Negocios globales

Otro modelo petrolero

Apoyada en la feliz coyuntura de precios del petróleo históricamente altos, Venezuela plantea un nuevo orden económico internacional y de cooperación en América Latina, en donde los excedentes, resultado de la venta del hidrocarburo sirvan para financiar el desarrollo social y el crecimiento sin olvidar la aplicación de reformas estructurales y de largo plazo

Nydia Egremy

Hely Vladimir Villegas PoljakVenezuela se ha convertido en la piedra en el zapato para el gobierno de George Bush, pero también, asegura ese gobierno, en una opción para las exhaustas economías latinoamericanas. La revolución al estilo bolivariano que busca concretar el presidente Hugo Chávez Frías apenas comienza y sus desafíos, igual que las expectativas, son colosales.

Hely Vladimir Villegas Poljak, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en México, habla sobre el significado de la revolución bolivariana para sus 24 millones de ciudadanos y su alcance para América Latina y el mundo.

“Estamos acostumbrados a que se estigmatice a Venezuela, a que se diga que es un país sin garantías, donde no hay derecho y no se respeta la propiedad privada. Todo eso queda atrás como un discurso vacío porque la práctica demuestra lo que hacemos. Planteamos la necesidad de un nuevo orden económico internacional y de un nuevo orden informativo internacional y lo estamos aplicando en el plano regional e internacional”, asegura el diplomático. 

Actualmente, explica a Fortuna Villegas Poljak, la economía venezolana es sólida; con reservas por 30 mil millones de dólares, la de mayor crecimiento en América Latina. De hecho, pasó de una economía rentista a una economía productiva de inversión social.

Además, la actual coyuntura petrolera con precios por barril superiores a los 60 dólares permite adelantar políticas internas que estimulan la economía, incorporando mano de obra calificada al mercado e invirtiendo más de 6 mil millones de dólares provenientes de sus reservas en proyectos productivos. En Venezuela, la Tasa de Desempleo Abierto se ubica entre 11 y 12 por ciento contra el 19 por ciento registrado en 2003.

Villegas, quien fuera periodista y legislador en el congreso venezolano, participó en la Asamblea Nacional Constituyente y forma parte de la nueva generación de venezolanos comprometidos con la Revolución Bolivariana y como embajador explica a los mexicanos sus entretelones.

Describe que la recuperación de un país es más rápida y sustentable “en la medida en que se eleven la calidad de vida, la formación, la capacitación para el trabajo, el acceso de los sectores populares - excluidos de los beneficios que debe darles un estado de derecho- y de justicia.”

Para el diplomático, Venezuela es una referencia regional y mundial por su revolución pacífica y democrática; es un país que reivindicó su soberanía y motor de la integración latinoamericana que impulsa la necesidad de un mundo multipolar.

Sin embargo, algunos analistas aún observan algunos riesgos del proyecto venezolano.

El pasado 9 de agosto, Richard Lapper, editor del Financial Times para América Latina advertía sobre un supuesto riesgo regional por la compra de bonos de Argentina (500 millones de dólares y posiblemente de Ecuador 300 millones de dólares) que impulsa Venezuela, en un intento por demostrar que la solidaridad bolivariana puede concretarse en beneficio de la región.

El embajador de Venezuela responde: “¿Sólo los deseos de quienes creen que no hay más modelo económico que el capitalismo y el neoliberalismo, la base de ese modelo es que los desequilibrios macroeconómicos cuadren y reducir el gasto social”.

Sostiene que en cambio, la economía venezolana ha avanzado en materia habitacional. De tasas de interés en el pasado del 80 por ciento para créditos hipotecarios y autos, ahora, el techo de esas tasas es del 28 por ciento “que ya son manejables, aunque no óptimas”, admite el entrevistado.

De igual manera, la creación de la red Mercal de comercios gubernamentales mejoró la comercialización de alimentos al desplazar en casi 50 por ciento a las redes de supermercados privados, con lo que los sectores medios adquieren productos a mitad de precio.

-¿Cómo atrae inversiones Venezuela?

Contra la campaña enfilada a señalar que en su país no hay capacidad ni atractivos para la inversión, el embajador explica que toda la inversión extranjera está garantizada por reglas claras, es decir, que acaten la Constitución, leyes y códigos y que se privilegie la mano de obra nacional.

“Por supuesto que hay oportunidades de inversión y se pueden hacer negocios respetando la soberanía de los países, sin reproducir los esquemas de corrupción”, explica Villegas Poljak.

Y cita los casos de las inversiones en Cuba y las de China en territorio venezolano para promover turismo y producción. Venezuela ofrece invertir en turismo a través de compras de edificios expropiados a bancos y hoteles, además otorga estímulos fiscales en zonas o estados como el de Amazonas para programas agrícolas.

 

Relaciones sin cobijo

 

Mientras Venezuela estrecha sus relaciones con el gobierno de Fidel Castro y lo hace en el marco de logros académicos que involucran el esfuerzo conjunto de estos dos países, como fue el caso del intercambio educativo para la capacitación de médicos, dentistas y entrenadores deportivos.

Con México, dice, hay buenas relaciones, pero aclara: “No voy a decir qué tan frías, pero vamos a ponerles un poco más de cobija, las perspectivas se dan por la capacidad de nuestros pueblos de entenderse históricamente”. Por ello, el diplomático confía en que mejoren los vínculos entre ambos países así como el flujo comercial, el intercambio cultural científico-técnico, el académico y el turístico.

Admite que en el camino para recuperar los montos y volumen de la balanza comercial que comparten México y Venezuela, lo que permitiría incrementar las exportaciones de derivados de petróleo, aluminio, hierro, frutas exóticas y hasta gas, la representación diplomática a su cargo debe acelerar la celebración de ruedas y misiones de negocios para que los empresarios venezolanos y mexicanos mejoren el nivel de los acercamientos y los resultados.

“La idea es revisar y repetir aquí experiencias como la de Brasil donde hicimos encuentros empresariales. Quizás el año próximo promover una feria comercial¸ firmas mexicanas como Maseca y Cemex se han consolidado en Venezuela”, refiere Villegas.

El embajador llama a los hombres de negocios de México para que se informen y vean los avances de Venezuela.

 

Latina y global

 

Venezuela se opuso al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que lanzó Estados Unidos y postuló la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA); Villegas desmenuza el espíritu de esa iniciativa:

“Hicimos nuestro análsis y vimos que el ALCA no era la salida para nosotros.

Proponemos una integración bolivariana basada en la solidaridad, no en la destrucción de las economías ni en la sustitución de modelos económicos, ni de nuestra identidad como en muchos tratados.”

Para el diplomático venezolano, la iniciativa del ALCA es una urgencia de Estados Unidos, no de América Latina y está “en terapia intensiva, boqueando, es un cadáver insepulto.” Y explica: “la integración que quieren es desintegración: me integro contigo pero debo desintegrar mi industrias, mi idioma, mis empresas, mi sistema judicial y mi soberanía. Me piden que los estadounidenses tengan inmunidad, que sus productos no tengan restricciones y en cambio sí me las imponen.”

Con una reflexión, el entrevistado concluye la conversación: en la medida en que resultemos exitosos en esta experiencia, en esa medida los otros países del mundo van a mirar y a ratificar que otro mundo es posible. No queremos imponer el modelo que construimos, si otros pueblos se miran en este espejo y quieren seguir por ese camino es su decisión. ¿Que impulsamos la integración? Sí, eso sí.

 

Don o castigo

Para Venezuela, el petróleo representó una bendición y, en otros momentos, una maldición. Para el embajador de Venezuela en México, “el petróleo como el bisturí puede ser bueno y malo, puede servir para salvar o acabar una vida y puede pervertir la economía de un país.”

Por sus reservas de petróleo, Venezuela ocupa el cuarto lugar mundial después de las naciones árabes; en 1976 se nacionalizó la industria tras seis décadas de explotación por compañías estadounidenses y británicas.

Vladimir Villegas explica cómo Petróleos de Venezuela (Pdvesa) reprodujo el esquema gerencial de las empresas privadas: “era un estado dentro del estado, sin rendir cuentas de lo que generaba, no pagaba impuestos y manejaba a discreción su comercialización.

Hubo abusos y burocracia, los gerentes –y sus esposas- utilizaban los seguros de Pdvesa para cirugías plásticas, casas vacacionales y regalías pagadas con millones de bolívares y dólares. Era una situación de privilegio en un país petrolero con cinturones de miseria.

La alta dirigencia de Pdvesa se alió a los golpistas en abril de 2002. Al retornar la institucionalidad, la empresa fue transformada y hoy los recursos de la venta de petróleo se reinvierten en su crecimiento, para alfabetizar, financiar el sistema de salud, el deporte y construcción de viviendas.

“Tenemos la garantía de que los recursos del petróleo llegarán a la gente y eso no le gusta al neoliberalismo, dice que es un sacrilegio que vamos a quebrar la industria petrolera, que no se puede hacer porque la industria debe tener su propio dinamismo, que no puede ser secuestrada por el gobierno”, ironiza el representante venezolano.

Entretanto, el servicio tributario de Venezuela exigió a las trasnacionales petroleras el pago de impuestos atrasados de 2001 a 2004. La Shell adeuda 130.6 millones de dólares y Harvest Vinccler 85.1 millones de dólares, en la lista de adeudos al gobierno venezolno también se encuentra la British Petroleum Holding, Tecpetrol, Westa Falcon Samson Hidrocarbons y Nimir Petróleo (ahora Hoscor).

Ese adeudo fiscal de las multinacionales suma tres mil millones de pesos venezolanos y la prensa internacional se volcó contra la demanda soberana de pago de Venezuela. Eso hace que el diplomático advierta: “en cualquier lugar del mundo se pagan impuestos y una regla clara – señores- es que en Venezuela se pagan impuestos y tienen que asumir que somos un estado de derecho y el que quiera tener negocios en el país tiene que asumir sus consecuencias.

“Si te vas a llenar de miles de millones de dólares ¿por qué no vas a pagar impuestos? ¿por qué ocultar información? ¿por qué comprar a los inspectores del servicio tributario? En sus países sí pagan impuestos y persiste la mentalidad colonial y piensan ‘a esos indiecitos no les vamos a pagar impuestos' ¡y a estos indiecitos les tienen que pagar impuestos!”

En otro frente de su política petrolera, Venezuela lanzó Petrocaribe una iniciativa para contribuir a la seguridad energética y al desarrollo socio-económico de esa región más acorde con las economías de esos países que los acuerdos de San José o de Caracas para evitar que sufran por los altos precios del petróleo.

“No se trata de regalar petróleo, ellos también ponen su parte, ponen cooperación deportivo, médicos”, concluye el diplomático.

 

 

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