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Lector
Juego limpio
Es un hecho. La industria del juego existe en México. Formal, informal y hasta ilegal mientras en la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados el debate para la autorización de casinos permanece congelado, como si la discusión se limitara a estos negocios prohibidos en nuestro país desde la década de los cuarentas.
Fue con un reglamento a la Ley de Juegos y Sorteos de 1947, emitido a través de un decreto del presidente Vicente Fox el 27 de septiembre de 2004, que se pretende clausurar el debate en beneficio de unos cuantos.
Con estas normas reglamentarias a una legislación por naturaleza prohibitiva se pretende dar certeza jurídica a los actuales permisionarios: actuar por excepción y establecer regla para la entrega de nuevos permisos, en beneficio del momento político.
Después de 60 años de no aplicar cambios a esta ley, el gobierno federal panista emite un reglamento que le hace posible repetir la estrategia de administraciones priistas para entregar autorizaciones. El caso de Televisa y sus más de 200 autorizaciones es sólo un ejemplo. Al presidente del Grupo Angeles, Olegario Vázquez Raña, también propietario de los hoteles Camino Real, también le favoreció la coyuntura.
Al final de la administración foxista, la sensación y evidencias indican que nuevos grupos empresariales se aprestan a ser parte del negocio del juego y de sus ganancias. En tanto, el gobierno federal evadió la responsabilidad de encabezar el debate para la aprobación de una nueva ley que regule de manera equitativa y transparente a la industria de las apuestas y sorteos.
En esta edición, José María “Chema” Guardia, un hombre controvertido por su cercanía con la vieja clase política, revela los entretelones de esta industria; desafía a sus críticos y hasta augura el fracaso de los novatos empresariales en las mesas de apuestas. Dice que Jorge Hank Rohn aumenta silenciosamente su influencia en el mercado del juego a costa de los políticos y empresarios que se retiran del negocio mientras advierte que su regreso al juego, luego de interrumpir las actividades de su hipódromo-galgódromo y sus casinos – los únicos habilitados con más de 300 máquinas tragamonedas – será contundente y definitivo.
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