Micromega: exito a la vista
Fabiola Nieto
El arribo de Micromega al mercado mexicano lo hace con un producto atractivo como son los anteojos más ligeros del mundo, según lo confirma el mismo libro de Records Guinnes, y demuestra la confianza de inversionistas extranjeros a la hora de asociarse con empresas mexicanas para lanzar sus productos en territorio nacional, toda vez que somos el único país en Latinoamérica que ahora cuenta con esta novedosa tecnología.
El creador de Micromega es el empresario italiano Roberto Carlon, quien decidió lanzar en México este producto a través de las ópticas El Rosedal. El director general de esa cadena de ópticas, Juan Alamillo Ayala, afirma que “este es un producto innovador que desplaza a más de mil anteojos por año, no sólo por su ligereza sino también por la calidad que implica un producto hecho a mano, sin tornillos y a la medida de cada cliente”.
Hoy, este producto desplaza más de mil lentes al año y compite con las grandes trasnacionales ubicadas en nuestro país. Este éxito es el resultado de 20 años de esfuerzo de la familia Alamillo, que cuenta ya con más de 10 sucursales en todo el país y con 200 empresas en su cartera de clientes, sobre todo dependencias del gobierno federal, que representan casi el 50 por ciento de la distribución total de los productos de la firma.
No obstante el éxito, el sector óptico sufre como nunca antes el azote de la inseguridad y el robo, explica Alamillo, “nuestra cadena sufrió el año pasado tan sólo en el lapso de un mes, robos por más de cuatro millones de pesos” y aunque ha sido denunciado ante las autoridades, el seguimiento por parte de éstas ha sido nulo.
“Para nosotros es cada vez más difícil contratar seguros, porque están encareciendo mucho, ya que aumentan en el orden de 25 al 30 por ciento, entonces, no sólo tenemos que invertir en esta parte, sino también en la seguridad de las tiendas por lo cual tenemos un gasto total de 20 mil dólares al año”, dice Alamillo Ayala.
Y aunque el sector cuenta con el apoyo de la Asociación de Ópticos de México y la Asociación de Fabricantes de Anteojos, no hay una voz que se pronuncie ante las autoridades con la suficiente fuerza para que sus demandas sean escuchadas ya que el sector es muy pequeño, se lamenta Juan Alamillo.
Por lo pronto, según el empresario mexicano, 2006 se perfila como un año malo para la cadena que tan sólo en 2005 facturó 12 millones de pesos. Y es que en época de elecciones, la mayoría de las dependencias cambian sus titulares y esto corta las negociaciones para proveer de lentes a toda la plantilla de trabajadores del gobierno, convenios que datan desde hace cuarenta años.
Y en lo que a elecciones se refiere y a la posibilidad cada vez más cercana de que la izquierda llegue al poder, Alamillo, como parte del engranaje empresarial, se pronuncia a favor de una izquierda moderada, ya que él la ve incluso “con bueno ojos” pero al mismo tiempo aclara “lo que no me gusta son las izquierdas radicales, los gobiernos populistas, porque perjudican al país”.
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