Rechaza Bush petición de Fox sobre TLC
Al cierre del sexenio del presidente Vicente Fox, los secretarios de Agricultura y de Economía han solicitado a sus homólogos de Estados Unidos y de Canadá renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), según revelan un par de cartas enviadas por los funcionarios mexicanos a los representantes comerciales de Norteamérica. Con ello, el gobierno foxista admite, por primera vez, los daños causados por el tratado comercial al campo mexicano, sin embargo la cerrazón estadounidense impedirá lograr algo este año
Erika Ramírez
El gobierno de Estados Unidos rechazó la petición de la administración de Vicente Fox de revisar las cláusulas del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) que afectan severamente a los productores de maíz blanco y frijol y, en consecuencia, hunden en la miseria a los campesinos mexicanos, quienes actualmente representan el 25 por ciento de la población nacional.
Luego de que los secretarios de Agricultura, Francisco Mayorga Castañeda, y de Economía, Sergio García de Alba Zepeda, solicitaran por medio de cartas enviadas en abril y mayo pasados a los representantes comerciales de Estados Unidos y de Canadá la revisión del TLCAN, los funcionarios estadounidenses rechazaron la posibilidad de revisar el Tratado y advirtieron que de llegar a esa situación ellos pondrían más elementos sobre la mesa de discusión que no convendrían a nuestro país.
De acuerdo con las misivas de las secretarías de Agricultura y de Economía, obtenidas mediante la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, los funcionarios mexicanos reconocen que es necesario “replantear ciertos aspectos del TLCAN relativos al maíz blanco y al frijol, para poder atender las sensibilidades de estos sectores en México”.
Dirigida al representante comercial de Estados Unidos, Rob Portman, y al secretario de Agricultura de ese mismo país, Mike Johanns, la carta fechada el pasado 27 de abril está firmada por Mayorga Castañeda y García de Alba Zepeda, quienes reconocen que la población más pobre del país es la más afectada por el TLCAN, pues “las unidades de producción están localizadas en regiones que se caracterizan por un bajo nivel de ingresos”.
Además, los funcionarios mexicanos puntualizan que la “gran producción de estas unidades son menores a cinco hectáreas de extensión (85.1 por ciento para el caso del maíz, y 48.5 por ciento para el del frijol)” por lo que solicitan se realicen “consultas” para un posible replanteamiento, pero dos meses después de la petición mexicana, el gobierno estadounidense respondió con un tajante “no”.
Bajo el mismo machote institucional, un mes después los titulares de la Sagarpa y de la Secretaría de Economía le enviaron al ministro de Comercio Internacional de Canadá, David Emerson y al de Agricultura de ese país, Chuck Strahl, la petición de revisión, pues aceptan que los programas de apoyo al campo que administra el gobierno foxista no han sido capaces de abatir la pobreza en el sector.
“El gobierno mexicano ofrece apoyo a estos agricultores a través de programas como Procampo y otros administrados por Aserca, pero aún así los pequeños productores enfrentan condiciones de pobreza”, dice el documento fechado el 8 de mayo de este mismo año.
Beneficios para el norte
Bajo los cánones diplomáticos los secretarios mexicanos declaran a México como un mercado cautivo de los productores de Estados Unidos y de Canadá, luego de la firma del TLCAN, pues tan sólo en 2005 se registraron superávits en cada uno de los dos países por 816 millones de dólares y 418 millones, respectivamente.
En la misiva se resalta que gracias al TLCAN, México se ha convertido en uno de los mercados de exportación más importantes para los productores estadounidenses en los últimos 12 años, pues la penetración de sus productos en nuestro país ha crecido en casi un ciento por ciento, es decir, “pasaron de 5 mil millones de dólares a poco menos de 10 mil millones de dólares”.
Entre los productos que más llegan al mercado nacional procedentes de Estados Unidos, los funcionarios del gabinete foxista mencionan la carne de bovino, carne de puerco, manzanas, arroz, pollo, frijol y maíz, de este último grano, “casi el ciento por ciento de las importaciones” realizadas por México provienen de Estados Unidos.
Mientras que para los productores canadienses los beneficios se reducen a casi el 50 por ciento del superávit estadounidense registrado el año pasado, las ganancias no han sido menores. De acuerdo con el documento dirigido a los funcionarios del gobierno de Paul Martin, las exportaciones canadienses al mercado mexicano se han incrementado en 220 por ciento, es decir, que de 300 millones de dólares americanos registrados en 1993 pasó a 962 millones de dólares americanos en 2005 (aunque las operaciones indican un incremento del 320 por ciento).
En contraste con la rentabilidad de sus socios comerciales, en 2005 México sólo registró ganancias por 544 millones de dólares y, según reportan las cifras oficiales mexicanas, se elevaron en un 292 por ciento al pasar de 139 millones en 1993 a más de 500 millones el año pasado.
A 12 años de la negociación del TLCAN y de la apertura comercial de los principales granos que produce nuestro país, los funcionarios mexicanos aceptan que hay “preocupación de México sobre la compleja situación que enfrentan los productores de frijol y maíz blanco en nuestro país”.
“Como es de su conocimiento, la mayor parte de la producción se concentra en cientos de miles de pequeños productores”, dicen los titulares de las secretarías de Agricultura y Economía al representante comercial de Estados Unidos, Rob Portman; secretario de Agricultura, Mike Johanns, así como al ministro de comercio internacional de Canadá, David Emerson, y al ministro de agricultura, Chuck Srahl.
En el marco de la solicitud, los representantes del gobierno foxista enfatizan que esta posible revisión es una promesa que el gobierno de Vicente Fox no ha podido cumplir, luego de que en el 2003 diversas organizaciones agropecuarias expresaron “sus preocupaciones sobre el impacto del TLCAN en el sector agrícola, las cuales fueron recogidas durante las negociaciones del Acuerdo Nacional para el Campo”, celebrado entre el gobierno federal y los campesinos para apoyar a los productores mexicanos.
Evaluación parcial
En las misivas se destaca un breve análisis de los “beneficios” económicos que ha dejado el TLCAN tan sólo en 2005 y que alcanzan los 34 millones de dólares, negociados con nuestros socios comerciales.
“El comercio bilateral en productos agrícolas entre México y EUA ha crecido sustancialmente durante los últimos doce años. El total del comercio agrícola entre nuestros países ha crecido en 122 por ciento desde 1994, de 8.5 mil millones de dólares hasta alcanzar 19 mil millones de dólares en 2005”.
En tanto, para Canadá las cifras señalan que el crecimiento ha sido del 243 por ciento. Es decir que en 1993 las cifras eran de 439 millones de dólares americanos y se alcanzaron el año pasado los mil 500 millones de dólares americanos.
Pese a las cifras optimistas que arroja el análisis gubernamental, especialistas del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México señalan que la firma del TLCAN ha abierto el mercado a las firmas transnacionales y en consecuencia sólo ha dejado miseria en el sector.
De acuerdo con el ensayo “Las transformaciones productivas actuales en la agricultura y medio ambiente”, escrito por las investigadoras Argelia Salinas Ontiveros y Eulalia Peña Torres, se expone que hubo una drástica caída del Producto Interno Bruto, con respecto al sector, que en 1988 fue de 7.9 por ciento, y para el 2004 bajó a cuatro por ciento.
“Con las cifras podemos darnos cuenta del efecto negativo que han tenido las políticas de ajuste y la firma del TLCAN. Nos vendieron una panacea que no existe, señala la especialista del IIE de la UNAM, Eulalia Peña Torres, quien añade que bajo estas condiciones se ha facilitado la entrada de empresas transnacionales al mercado Nacional.
Rafael Ortega Paczka, subdirector del área de investigación y posgrado de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), advierte que de no llegarse a una revisión puntual del TLCAN “nos estamos aproximando a una guerra civil”.
“Tarde o temprano van a tener que revisar el Tratado de Libre Comercio y con ello sacar al maíz de la negociación comercial, no hay otro remedio, a menos que se quieran exponer a una guerra civil.
“El maíz se está arruinando y los campesinos están emigrando a Estados Unidos, allá los están deteniendo y mucha gente está muriendo en el camino, estamos parados ante una crisis muy profunda. A ello se suma que las transnacionales están acaparando la producción”
Ortega Paczka señala que los estadounidenses no están convencidos de la revisión del TLCAN porque quieren “sacar a nuestros agricultores del campo, eso es un genocidio y ahí están las consecuencias, muriendo gente en el desierto por irse a trabajar a Estados Unidos”.
Ante esta situación, “lo primero es hacer algo sobre la soberanía alimentaria. Sabemos como se organiza el TLC, ellos tratan de ocultar el sol con un dedo pero los problemas son evidentes, el desempleo en el campo, la migración a las ciudades y al extranjero son producto del desastre”, concluye el investigador de la UACh.
La negativa
Dos meses después de que los secretarios de economía y agricultura mexicanos enviaran las misivas a sus homólogos en Estados Unidos y Canadá, el titular de la Secretaría de Economía señaló que es imposible la revisión del TLCAN, luego de presentarse en el 21 de junio en la clausura del Foro sobre Economía Social.
Según la nota de la reportera Miriam Posada, del periódico La Jornada, Sergio García de Alba fue cuestionado sobre la liberación de maíz, frijol y leche en el año 2008, que se enmarca en el tratado comercial, sin embargo, el funcionario advirtió que “en cuanto cualquier gobierno mexicano proponga la renegociación del capítulo agrícola del TLCAN, enseguida Estados Unidos y Canadá pondrán en la mesa la revisión de por lo menos una veintena de temas más”.
“Canadá y Estados Unidos nos lo han dicho claramente: en el momento en el que hubiese alguna administración, algún gobierno que fuese a llevar a la mesa la reapertura del capítulo agrícola del TLCAN, de inmediato ellos también traerían un montón de sectores a la mesa, como el de las hortalizas, vegetales, frutas, cárnicos y nos han señalado incluso el del azúcar”, señaló García de Alba. Para la realización de este trabajo se solicitaron entrevistas a los secretarios de Estado a través de las Unidades de Comunicación Social. Sin embargo, en ambas dependencias señalaron que por motivos de agenda Mayorga Castañeda y García de Alba no podían responder las preguntas surgidas de esta frustrada propuesta de renegociación del TLCAN.
Dominio Empresarial
La entrada de las trasnacionales al mercado mexicano ha desplazado significativamente a los productores mexicanos. Entre las empresas beneficiadas destacan Monsanto, Bayer, Syngenta y Dupont, en la venta de semillas; la noruega Yara y Cargill, en fertilizantes; Nestlé, Unilever, Kraft en alimentos procesados, y Archer Daniels-Midland (ADM), Bunge, Cargill en granos, y Wal Mart, Metro y Carrefour como comercializadoras.
Encargada de comercializar, importar y exportar oleaginosas, aceites y granos básicos, la empresa estadounidense Cargill ha significado un potencial competidor para los productores de nuestro país.
Rafael Rodríguez Mayorga, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializa-doras de Productores del Campo (ANEC), que representa a 120 mil pequeños y medianos productores de granos básicos, admite que la organización que encabeza se ha tenido que enfrentar a este gigante del mercado.
“Nosotros no tenemos relación con las trasnacionales porque creemos que quien tiene que llevar a cabo las actividades de producción y comercialización de los productos deben ser los propios campesinos. Sin embargo, nuestra principal competencia es Cargill, que cada vez crece y penetra más en el país. Estamos en contra de esto porque no es justo que vengan a desplazarnos en un espacio que nos corresponde, y que además el gobierno actúe de manera pasiva y de aceptación”, dice el líder agrario.
El representante de la ANEC explica que la organización que encabeza trata dar seguridad en el mercado a sus asociados y colocar los productos al mejor precio, pero “cuando entran las trasnacionales, nos desplazan e impiden que estas operaciones seas óptimas”.
“Hace falta que haya una política decidida a fortalecer la agricultura mexicana, y programas que ayuden a incentivar la organización productiva, pero el gobierno no se ha decidido a impulsar estos mecanismos; por el contrario, lleva a cabo una política de desmantelamiento y ve al campo en una lógica simplificada de que es más barato que las empresas lleguen y ocupen nuestros espacios que producir, ahí es donde entran Cargill y ADM”, acentúa Rodríguez Mayorga. (ER)
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Año IV No. 42 Julio 2006
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