El desprecio foxista a las Coperativas
Décadas de cooperativismo en México se fueron por la borda durante el sexenio de Vicente Fox. Si la desaparición de estas organizaciones se decidió desde el gobierno de Miguel de la Madrid por considerar que no eran compatibles con el entonces Nuevo modelo económico, la puntilla se dio en la presente administración que las puso al borde de la desaparición
Zósimo Camacho
El foxismo arroja un “saldo rojo” para el cooperativismo mexicano. El gobierno que se calificó a sí mismo dé, por y para empresarios llega su fin con la misma indiferencia ante las cooperativas con la que arrancó. “Nunca volteó a vernos sino para querer dañarnos. Nunca se prestó al diálogo. Es más, estamos seguros que ni sabe quiénes somos, ni cómo funcionamos, ni cuál es nuestra historia”, dice Rafael Martínez Ponce, presidente de la Alianza Cooperativista Nacional (Alcona).
Para el líder de los cooperativistas resulta sorprendente que el gobierno quiera acabar con este tipo de empresas, “cuando somos organismos autónomos, independientes, autogestivos, productivos, viables y seguros”.
Y es que la única “política económica” desarrollada con imaginación por Fox para impulsar el autoempleo y la generación de micro y pequeñas empresas fue la de “los changarros”. Y eso consistió únicamente, a decir de Martínez Ponce, en “dar limosnitas para que la gente se quedara tranquila por menos de un año, que es lo que apostaron a que duraran esos changarros”.
Una muestra del menosprecio con el que han sido tratadas las cooperativas durante los últimos gobiernos es que ni siquiera existe un registro confiable que señale número, tipo, ubicación y sector económico en el que se encuentra cada organización. No importan para los gobiernos federal y estatal. Sólo se sabe -coinciden cooperativistas y académicos- que al empezar la década de 1990 se contaban aún por miles y ahora se estima que no alcanzan a ser 400.
Isauro Mercado, encargado de Comunicación Social de Alcona, dice que para las cooperativas del país el foxismo fue un sexenio “negativo”. El también gerente general de una organización de ahorro y crédito popular considera que “se perdió la oportunidad de darle al cooperativismo un marco jurídico adecuado que le permitiera desarrollar el potencial que tiene para impulsar la economía de un país”.
A decir de Mercado, lejos de que el gobierno mexicano promoviera el desarrollo de las cooperativas, representa el obstáculo más importante. “Las autoridades no apoyan y ni siquiera comprenden a las cooperativas. Tampoco los legisladores entienden lo que es el cooperativismo y por ello no tenemos las leyes adecuadas”.
Marco jurídico, el primer obstáculo
Para el doctor en Derecho Social, José Alfonso Bouzas, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y especialista en normatividad colectiva del trabajo, las cooperativas en México han dejado de existir.
“Prácticamente las cuentas con los dedos. Y es que el cooperativismo tiene una parte fundamental: la solidaridad; vela por el beneficio colectivo. Y la solidaridad no forma parte del esquema neoliberal. De hecho, constituyen una anomalía para un sistema rabiosamente capitalista como el que tenemos.”
Agrega que para los próximos años no se pueden esperar cambios jurídicos y económicos que beneficien a las cooperativas. “No hay nada que nos indique que el cooperativismo será fomentado por los gobiernos. Antes de ello deben impulsar que el salario mínimo sea realmente suficiente para vivir”.
Y es que, a decir del investigador, las modificaciones a las leyes económicas que paulatinamente se vinieron realizando desde el sexenio de Miguel de la Madrid van en contra de la existencia de las cooperativas.
“La ley que tenemos está hecha para beneficiar a la iniciativa privada. Y no a toda, sino solamente a la monopólica. Las modificaciones al marco normativo económico han golpeado no sólo al cooperativista, sino también al pequeño y mediano empresario. Actualmente las cooperativas tienen más responsabilidades fiscales y ante terceros. Todo se ha hecho de tal manera que no sea un aliciente construir una cooperativa.”
A decir de Martínez Ponce, el actual sistema jurídico que rige la existencia de las cooperativas “se parece más a una serie de pruebas a desafiar, y si las salvas ya estás del otro lado; cuando que la Ley debería dar facilidades para el fomento y fortalecimiento de las cooperativas”.
Pero el catedrático universitario Bouzas dice que el daño causado al cooperativismo por las políticas neoliberales va más allá de negarle subvenciones. El sistema ha hecho que incluso varias de estas organizaciones abandonen los principios cooperativistas.
“Aun y cuando formalmente se les siga llamando cooperativas, la mayoría de este tipo de organizaciones han vivido procesos de desnaturalización y su funcionamiento ya es lisa y llanamente unipersonal y empresarial. Y tenemos a cooperativistas convertidos en los empresarios más feroces que contratan trabajadores y los someten a políticas laborales de explotación.”
Cajas de ahorro, “tomadas en cuenta”
Por su parte, Mario Mendoza Arellano, investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados considera “paradójico que mientras en México tenemos un grave problema de desempleo, las cooperativas tiendan a desaparecer. Deberían ser consideradas como parte importante de la economía mexicana porque representan autoempleo. La sociedad mexicana siempre ha sido solidaria y cuenta con capacidad de organización.
Y es que mientras que las cooperativas de producción, consumo, prestación de servicios y distribución han sido ignoradas, en 2001 se publicó la Ley de Ahorro y Crédito -que implicó también diversas reformas a la Ley General de Sociedades Cooperativas- con el objetivo de “dar certidumbre” a las pequeñas uniones populares financieras, también conocidas como cajas de ahorro. Éstas fueron las únicas cooperativas que lograron que los legisladores y el gobierno federal las tomaran en cuenta.
“Hay una tendencia de fortalecer a este sector de ahorro y crédito. Y, efectivamente, sólo a este sector. Pero tiene su lógica. Estas cooperativas harán que las de consumo y producción tengan accesos al crédito”, dice el investigador Mario Mendoza Arellano.
Sin embargo, el panorama para las cooperativas de ahorro y préstamo no es alentador. De acuerdo con Isauro Mercado, la mayoría de estas organizaciones están destinadas a desaparecer de no haber cambios en las leyes de Ahorro y Crédito Popular y de Sociedades Cooperativas.
“Sólo van a quedar algunas: las más fuertes. Esas van a absorber a las pequeñas y, con ello, se van a perder las oportunidades que representan las demás cooperativas y que están en todo el país brindando servicios a las comunidades y beneficios a sus socios”.
Y es que, a decir del vocero de la Alcona, a pesar de que la Ley de Ahorro y Crédito Popular, reformada en 2003, no “está diseñada para las cooperativas, nos someten a ella. Se trata de una ley mercantil similar a la de otros países. Traen modelos europeos, específicamente de España, cuando somos un país totalmente diferente. Además, las cooperativas de ahorro y crédito de España tienen 150 años, mientras que las de México, apenas 50. Nos quieren meter a una legislación que rompe con la esencia, valores y principios del cooperativismo y nos convierte en simples intermediarios financieros”.
Los cooperativistas lamentan que se impulsen iniciativas de ley que no fueron consultadas con los interesados y, en cambio, se releguen las propuestas de organizaciones cooperativistas.
En la Cámara de Diputados “se congeló” el proyecto de decreto de una polémica nueva Ley General de Sociedades Cooperativas que nunca logró la aprobación de la mayoría de las cooperativas ni tampoco de los legisladores. La iniciativa sólo fue dictaminada por la Comisión de Fomento Cooperativo, pero no por la de Hacienda.
A este respecto, Isauro Mercado explica: “la propuesta consistía en que hubieran dos tipos de cooperativas de ahorro y crédito: financieras y populares. Estas últimas se regularían por la Ley General de Sociedades Cooperativas y un reglamento emitido por la Secretaría de Hacienda que fuera acorde con su naturaleza cooperativa. Y las cooperativas financieras interesadas en manejar tarjetas de débito y casi funcionar como banco se regirían bajo la Ley de Ahorro y Crédito Popular. Pero nada de esto prosperó y ahora las cajas pequeñas están amenazadas.”
A decir del investigador de la Cámara de Diputados, Mendoza Arellano, esta diferenciación establecida en la iniciativa entre cajas de ahorro populares y financieras fue la que impidió que los diputados llegaran a un consenso para aprobarla.
“Lo que se pretendía era que a la par de las cooperativas financieras, existieran otras, que llamamos cerradas y que no pueden pasar de los 700 socios y que los servicios que ofrezcan sólo sean para ellos mismos, que no estarían regidas por la Ley de Ahorro y Crédito sino por la de Sociedades Cooperativas. Y los diputados dijeron que no es posible que una cajas estén con los lineamientos de la Comisión Nacional bancaria y de Valores, como lo establece la Ley de Ahorro y Crédito y otras no. Habría dos leyes para un mismo asunto.”
Pero “la crisis” del cooperativismo mexicano no es atribuible sólo a las erradas políticas gubernamentales pues, según Alfonso Bouzas, se debe reconocer que el cooperativismo mexicano también “cometió graves errores” y que tiene parte de responsabilidad en la precaria situación en que se encuentra.
“Es cierto que los cambios en el modelo económico han barrido a las cooperativas, pero también hay que asumir que hubo errores muy graves desde los años 50. Muchas cooperativas incurrieron en irresponsabilidades, sobre todo al aceptar operar subsidiadas por el gobierno. Y tampoco se debe soslayar que el esquema de la cooperativa no es para desarrollar cualquier tipo de empresa”.
Principios del cooperativismo
Según la Alianza Cooperativista Internacional, existen ocho principios básicos universales que rigen a las cooperativas, además de los que son privativos de lugar y de las propias organizaciones.
1. Adhesión voluntaria y abierta.
2. Igualdad esencial en derechos y obligaciones de los socios e igualdad de condiciones para las mujeres.
3. Gestión democrática.
4. Participación económica de los socios. Distribución de los excedentes en proporción a la participación de los socios.
5. Autonomía e independencia.
6. Educación, formación e información.
7. Cooperación entre cooperativas.
8. Interés por la comunidad.
De acuerdo con el presidente de la Alcona, Rafael Martínez Ponce, las cooperativas “son tan viables y seguras como cualquier empresa privada, pero sus beneficios son mayores: la riqueza es distribuida equitativamente entre los socios y sirven a la comunidad en general. Sus intereses no giran alrededor de la mercancía, sino de la humanidad. Para las cooperativas los seres humanos son el centro y la mercancía un simple medio para satisfacer las necesidades”.
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