El seguro 100 años después...
Paul Sánchez Aguilar
paul@revistafortuna.com.mx
La Latinoamericana Seguros S.A. ha formado parte esencial de la historia del sector asegurador mexicano. Esta empresa fue constituida el 30 de abril de 1906 bajó la denominación: La Latino Americana, Mutualista, S.C. Inició actividades en el primer piso de la calle de San Francisco Nº 8 (hoy Francisco I. Madero).
En 1947 la compañía se trasladó a Reforma 95 y 97, mientras se iniciaba la construcción de a Torre Latinoamericana.
Al ser concluida esta obra de su propiedad, en 1956 se reinstalaron en los pisos del 4º al 8º, y ofrecieron el resto del edificio en renta.
Hasta antes de ocurrir el sismo de 1957 nadie más habitaba la “Torre Latino”; sin embargo, el siniestro dañó las instalaciones de algunos bancos, aseguradoras y otros negocios y los llevó a ocupar el edificio que sobrevivió al movimiento telúrico.
En su época, esta construcción -que también sobrevivió al terremoto de 1985- ocupaba el cuarto lugar entre los edificios más grandes del mundo, porque mide 182 metros y cuenta con 44 pisos. Perdió su mérito, en México, cuando fue erigida la sede principal de Petróleos Mexicanos.
La construcción de la obra se consolidó gracias a la visión de funcionarios de la compañía, entre los que destacan el ingeniero Teodoro Amerlinck y Zirión, quien a sus 98 años funge como presidente del Consejo de Administración de la empresa, cargo que ocupa desde 1967.
El 30 de abril del presente, esta obra emblemática se vistió de manteles largos al celebrar su centenario con la reinauguración de El Mirador (pisos 42, 43 y 44), mismo que dirige Miguel Amerlinck Corsi.
De manera conjunta se realizó la apertura oficial de la exposición “La ciudad y la Torre a través de dos siglos”, así como la cancelación de dos timbres postales conmemorativos.
El ingeniero Rodrigo Amerlinck y Assereto, vicepresidente y consejero delegado de La Latinoamericana, Seguros, comparte su visión del mercado asegurador a un centenario de vida de la compañía: en todas las épocas la aseguradora ha otorgado coberturas a gente muy prominente, aunque por políticas de la empresa evitó citar el nombre de los clientes.
“Hemos visto como a partir de la firma de tratados comerciales con otros países, las aseguradoras extranjeras han venido a México en busca de grandes negocios, invirtiendo cantidades increíbles de capital con el afán de conseguir mercado”, precisa el empresario.
En este sentido, añade, “nosotros estamos compitiendo por el negocio familiar donde logremos otorgarle atención personalizada a cada asegurado”.
Agrega que algunas empresas han pretendido captar primas en volumen para lograr tener utilidades a través de la inversión de las mismas, y esto lo realizan sin valuar técnicamente si las primas son suficientes para pagar la indemnización de un siniestro. Las consecuencias de este manejo antiético sólo redunda en la salida de las mismas del mercado.
Aunque no califica como negativa la entrada importante de capital extranjero al sector asegurador, sí reconoce que su empresa es y seguirá siendo 100 por ciento mexicana.
Desde su perspectiva, Rodrigo Amerlinck considera que de los ramos que el sector opera, algunos han sido muy golpeados por la siniestralidad, tal es el caso del seguro de transporte, dentro del cual, extrañamente, casi siempre se quema la mercancía que ya pasó de moda.
En los seguros con coberturas para grupos es común que al momento de pagar un siniestro no se había definido quien era el asegurado y casualmente es la persona que reportan como siniestrada, señala.
Otra cobertura que merece ser atendida es la de pensiones, dado que deben realizarse de manera adecuada las valuaciones actuariales para que al final del día sean pagadas, sobre todo en una época en que el nivel de vida y la edad de la población está aumentando.
En La Latinoamericana, Seguros reconocemos la importancia de no incluir letras pequeñas en las pólizas de seguros para confundir al asegurado y de resaltar lo que realmente no cubrimos para que todo sea transparente, concluye.
Ante riesgo político, mayor cobertura
Las coberturas por medio de seguros para las empresas que generan negocios con otros países requieren ser cada vez más complejas ante la posible inestabilidad de la nación con la cual extienden relaciones comerciales.
El peligro de invertir en países políticamente inestables pone de manifiesto lo que ahora se le conoce como “riesgo político” que, conforme con la empresa Aon Trade Credit, se entienden como las intervenciones de gobiernos extranjeros o las omisiones de los nacionales, la imposibilidad de obtener o transferir divisas, las guerras y la violencia política (conmociones civiles, disturbios, huelgas y terrorismo).
En la nueva edición del Mapa Mundial de Riesgo Político y Económico que realiza anualmente la empresa Aon Trade Credit, en colaboración con la firma de consultoría internacional e independiente Oxford Analytica, las empresas que realizan negocios en países extranjeros seguirán enfrentándose a riesgos económicos y políticos de gran complejidad, a pesar de las mejoras detectadas con respecto a los años anteriores.
Según este estudio, la dificultad para encontrar socios de confianza en el extranjero y la debilidad de ciertos puntos de la cadena de suministro, son dos de los principales obstáculos a los que se enfrentan las empresas que establecen relaciones comerciales internacionales.
Las principales tendencias que se muestran en dicho estudio, revelan lo siguiente:
Asia Central: la preocupación por los riesgos políticos es cada vez mayor en países de esta zona como Uzbekistán, a medida que disminuye su dependencia de Rusia y se incrementa su inestabilidad interna. Estos países están experimentando además una creciente influencia del Islam en sus asuntos políticos, reflejando en parte el clima de alto riesgo que se vive en zonas limítrofes, como Pakistán, Afganistán o Irán. El empeoramiento de su clasificación de riesgo también es originada por su proximidad con la guerra en Irak y los enfrentamientos políticos con Estados Unidos.
Unión Europea: la entrada en la Unión Europea de países del Este bien clasificados, como Letonia y Lituania, hace que los inversionistas perciban una mayor ética empresarial en estas zonas y las consideren menos arriesgadas.
Latinoamérica: los cambios de gobierno en países de esta zona han originado cierta preocupación para las empresas extranjeras. Aquéllas con negocios en Venezuela y Bolivia, por ejemplo, se están enfrentando a mayores impuestos, revisiones de contratos y amenazas de expropiación de bienes. Otros cinco países: Belice, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Bolivia, han empeorado su calificación de riesgo con respecto al mapa de 2005.
Año IV No. 43 Agosto 2006
|