|
Ajustadores, sin reglas para el juego
Sin normatividad que regule al sector ajustador, las empresas transnacionales extienden su participación en el mercado mexicano de seguros
Nancy Flores
Compañías trasnacionales de ajustadores penetran en el mercado sin que haya una legislación que regule su actividad. El vacío legal deja en la ambigüedad al sector ajustador nacional y extranjero –dedicado a la evaluación de daños–.
Jerónimo Ramírez Moreno, director general de la firma SEA Metropolitana, con 40 años de experiencia en la materia, señala que “desafortunadamente” la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas –autoridades competentes– no le han dedicado el tiempo necesario para aprobar un marco legal que dé certidumbre jurídica a la actividad.
El empresario dice que desde hace más de dos décadas los ajustadores mexicanos han buscado la aprobación de un proyecto que dicte las normas de este servicio, pero que hasta la fecha no han conseguido nada.
“Hace más de 25 años se formó la Asociación Mexicana de Ajustadores, que entre otros de los cometidos buscaba coadyuvar con las autoridades para generar un proyecto que regulara a los ajustadores. Se hizo el proyecto, se trabajó muchísimo, muchos colegas estuvieron trabajando intensamente en el proyecto, se les entregó a las autoridades, desafortunadamente en este momento no tenemos autorizado ese reglamento, ni ningún otro”.
Agrega que “(la situación) es muy delicada en la medida en que cualquier persona sin tener los conocimientos, ni la preparación, ni la capacidad suficientes, se erige como ajustador profesional. Quién lo está regulando, a través de qué, cómo”, se pregunta Ramírez Moreno.
El director de SEA Metropolitana explica que la función del ajustador consiste en evaluar daños derivados de siniestros, lo que requiere de una serie de investigaciones. “No se trata solamente de conocer el valor de un daño, sino conocer las condiciones, características y entorno en las que se desarrolla, se inicia y se registra un siniestro”.
El empresario advierte que “nuestra investigación gira en torno a la aplicación de un contrato de seguros que no es más que la póliza, pero en México todavía no hay una verdadera y auténtica cultura de seguros: el grueso de la población cuando habla de seguros, inmediatamente refiere lo que es más conocido, que es la póliza para cubrir un automóvil”.
Jerónimo Ramírez explica que “hay dos clases de ajustadores, el de automóviles que normalmente es un empleados que trabaja de manera exclusiva para una sola compañía, y los ajustadores profesionales de daños que somos empresas totalmente independientes, que trabajamos por nuestra cuenta, no somos exclusivos de una sola compañía”.
El mercado
Para Ramírez Moreno “en la medida en que hoy día hay en el mercado mexicano un gran número de despachos de ajustadores internacionales, que generalmente son representantes de despachos de Londres, tenemos el reto de ponernos a nivel de esos despachos para poder competir en la medida en que la situación y el mercado lo exijan. Nosotros como ajustadores viejos y mexicanos tenemos la necesidad de dar la cara como mexicanos”.
El director de SEA Metropolitana advierte que el mercado se restringe no sólo por la competencia de las empresas trasnacionales, sino además porque las compañías de seguros están empezando a tomar trabajo y lo hacen de manera interna.
“Se le llama trabajo de escritorio y se da cuando el asegurado entrega su reclamación debidamente documentada y los empleados de la aseguradora nada más revisan en el escritorio si está bien o está mal, no hay un trabajo de campo, no hay un trabajo de ajuste profesional”.
Jerónimo Ramírez detalla que, contrario a este trabajo, “el ajustador profesional tiene que salir a ver qué ocurrió y cómo. Ahí empieza el trabajo de campo, investigando en el terreno de los hechos, no vía fotografías o películas, sino en el lugar de los hechos. Lo importante es que el ajustador tome conocimiento en el lugar de los hechos, eso es básico y fundamental, cuando se hace en un escritorio todo eso se pierde”.
El empresario reconoce que el trabajo de escritorio, cada vez más recurrido por las aseguradoras, “nos ha disminuido el trabajo. Nosotros respetamos las políticas de las compañías de seguros pues es su trabajo y tienen la libertad de decidir cómo y con quién hacerlo y somos respetuosos de eso”.
El ajustador dice que esta política Ase da básicamente desde el punto de vista financiero: “para disminuir de una manera considerable los gastos, asumiendo que lo que les declaran (los asegurados) es correcto, con los riesgos que eso significa”.
Ramírez Moreno afirma que la ventaja de contratar a un ajustador es la independencia con la que se evalúan los daños del siniestro. “Al ser ajustadores profesionales independientes, el hecho de que nos contrate una compañía de seguros no significa que estamos de su lado. Nosotros estamos de un solo lado, del de la verdad”.
Y aclara que “nos pagan para decir la verdad y no sabemos de que lado está, por eso investigamos y documentamos esa verdad. Cuando el asegurado tiene razón nosotros informamos puntualmente los gastos que tienen que ser cubiertos. Hay ocasiones en que desafortunadamente los asegurados mienten para sacar beneficio, hacer negocio vía la póliza de seguros, y con las investigaciones documentamos el rechazo del reclamo porque nos damos cuenta de que es un intento de fraude o mentira. En ambos ejemplos estamos diciendo la verdad que surge de la investigación”.
El empresario dice que “si al asegurado le corresponde, de acuerdo con las características y el entorno del siniestro que ha sufrido, aplicamos su póliza y si hay que pagarle se le paga hasta la risa”.
Jerónimo Ramírez afirma que en sus 40 años de experiencia como ajustador, ninguna compañía de seguros le ha solicitado buscar cómo no pagar al asegurado. “Nunca me lo han pedido. En ese sentido puedo meter las manos al fuego y decir que las compañías mexicanas son muy honestas; por el contrario me han pedido buscar cómo ayudarles sobre todo en eventos catastróficos como en el Wilma, en esos casos las compañías de seguros son muy humanas. Si hay alguna duda generalmente otorgan el beneficio de la duda al asegurado”.
|