Negocios

Electricidad sucia

La Auditoría Superior del Congreso de Estados Unidos, GAO, por sus siglas en Inglés, se sumó a las críticas y evaluaciones que confirman la severa contaminación que producen en Mexicali las plantas de energía eléctrica que opera aquí la compañía estadounidense Sempra Energy y cuyo consumo, en su mayoría, es para el mercado estadounidense.

Claudia Villegas

 

En esta región los ambientalistas califican a Sempra Energy como una “maquiladora” de electricidad sucia que aprovecha la mano de obra barata de los mexicanos, pero sobretodo, el escaso costo operativo que involucran las laxas regulaciones ecológicas para ganar terreno en el competido mercado de la energía en California, en donde el consumo crece a una tasa anual del cuatro por ciento.

A cambio, Sempra Energy y la compañía Intergen producen anualmente más de 1,600 toneladas de materia contaminante sin que el Tratado de Libre Comercio en América del Norte cuente con mecanismos para vigilar este tipo de casos de deterioro ambiental, según la GAO. Aunque Sempra e Intergen han instalado en sus turbinas nueva tecnología en un intento por reducir las emisiones contaminantes, el problema sigue sin resolverse.

Desde 1992, el Valle Imperial y el Valle de Mexicali comparten un mismo destino en materia de energía luego de que Sempra Energy construyó un gaseoducto para importar gas natural desde Estados Unidos para su venta en México. Más tarde, el negocio se extendería a la electricidad con la construcción de dos plantas que, por sus niveles de contaminación, no hubiera sido posible construir en territorio estadounidense.

El dictamen de la GAO, conducido por John B. Stephenson, director de Recursos Naturales y Ambientales del máximo órgano de control del Congreso de Estados Unidos, concluye que sería necesaria la aplicación de normas ambientales más severas, por parte de ese gobierno, que prohibieran la importación de electricidad generada en territorio mexicano.

Sin embargo, el propio documento también reconoce que ante el creciente consumo de energía es imposible cerrar el fluido eléctrico de Sempra. Aún más, compañías como Chevron-Texaco recibieron ya la aprobación de las autoridades mexicanas para instalar una planta de regasificación en la región de Tijuana.

La Termoeléctrica de Mexicali, operada por Sempra Energy, es una planta de ciclo combinado con una capacidad para producir 650 megawatts; la energía eléctrica se genera a través de la combinación de turbinas de gas y de vapor. La planta de Intergen consiste en dos instalaciones de ciclo combinado, conocidos como el Complejo Eléctrico La Rosita, con una capacidad modal de 1,060 megawats. Ambas recibieron, después de varios litigios ante la Corte del Distrito Sur de California, permisos del gobierno de Estados Unidos para operar líneas transfronterizas de energía luego de considerar que el impacto ambiental estaba controlado.

Mientras la contaminación del aire y suelo del Valle de Mexicali es un hecho, la GAO asegura que el impacto del deterioro ambiental en la salud de los habitantes de esta entidad mexicana y de la región de Imperial County en California aún se desconoce, pero sí afirma que las emisiones contaminantes generadas por las plantas de energía eléctrica causan asma, infecciones respiratorias y muerte prematura.

La GAO también asegura que Sempra Energy –empresa a la que un Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa negó la autorización para construir una planta regasificadora en la zona de Costa Azul, a 28 kilómetros al sur de la ciudad de Ensenada, ha logrado operar sus plantas en el territorio mexicano bajo condiciones

inseguras, debido a que no existen regulaciones bilaterales que vigilen el cumplimiento de normas ambientales.

Cabe recordar que recientemente Sempra Energy obtuvo la autorización del gobierno federal para instalar cuatro plantas regasificadoras en territorio bajacaliforniano, lo que provocó movilizaciones y protestas de grupos de colonos y de ambientalistas por los daños que ocasionarían en el medio ambiente, la ecología, la seguridad y la calidad de vida de los residentes en Ensenada, Rosarito y Tijuana.

Sempra además pretende importar gas de regiones como Asia para abastecer al mercado mexicano que, hasta ahora, depende del gas natural que recibe de los gasoductos del Sur de Estados Unidos, según confirmó Tania Ortiz Mena, directora general en México de la compañía estadounidense, quien asegura que las plantas de Sempra instaladas en México cumplen en exceso las regulaciones ambientales.

De hecho, la GAO apunta a favor de Sempra, que las dos plantas que operan en México operan con regulaciones que bien podrían ser aceptadas en California, en donde ante la creciente demanda de electricidad, han disminuido las exigencias ambientales. Sin embargo, estas plantas no podrían operar bajo ninguna circunstancia en la región de Valle Imperial que colinda, precisamente, con Mexicali.

Ahora la GAO advierte al Congreso estadounidense que el Departamento de Energía de ese país estima peligrosas las emisiones de ozono de Sempra y asegura que existe el riesgo de que provoquen un incremento en los índices de hospitalización por asma hasta en uno por ciento cada año

Además, agrega la Auditoria Superior del gobierno estadounidense, aún no se contabilizan los impactos económicos por problemas de salud vinculados con servicios de emergencia en hospitales estadounidenses.

La GAO no hace referencia al impacto en el territorio mexicano, pero sí señala la necesidad de que los gobiernos de México y Estados Unidos estudien con detenimiento el caso de Sempra Energy.

Realizada entre septiembre de 2004 y agosto de 2005, la auditoría de la GAO asegura que, en general, las emisiones contaminantes de Sempra Energy y la compañía Intergen son menores, en promedio, a las registradas en 23 plantas con dimensiones y especificaciones comparables que operaron bajo la regulación del gobierno de California entre 2000 y 2004.

No obstante, agrega la GAO, en la región de Imperial County y Mexicali las emisiones de óxido de nitrógeno así como de monóxido y dióxido de carbono generan pesados contaminantes como el ozono y las partículas sólidas

Imperial County es una las zonas más pobres de California, por lo que el incremento en la contaminación y su manifestación a través de un mayor número de casos de asma, genera un impacto negativo en la comunidad y en el gasto público en hospitales y tratamientos.

La GAO además, estima que el Departamento de Energía que, bajo las condiciones descritas ha permitido la operación de las plantas de Sempra e Intergen durante la última década, aún no realiza una correcta evaluación de los impactos reales de la operación de esta infraestructura eléctrica en la frontera de México y Estados Unidos.

Por ello, la GAO propone la creación de un fondo bilateral que permita a los gobiernos de Estados Unidos y México otorgar fondos para proyectos ambientales. Sin embargo, una vez más, la GAO menciona los problemas regulatorios y burocráticos que involucra la operación de cualquier tipo de programa entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

 

 

Acuerdo supranacional sobre el agua de México

Claudia Villegas

Con un presupuesto de 50 millones de dólares, el Congreso de Estados Unidos aprobó una nueva legislación que vigile el levantamiento de un complejo estudio que medirá, durante los próximos diez años, los recursos hidrológicos que comparten las ciudades fronterizas de ese país con entidades mexicanas como Baja California.

De acuerdo con el documento de la llama Acta de Recursos Hidráulicos Transfronterizos, aprobada en mayo pasado, el Comité de Energía y Recursos Naturales del Congreso de Estados Unidos autorizó a la Secretaría del Interior de ese país para que cuente con el presupuesto por 50 millones de dólares para realizar un censo de los recursos hidrológicos ubicados en la frontera con México.

En medio del conflicto por el agua, pues ha sido insuficiente el Tratado Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos de 1944, que reparte los caudales de los ríos Bravo y Colorado, el gobierno estadounidense busca conocer las reservas de agua de la región fronteriza que comparte con México, pues asegura que la apertura comercial en América del Norte ha provocado un crecimiento desordenado de las ciudades de la región.

Los senadores Jeff Bingaman y Pete Domenici por el estado de Nuevo México y John Kyl por Arizona, impulsaron esta legislación con el propósito de acelerar la constitución de reservas de agua por parte de Estados Unidos y la construcción de plantas tratadoras de agua.

En especial, la situación de la región de El Paso-Ciudad Juárez llama la atención de los legisladores, en donde asegura, se registran graves signos de deterioro.

Por ello, el objetivo de esta serie de estudios financiados por el gobierno estadounidense es ampliar el alcance de los actuales convenios transfronterizos en materia de recursos hidráulicos.

Así, se invertirá una parte proporcional de esos 50 millones de dólares en territorio mexicano sin que la ley mencione la cooperación del gobierno mexicano y su participación en el levantamiento de estos censos que involucran los recursos de ambos países.

 

 

 

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