Voto a la mediocridad
Rami Schwartz
En México la mediocridad siempre gana y si no, pregúntele a los reyes de la mediocridad y grandes “ganones” de México: Televisa y TV Azteca. A estas empresas les urge que los senadores aprueben la llamada “Ley Televisa”.
De ello depende que puedan seguir siendo todopoderosos monopolios y oligopolios. Si no logran controlar la totalidad del espectro digital, como controlan en la actualidad el analógico, si permiten que otros competidores entren en el negocio, su fin es inevitable.
Y es que cualquiera puede hacer mejor contenido que estas empresas, cualquiera puede producir programación más interesante, divertida y de mejor calidad, cualquiera puede enfocarse en un nicho específico y quitarle clientes, cualquiera va a poder comprar programación y empaquetar sus propios canales, cualquiera va a poder hacer mejores productos noticiosos, deportivos y de entretenimiento.
Imaginemos, por ejemplo, que Reforma puede hacer su canal de televisión, y transmitir por él sus secciones de noticias, negocios, sus editoriales, sus entrevistas, sus cartones, sus animaciones, sus marionetas y todo su excelente contenido. Sería definitivamente la sentencia de muerte de los noticieros de Televisa y TV Azteca. Y si El Universal, La Jornada o Proceso pueden hacer lo propio, entonces con más razón.
Si un grupo ecologista o varios pueden unirse y desde una computadora con conexión a Internet, audífonos y camarita de video pueden hacer un programa de animales y medio ambiente y emitir su señal digital, seguramente los anunciantes, como Purina, mandarían por un tubo a ambas empresas que hoy día ni siquiera son capaces de producir programas de animales, ecología ni medio ambiente. Por lo tanto, las grandes televisoras estarían destinadas al fracaso, pues sus conductores malos, acartonados, vulgares y engreídos no podrían competir contra un ecologista con conocimientos. Y estos ejemplos se pueden multiplicar por miles lo cual es peor aún para ambos monopolios.
Seguramente por ello es que ambas televisoras están haciendo hasta lo imposible porque que la ley se apruebe de inmediato. El tema de la nueva ley brilla por su ausencia en los canales de ambas empresas. Como de costumbre, ambas faltan a la veracidad e incumplen sus títulos de concesión y compromisos con su audiencia. Pero además están recurriendo a otras estrategias sucias.
Alejandro García Gamboa, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) y limpiabotas de Salinas y Azcárraga, envió al Senado de la República un texto en el cual demanda que la llamada ley Televisa se apruebe en sus actuales términos, ya que así lo decidieron "por unanimidad" los dirigentes de ese organismo empresarial. Sin embargo, el citado documento contiene enormes falsedades, ya que no hubo tal unanimidad, pues cuatro integrantes del consejo directivo de la CIRT votaron en contra de avalar las reformas a la legislación que rige los medios electrónicos. Es decir, además de todo salió mentiroso y manipulador, pero nos da una idea de los recursos de que están dispuestos a echar mano Televisa y TV Azteca parta mantener su poder monopólico.
Este intento de utilizar a la CIRT, organismo de buena fe, para impulsar sus agendas, provocó una profunda división en la Cámara al grado de que el senador priísta José Bonilla Robles, también dueño de estaciones de radio y miembro de la CIRT, consideró que se trata de una presión indebida de la CIRT, ya que "una decisión de esa magnitud no se toma al consultar sólo a 20 personas, sino a los más de mil radiodifusores afiliados a esa Cámara". Agregó que la inconformidad ha ido en aumento y es probable que muchos salgan del organismo.
Y es que se sabe extraoficialmente que en esa reunión Rogerio Azcárraga, de Radio Fórmula; Gustavo Rentería Villa, de Grupo Rasa, y Gilberto Solís y Baltasar Pazos de la Torre, hermano de Luis Pazos, de Banobras, radiodifusores de San Luis Potosí y Veracruz, respectivamente, votaron en contra de respaldar una minuta que han criticado públicamente.
Para el presidente de la CIRT, la “ley Televisa” contiene avances regulatorios de gran relevancia", entre ellos el fortalecimiento del órgano regulador de las telecomunicaciones, la desaparición de la discrecionalidad en la entrega de concesiones, el fomento a la transparencia por medio de un registro público y la transparencia en los ingresos provenientes de la publicidad electoral. Y pide a los senadores que la ley sea "adoptada por unanimidad" ya que los diputados en su momento también la aprobaron "por unanimidad" y remata chantajeando, al más puro estilo de Televisa y TV Azteca: “en momentos cuando los consensos son difíciles de venir en nuestro país, esperamos los ya forjados puedan ser evaluados en su justa dimensión".
Pero la ley llegó al senado mal apadrinada, pues se encargó al traficante número uno de influencias, Diego Fernández de Cevallos, que impulse la aprobación de la ley Televisa, sin cambio alguno. El Jefe y su compañero de bancada y partido Héctor Osuna, tuvieron que recular, ya que no han logrado los votos necesarios.
Y es que Javier Corral ha resultado un rival formidable. Tras haber sido bloqueado por la misma Televisa y TV Azteca en su intento por hacer una nueva ley, Corral se ha convertido en el mayor crítico de la ley y no sólo eso, no tiene empacho en exhibir al duopolio: “Televisa está presionando fuerte" a las cámaras nacionales de esa industria y de televisión por cable para que los legisladores se desistan de su postura contra la minuta de reforma a las citadas leyes.
En pocas palabras, Televisa y TV Azteca van a hacer hasta lo imposible por mantener su duopolio y evitar que otros, con más talento que ellos, les compitan. Su supervivencia depende de que el gobierno les otorgue protección regulatoria y tecnológica porque no tienen el talento necesario para competir en un espectro digital abierto. Desafortunadamente Televisa y TV Azteca se van a salir con la suya porque en México la mediocridad siempre gana y si no, pregúntele a Televisa, TV Azteca.