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Abusa SHCP del BdeM

Con una abultada deuda interna, las finanzas públicas del país están sujetas a las decisiones de la Secretaría de Hacienda que ahora, en su afán por mejorar la fotografía del balance al final del sexenio, utiliza las reservas internacionales para prepagar pasivos externos sin un beneficio directo en la reducción de la deuda total

Mario Di Constanzo*

Después de que la Secretaría de Hacienda (SHCP) concretó el prepago por 7 mil millones de dólares de dos financiamientos contratados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), se encendió un foco amarillo en torno a la autoridad que tendría la dependencia para disponer de las reservas internacionales custodiadas por el Banco de México.

La SHCP compró al Banco de México un monto de Reservas Internacionales equivalente a los prepagos anunciados, una operación que, a su vez, fue financiada con una emisión de bonos de deuda que emitió la propia SHCP con cargo al gobierno federal.

De esta forma, si bien es cierto que la SHCP liquidó prepagó pasivos contratados en el extranjero, a cambio generó deuda interna en la misma proporción, con lo que la deuda total del país se mantuvo sin cambios. 

Al primer trimestre de 2006, la deuda neta del sector público ascendió a 3 billones 291 mil 584 millones de pesos, esta cifra representa el 39.6 por ciento del PIB, y significa que de cada peso que se genera en la economía, 40 centavos se deben.

En la presente administración gubernamental la deuda neta total se ha incrementado en 973 mil 384 millones de pesos, lo que significa que en el año 2000 cada mexicano debía al nacer 23 mil 776.4 pesos y para el primer trimestre de 2006 la deuda de cada mexicano ascendió a 30 mil 601 pesos, por lo que la deuda per capita de los mexicanos se ha incrementado en 6 mil 824.7 pesos por persona, a pesar de que paradójicamente durante los últimos seis años la economía mexicana obtuvo ingresos petroleros excedentes por casi 200 mil millones de pesos.

Así, al primer trimestre de 2006 la deuda interna presupuestaria, es decir la deuda directa “oficialmente reconocida”, es de un billón 96 mil 229 pesos y la interna no presupuestaria o “contingente” (Rescate Carretero, IPAB, Pidiregas y la Banca de Desarrollo) ascendió a un billón 104 mil 66.4 millones de pesos.

En el caso de la deuda contingente interna destacan los pasivos del IPAB, que ascendieron a 695 mil 29.3 millones de pesos y los derivados del rescate carretero (FARAC), que ascendieron a 160 mil 63.3 millones de pesos.

Por su parte la deuda externa directa o presupuestaria ascendió a 682 mil 186.5 millones de pesos y la externa no presupuestaria o “contingente” fue de 371 mil 259.9 millones de pesos.

Aquí destacan los pasivos externos derivados de los Proyectos de Impacto Diferido en el Gasto (Pidiregas), que ascendieron a 359 mil 567.8 millones de pesos y que representan el 52.7 por ciento de la deuda externa presupuestaria u oficial.

De esta manera, para marzo de 2006, de los 30 mil 601 pesos que cada mexicano adeuda; 6 mil 470 pesos son por concepto del rescate bancario, 3 mil 486.6 pesos son originados por los Pidiregas, mil 800.9 pesos son debido al quebranto de la banca de desarrollo, mil 519 al rescate carretero y 360 pesos se explican por los programas de apoyo a deudores.

En cuanto a la denominación de la deuda, de los 30 mil 601 pesos que cada mexicano debe, 19 mil 178.4 pesos se explican por la deuda interna y 11 mil 422.7 por la deuda externa.

En cuanto a la naturaleza de la deuda cada mexicano debe por la deuda directa o presupuestaria 16 mil 603.5 pesos y por la no presupuestaria o contingente 13 mil 997.6 pesos.

Así se puede concluir que la operación llevada a cabo por la SHCP puede tener problemas de eficiencia, al no lograr el mejor aprovechamiento de las reservas internacionales.

Problemas de legalidad en el uso de las reservas

En términos generales, las reservas internacionales son los activos o recursos en moneda extranjera que tiene el Banco de México y que respaldan los billetes y monedas que circulan en la economía, es decir, las monedas de otros países, así como los metales preciosos (oro y plata) que compra el Banco de México y que conserva para ser utilizadas cuando la economía lo requiera.

Estas Reservas no pertenecen ni representan un ahorro del gobierno, por lo que no puede hacer uso de ellas libremente, ni tampoco son propiedad del Banco Central, por lo que éste tampoco puede disponer de ellas a su libre voluntad.

En otras palabras, las reservas internacionales al respaldar los billetes y monedas que están en circulación son una especie de “seguro que le da aceptación y valor al dinero”, por lo que tienen que estar disponibles para cumplir esa función.

También el monto de las reservas internacionales dependen de la magnitud de los principales pasivos de la economía, por lo que además de la deuda externa el nivel de las reservas internacionales en cierta medida esta en función del déficit o superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, por lo que un déficit obliga a mantener reservas internacionales por la misma magnitud.

En el caso de nuestro país, para 2006 el déficit estimado para el año es de aproximadamente de 16 mil millones de dólares, por lo que el actual nivel de reservas internacionales es muy superior al déficit esperado en cuenta corriente, razón que tampoco justifica el mantener el nivel actual de reservas. 

Cabe destacar que en las economías que tienen un tipo de cambio fijo (como México hace muchos años) las reservas internacionales sirven para mantener el tipo de cambio, ya que cuando existe una sobre-demanda de moneda extranjera, el Banco de México (Banco Central) saca a la venta la moneda extranjera necesario para cubrir la sobre-demanda y así evitar que el tipo de cambio se devalúe.

Sin embargo nuestra economía se mueve bajo el modelo del tipo de cambio flexible, es decir que cuando existe una sobredemanda de dólares y en la economía no existen los dólares necesarios, el Banco de México (Central) no los pone a la venta, sino lo que se modifica es el tipo de cambio,

Esto nos lleva a concluir que en la situación actual de nuestro país, la reservas internacionales cumplen solo la función de “respaldo” a los billetes y monedas en circulación, luego entonces, cuando estas reservas internacionales son mayores que la cantidad de billetes y monedas en circulación, es decir hay un excedente de reservas internacionales, son un bien público, ya que como se mencionó anteriormente no son propiedad ni de Banco de México ni del gobierno federal, al darse esta situación es el Congreso el que debe de determinar el uso y destino que se le debe de dar a esos excedentes de reservas internacionales, más aún cuando estas reservas internacionales se utilizan para pagar la deuda, ya que el articulo 73 Constitucional establece como facultad exclusiva del Congreso, en su fracción VIII lo siguiente:

VIII. Para dar bases sobre las cuales el Ejecutivo pueda celebrar empréstitos sobre el crédito de la Nación, para aprobar esos mismos empréstitos y para reconocer y mandar pagar la deuda nacional.

Por lo anterior y cualquier operación de prepago de deuda a través de la utilización del “excedente de las reservas internacionales” al no estar contemplada de origen en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2006, el Ejecutivo Federal está obligado a requerir de la aprobación del Congreso.

 

*Economista egresado del ITAM con especialidad en Finanzas Públicas en el Fondo Monetario Internacional

 

Año IV No. 43 Agosto 2006

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