Miguel Badillo: fideicomisos y fraudes
Álvaro Cepeda Neri
I.— Aparte y sobre todo lo asentado por la legislación con relación a la figura del fideicomiso, nada como ese texto ya clásico de Rodolfo Batiza: El Fideicomiso (y que sigue editándose, para beneficio de estudiantes, abogados propiamente dichos, funcionarios y periodistas). El fideicomiso es una figura jurídica-económica que nuestra legislación, con sus modificaciones, trajo de la legislación anglosajona que se origina en el “trust”, pues, angloamericano. Y está constituido por el fideicomitente, quien entrega bienes, casi siempre en dinero, a una institución bancaria quien los maneja en beneficio de un tercero o fideicomisario. A la institución bancaria se le llama: fiduciario.
II.— Fideicomitente, fiduciario y fideicomisario, que parece un trabalenguas y de no manejar correctamente esos términos conduce a confusiones. Ya Batiza, en sus últimas ediciones analizaba los abusos que se han hecho con los fideicomisos, principalmente los que, por ley, únicamente puede constituir la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, porque, como ha pasado ya en el sexenio foxista, fueron creados casi en secreto y para beneficiar con dinero público al tercero o fideicomisario que ha resultado ser Fox, para obtener dinero, aparentemente de manera legal, pero para fines ilegales.
III.— Fines ilegales, porque depósitos de la Secretaría de Hacienda, a cargo del nefasto Francisco Gil Díaz (ex salinista, priísta y Chicago-boy que ha impuesto a Carstens como sucesor en el calderonismo), que son, pues, fondos públicos, fueron a parar a la “partida secreta” del foxismo y cuyas investigaciones nos conducirán, más temprano que tarde, a saber y confirmar que esos fideicomisos (ISOSA, Hacienda I y Hacienda II) los otorgó Hacienda-Gil en un banco y designó al inquilino de Los Pinos como beneficiario.
IV.— Los fideicomisos hacendarios no fueron instituidos con el foxismo. Se han venido usando desde hace cuando menos 60 años, en los últimos diez sexenios: de Alemán a Fox. Pero su abuso para obtener dinero, para enriquecer a los presidentes y otros funcionarios, empezó con López Portillo, llegando a excesos con Salinas y Fox, aunque también con Zedillo. Pero Fox se ha llevado el récord de corrupción. Y a este tema se ha dedicado, por años, la investigación periodística del reportero Miguel Badillo, con su libro: ISOSA: Fraude transexenal a la nación. La historia completa y los documentos.
V.— Son nueve los capítulos en los que Badillo no se anda por las ramas y “va al grano”. Ya para casi entrar a la imprenta de la editorial (Grijalbo, 2006), y cuando Gil Díaz y Fox tenían un pie fuera de sus cargos, fue asesinado el director de Operaciones de ISOSA, empresa-fideicomiso creada por Gil Díaz desde 1993, como barril sin fondo, en el que también se maneja dinero público. Son el hilo conductor para la investigación penal de los fideicomisos: salinistas, zedillistas y foxistas. Miles de millones de pesos están de por medio y que beneficiaron al personal, de muy alto rango, de esos tres sexenios.
VI.— Gil Díaz, con esos fideicomisos, se ganó, sobre todo, a Fox, ya que en este sexenio dejó de existir la “partida secreta” (dinero que manejaba a discreción el presidente en turno y que Salinas convirtió en un inmenso botín para enriquecerse y “premiar” a su familia, a sus más cercanos colaboradores y no pocos “periodistas” adictos al salinismo). Y con los fideicomisos el foxismo podía tener dónde meter las manos. Por cierto, fue a Miguel Badillo a quien el hijo de Mart(h)a, Manuel Bribiesca, le contó que si la familia de Fox hacía negocios, era porque... ¡ya no había partida secreta!
VII.— Cuenta el autor del libro que están “perdidos” más de 30 mil millones de pesos de esos fideicomisos. “Se trata de la defraudación operada a través de la empresa ISOSA y del fideicomiso Aduanas I”. Y que constituidos como instituciones privadas, lo fueron con dinero público. El dinero fue resultado de cobros hechos a importadores y exportadores de mercancías y no menos de 10 mil millones se guardaron en efectivo en los fideicomisos de Aduanas I y Aduanas II, y fueron transferidos a cuentas privadas de funcionarios gubernamentales del foxismo.
VIII.— Durante más de dos sexenios, en un lapso de 13 años, de los más de 30 mil millones de pesos de esos fideicomisos nada supo ni el Congreso para su fiscalización ni la Tesorería de la Federación. Y mucho menos logró saberse, porque Azuela y sus ministros cómplices, por resolución corrupta de la Suprema Corte, decretó que los fideicomisos no podían ser auditados. A lo mejor la Corte también se benefició de ese botín. De toda esa trayectoria se ocupa el trabajo periodístico de Miguel Badillo, cuyo anexo, de casi 70 páginas, contiene copias documentales que son las huellas dejadas, por más que los foxistas quisieron borrarlas. No hay crimen perfecto, pero tampoco corrupción oculta bajo las alfombras que no pueda descubrirse por su fuerte olor a impunidad.
IX.— El libro-investigación de Miguel Badillo advierte que los fideicomisos, originados con ISOSA, empezaron con las recaudaciones obtenidas por servicios aduaneros de entrada y de salida. Y que Gil Díaz ha sido el autor intelectual de esa sangría a los dineros del pueblo, para canalizar esos miles de millones de pesos a cuentas privadas de funcionarios (y hasta se habla de depósitos en bancos asiáticos). Dinero que, incluso, fue a parar al botín de una nueva modalidad de la “partida secreta” al servicio de Los Pinos.
X.— Periodismo de investigación: ISOSA: Fraude transexenal a la nación, con su texto de 140 páginas, va directo al asunto que apunta a ser una corrupción como para llevar a juicio político al fideicomitente Francisco Gil Díaz y a los fiduciarios o beneficiados, encabezados por Vicente Fox. Con el homicidio del directivo de ISOSA, para silenciarlo, podrán si acaso, aplazar la investigación penal de los fraudes y de los ajustes de cuentas entre quienes integran la mafia fideicomitente que saquearon dinero público y encubriéndolo con fideicomisos casi secretos que sacó a la luz pública el trabajo periodístico.
Ficha bibliográfica:
Autor: Miguel Badillo
Título: ISOSA. Fraude transexenal a la nación
Editorial: Grijalbo. 2006
Año IV No. 47 Diciembre 2006
|
|