Dinero para el campo
Luego del quebranto patrimonial del “banco de apoyo al campo mexicano”, Banrural, y la crisis económica por la que atraviesa el sector agropecuario, Financiera Rural se ve obligada a romper con estigmas y fortalecer a uno de los focos rojos que se han prendido en el país: el campo.
Erika Ramírez
Desde la década de los 20, el gobierno mexicano ha creado instituciones para financiar al campo mexicano. En cada una de ellas, el quebranto y uso indebido de los recursos han provocado la descapitalización y desorganización financiera en el sector.
Actualmente, Financiera Rural tiene como principal objetivo “impulsar el desarrollo de las actividades agropecuarias, forestales, pesqueras y todas las demás actividades económicas vinculadas al medio rural, con la finalidad de elevar la productividad, así como de mejorar el nivel de vida de su población”.
Sin embargo, a dos años de haber iniciado su operación esta institución carga con el peso que dejó el Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural). “Ha sido un arranque complejo, una transición difícil”, señala José Antonio Mead Kuribreña, director general de Financiera Rural.
En entrevista, Mead Kuribeña admite que la tarea que ahora le toca encabezar es mucho más que un cambio de nombre: “implicó que enfrentáramos dificultades para construir su andamiaje normativo y administrativo para poder operar, sin embargo, en términos generales sentimos que la gestión de la Financiera avanza satisfactoriamente”.
Y es que desde el 26 de diciembre de 2002 la entidad tuvo como mandato otorgar crédito de manera sustentable y prestar servicios financieros a productores e intermediarios financieros rurales, ejecutar programas que en materia de financiamiento rural que se determinen en el Presupuesto de Egresos de la Federación y adicionalmente, promover ante instituciones nacionales e internacionales orientadas a la inversión y al financiamiento de proyectos productivos que impulsen el desarrollo rural.
Los inicios
En 2003, con un presupuesto inicial de 17 mil 515 millones de pesos, Financiera Rural empezó sus operaciones en un sector en el que existen 25 millones de campesinos en situación de pobreza. Entre sus principales tareas, además otorgar el crédito, la institución tiene que preservar y mantener los recursos de su patrimonio.
Por ello, de acuerdo con cierre del ejercicio fiscal de 2003, la financiera colocó casi el 60 por ciento de su activo total en Inversiones en Valores, es decir, un importe de 10 mil 456 millones de pesos, de los cuales mil 097 millones de pesos fueron para bonos de desarrollo del gobierno federal, 876 millones de pesos en bonos gubernamentales, mil 778 millones de pesos en bonos de regularización monetaria, 5 mil 903 millones de pesos en bonos de protección al ahorro bancario y 802 millones de pesos en pagaré con rendimiento liquidable al rendimiento.
Esta colocación significó para la institución cumplir con los preceptos de la Ley Orgánica, “preservar el patrimonio”. Mead Kuribeña explica que “como cualquier otra institución que tiene ciertos márgenes de liquidez, es muy razonable que en su primer año de operaciones este tipo de participación fuera elevada. Pero conforme hemos avanzado hemos ido colocando la mayor parte de nuestro patrimonio en crédito al sector rural”.
Según datos de la institución el 2004, durante el primer año completo de operaciones, fueron otorgados 9 mil 350 millones de pesos en crédito, “un número superior a lo que colocó Banrural en 2000 y 2002, y este año llevamos una colocación, al mes de agosto, de 7 mil 500 millones de pesos, con una meta de 11 mil millones de pesos”, señala el funcionario.
Meade Kuribreña advierte que a pesar de la pobreza que acapara al campo “la experiencia de la financiera resalta en que se puede dar crédito de manera sostenible, ya que hay actividades económicas en el medio rural que le permite a los productores honrar sus compromisos de crédito”.
“Si bien es mucho lo que hay que hacer en un medio en el que se presentan grandes retos, a dos años de operación ese sector se ha sentido cercano a la Financiera y ha cumplido sus compromisos, actualmente tenemos 3.5 por ciento de cartera vencida lo que significa que hay oportunidades para canalizar los recursos y traducirlos en proyectos de inversión que sostengan su pago”, puntualiza.
Los retos
Isabel Cruz Hernández, directora general de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS), señala que no obstante los esfuerzos que se están haciendo al interior de la Financiera para convertirse en un instrumento de financiamiento en el campo, la entidad se encuentra en una situación “bastante compleja”.
“Tenemos un país muy diverso, los niveles de desarrollo económico y las agriculturas del norte, centro y sur son distintas entre sí. Es difícil que una institución nacional integre esta diversidad de problemáticas con las reglas mismas operación en todo el país y es que las organizaciones de la banca de desarrollo tienden a estandarizar sus procedimientos, lo que no necesariamente se ajusta a las necesidades microregionales del mercado”, explica.
Cruz Hernández, quien preside la organización de ocho entidades financieras llamadas “microbancos” en Puebla y Oaxaca, dos de los estados más pobres del país, dice que la Financiera nació con demasiadas expectativas y mucha publicidad por parte del ejecutivo justo para compensar la desaparición de Banrural, “en la promoción se dijo que en muy pocos meses iba a haber un millón 800 mil productores recibiendo crédito en el país y esta fue una actitud poco responsable”, asevera.
Otro de los problemas a los que se enfrentó la Financiera, dice la directora general de AMUCSS es contar los agentes económicos organizados, capaces de contribuir a bajar el crédito a los sectores más pobres, “la falta de organización productiva en el campo es un elemento de gran dificultad” puntualiza Isabel Cruz Hernández.
El nuevo modelo
Mario Di Costanzo, analista financiero, advierte que además de romper con el estigma que dejó Banrural sobre la Financiera Rural, hace falta que esta entidad reciba promoción para que la gente se cerque a conocer los mecanismos que lleva a cabo la institución en materia crediticia
“La financiera tiene un mecanismo mucho más versátil del que tenía Banrural, no da subsidios, presta con una tasa de interés competitiva y además para que otorgue créditos tiene que haber proyectos viables, ya no es como era con Banrural, de ocurrencias o de conceder créditos indiscriminados”, explica el analista financiero.
Di Costanzo agrega que “ahora la Financiera tiene modelos que te dicen cómo se deben presentar los proyectos, esto ha implicado que los que lleguen hayan sido muy pocos, incluso se podría llegar a decir que la Financiera está subutilizando su patrimonio, sin embargo, una de las preocupaciones es que la gente los conozca y se acerque a pedir el crédito.
“En el campo hay una cierta cultura de paternalismo, de no pago, pero con la Financiera esto se ha modificado. Por eso, es prácticamente inconcebible que algunas organizaciones le haya llevado proyectos a la Financiera por no más de 20 millones de pesos que nos son viables”, concluye.
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