Caducó el proyecto económico de Calderón
Cuando la Guardia Nacional estadounidense se despliega a lo largo de la frontera norte del país para contener el paso ilegal de miles de refugiados económicos del actual gobierno mexicano, la visión de país y la oferta económica del aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador, resulta un alentador cambio de estructura.
Alfredo Jalife-Rahme, experto en geopolítica y estudioso del ámbito económico mundial, analiza los modelos que sobre la materia proponen los dos punteros en la campaña electoral por la presidencia de la República, y aprecia que el modelo neoliberal se profundizó en México en 1994 y que el candidato del PAN, Felipe Calderón, es parte de ese modelo y en consecuencia “es más de lo mismo”, sentencia.
“El proyecto que promueve Calderón es caduco, se está derrumbando en todo el mundo, en particular en América Latina y hasta en Estados Unidos se ha dejado atrás. En cambio el proyecto de López Obrador es de renovación, de rescate de una socialdemocracia nacionalista de libre mercado con matices muy interesantes”.
Estima que el proyecto de AMLO no tiene nada que ver con la revolución bolivariana, “se parece mucho más a Lula y a Kirchner, incluso tiene más parecido con el programa de Francisco Rodríguez Zapatero, de España. Es una socialdemocracia de libre mercado nacionalista pero con tintes neokeynesianos, lo que significa emplear el desarrollo interno a su máximo.
“El paradigma de ese modelo sería el segundo piso. Crear así mucha mano de obra para que ya no se siga yendo a Estados Unidos la cuarta parte de la población del país, que es lo que sucedió en el modelo neoliberal”. Cuando hay optimismo en los ingresos, la economía va por el lado de la oferta, ese es el famoso ofertismo fiscal
El geopolitólogo critica el mal uso de los ingresos del gobierno: 100 mil millones de dólares por ingresos de petróleo, 12 mil millones de dólares por turismo, 20 mil millones de dólares por remesas y los más de 40 mil millones por las Afores. “¿En qué se gastó ese dinero?”, y responde que esos ingresos sólo sirven para apuntalar al dólar.
“Es decir, el Banco de México es un apéndice de la Reserva Federal, y es tan anómalo que México tiene más reservas en dólares que Estados Unidos, que las tiene en oro. Eso es ineficiente, porque todo ha ido al gasto corriente y los ingresos nunca van a alcanzar al gasto corriente, debe disminuirse con un modelo de desarrollo interno y aquí cae la oferta de Andrés Manuel que a mi juicio tiene tres virtudes:
1. Va en la corriente histórica del momento, hablo de un modelo de renovación social de desarrollo interno.
2. Creación de empleos con el modelo neokeynesiano.
3. El 31 de mayo planteó el 'ofertismo fiscal', es decir, que el estímulo económico venga de la demanda, pues hay sobreoferta.
“Andrés Manuel quiere hacer del petróleo el puntal del desarrollo. Es viable y llega en su momento. Con el neokeynesianismo y el ofertismo fiscal ayudará a los trabajadores, además, lo están haciendo Bush y Blair, curiosamente, en España lo está haciendo Rodríguez Zapatero”, afirma el investigador, quien sostiene que el 2 de julio será la segunda batalla por la independencia de México.
Debilidades
El modelo económico de Andrés Manuel tendría un punto frágil, advierte Jalife, ¿de donde va a recaudar? y explora una respuesta: “él ha dicho que los empresarios mexicanos no pagan impuestos porque tienen a Gil Díaz de solapa, los ayuda a que no paguen o que los pospongan, no olvidemos que este gobierno es de gerentes y ha hecho de todo para beneficiarlos, no al país, y obviamente ya llegó a su límite.
“López Obrador afirma que si sólo los 10 grandes empresarios del foxismo pagaran sus impuestos, habría suficiente dinero para paliar esto. Otra forma es reducir el gasto corriente, por ejemplo el salario excesivo de Fox, -gana más que Bush y un oficial mayor gana más que un gran empresario-, o reducir a los parásitos del IFE.
“También de mutuo propio, el Congreso puede reducir el número de diputados, tenemos el doble que Estados Unidos, una nación cuatro veces mayor a la nuestra, o fusionar la Secretaría de Hacienda con Economía; cortar la obesidad estatista que dejó el modelo neoliberal. Ahí hay mucho que hacer.
TLCAN y AMLO
Andrés Manuel ha sido muy precavido con las relaciones internacionales, creo que usará la carta de “¿no quieren más refugiados económicos? Hay que renegociar algunas partes del Tratado, como la cláusula agrícola, las otras no creo que las toque”, opina el geopolitólogo, quien agrega que en relación con el futuro del petróleo, si el candidato del PRD llega a la presidencia no habría cambios.
Para el investigador de la UNAM; Fabio Barbosa, Andrés Manuel López Obrador no podría cambiar los términos del TLCAN en materia petrolera. “Tengo la impresión de que ya están en vigor todas las cláusulas en esa materia, Carlos Salinas de Gortari acordó el trato nacional relativo a compras de gobierno, es decir, la apertura, mientras en otros países el gobierno protege a sus empresas, aquí el gobierno mexicano las puso a competir en condiciones de asimetría, de desigualdad, con los tiburones extranjeros con el resultado de que la ingeniería mexicana las empresas proveedoras mexicanas han sido barridas, destruidas.
Veo difícil que eso se renegocie con un gobierno de López Obrador, expresa Barbosa, quien considera que sólo la sociedad civil de las zonas petroleras podría presionar para que se genere el necesario desarrollo, pues la industria petrolera tiene un potencial multiplicador importante y las empresas mexicanas crearían empleo y evitarían así los arreglos corruptos, ilegales que ahora se acostumbran”.
Contra la depredación del petróleo
Para Jalife Rahme, los precios del petróleo deben conservarse. “Puede llegar a 100, 150 dólares el barril y ese sexenio llegar a ingresos monumentales. Si no fuera así, y se redujera a 40 dólares por barril no habría bajado, porque con el neoliberalismo nuestro petróleo se vendía a 20 dólares”.
Recuerda cuando Luis Téllez, el secretario de energía de Ernesto Zedillo, “ahora en el carro neoliberal de Calderón Hinojosa” quería vender el petróleo de México a 6 dólares, veamos en retrospectiva que lo estaríamos pagando a 75 dólares. Si a eso le llaman privatizar es una estupidez económica, privatizar es muy relativo ¿a quién? ¿cómo? ¿cuánto? y ¿dónde?, y eso nadie lo está diciendo”.
Fabio Barbosa, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y asesor en temas energéticos del Poder Legislativo, ha dado seguimiento a las propuestas de candidatos y partidos en ese rubro y aprecia que la plataforma económica de Andrés Manuel López Obrador es la única “que nos propone hacer un cambio respecto al modelo depredador de los recursos de hidrocarburos de este país”.
En opinión del académico, en los 50 compromisos para recuperar el orgullo nacional, del candidato, entre los que se plantea detener la extracción de petróleo en el nivel que tenía en ese momento -3 millones 400 mil barriles diarios-, “es una propuesta muy interesante cuando hoy en el planeta se discuten las dificultades en la exploración y producción y la posibilidad del pico del petróleo.
“El plan de AMLO discrepa a fondo con la política del gobierno del presidente Fox y la del candidato del PAN quien propone alcanzar lo que laman el 'máximo potencial de crecimiento', y eso significa invertir masivamente, multiplicar la inversión que sólo puede lograrse abriendo el sector a la inversión privada extranjera ya sea ampliando los contratos de servicios múltiples, por la vía de contratos riesgo, por concesiones o de otros mecanismos y así esperan alcanzar un nivel de producción que duplique la actual tasa de extracción”.
Al respecto, Barbosa cita su artículo en la revista Economía de la UNAM (abril 2006), que revela que el gobierno actual explora la posibilidad de extraer 6 millones de barriles al día, sin considerar las repercusiones ambientales. “Bajo el esquema neoliberal la explotación petrolera en México ha sido destructora de ramas enteras de la actividad ganadera, pesquera, cafetera y cacaotera, entre otras”.
De seguir este nivel de extracción, señala, la capacidad de las refinerías será insuficiente, apenas pueden procesar un millón 400 mil barriles diarios, “lo que significa que el excedente de producción que esperan obtener los otros candidatos (del PAN y PRI) estaría orientada hacia la exportación, al consumo de Estados Unidos, ese es el objetivo”.
En tanto, la superpotencia sigue una política para reducir su abasto de crudo por los países de la OPEP, e incluso desplazar a los venezolanos para que México sea su único proveedor, según han expresado el presidente estadounidense y el Departamento de Energía, y lo revelan las estadísticas.
En contraste con el plan petrolero de López Obrador, el experto en energéticos recuerda que cuando Roberto Madrazo se registró ante el IFE como candidato, expresó que México requiere el capital extranjero para explotar 'los segundos mantos' de nuestros yacimientos. Es decir, el potencial que se extrae con técnicas modernas (de bombeo, nitrógeno o inyecciones de gas natural) para recuperar un volumen mayor del crudo.
Para el aspirante del Partido Revolucionario Institucional, también debe abrirse a la inversión extranjera la explotación del petróleo de las aguas profundas del Golfo de México -oficialmente evaluadas ahora en unos 30 mil millones de barriles-.
“Por ello, el programa de Andrés Manuel es el único que hace una consideración sobre la necesidad de detener, modificar los irracionales y elevados niveles de extracción que nuestro país ha sufrido en los últimos años”, reitera Barbosa.
Finalmente, el investigador considera que en virtud de que la industria petrolera está caracterizada por plazos largos de maduración, el actual presidente ya aseguró la producción para el próximo sexenio y si Andrés Manuel López Obrador realiza también planes a largo plazo, “será para que se coseche en el siguiente sexenio o hasta el 2020, porque ésta es una de las características de las industria”.
Como colofón del capítulo energético en el modelo económico del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, el experto en geopolítica, Alfredo Jalife, considera que es fundamental destacar la importancia del despegue tecnológico de México.
“Aunque hasta ahora no se ha discutido con amplitud el programa tecnológico de Andrés Manuel López Obrador, este tema está muy vinculado al desarrollo del país. Su modelo busca regresar a México a la competencia tecnológica a partir de la educación como detonador y el puntal será el petróleo. De manera que cuando venga una baja en los precios mundiales del crudo, México estará preparado tecnológicamente y los empresarios que se hayan sumado a este proyecto ganarán en consecuencia. Ahí sí hay un proyecto tecnológico de gran avanzada”.
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