Los 5 PRECIOS DEL PETROLEO
Es claro que la economía global pagará un mayor precio por el petróleo, no sólo en términos de dólares, sino también en sangre por cada barril adicional que consumamos: Marshall Auerback.
Nydia Egremy
Osama Ben Laden, el saudita enemigo público número uno de Estados Unidos, ha exigido que el barril de petróleo se venda a 144 dólares, y Matthew Simmons, “connotado banquero texano aliado a la dupla Cheney-Bush”, calcula un futuro precio de 182 dólares por barril. Mientras que el presidente de México, Vicente Fox, y su subsecretario de Hacienda, Carlos Hurtado López, se “han estrellado contra las corrientes históricas” y pretenden colocar el precio de la mezcla mexicana a sólo 23 dólares por barril.
¿Hasta adónde llegará el precio del valioso crudo? Pregunta el estratega político Alfredo Jalife-Rahme, quien en su reciente investigación, titulada Los cinco precios del petróleo (Editorial Cadmo & Europa, nov. 2005), evidencia las diferencias sustantivas, en precio y concepción del petróleo de los proyectos geopolíticos dominantes.
En el exhaustivo análisis no sale bien librada la política energética de México de las últimas décadas. Conocedor de la genealogía de funcionarios del sector, describe la forma como operaban: “no fue gratuito que siete días después de los atentados del 11-S, un grupo de seudo mexicanos: Jesús Reyes-Heroles González Garza, Andrés Rozental Gutman (medio hermano de Castañeda Gutman), el zedillista Jaime Serra Puche, el cordobista Luis Rubio, el castañedista Fernández de Castro, el perredista Alfonso Sánchez Anaya, el panista Francisco Molina, etcétera, hayan ido a entregar el petróleo mexicano al influyente Centro Internacional de Estudios Estratégicos (CSIS), con sede en Washington, por medio del documento infame Nuevos Horizontes que firmaron (entre otras beldades) junto a Thomas McLarty, impulsor del depredador TLCAN y vicepresidente de Kissinger Asociados.
Tras esa revisión al caso mexicano, que proseguirá en el título Treinta años promoviendo la venta de PEMEX, Jalife-Rahme toma el pulso al entorno global y devela que el petróleo mundial es, cada día y gota a gota, el tesoro energético cuyo valor de extracción y distribución alcanza diversos precios de acuerdo no siempre con la demanda y la oferta, sino con condiciones más oscuras aún.
He aquí una síntesis de las cinco clasificaciones del precio del petróleo que ofrece Jalife:
1.- Precio económico. Referido a la clásica oferta y demanda, llega hasta la sobredemanda de los dos gigantes asiáticos: China e India, que importaron –en 2005– 40 y 70 por ciento, respectivamente, con lo que contribuyeron al incremento del precio del crudo de manera sustancial. Va de la mano también con la guerra en Afganistán dos meses después de los atentados del 11S, cuando el mandatario estadounidense ordenó colmar las Reservas Estratégicas de Petróleo (REP) a su plena capacidad de 700 millones de barriles y que, de acuerdo con Steve Hanke, contribuyeron al alza del precio de 21.67 dólares a la cifra récord de 55.33 dólares el barril.
2.- Precio financiero. Radica en la cotización en petrodólares que arroja más de un millón de millones de la industria petrolera mundial sólo por la venta del crudo. Esta acción fortaleció al dólar. El autor refiere la tesis de William Clark, quien afirma que tras el planeado ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, estaría el deseo de la “teocracia chiíta” de cotizar el petróleo en euros “en lugar de los inservibles dólares. Es decir, el mismo pecado letalmente capital que cometió Saddam Hussein y que le costó su defenestración”.
3.- Precio especulativo. Se trata de la compra-venta del oro negro en dos mercados, la bolsa de intercambio mercantil de Nueva York (NYMEX, por sus siglas en inglés) y el Intercambio Internacional de Petróleo con sede en Londres, que cotiza la variedad de crudo Brent del Mar del Norte (IPE, por sus siglas en inglés). Ambas bolsas pertenecen a la banca y a las petroleras de Estados Unidos y Gran Bretaña, y crearon un jugoso negocio circular en donde realizan estratosféricas ganancias gracias al agitado entorno geopolítico.
Es la volatilidad propiciada por la turbulencia geopolítica en el Medio Oriente, en donde se concentra el 45 por ciento del petróleo mundial, y es precisamente el medio ambiente ideal para las apuestas especulativas con los ominosos fondos de cobertura de riesgos que disparan los precios a conveniencia, sostiene el experto Jalife-Rahme.
Ejemplo de ello es que en el 2001, año de los atentados terroristas contra Estados Unidos, la texana Exxon-Mobil obtuvo más de 25 mil millones de dólares. La bolsa IPE fue adquirida por un consorcio que incluye a la British Petroleum y a las corredurías Goldman Sachs y Morgan Stanley, todas anglosajonas, puntualiza Jalife quien advierte que Ferry Macalister, del británico The Guardian, advertía en junio del 2004 que Irán se dispone a instalar una bolsa energética que compita con el duopolio bursátil del NYMEX y el IPE, lo que causó el malestar anglosajón contra los chiítas.
4.- Precio geopolítico. A partir del 11-S, el sector petrolero mundial vive una coyuntura similar a la de la década de los setenta, cuando el precio se disparó de sólo 2 dólares a 39 dólares por barril ¡casi veinte veces!, propiciado entonces por la revolución del Ayatola Jomeini en Irán “alentada por las petroleras anglosajonas que sacrificaron a su peón, el Sha de Irán, en el tablero del ajedrez energético mundial”, refiere el autor.
La investigación agrega que el artículo El factor del petróleo en la guerra contra la tiranía de Bush, de F. William Engdahl (Asia times; marzo 3 de 2005), demuestra que “la dedicatoria bélica con máscara democrática del unilateralismo bushiano es para los productores de petróleo, en su mayoría islámicos”.
5.- Precio desinformativo. Es el menos conocido, aunque no deja de ser aterradoramente desestabilizador, admite el experto geopolítico. Insiste en que no se refiere al momento, en 1998, cuando se aseguraba “el fin del petróleo caro, una tesis propalada por las petroleras anglosajonas y que colmaron el 98 por ciento de las publicaciones especializadas. Destaca Alfredo Jalife que “en forma caricaturesca repitieron en México los equipos de Salinas y Zedillo”.
La desinformación deliberada de 1998, tres años antes del 11-S, “edificó el momento colosal de la mendacidad anglosajona que llegó a su cumbre inalcanzable con las supercherías y la invasión ilegal a Irak, con el propósito avieso de capturar sus riquísimos yacimientos”. Tal desinformación, insiste el autor, fue claramente delineada por Adam Porter (Al-Jazeera, agosto12 de 2004), quien afirma que “durante la época del gobierno, le ha convenido regularmente a los gobiernos y a las transnacionales para engañar al público, a los inversionistas “y hasta a ellos mismos, lo que ha llevado a que ningún analista pueda saber la verdad”.
En esta investigación, surgen como siempre, escenarios de gran interés para los lectores, como el “síndrome Chindid” (la suma de China e India), en lo que se refiere al consumo petrolero de los dos mega Estados asiáticos y su posible futuro en relación con su comportamiento energético en un futuro mediano plazo.
Año IV No. 42 Julio 2006
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