Línea Global

El tratado de comercio de los Pueblos

La integración latinoamericana con solidaridad promoverá el desarrollo con justicia social contra el dominio que ejercen las trasnacionales y para ello se utilizará el Tratado de Comercio de los Pueblos, mecanismo diseñado para combatir la inequidad y alcanzar la integración regional

Nydia Egremy

La fórmula contra el neoliberalismo y la globalización salvaje en América Latina tiene un nombre: “Tratado de Comercio de los Pueblos” (TCP). Patrocinada por los gobiernos de Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, presidentes de Cuba, Venezuela y Bolivia, respectivamente. Esta iniciativa, rubricada el 29 de abril, reivindica el derecho de los países pobres a diseñar sus propios modelos de desarrollo.

El TCP es la respuesta de tres países latinoamericanos al agotamiento del modelo neoliberal, fundado en la desregulación, la privatización y la apertura indiscriminada de los mercados. A esta iniciativa se sumará Perú si gana la presidencia el candidato Ollanta Humala, líder del Partido Nacionalista Peruano.

En La Habana, Cuba, los mandatarios de los tres países que constituyen la alianza, anunciaron que sólo una verdadera integración sustentada en principios de ayuda mutua, solidaridad y respeto a la autodeterminación, dará una respuesta a la altura de la justicia social, la diversidad cultural, la equidad y el derecho al desarrollo que merecen y reclaman los pueblos.

El pacto se opondrá al interés de lucro mercantil y empresarial que proponía el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) -promovido por la administración estadounidense con apoyo del actual gobierno de México- y que generó el rechazo de millones de latinoamericanos. Ese esquema comercial naufragó hace un año –y fue también en La Habana– cuando los presidentes de Venezuela y Cuba firmaron la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), a la que ahora se suma la Bolivia de Evo Morales, para alcanzar la integración subregional.

Comercio genocida

Los antecedentes de la búsqueda por un comercio justo y equitativo se remontan a la profunda brecha que causaron en las economías locales los Tratados de Libre Comercio (TLC’s), que tras sus cifras alegres, como el índice en el aumento en las exportaciones, ocultan grandes inequidades.

Las exportaciones de los países más débiles de esos tratados fueron la causa de que su pequeña y mediana industria –que generaba empleo formal– se desmantelara, al mismo tiempo en que se desarticularon las cadenas productivas con el perjuicio adicional de desnacionalizar al sector de la gran industria.

Además, los críticos de la “liberalización comercial” observan que el saldo más negativo de ésta fue la pauperización en el campo de los países miembros de estos pactos. En ese contexto, el de México es un caso revelador: de ser un país autosuficiente y exportador de alimentos básicos, pasó a importar el 40 por ciento de los granos y oleaginosas que consume.

Muerte en el campo

“Mientras los TLC’s implican la muerte del campo frente a los productos subsidiados del Norte, el Tratado de Comercio entre los Pueblos promoverá la defensa de las economías campesinas y la soberanía alimentaria de nuestros países”, expresaron los mandatarios de Cuba, Bolivia y Venezuela.

De esa manera, el pacto reconoce el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias; a proteger y reglamentar la producción agropecuaria nacional para evitar que su mercado doméstico sea inundado por excedentes de otros países; y a privilegiar el bien colectivo por sobre los derechos del agro-negocio a través del control de la oferta y la regulación de las importaciones.

Al mismo tiempo, el TCP considera que los servicios vitales dependen de empresas públicas como proveedoras exclusivas, reguladas por los Estados. “Socios y no dueños”, como enarboló durante su campaña el actual presidente boliviano es la premisa con la que nace esta alianza comercial que pugna por una nueva economía.

Contra la expoliación

Para el Tratado de Comercio de los Pueblos el comercio y la inversión no son el fin, sino el medio del desarrollo, por ello se opone a la liberalización de los mercados y a la “reducción” del Estado para fortalecer a los pequeños productores, microempresarios, cooperativas y empresas comunitarias, lo cual facilita el intercambio de mercancías con los mercados extranjeros.

El TCP se opone a beneficiar a un pequeño grupo exportador, como sí lo hace la alternativa estadounidense del ALCA. El tratado comercial de los pueblos impulsa un nuevo modelo económico que mejore las condiciones de vida de bolivianos, cubanos y venezolanos, en ingresos, salud, educación, agua y cultura, al promover un desarrollo sostenible, equitativo, igualitario y democrático que permita la participación consciente de los ciudadanos en la toma de decisiones colectivas.

“Al contrario de los Tratados de Libre Comercio existentes, que se negocian en secreto, el TCP resulta de la participación y discusión de los movimientos sociales que, a través de nuestro instrumento político, hemos comenzado a gobernar Bolivia para los bolivianos”, señaló Evo Morales durante el anuncio de los objetivos del Tratado de Comercio de los Pueblos.

De igual manera, el TCP desenmascara a la “libertad de mercado” que proclaman los países desarrollados que niegan a las naciones más débiles el derecho a proteger a sus sectores productivos en detrimento del propio Estado. También promueve una integración comercial que limite y regule los derechos de los inversionistas extranjeros y las transnacionales en función del desarrollo nacional.

Este acuerdo establece en sus principios que fomentará la industrialización sin impedir la protección de áreas del mercado interno necesarias para preservar a los sectores más vulnerables.

México aislado de América Latina

En opinión de Miguel García Reyes, académico de geopolítica de la UNAM, México se está aislando de América Latina frente a la nueva economía que promueve el actual Tratado Comercial de los Pueblos.

Ahora que muchos países del continente optan por gobiernos de centro izquierda y al mismo tiempo por reivindicar el derecho de usar sus hidrocarburos, “México está quedando afuera, junto con Centroamérica y Colombia –alineados no sólo con EUA sino con la oligarquía local que siempre ha sido muy de derecha–”.

Coincide en ese aspecto la investigadora Silvia Soriano Hernández, del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien además es autora de títulos como Movilizaciones indígenas, identidades y alianzas: el caso ecuatoriano y Mujeres y guerra en Guatemala y Chiapas.lación con la lección que México debe aprender y quien será el próximo presidente del país sobre esa nueva iniciativa comercial, la académica señala que un elemento importante es que una verdadera política de integración debe ser entre pares para que sea exitosa y partir de ahí que “la cooperación y la reciprocidad avancen con respeto de la soberanía de todos los países”.

Agrega Soriano que tradicionalmente los acuerdos comerciales implican que un país se lleva la tajada más grande del pastel, por lo que realizar acuerdos en donde todas las partes se beneficien y evitar así que recursos, como la luz e hidrocarburos que producen algunos países, vayan a otros que a su vez introducen una cantidad excesiva de productos de mala calidad y productos manufacturados, que ya no tienen cabida en su propio país.

Para la experta, la política exterior mexicana de los últimos años ha sido evasiva hacia la integración en el continente americano. “El gobierno actual está en retirada, este sexenio fue particularmente trágico en lo que se refiere a relaciones con América Latina. El gobierno encabezado por el Partido Acción Nacional rompió con esa política pues miró mucho más hacia Estados Unidos, como si el resto del continente no existiera.

“Creo que por ahora no habrán grandes reacciones sobre el tratado trilateral de comercio, pues México está inserto en su proceso electoral interno, pero sí sería un escenario a considerar en el futuro para lograr un tipo de intercambios más justos y equitativos de los que se han hecho”.

 

 

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