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Los desastres también se administran
Prevenir un riesgo es una necesidad administrativa para cualquier empresa e incluso para un país. Un estudio de la Asociación Mexicana de Profesionales en Prevención de Pérdidas reveló que las empresas mexicanas pierden hasta un cinco por ciento de sus ventas debido a la falta de programas de seguridad eficientes.
Claudia Adita Ruiz
Y es que los robos, asaltos, secuestros, el espionaje electrónico, los incendios y otros siniestros, se están convirtiendo, en nuestro país, en parte de la realidad que viven las empresas de todo tipo y tamaño.
Por eso, aunque muchas de las grandes empresas ya cuentan con áreas específicas que les permiten minimizar las consecuencias de estos riesgos, también las instituciones pequeñas y medianas están obligadas a implantarlo.
Toda organización enfrenta diferentes clases de riesgos, como los económicos, los legales, políticos, sociales, físicos y jurídicos. Como parte de una cultura corporativa, el administrador de riesgos debe ser observado como el protector de los objetivos de la entidad, según se establezcan en la misión de la organización.
Esa es parte del trabajo que ejerce José Barrón Delgado como responsable de análisis de riesgos de la empresa Consorcio Papelero Mexicano (Copamex). “Contamos con un plan de negocios donde establecemos de antemano el contexto en el que trabajamos y del que ninguna empresa escapa. Sabemos que estamos en un entorno que nos afecta, por ello se establecen los riesgos que corre el negocio”.
Señala que en el exterior éstos riesgos están determinados por las condiciones políticas, y económicas, mientras que al interior hay riesgos operativos, financieros, de crédito; “cada área o situación tiene sus complejidades.”
Son estas condiciones, muchas de ellas ajenas a la empresa, por las cuales se tiene la necesidad de evaluar los riesgos y, de ser necesario, contar con un seguro que cubra los daños ocasionados por los imprevistos. En este contexto, Barrón Delgado añade: “Sabemos que se tienen diferentes situaciones de riesgo sobre todo por la magnitud que tiene la empresa; como consorcio se tiene la necesidad de medir los riesgos para la toma de decisiones.”
La administración de riesgos tiene como meta proteger los activos y las ganancias de una organización al reducir las posibilidades de pérdida. Este propósito se alcanza cuando se realiza un programa que, entre otros bene-
ficios esenciales, permite disminuir los costos por accidentes, dotar de protección financiera adecuada prever pérdidas, planear y presupuestar.
Los objetivos de la administración de riesgos se dividen en tres etapas: Antes de que ocurra una pérdida, durante una pérdida y después de ocurridas las pérdidas.
La administración lleva un proceso que inicia con la identificación de riesgos, misma que puede realizarse a través de varios métodos. Por ejemplo: listas de verificación y encuestas, diagrama de flujo, análisis de pólizas de seguros, inspecciones físicas, análisis de estados financieros, revisión de cumplimiento, revisión del contrato, revisión de pólizas y procedimientos; revisión de reclamaciones y pérdidas.
Según Barroso, en empresas como Copamex hay un sistema basado en determinar los principales elementos de cada sector. “Por ejemplo en la parte financiera se deben medir situaciones políticas, financieras, globalización, avances tecnológicos, y en la parte de crédito hay otros elementos que deben tomarse en cuenta: la situación legal de los clientes, conocer el buró de crédito, el buró legal, además trabajamos con reportes comerciales y de negocios”.
Posteriormente, se realiza el análisis de riesgos, que puede ser cualitativo –incluyendo la evaluación de riesgos y la evaluación de pérdida de información–, y cuantitativo, que incluye proyecciones de pérdidas y descuento de efectivo sobre el cálculo del valor neto actual.
En el caso de Copamex, son las condiciones internas y externas las que ayudan a valorar cada uno de los negocios del corporativo y establecer los riesgos. “Es en la parte de créditos donde tenemos enfocado el principal termómetro de nuestra empresa, pues vivimos de nuestra cartera y debemos asegurarnos que nuestros clientes pagarán”, señala José Barrón Delgado.
Nuevo concepto
La administración es una necesidad interna, cada cual conoce su riesgo y trabaja para prevenirlo. Quien propone y expone las necesidades de administrar ese riesgo es la misma empresa, pero también es una responsabilidad que repercute en la economía nacional.
Sin embargo, y a pesar de la importancia que reviste contar con la prevención y disminución del costo de los riesgos, todavía son pocas las empresas que cuentan con este sistema de administración.
“En el país la administración de riesgos es un concepto nuevo, sobre todo en la parte comercial, pues en el área de seguros, finanzas y banca ya tiene más tiempo; a raíz del Fobaproa se requirieron de leyes por lo importante del sector”.
A partir de ahí –nos cuenta José Barrón– la parte financiera ha trabajado para ser más sólida, pero en comparación con el riesgo comercial ellos van un paso adelante. “A partir de la década de los años noventa se ha ido consolidando el área de administración de riesgos. El concepto está más adoptado al grado de que algunas instituciones de educación superior ya están formando especialistas en el tema”.
A escala mundial, refiere, México está atrasado en la cultura del riesgo pues en otros países ya hay instituciones que cubren los riesgos, aunque advierte que algunos de esos productos ya llegaron a México, como el seguro de riesgos o de cartera. “Las aseguradoras ya se han diversificado más para atender estos sectores. En cuestión de crédito está el seguro que garantiza el pago de la deuda cuando se comprueba la falta de liquidez de un cliente. Éstaes una modalidad más cercana a los seguros.”
Copamex es una empresa dedicada al negocio del papel desde 1928, pero fue apenas hace dos años cuando integró en su organigrama el área de administración de riesgos.
Don Carlos Maldonado Elizondo, su fundador, trabajó siempre en ese ramo hasta que los nuevos tiempos obligaron a la empresa a hacer cambios y comenzar así a trabajar con otro tipo de papel. Actualmente, está integrada por 18 empresas donde se incluye una comercializadora, y en total cuentan con más de 3 mil empleados.
¿Qué pasa cuando una empresa, como la suya, no cuenta con una administración de riesgos?
–A pesar de no contar con una administración de riesgos la empresa tuvo aciertos y se vigilaba, pero se entendió que esta labor debería ser preventiva y no correctiva.
“El gobierno y la banca ya se han regulado para evitar impactos económicos, pues si las empresas en particular no lo realizan aportan con su grano de arena en la quiebra de negocios, éstos serán menos rentables y eso altera la situación económica de un país”.
Por ello, más empresas deben integrarse a este sistema de trabajo. “La administración de riesgos comerciales debe regularse. Que sea obligatorio adoptar esa responsabilidad, pues cada una de ellas tiene un papel importante en el ámbito nacional.”
Específicamente habla sobre el tema comercial. “Ahí deben establecerse medidas mínimas para otorgar créditos, así como hay una ley fiscal debe haber una regulación para que los negocios midan riesgos y se permita una estabilidad mayor en los negocios.”
El cambio dice, también lo deben atender las micro y medianas empresas. “Es cierto que las grandes empresas tienen mayor visión y al personal necesario y calificado para realizarlo, pero es importante que los negocios pequeños también lo realicen, claro que sus riesgos también son menores.”
Riesgos bajo control
Ante los desastres naturales, incendios, robos o simplemente la falta de pago por parte de un cliente, nadie está a salvo. Por eso, cada empresa en particular tiene sus parámetros de los riesgos que corre y mide su entorno.
Lo que a final de cuentas se busca es mitigar los riesgos. “Nunca los vamos a poder controlar pero sí medir y tomar decisiones a tiempo.”
En esta etapa es en donde se incluye el impacto de la frecuencia y la severidad de los riesgos; es decir, a baja frecuencia y alta severidad, se recomienda transferir o reducir; ante alta frecuencia y baja severidad, hay que prevenir; con baja frecuencia y baja severidad, hay que retener; y con alta frecuencia y alta severidad, hay que evitar.
Después viene el control de los riesgos, que significa tomar acciones para minimizar, al costo óptimo, las pérdidas que afecten a la organización. Las técnicas de control de riesgos pueden ser utilizadas previa o posterior a una pérdida.
En el caso de Copamex el blindaje en el área comercial es integral pues se incluyen cada uno de los elementos que intervienen en el entorno. “Por ejemplo, tal vez un buró de crédito no sea tan importante como conocer la situación financiera del cliente o la parte del buró legal. Es un paquete que incluye información comercial, legal, financiera y crediticia en el medio para determinar una calificación y asignar un nivel de riesgo. Sobre esta base determinamos y tenemos un margen de riesgo donde nos podemos mover.
Al hablar del financiamiento de riesgos significa la adquisición o uso de fondos, al mínimo costo posible, para pagar las pérdidas que afecten a la organización.
Aquí es en donde aparece el seguro de riesgo. “Las empresas de seguros se han diversificado en estos temas, dependiendo de las necesidades de la empresa se contrata un seguro que proteja sus bienes. Lo importante es establecer, con base en los riesgos, donde sí se requiere cubrir con un seguro y no quedarse sólo con la administración”, explica José Barrón de Copamex.
Actualmente los seguros y la administración de riesgos son vistos en el ámbito mundial como un asunto crítico que concierne a los niveles directivos de las empresas. Estos dos elementos constituyen un pilar del capital estructural de toda compañía.
Un programa mal diseñado puede dejar vulnerable a una organización ante percances que retrasen el alcance de sus metas, o en el peor de los casos, llevarla a la insolvencia y la bancarrota. Un programa de seguros y administración de riesgos bien diseñados brindan a la compañía la libertad para perseguir sus objetivos, acumular capital financiero o para mantener buenos niveles de liquidez.
No es seguir recetas de cocina sino de sentido común. Crear una empresa y hacer negocios implica una oportunidad de ganar dinero y fomentar empleos, pero también el riesgo de no alcanzar la meta. Por ello, la administración de riesgos reviste importancia al permitir minimizarlos para que nuestra inversión sea aún atractiva.
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