Mensajes Cortos, la necedad del monopolio
Ernesto Piedras
No parece lejano el tiempo de franca práctica anticompetitiva cuando en México no era posible intercambiar mensajes cortos o SMS (Short Messaging Service, por sus siglas en inglés) entre usuarios y redes de Telcel, Iusacell, Unefon y Telefónica Movistar. En efecto, hasta finales del 2003 carecimos del principio de interconexión de redes, básico para la optimización de servicios de las telecomunicaciones, por lo que en ese entonces las 27.5 millones de líneas celulares cursaban 3.3 millones de mensajes diarios, es decir, en promedio un mensaje cada ocho días por línea activa.
¿Los efectos en términos de competencia? Claramente negativos, ya que la racionalidad económica llevaba a la concentración de mercado al inducir al usuario a elegir a aquel proveedor de servicio con la red de usuarios más grande, con la finalidad de tener acceso al mayor número de receptores potenciales posibles. Mientras esa anacrónica discusión se presentaba en nuestro país y los usuarios perdíamos mucho en términos de bienestar y de productividad, el resto del mundo había aplicado tiempo atrás el principio de interconexión para estos servicios básicos.
La reacción lógica de los operadores menores fue reclamar su derecho competitivo de interconexión. Después de un largo periodo de discusiones, a finales del 2003 el argumento de competencia sana provocó que la Cofetel determinara que el servicio de mensajes cortos representaba un servicio básico, equiparable al utilizado por las compañías de radiolocalización móvil de personas, también denominado paging o beeper (¿las recuerda usted?) a las cuales se les había otorgado algunos años antes una concesión.
Así, el regulador ordenó la interconexión de la red de Telcel con la de Iusacell, siguiendo las directrices de los servicios básicos. Sin embargo dichos operadores decidieron hacer a un lado la resolución de Cofetel y acordar sus propios términos de interconexión, uniéndose al poco tiempo Telefónica y Unefón, quedando excluido Nextel.
¿Los resultados? A pesar de limitar la participación de otros operadores con derecho a competir en el mercado del servicio SMS, con esta acción regulatoria parcial y retardada, el tráfico de mensajes cortos pasó en el 2005 a más de 40 millones de mensajes, a 38 millones diarios entre semana, alcanzando incluso los fines de semana hasta 55 millones diarios. Efectivamente, entre 12 y 17 veces más mensajes, por el simple efecto de la interconexión. Con esto, el promedio de mensajes enviados por cada teléfono celular (42 millones) alcanza hoy prácticamente uno al día.
Actualmente, el usuario puede, y de hecho escoge entre realizar sus comunicaciones por medio de texto escrito o bien con la tradicional aplicación de voz. Sin duda, un derecho al que los consumidores hubiéramos tenido capacidad de ejercicio dos años antes, al menos técnica y económicamente, pero que la pasividad regulatoria nos privó.
La evidencia revela también el beneficio del negocio de los operadores móviles que sí gozan de la interconexión correspondiente, con 11 por ciento de sus ingresos totales de este rubro. Cabe insistir que esto es resultado del acuerdo cerrado y excluyente entre los cuatro operadores. Curiosamente, incluso hoy, en las postrimerías del 2005, resulta que los mismos argumentos excluyentes y anticompetitivos son aún aplicados para excluir de la operación conjunta a la red pública de telecomunicaciones del otro operador móvil: Nextel.
No es de extrañar que ante esta situación esa empresa haya denunciado dicha práctica monopolística ante la Comisión Federal de Competencia. Los argumentos principales son los efectos nocivos que le representa en términos de competencia efectiva, así como a su millón de usuarios.
¿Será que tenemos una suerte de Alzhaimer Regulatorio, o de plano no aprendemos a regular nuestro mercado de telecomunicaciones, ni siquiera de la experiencia nacional e internacional de corto plazo? Sin duda es crucial atender éste y varios temas más de competencia efectiva en la reformulación de la Ley Federal de Telecomunicaciones que se gesta en estos meses.
Economista (ITAM-London School of Economics),
Director General de The Competitive Intelligence Unit (www.the-ciu.net) epiedras@epiedras.net