Energía se escribe en francés
Fue Francia uno de los primeros países que Vicente Fox visitó como presidente de México hace más de cinco años; recordó los buenos tiempos de la relación entre su gobierno en el estado de Guanajuato. Ahora, las empresas francesas han incrementado en más de 300 por ciento su participación en sectores estratégicos del país.
Fabiola Nieto
Aunque México ha perdido terreno en la carrera de la industria de la energía, la inversión extranjera, especialmente, la francesa ha capitalizado la necesidad de ampliar el capital y la tecnología en sectores como el del gas y la electricidad.
“El dinero que debería ser invertido en infraestructura para PEMEX y CFE para la explotación y distribución de nuestros recursos están siendo desviados por Hacienda a otros rubros” señala Sarahí Angeles Cornejo, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, al hablar sobre la participación del capital extranjero en el sector de la energía.
Las empresas francesas ganan terreno con un incremento de 300 por ciento en el monto de los capitales invertidos en México; sin embargo, su presencia en el mercado mexicano les ha generado algunos conflictos que van desde su involucramiento de controversias constitucionales hasta demandas por el supuesto incumplimiento de contratos con proveedores del sector de pequeñas y medianas empresas.
Para José Luis García Luna, ex director general del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) “a PEMEX no le dan dinero para crecer con el objeto de que fracase, de que sus instalaciones sean ineficientes y costosas sus producciones, que haya fugas en los gasoductos y que la gente se enoje, para que el gobierno pueda decir entonces, como yo no puedo resolver el problema, la vendo y se la vendo a los que sí saben, se la voy a vender a Exxon o se la voy a vender a Texaco.”
Si bien es cierto que la industria petroquímica secundaria ya se privatizó existen rubros donde la privatización es más bien furtiva dándole paso a nueva inversión extranjera o bien reforzando la ya existente.
En los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo fue patente la preferencia por la inversión proveniente de Estados Unidos en materia de petróleo, gas y electricidad, “pero en el sexenio de Vicente Fox observamos acuerdos que consolidan la participación de empresas europeas en este campo, españolas y francesas sobre todo” dice la investigadora Cornejo del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Por esto observamos que la inversión directa en México proveniente de Francia, era de 90.5 millones de dólares en 1994, y que para el año 2003 se elevó a 433.0 millones de dólares” dice Gregorio Canales Rodríguez director general de Inversión Extranjera de la Secretaría de Economía en entrevista con Fortuna.
“Esta dinámica representa un aumento significativo en la confianza de los empresarios a la hora de invertir en nuestro país. De esta inversión la Secretaría de Economía estima que en electricidad y agua se invierten 2 millones 545 dólares”, dice el funcionario al justificar la creciente inversión de los empresarios franceses que al menos ha tenido una dinámica de 300 por ciento.
Sin embargo, los números aún son tímidos si se considera que la Secretaría de Economía no está contemplando en el desglose de dicha inversión a la industria de la distribución de gas natural, en la que tan sólo el consorcio Gaz de France a través de Maxi Gas Natural, una de las dos empresas de origen francés dedicadas a la distribución de gas natural en nuestro país, invirtió en infraestructura de 1998 a 2004, 500 millones de dólares, según informa Sofía González Pinzón, gerente de Relaciones Públicas de Maxi Gas.
Esto a pesar de que se viola el precepto establecido de la Constitución Mexicana en el párrafo sexto del artículo 27 de la Constitución el cual establece que “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones, ni contrato y la nación llevará a cabo la explotación de esos productos…Corresponde exclusivamente a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio publico.
No obstante, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha otorgado 21 permisos a nivel nacional para distribuir gas natural, de los cuales tres pertenecen a Tractebel (francesa, con una participación belga) y tres a Gaz de France. En el transporte del recurso también participa esta última, que en el 2001 adquirió la totalidad de las partes sociales de Gasoductos del Bajío y de Energía Mayakán, de acuerdo con la información proporcionada por la CRE.
Gas natural
Es Gaz de France es la segunda empresa de distribución de gas natural en suelo mexicano. Establecida en México desde hace cincuenta años, el 10 de agosto de 1998 a través de Consorcio Maxi Gas Natural S.A de C.V obtuvo los derechos para distribuir gas natural en el Valle de Cuautitlán-Texcoco del Estado de México. Bajo el nombre de Natgasmex desde el año 2000 lo hace en la zona de Puebla-Tlaxcala, y en el norte de Tamaulipas bajo el nombre de Tamauligas S.A de C.V. En las tres zonas, la titularidad exclusiva tiene vigencia de 30 años y posibilidad de renovación en lapsos de 15 años.
Así, para el 2004, Gaz de France ya contaba en nuestro país con 409 kilómetros de red de alta presión “algunos ‘heredados’ de PEMEX” y 2,507 kilómetros de red de baja presión”, explica García Luna. No obstante, las inversiones “que resultaron ser más de lo que se esperaba, todavía no se ven ganancias y no se puede hablar de un posicionamiento en el mercado” dice González Pinzón, vocera de Gaz de France. Lo anterior, a pesar de que los contratos firmados “son ciento por ciento benéficos para las trasnacionales”, agrega Sarahí Angeles Cornejo, de la UNAM. “Si ya están tendidas las redes como es el caso de Monterrey que Pemex ya tenía todo puesto, pues las empresas nada más llegan a cobrar.”
En lo que al cobro se refiere, la vocera de Maxi Gas Natural afirma que “no existe mucha diferencia entre el gas licuado y el natural” pero las empresas distribuidoras de gas natural han registrado un aumento de más del 11.36 por ciento anual en el cobro del servicio, esto con base en recibos de 2002 a 2005 proporcionados a Fortuna por usuarios inconformes con el servicio, quienes declaran que su consumo no asciende a lo registrado.
Con todo, Gaz de France, empresa líder en Europa dentro de su ramo con más de 14 millones de clientes repartidos en 20 países, no está satisfecha con los resultados obtenidos, ya que “la Comisión Reguladora de Energía había calculado que por estas fechas Maxi Gas Natural contaría con 350 mil clientes particulares y “nada más contamos con 200 mil particulares y 350 mil empresas.” Y aunque el problema “no es para nada contar con los permisos de inversión, nos hemos topado con mucha burocracia a la hora de tender las redes” informa González Pinzón.
De igual manera, Sofía González señala que las empresas de distribución de gas pierden demasiado importando el gas de otros lados, “cuando México es rico en este recurso, pero por algunos legisladores y diputados, no pueden venir empresas extranjeras a explotar los yacimientos de gas natural que existen por ejemplo, en la Cuenca de Burgos, aduciendo que vamos a privatizarlo todo.”
Para la investigadora Angeles Cornejo no existe ningún argumento válido para otorgar permisos de explotación de este recurso ya que las empresas privadas en primer lugar no vienen a invertir con dinero propio sino con préstamos y, en segundo lugar, no tienen que hacer trabajos de exploración, porque ya se tienen ubicados los pozos de gas, sólo es cosa de que lo saquen.” Además explica “es como rentarle tu casa a alguien, es tuya, pero no sabes que está haciendo ese inquilino realmente con tu casa y a dónde se puede llevar lo que hay dentro”.
Electricidad
En cuanto a generación de energía se refiere, otra empresa francesa mantiene una participación importante dentro del sector ya que de 9 permisos adjudicados a países de la Unión Europea para Centrales de Ciclo Combinado, Electricté de France (EDF) cuenta con cuatro permisos. A partir de 1998 comenzó a operar en la Central Río Bravo, S.A. de C.V., con el número de permiso E/128/PIE/98, con una capacidad total máxima de 568.6 MW. La Central Saltillo, S.A. de C.V., obtuvo su permiso E/133/PIE/99, en marzo de 1999, con una capacidad total máxima de generación de 247.5 MW. Electricidad Águila de Altamira S. de R.L. de C.V., obtuvo el permiso E/165/PIE/2000 en abril de 2000 con una capacidad de 565.3 MW. Central Lomas del Real, S.A. de C.V., obtuvo su permiso E/198/PIE/2001, en agosto de 2001, con una capacidad total máxima de generación de 541 MW, según información proporcionada a Fortuna por la Comisión reguladora de Energía.
Eduardo Alvarez de Electricité de France informa a Fortuna que esta empresa tiene presencia en nuestro país desde hace 30 años como consultor de la Comisión Federal de Electricidad y desde 1998 como inversionista y operador. “Con una capacidad instalada de 2230 megavatios, EDF es el segundo productor independiente de energía bajo el esquema de Productor Externo de Energía, lo que representa una inversión aproximada desde 1998 de 1,500 millones de dólares”.
Pero Electricité de France no sólo tiene participación en la industria energética, para el 2001, tres empresas subsidiarias de Electricité de France Internacional S.A. obtuvieron permisos para transportar gas natural para usos propios (TUP) para el suministro de gas natural a las centrales de generación eléctrica, Central Anáhuac, S.A. de C.V., Central Saltillo, S.A. de C.V. y Electricidad Águila de Altamira, S. de R.L. de C.V. según información de la CRE.
Además, EDF construyó un gasoducto para asegurar el abastecimiento de gas natural a sus termoeléctricas, este gasoducto tiene una longitud de 54 kilómetros y está ubicado en el estado de Tamaulipas y cruza la frontera de México y Estados Unidos. EDF creó una filial subsidiaria: Gasoducto del Río, con el fin de desarrollar su primer proyecto integrado de gas-electricidad en el mundo. Los usuarios de dicho proyecto son EDF, CFE y PEMEX
Por lo que Electricité de France es una trasnacional con presencia en 19 países alrededor del mundo, y cuenta con más de 42.100 millones de clientes y 46.900 millones de euros en volumen de negocios. “Todo esto gracias a que en países como México se les garantiza a estas empresas la compra de toda la energía que produzcan a un costo fijo durante 20 años, aunque no existan inversiones, aunque las empresas, principalmente las maquiladoras que son finalmente las que más consumen energía decidan agarrar su maquinaria e irse, por lo que tienen aseguradas sus ganancias, y ni siquiera es con recursos propios todo esto conseguido a través de préstamos del banco mundial o créditos con el gobierno” señala Sarahí Angeles.
Gaz de France
Social en Francia pero neoliberal en México
Maxi Gas Natural no se ocupa directamente de hacer los gasoductos, ésta contrata a compañías constructoras que los tienden por ellos. Sin embargo, existen ciertas inconformidades contra Maxi Gas por parte de varias constructoras, la más fuerte fue la que llevó a Maxi Gas en el año 2000 a juicio, demandada por Consultoría e Integración de Proyectos (CONIP) empresa constructora encargada de construir los gasoductos que actualmente operan en Cuautitlán Izcalli, Tultitlán y Tepozotlán.
Y es que Maxigas decidió suspender los pagos y el contrato contraído con esta constructora causándoles hasta el momento un daño por más de 17 millones de pesos debido a que en un tramo de Cuautitlán, autoridades municipales impidieron la construcción por razones ajenas a CONIP. Aunque Sofía González puntualizó que la burocracia muchas veces ha impedido el avance de los gasoductos, esta vez explica que la suspensión del contrato ocurrió porque “no estaban excavando en la forma correcta”.
Pero, debido a las pruebas presentadas, CONIP ganó en primera instancia en el Juzgado Décimo de lo Civil del Distrito Federal más de doce millones de pesos, pero luego de varias apelaciones y amparos por parte de Maxi Gas, el Segundo Tribunal Colegiado Civil resolvió que el consorcio pagaría solamente 2.5 millones de pesos a CONIP, siendo este el resultado de las amenazas a CONIP del entonces director de Construcción e Infraestructura de Maxi Gas, Maxance Mirabeau, en el sentido de que gracias a sus excelentes relaciones en Los Pinos, el consorcio jamás perdía una controversia, según declaraciones del ingeniero José Luis García Luna dueño de CONIP.
Hasta la fecha no se ha realizado siquiera el pago de 2.5 millones de pesos, pero lo más inquietante es el hecho de que, dada la ruptura de las relaciones laborales entre Maxi Gas y CONIP, este último retiene el Dictamen Técnico, copia en poder de Fortuna, que debió presentar Maxi Gas a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para poner en funcionamiento los gasoductos, este dictamen es la certificación de la calidad de los materiales y los procesos constructivos, sin el cual la CRE admite en información proporcionada a Fortuna no se debe autorizar el funcionamiento. Y sin embargo, funcionan. |
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