Finanzas

¿Cómo usar las reservas internacionales?

Liquidar la deuda externa del país es una buena idea y un gran golpe de timón y hasta político de Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México ahora que las reservas internacionales suman más de 69 mil millones de dólares. Sin embargo, la emisión de mayor circulante y la debilidad del peso que causaría una decisión de esta naturaleza son temas que merecen de un análisis detallado para conocer las consecuencias sobre el modelo monetario de la economía. Aún más, el debate en el Poder Legislativo es otro frente que abriría la propuesta del gobernador del Instituto Central.

 Héctor Amador*

 Hace pocas semanas el gobernador del Banco de México (BM), Guillermo Ortiz (GO), abrió a discusión un interesante tema. Sugirió utilizar las reservas internacionales acumuladas en el BM para pagar la deuda externa del país. La razón es la siguiente: ahora se cuenta con alrededor de 69 mil millones de dólares (mmd) mientras que la carga externa del gobierno es de aproximadamente 67 mmd. La idea es muy atractiva aunque antes es necesario hacer varias aclaraciones.

1.- Es la primera ocasión en nuestra historia que el país se enfrenta a semejante situación. El hecho de que el financiamiento internacional no sea ya un problema y que, incluso, se pueda eliminar es verdaderamente motivo de orgullo y de festejo.

México, desde su independencia de España en 1821 recurrió constantemente al resto del mundo para obtener recursos. Todos los gobiernos que estaban construyendo la nación recurrieron a la deuda externa. Las potencias acreedoras llegaron al extremo de intentar invadirnos para cobrar sus prestamos. Napoleón III se aprovechó del incumplimiento de un compromiso financiero para invadir el país en 1860.

Después de más de un siglo el gobierno populista de Luis Echeverría (y cuidado con los nuevos iluminados y Mesías porque pueden ser tan perjudiciales como lo fue Echeverría) logró quintuplicar, durante su nefasto sexenio, la deuda externa. Es decir, lo que se había acumulado en 150 años él lo multiplicó por cinco en sólo seis años. López Portillo, por su parte, no quiso quedarse atrás e incrementó el saldo que heredó por cuatro. La irresponsabilidad de ambos causó la pérdida de toda una generación de desarrollo y progreso por tratar de resolver el caos económico en el que los dos compadres nos hundieron.

El último tropezón sucedió durante 1994. Cuando Ernesto Zedillo llegó a la Presidencia de la República encontró que gran parte de lo que se debía era a corto plazo, es decir, se necesitaba liquidar el pasivo en menos de doce meses y en moneda extranjera. Lo anterior fue una irresponsabilidad tremenda en el manejo hacendario durante el gobierno de Carlos Salinas. El pésimo manejo financiero en época de Salinas dejó al país con dos grandes vulnerabilidades. Por un lado todos los créditos vencían en menos de un año y aparte existía riesgo cambiario porque los préstamos se tenían que pagar en dólares o su equivalente. Lo anterior es como si usted contrata su hipoteca con su tarjeta en dólares. Cada mes habría que refinanciar toda la deuda y encima si hay devaluación el monto del compromiso se incrementa en pesos. Claro que nadie en su sano juicio haría algo así con su patrimonio. Pero en época de Salinas el encargado de las finanzas nacionales pensó que era muy buena ocurrencia hacerlo y ya vimos las consecuencias de tanta inspiración genial.

Así que es muy loable que, por primera vez, se pueda hablar de pagar toda la deuda externa y resolver semejante dependencia. De entrada podemos estar tranquilos porque no habrá crisis sexenal, porque Vicente Fox ha sido muy prudente en el manejo económico. Hoy, gracias a las Afores, hay una gran cantidad de recursos de ahorro interno, alrededor de 82 mmd equivalentes a cerca del 12 por ciento del PIB. Lo anterior significa que tanto el gobierno como los particulares encuentran en el país el dinero necesario para financiarse a largo plazo con tasas atractivas.

Por primera vez en su historia, México es realmente independiente. Porque mientras requiramos el dinero de alguien jamás podremos ser independientes y tendremos que cuadrarnos a las órdenes del acreedor. Hay que recordar que “el que paga manda”. Por ejemplo, de jóvenes recibíamos dinero de nuestros padres y teníamos que obedecer. Cuando ya ganamos nuestro propio dinero, y la dependencia desapareció, tampoco tuvimos que hacer lo que no queríamos. Cuando trabajamos y hay necesidad económica nos aguantamos muchas cosas que no nos agradan, como el despotismo de los jefes, pero el día que tenemos suficiente dinero estamos en libertad de renunciar en cuanto nos harten. Igual es con el país, mientras necesitábamos que nos prestaran no podíamos protestar mucho ante arbitrariedades. Pero al ser autosuficientes financieramente ganamos en grados de libertad y la posibilidad de marcar nuestra raya como país ante intentos de imposición por parte del Imperio.

 


Una buena idea pero…

La idea de Guillermo Ortiz es factible y buena pero operativamente requiere varios pasos previos en su implementación:

Veamos primero cómo se obtuvieron las reservas internacionales.

Cuando PEMEX, o cualquier exportador, recibe un dólar por la venta en el exterior de su mercancía acude a un banco para cambiar el dólar en pesos y poder gastar el dinero en México. Los bancos comerciales juntan los dólares recibidos y van a necesitar de nuevo pesos para seguir operando. Por lo tanto, se voltean y se presentan con el BM para que a su vez éste les cambie por pesos los dólares captados. El BM tiene una prerrogativa única y exclusiva. Sólo el BM está autorizado por ley para crear dinero. Nadie más puede darle vueltas a la maquinita e imprimir dinero. Cuando compra dólares el BM es justo lo que hace, para estar en posibilidad de guardar reservas el BM crea dinero. Así las reservas forman parte de sus activos.

El BM tiene como función vigilar la cantidad de dinero que hay en circulación para evitar que se imprima demasiado y entonces haya inflación.

A su vez, la deuda externa está emitida por la Secretaría de Hacienda (SHCP). Aunque tanto el BM como la SHCP son parte del gobierno las dos son independientes. Así como el BM compró los dólares para la reserva y dio pesos a cambio, de igual manera si quisiera vender dólares tiene que recibir pesos. De otra forma habría un desequilibrio en su contabilidad. Aparte, se produciría un caos en la economía porque no se retirarían los pesos que se imprimieron para comprar los dólares. Por lo tanto, si la SHCP quiere pagar su deuda externa antes debe conseguir los pesos con los cuales va a comprarle al BM los dólares que requiere.

La SHCP puede hacerse de pesos de dos formas. Una es por recaudación fiscal, o sea lo que capta por pagos de impuestos. Necesitaría haber un superávit fiscal. Pero también hay que obtener el permiso del Congreso para usar el dinero con tal objeto. El destino de los recursos fiscales es lo que se discute cada año en el presupuesto de egresos. Desgraciadamente nuestros legisladores son demasiado cerrados y miopes. Jamás han visto la conveniencia de amortizar deuda. Si reciben un peso ellos quieren gastar dos.

Los diputados no logran entender que si se liquida deuda, entonces los intereses que se generaban ya no se necesitan desembolsar y habría disponibilidad para amortizar más deuda o con el dinero liberado del pago de réditos se podría enfocarlo a gasto social.

Aquí el problema es que habría que negociar con el legislativo y convencerlos. Desgraciadamente, los diputados no han dado señales ni de algún rastro de inteligencia ni tampoco de que les interese en lo más mínimo el bienestar del país y sólo se preocupan por sus mezquinos intereses partidistas.

La otra posibilidad que tiene la SHCP para conseguir dinero es pedir prestados pesos pero aquí también se necesita autorización del Congreso.. Los fondos prestados se allegan emitiendo CETES. En tal situación lo que se haría es sustituir deuda externa por deuda interna. Lo cual de entrada es más sano porque ya no se corre el riesgo cambiario. Semejante ejercicio ya se hizo en México con gran habilidad y prudencia en los últimos años aunque en pequeña escala.

El peligro de lo anterior es que se puede incrementar la tasa de interés porque hay más demanda por recursos y el precio del dinero es la tasa de interés. Por lo tanto, salir a reunir tanto dinero requiere de mucha planeación y cuidado para no provocar problemas en la economía porque se pueden disparar las tasas de interés.

Otra cuestión positiva es que la SHCP al comprar dólares para pagar la deuda, quitaría algo de fortaleza al peso. Veríamos un ligero movimiento en el tipo de cambio en donde el dólar se encarecería un poco. Lo anterior ayudaría para dejar más desahogados a los exportadores y también apoyaría la captación de turistas extranjeros al abaratar el país.

Por lo tanto, aunque la idea de Guillermo Ortiz es loable y positiva se ve poco probable que la estulticia legislativa sea salvada para que lo autoricen.

3.- Cuando el BM capta dólares no los guarda en una bóveda como el Tío Rico McPato para que Guillermo Ortiz se dé sus chapuzones en el dinero. Lo que se hace es que los dólares son invertidos en algún instrumento seguro. Normalmente se hace en Bonos del Tesoro (BT) de los Estados Unidos, es decir los pagarés que emite el gobierno de George Bush.

Washington vive de prestado. Es increíble que el fascista Bush y su camarilla sólo subsistan por los recursos que el resto del mundo, incluyendo México a través del BM, les presta. Sin embargo, a pesar de que deben hasta la camisa se comportan como si fueran los amos del mundo y tratan a todos con desprecio y arrogancia.

En la actualidad el BT a 10 años paga una tasa de alrededor de 4.5 por ciento anual. Por otro lado, el bono en dólares del gobierno mexicano, por un plazo equivalente, retribuye cerca de 5.5 por ciento. De forma que el BM recibe 4.5 por ciento por sus inversiones y la SHCP remunera 5.5 por ciento. Ese punto porcentual de diferencia, en nuestro ejemplo, es igual a casi 700 millones de dólares anuales o casi 2 millones diarios. Lo que se debería hacer es que el BM en lugar de comprar los BT, y por lo tanto prestarle el dinero a Bush, debería usar esos recursos y adquirir los bonos en dólares que emitió la SHCP. El beneficio sería que el BM obtendría un mejor rendimiento por su dinero y los intereses que desembolsa la SHCP servirían, de forma indirecta, para seguir fortaleciendo las reservas internacionales. Es prerrogativa del BM decidir en cuáles instrumentos invertir. Por lo tanto, se salva el posible obstáculo que es el legislativo y no habría necesidad de negociar con tercos que no quieren entender razones. Al final se implementaría la propuesta de usar las reservas para retirar deuda externa.

Como se ve, la idea de Guillermo Ortiz es plausible pero hay que darle un pequeño giro para no tener que luchar con un legislativo que sistemáticamente se opone a cualquier idea que venga del ejecutivo. Es factible instrumentar la propuesta pero sin perder tiempo porque cada día que pasa BM deja de ganar casi 2 millones de dólares por el retraso de no hacerlo.

 

Hectoramador2005@aol.com

 

 

 

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