayores refinerías estadounidenses y la firma Caterpillar.

La historia tras el escándalo

La mañana del viernes 3 de febrero transcurrió conforme a la agenda de los delegados. Desde las ventanas del salón apreciaban el monumento a la Independencia de México sobre Paseo de la Reforma y en su flanco izquierdo, la embajada de los Estados Unidos. Raúl Pérez del Prado se manifestó satisfecho ante los medios.

Fue por la tarde de ese día cuando fluyó la instrucción de desalojo contra los cubanos. “El Tesoro efectivamente nos exigió que negásemos el acceso a los participantes cubanos al (Hotel) Sheraton en la Ciudad de México”, reveló Ellen Gallo, portavoz de la red Starwoods Hotels and Resorts Worldwide a la que pertenece el hotel, a la agencia española EFE.

La medida fue ordenada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro, en una aplicación del "embargo comercial contra Cuba, según establecen las normas estadounidenses", explicó Gallo.

La OFAC prohíbe a ciu-dadanos o empresas de Estados Unidos realizar negocios o prestar servicios a Cuba, incluidos los de hotelería.

Paradójicamente, esa entidad actúa bajo mando presidencial en tiempo de guerra, aunque desde el 22 de febrero de 2005 fortaleció las medidas contra la mayor de las Antillas, bajo el título “Cuba Sanctions”.

Para contrarrestar los efectos de estas medidas extraterritoriales, México se dotó de la Ley sobre la protección del comercio y las inversiones (o ley Antídoto). Aún así, el primer balance del caso Sheraton, arrojó un efecto devastador para el gobierno mexicano cuando la cancillería mexicana intentó minimizar la importancia del caso y reducirla a un “asunto entre particulares”.

Las relaciones bilaterales México-Cuba, se deterioraron aún más por la falta de una nota diplomática a Estados Unidos por el gobierno del presidente Fox contra la aplicación extraterritorial de las leyes en perjuicio de ciudadanos cubanos e intereses mexicanos.

A las críticas de sectores intelectuales, jurídicos y políticos mexicanos, se sumó el sector empresarial.

El lunes 7 de febrero, Jesús Nader Marcos, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM), declaró a la prensa que la actitud del hotel Sheraton “va en contra de las leyes mexicanas negar el servicio a personas que no han ocasionado perjuicios en el establecimiento, además de que es ilegal retener el dinero”.

Dos días después, el 9 de febrero, Larry Rubin, director general de la Cámara de Comercio estadounidense en México –que agrupa a dos mil integrantes que representan el 93 por ciento de la inversión estadounidense en nuestro país- afirmó que el hotel Sheraton debió consultar con las autoridades mexicanas antes de expulsar a la delegación cubana.

“Las corporaciones tienen que encontrar un equilibrio. Uno no ve a las corporaciones estadounidenses acá en México incumpliendo contratos y luego solucionando el asunto en el sistema de tribunales de Estados Unidos, simplemente las cosas no operan así”, reiteró.

Por su parte, Al Zapanta, presidente de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, puntualizó que éste “es uno de los raros momentos donde realmente se ve lo desagradable de la Ley Helms-Burton, que pone a las empresas estadounidenses en una posición incómoda”.

Asimismo, un funcionario de la embajada en México que pidió no citar su nombre comentó a Fortuna: “Que este tema haya llegado hasta la habitación de un hotel sienta un precedente preocupante para el futuro, cuando algún mexicano vaya a un McDonald’s deberán preguntar si no van a invocar la ley Helms-Burton”.

Hotelería e inversión

 

Tras el escándalo, pocos recordaron que el hotel María Isabel Sheraton, cuyo nombre dio la vuelta al mundo en febrero pasado, fue fundado por Atenor Patiño, el magnate boliviano cuya legendaria fortuna se originó en las minas de estaño de Bolivia.

El hotel edificado sobre la avenida Reforma y a unos pasos de la embajada de Estados Unidos, lleva el nombre de su hija María Isabel, y pronto ganó prestigio por ser frecuentado por la élite de los años sesentas del México que también ganaba prestigio en la escena internacional por los principios de su política exterior.

Atenor Patiño es también conocido, como el inspirador del paraíso hotelero en el Pacífico mexicano de Las Hadas. Él contrató al arquitecto español José Luis Ezquerra para que construyera un club privado, diferente a los existentes en el mundo y que lanzó con esa edificación utópica el nombre de Manzanillo en los mapas turísticos del mundo.

Hoy, su nombre sólo es una referencia tras la medida contra los cubanos alojados en lo que fue su hotel. La cadena Starwoods Hotels & Resorts posee 22 propiedades en México y en la Convención Anual del American Resort Development Association (ARDA) celebrada en Orlando, Florida, anunció una inversión por más de diez millones de dólares para renovación y mejoras de esas instalaciones en nuestro país.

De esa red hotelera, el geopolitólogo Alfredo Jalife-Rahme explica a Fortuna que “los actuales directivos de la Starwood pertenecieron al consorcio Coca Cola, no estoy derivando de ahí la impotencia del presidente Fox por sus antecedentes cocacolares pero obviamente lo desnuda y marca creo que más que ningún otro evento a este sexenio”.

La guerra del petróleo

 

Desde una perspectiva económico-política del caso Sheraton, Roberto Castañeda, catedrático e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, coincide en la hipótesis de que la Administración Bush respondió de esta manera a las negociaciones con petroleras estadounidenses porque no le agradó que Cuba negociara con firmas petroleras que no le son afines.

“Tenemos 130 años de guerras por el petróleo y continuarán cuando se vayan agotando los yacimientos. ¿Cómo se evita esto? Con sociedades organizadas racionalmente. ¿Cómo se consigue una sociedad racional? Poniendo en su lugar a los dueños del mundo. ¿Cómo se logra? Con gobiernos decentes que necesiten apoyarse en los pueblos y no en los dueños del mundo. ¿Es fácil esto? No. ¿Por qué? Porque los dueños del mundo no quieren que entendamos nada, entre menos sepamos de algo mejores negocios se pueden hacer.

Se extraen 83 millones de barriles diarios, multiplicados por 200 litros, da 16 mil 600 millones de litros diarios que requirieron una era geológica para formarse y nos los estamos botando, somos la forma más despilfarradora de la creación. México produce 3 millones de barriles para los automóviles y, o los gobiernos planifican para el bienestar del mundo, o los dueños del mundo nos van a llevar a un estado de guerra permanente.

Por otro lado, PEMEX se está desmantelando. Estamos invadidos, las cabezas de la población, de quienes están a cargo de estas cosas están invadidas por los gringos. Olvídese del Sheraton, búsquele en la dirección de PEMEX, de la CFE, en la Secretaría de Energía, en la de Hacienda, en el Banco de México, ahí está la invasión. Hay 60 mil millones de dólares en reservas y pagamos 12 mil millones para que nos los cuiden los gringos, eso no es sensato”, concluye.

El académico Alfredo Jalife-Rahme, aporta su visión geopolítica del escándalo y afirma que “a PEMEX la ha emasculado la Secretaría de Hacienda, se lleva el 80 por ciento de sus ingresos; los ingresos del país no provienen del neoliberalismo, son pese al neoliberalismo.

El ingreso petrolero, que el año pasado dejó más de 75 mil millones de dólares –se dice fácil, pero para que se den cuenta de lo que aquí se gana, hay que señalar que Exxon-Mobil está feliz porque ganó 14 mil 500 millones- y a ello se suman las remesas -que son producto del desempleo que generó el TLC-, por ello no estoy viendo cuál es el proyecto neoliberal que esté dando de comer, todo lo contrario, ellos están viviendo en forma parasitaria de las riquezas naturales del país.”


El Golfo de la discordia

Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México coinciden en señalar que el incidente en el que los funcionarios cubanos que fueron expulsados del hotel Sheraton en la ciudad de México tiene una clara explicación: la protección de Estados Unidos sobre su patio trasero. “No es para que México se atemorice, Estados Unidos sólo está demostrando que todavía tiene poder sobre su periferia”, señala Miguel García Reyes, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y especialista en geopolítica.

En una reunión con especialistas sobre el tema energético e internacionalistas, García Reyes señaló que debido a que “la nación del norte vive una crisis de energía, producto de la reducción de sus reservas, cuida su periferia con los recursos petrolíferos que ahí se encuentran”, y para ello aplica la extraterritorialidad de sus leyes que prohíben negociar con ciertos países, entre ellos Cuba.

Para los analistas que se dieron cita en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) el pasado 28 de febrero, esa nación del Caribe es observada como un país con gran potencial petrolero. “Eso ya lo sabían desde el siglo pasado Rusia (ex Unión Soviética), además del gobierno y empresas de Estados Unidos”, indica García Reyes.

Fabio Barbosa, investigador del IIE, admitió que por ello, no es la primera vez que EUA. realiza maniobras para evitar la inversión y exploración de campos de petróleo en la Isla, pues cuenta con territorio en lo que es considerada la tercera cuenta más importante de petróleo en el mundo.

“Se está librando una batalla por los recursos petrolíferos del Golfo de México, hay una impaciencia por parte de petroleras para explotarlos, más aún cuando se estima que Cuba tiene reservas que podrían llegar a los 50 mil millones de barriles de petróleo in situ”.

Es inquietante que Cuba posea esas reservas, dice García Reyes, “pues jugará un papel importante en el organización geopolítica que se está formando en el mundo”. El especialista explica que con estos recursos, la Isla ayudaría a Venezuela en la conformación de su proyecto hegemónico para tener su zona petrolera de dominio y que por su puesto, dejaría fuera a EUA.

A pesar de que desde el siglo pasado Estados Unidos había prohibido que cualquier empresario trabajara con Irán, Irak y Libia, muchos inversionistas argentinos, españoles y los mismos estadounidenses iniciaron negocios en esos lugares. “Fue entonces cuando se produce el 11-S, esa fue una forma de recuperar los espacios de control de EUA”.

Por su parte Barbosa afirma: “hay todo un plan estadounidense que se viene ejecutando desde hace décadas, en el que se ha ocultado la información con respecto al potencial energético de Cuba.

Ha logrado que terceros países trabajen en contra del régimen revolucionario, entre ellos México. Ahora, también las empresas petroleras, como la española Repsol y antes la British Petroleum, han seguido el juego a los intereses norteamericanos y han falseado información sobre las reservas reales del energético”.

Con esos antecedentes, García Reyes, advierte que estas medidas (como el caso de la expulsión de cubanos del hotel), continuarán durante los próximos meses y años. “La ganancia de los cubanos es terminar como mártires, EUA es el héroe al hacer efectivas la extraterritorialidad de sus leyes, y México quedó en una situación de vergüenza, fue el perdedor”. Todo, para que Estados Unidos haga valer su papel dominante en la zona. (Claudia Adita Ruiz)


 

 

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