Quinceañera de shows, hipódromo y juego
Fabiola Nieto
Operadora de Centros de Espectáculos (OCESA) surgió en los noventa como una necesidad de renovar el concepto del espectáculo en México.
Sobre esta base, el empresario Alejandro Soberón y sus socios formaron la Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), una empresa que, en menos de diez años, se hizo de cinco divisiones que abarcan desde el manejo de parques de diversiones, tanto nacionales como internacionales, hasta la operación de centros de apuestas.
Cinco personas iniciaron el proyecto junto a Soberón y actualmente la nómina base se compone de 13 mil personas, cifra que en un fin de semana en el que se registren eventos simultáneos en el Autódromo Hermanos Rodríguez, el Palacio de los Deportes, el Estadio Azul y los once teatros que CIE opera, puede llegar a 15 mil o 16 mil personas tan sólo en la división de entretenimiento, de la cual Grupo Televisa adquirió el 40 por ciento hace casi tres años, dejando a CIE el control del 60 por ciento.
Ahora, CIE tenía presencia internacional. “Acabamos de vender, pero en España éramos la empresa de teatro más grande del país; de cada diez euros que se gastaban en obras en España, seis entraban a obras nuestras”, dice José Manuel Alavez, director Corporativo de Desarrollo de CIE.
La segunda división del corporativo que engloba todos los centros recreativos está conformada por parques temáticos, familiares y acuáticos en Acapulco y Guadalajara. “En la Ciudad de México el más grande es la Feria de Chapultepec, atrás, ahí mismo, contamos con otros dos parques temáticos; estaba también Divertido en Naucalpan, pero se le hicieron cambios, se mejoró y se fue a Puebla”, dice Alavez en las oficinas corporativas de CIE.
A nivel internacional, desde el verano pasado en la Florida, Estados Unidos, CIE inauguró exitosamente un concepto nuevo en este rubro. En América Latina opera el zoológico de Buenos Aires; en Bogotá, maneja el parque El Salitre y todos juntos reciben alrededor de 10 millones de personas al año.
Con la división Internacional, el corporativo desarrolla proyectos fuera de México, de tal forma que cuenta con presencia en Brasil y Argentina como el grupo radiofónico más importante “con un nivel alto de audiencia”, comenta el director de desarrollo de CIE, y señala que en Argentina no sólo manejan un teatro, sino también la publicidad estática de fútbol. En Brasil, agrega, CIE maneja varios locales y tiene injerencia en el Ticket Master de Sudamérica.
La cuarta división es la Comercial, dice Alavez, “en la que nos manejamos algo así como promotores o como representantes de clientes, que si bien no pueden ser patrocinadores de un gran evento, tienen identidad en ropa de niños, juguetes o ropa de jóvenes. Así surge la idea de hacer “trajes a la medida”, aprovechando el esquema de los eventos, para darle a los clientes la posibilidad de que ellos seleccionen la parte en la que quieran participar.”
José Manuel Alavez asegura que actualmente esta división los coloca como la tercera empresa de medios en el país, detrás de las dos televisoras. “Somos la empresa que más gasta en medios”.
Hacia finales de 1996 nació la división de AMH, que son las siglas de Administradora Mexicana de Hipódromos, como resultado del concurso que llevó a cabo el gobierno federal a través de la Secretaría de Gobernación para otorgar los permisos de operación del Hipódromo de la Américas y desarrollar 45 locales de juego, “lo que implicó una inversión de poco más de 300 millones de dólares tan sólo en el proyecto del hipódromo”, explica Alavez.
En esta licitación se registró la participación de 16 grupos, algunos con socios en Europa y Estados Unidos. En mayo de 1997, la empresa Maxal, sociedad en la que participaron inversionistas nacionales y extranjeros, que desarrollaba los restaurantes Hard Rock Café y Hollywood Planet, ganó el concurso, pero se desistió en septiembre de ese año, lo que automáticamente le otorgó los derechos a CIE por bases de la convocatoria.
Entre las obligaciones estipuladas para poder operar los permisos estaba la de desarrollar 45 centros de juego en todo el país, en lo que la ley contempla como locales cerrados para la celebración de apuestas en juegos permitidos. “El primero lo inauguramos en noviembre de 1999; de esos 45 permisos, tenemos abiertos 32, siendo Yak el nombre con el que se nos identifica. Este año abriremos hasta 40 y creo que en el primer trimestre del año próximo terminamos ya con los 45”, dice Alavez.
El proyecto del hipódromo, dice Alavez, le genera empleo a más de 35 mil personas y por cada día de carreras se deben tener disponibles 300 caballos pura sangre. El Hipódromo de las Américas alberga en sus cuadras a mil 400 caballos.
CIE, asegura su director corporativo, se incorporó al negocio del juego porque esa condición implicaba ser el propietario del Hipódromo de las Américas.
Pero lo que menos quieren en CIE es que se les relacione con la mala fama que posee el mundo del juego y las apuestas en México. “Hay que entender el contexto de las cosas, nosotros hemos generado empleo en el país, pagamos una suma muy importante en impuestos al Estado, tenemos el centro de convenciones más importante de América Latina, por lo que nosotros sabemos que no es ilícito lo que estamos haciendo”.
“Al relacionar siempre los locales de apuestas con el tráfico de drogas, la corrupción, el lavado de dinero y la prostitución, estamos directa o indirectamente insultando a países que tienen juego y que les estamos diciendo que o son corruptos o que fomentan el lavado de dinero o la prostitución. Observemos la lista y te sorprenderías al saber a quién le estamos llamando así, pero a ellos les funciona porque tienen una buena legislación en este sentido. “Nuestras inversiones y su origen son muy claras; somos una empresa que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores”, dice Alavez.
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