Ecoturismo, alternativa de desarrollo
Carmen Cruz Gracia
El turismo alternativo concede mejores oportunidades de desarrollo para las comunidades rurales, porque fomenta empleos y un mejor valor agregado al país.
Para el Fondo Nacional de Apoyo a Empresas en Solidaridad (Fonaes), los negocios más exitosos son aquellos que están relacionados con proyectos ecoturísticos. Con los cuales las comunidades indígenas y campesinas, principalmente del sureste del país, se han visto beneficiadas con la generación de empleos.
Lamentablemente, en nuestro país, este es un sector que todavía está muy lejos de alcanzar la oferta que exhiben las grandes potencias –como lo reconocen las propias autoridades del sector— sobre todo porque las pequeñas empresas rurales carecen de apoyo.
Gracias a que en México existen casi todos los climas, a su extraordinaria variedad geográfica y a su enorme biodiversidad, es uno de los países más visitado por turistas nacionales y extranjeros, y está situado dentro de los 10 destinos turísticos más importantes en el mundo.
Los paisajes y recorridos por playas, montañas, ríos, lagos, selvas, llanuras y desiertos mexicanos, no sólo ofrecen una espléndida multiplicidad de espectáculos, sino también la oportunidad de desarrollar un turismo integral, en donde comulgan la belleza con la aventura.
René Rivera Lozano, director general de desarrollo y nuevos productos turísticos de la Secretaria de Turismo, señala que el turismo alternativo es una opción más, donde se involucra al ecoturismo, la aventura y a la sociedad rural.
Este sector surgió hace más de 10 años como una propuesta para derivar los flujos turísticos hacia diferentes actividades, en aquellas zonas a las que antes se creía que era imposible de llegar, que era impensable que pudieran ser visitadas. Ahora que a nivel internacional el turismo de naturaleza tiene mayor demanda, estados como Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, se reafirman como los lugares con el mayor número de atractivos.
Ganancia ecológica
El turismo alternativo según Rivera Lozano es un segmento pequeño, de acuerdo con diversos estudios realizados por la Secretaría de Turismo, para determinar la demanda real de este mercado, al igual que segmentos como el de negocios, de los jubilados o el social.
“El ecoturismo es muy pequeño en términos de derrama económica, no llega ni al tres por ciento. Se estaba convirtiendo en un mito porque se pensaba que el turismo alternativo venía a desbancar el modelo de sol y playa”, señala el funcionario.
Afirma que lo principal es buscar un modelo sustentable, en donde los principales beneficiados sean las propias comunidades, al mismo tiempo que se proteja el medio ambiente y, por su puesto, que la comunidad participe dentro de ese proyecto. “Buscamos una rentabilidad financiera social y ecológica”.
A lo largo de los últimos cinco años hemos experimentado un crecimiento en la oferta, pues tenemos mil 087 empresas identificadas, la mayoría de ellas comunitarias, de origen ejidal o de organizaciones campesinas que han visto que dentro de los proyectos productivos, como el ecoturismo, hay oportunidades de desarrollo, lo que se traduce en mayores empleos y un mejor valor agregado.
Señala que “no hay estado que no tenga proyecto ecoturístico de mayor o menor relevancia, y ya destacan los que tienen un alcance internacional”. Ejemplo de ello son los lugares a los que anualmente arriban las ballenas, que es un espectáculo que se vende a nivel internacional y atrae turistas de todas partes.
A pesar de las ventajas de nuestro país, Rene Rivera Lozano, reconoce que en cuestión de ecoturismo, México no tiene un posicionamiento a nivel internacional. “Nos ha ganado la batalla Costa Rica, ellos tienen muy claro este mercado, por eso los consumidores —turistas norteamericanos y canadienses– lo que buscan es irse a ese tipo de países que nos llevan delantera”.
Es en el turismo alternativo donde destaca la parte rural y es ahí donde México tiene fuerza de atracción a través de las haciendas. Y aunque las zonas rurales buscan incorporar actividades productivas, “todavía se tiene que hacer mucho en términos de infraestructura de equipamiento, porque cuando las comunidades deciden hacer un proyecto productivo diferente –que no esté enfocado con la agricultura– no tienen la capacidad para atender a los turistas”, agrega Lozano.
En México hay un atraso en el desarrollo del turismo alternativo. Prueba de esto es que en los últimos cinco años muchos países se han dado cuenta de la importancia que tiene el ecoturismo para la industria de un país, y México no le ha dedicado suficiente atención, afirma Wendy Hesketh, presidenta de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecoturismo (AMTAVE) conformada por 70 operadores y 20 comunidades.
Está claro que México mantiene su fuerza turística en los destinos de sol y playa y ha descuidado otro tipo de turismo, “el ecoturismo no es un deporte, es una actividad. A nivel internacional falta mucho en comparación de otros países, como Costa Rica, Australia y Canadá que son los líderes a nivel mundial de este nicho de mercado y en ese sentido estamos muy atrasados”, agrega Wendy Hesketh.
Hesketh dice que hablar de ecoturismo es hablar del turismo de aventura, el cual involucra actividades que desafían la naturaleza, como alpinismo, cañonísmo, descenso de ríos, parapente, bicicleta de montaña. Otro tipo es la simple observación de flora y fauna, y por último el rural que es de convivencia y donde se conocen todas las tradiciones de cada destino.
De vacaciones todo el año
Gerardo Aranda, coordinador general de Fones, señala que durante el 2004 se apoyó a 39 microempresas en 20 entidades federativas, destacando San Luis Potosí, Colima, Zacatecas, Tabasco, México, Chiapas y Oaxaca como las de mayor importancia.
“El sector del ecoturismo debe demandar mayores apoyos económicos para crecer. Mucho del ecoturismo proviene del turismo nacional, gente que busca acercarse a la naturaleza. Es una labor que se desarrolla todos los días, durante todo el año y en épocas donde la gente requiere de lugares atractivos para descansar”, refiere el funcionario.
Añade que para apoyar a las empresas ecoturisticas, el Fonaes lleva información en cada una de las ferias que se realizan en todo el territorio nacional. “Hemos colocado una zona exclusiva para la promoción de proyectos ecoturísticos, como una manera de apoyar el desarrollo de estas empresas. Debemos aprovechar los beneficios que nos da un país como el nuestro, rico en biodiversidad y que es visitable todo el año”.
Fonaes es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Economía, cuyo objetivo es impulsar el trabajo productivo y empresarial de la población rural, mediante la designación de los recursos para invertir en proyectos, promoción y capacitación de las empresas.
Este fondo cuenta con un monto para operar de entre 30 mil y hasta 5 millones de pesos, “pero buscamos sobre todo proyectos de menor alcance, pues si trabajamos sólo con los grandes nos acabaríamos los 5 millones de pesos en un instante. La idea es que un mayor número de personas puedan trabajar, pues la mayoría no cuentan con los requisitos para recibir un financiamiento por parte de la banca comercial”, señal el representante.
Para otorgar los apoyos, el Fonaes determina primero la población objetivo, es decir, a quienes va a beneficiar. Segundo, que el proyecto sea viable y, tercero, que sea rentable social y económicamente, que tenga un impacto en las comunidades y que les brinde los recursos necesarios para mejorar su calidad de vida.
“Operamos en todo el país, agrega Aranda, la fuerza de las inversiones se concentra en el sureste pues, según nuestras estadísticas, es en esa parte del país donde hay más rezagos”. En ese sentido, el funcionario informa que sólo para el 2005, el Fonaes está obligado a apoyar con 68 millones de pesos a las microrregiones –municipios más pobres y alejados de la mano gubernamental--.
Actualmente los grandes proyectos turísticos –principalmente de playa— son los que absorben todos los recursos, humanos, financieros y publicitarios, dejando de lado al ecoturismo. Por ello, los especialistas coinciden que deben apoyarse los proyectos productivos en distintas áreas rurales del país, sólo de esa manera tendremos mayores oportunidades para las comunidades y sus economías.
|