Puerta abierta al contrabando
Nancy Flores
México pierde el control de sus fronteras al carecer de medidas jurídicas para frenar el contrabando técnico, advierten especialistas en el sector aduanero. Actualmente sólo el 3.8 por ciento de las mercancías que se introducen a nuestro país requiere de autorización
Sin tratados de libre comercio que equilibren el intercambio de productos, los productores de países asiáticos como China penetran el mercado mexicano. Este es el resultado de las flexibles medidas jurídicas aplicadas en las fronteras del país para controlar el ingreso de mercancías, consideran expertos.
Hasta ahora, ni las cuotas antidumping ni los certificados de origen han frenado el llamado contrabando técnico. Sobre la aplicación de cuotas, Virgilio Vallejo, perito en materia aduanera, señala que esta es una medida ineficaz. “El principal socio comercial de China es Estados Unidos y es precisamente con este país con el que compartimos la más grande de nuestras fronteras, con muy pocos recursos para vigilarla pero sobre todo con los menos idóneos para ingresar mercancías”.
El también agente aduanal explica que “las elevadas tasas que se establecieron, lejos de combatir el contrabando lo convirtieron en un negocio muy atractivo. Esa es la típica medida que consigue efectos contrarios; qué interesante poder evadir una tasa más alta pudiéndola haber puesto en límites razonables”.
En el segundo caso, Virgilio Vallejo dice que los certificados de origen del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) anulan cualquier control. “Una de las críticas jurídicas que se formulan es que el certificado de origen no es tal, porque lo llenan y lo firman unilateralmente el productor o exportador de cualquiera de los tres países firmantes, es decir, no hay una tercera persona que certifique la identidad, la presencia, la firma, la calidad de quien signa este certificado y eso que parece irrelevante se convierte en un problema de triangulación de importaciones”.
Al referirse a las importaciones irregulares de China, el perito dice: “estamos concientes de que China está frenando la inversión de Estados Unidos y está inundando el mercado norteamericano con su producción y es obvio que por pura osmosis económica la mercancía está entrando a México protegida por un certificado que en realidad es un simple papel que cualquiera llena sin ningún control”.
Para José Othón Ramírez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “el hecho de que el certificado de origen no venga con un reconocimiento por parte de una autoridad es el efecto de lo que se llevaba a cabo en el tratado entre Estados Unidos y Canadá”.
El también académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, en donde imparte la cátedra de derecho aduanero, explica “que la norma de origen da lugar al otorgamiento de preferencias arancelarias. Es un instrumento económico para impulsar o proteger a la industria de la región y la industria nacional y su aplicación se restringe a las partes negociadoras, no le vamos a otorgar una preferencia arancelaria a China o a Taiwán o a cualquier otro país que no hubiera negociado con nosotros porque entonces ellos no aportarían bajo ninguna especie beneficios, por eso hacia terceros no se aplica”.
Sin embargo, la vigilancia en las fronteras es mínima. José Othón Ramírez afirma que “diariamente se realizan más de un millón de operaciones aduaneras que se someten al semáforo fiscal, 96.2 por ciento de estas mercancías pasan sin restricción alguna y sólo el 3.8 por ciento requiere de permiso o autorización. La tasa promedio del impuesto general de importación actualmente es del 1.1 por ciento”.
Datos oficiales indican que en las fronteras mexicanas se registran 74 mil cruces de camiones de carga al día y más de 150 mil cruces de personas. Además, cerca de 140 mil pasajeros llegan a los aeropuertos internacionales de nuestro país.
Evitar el contrabando
Virgilio Vallejo considera que se puede conseguir un punto medio que genere mayor control en las fronteras. “El certificado de origen debe ser notarizado, así nada impediría que tuviéramos certeza por lo menos de la identidad, presencia y calidad del firmante. Si a eso le agregamos que la vigencia puede ser hasta de un año, es decir que puede cubrir la producción de un año, en nada suena como un obstáculo al comercio el exigir un obstáculo esa formalización”.
El perito en materia aduanera señala que el Tratado de Libre Comercio contempla que las partes puedan modificar ese certificado de origen. “Eso es sumamente importante porque está previsto en el artículo 501, que establece: posteriormente las partes podrán modificar el certificado previo acuerdo entre ellas”.
Agrega que como el tratado prevé la modificación del certificado de origen, “se debe renegociar la aplicación de un certificado de origen serio en el que se pueda confiar y que se pueda comprobar su autenticidad al estilo del que manejamos en la Unión Europea, en papel seguridad, foliado, previa solicitud y con intervención de un tercero que le dé certidumbre”.
Para José Othón Ramírez es fundamental la armonización de legislaciones entre México, Estados Unidos y Canadá. “No es posible que continuemos con estas declaraciones falsas en los certificados de origen o inexactitudes en las mismas. Presentar certificados de origen falso o alterado se debe tipificar como delito en los tres países, porque de esa manera se puede responsabilizar directamente al importador y al exportador, a quien fuera el responsable. De otra manera la mercancía entra a nuestro país irregularmente sin responsabilidad para nadie, eso es muy grave”.
El investigador indica que en materia de reglas de origen, salvo los tratados con la Comunidad Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio, el modelo del TLCAN se ha trasladado de manera muy importante a los tratados de libre comercio celebrados por México.
“En algunos casos con ciertas restricciones para el certificado de origen donde se establece que debe estar firmado o ser emitido por la autoridad, a diferencia del TLCAN en donde es el exportador o el productor quien determina la regla de origen y firma el certificado de origen”.
El académico de la UNAM precisa que las autoridades aduaneras mexicanas deberían dar mayor atención al tratamiento de las normas de origen; sin embargo reconoce que en México esto se ha dejado de lado. “Para clasificar la mercancía hay personas que no tienen ni la menor idea del trabajo, han llegado a ser clasificadores aunque antes se encargaban de una carnicería, o son abogados, o ingenieros, esto ha dado lugar a que llegue gente que no tiene experiencia para clasificar las mercancías, y las empresas tampoco le dan la importancia debida, esto trae como consecuencia que a la hora que necesite determinar el origen de las mercancía se tengan problemas”.