| Pemex, la compleja ruta de una pensión
Petróleos Mexicanos enfrenta un gran reto para cubrir mes con mes las pensiones y jubilaciones de más de 70,000 personas, y esos recursos, además, son sujetos a una compleja y costosa administración cuya información se mantiene reservada
Claudia Villegas
Para evitar la descapitalización del Fondo Laboral de Petróleos Mexicanos (Folape), fideicomiso creado hace ocho años para garantizar el pago de pensiones y jubilaciones, la paraestatal ha destinado subejercicios de sus presupuestos anuales así como el resultado de la venta de plantas, para contener el crecimiento del pasivo laboral y financiar el pago en curso de las retribuciones para su personal retirado.
Sin embargo, este fondo sólo opera como un instrumento revolvente ante la falta de recursos para financiar las pensiones a largo plazo.
Constituido en noviembre de 1997 por la Secretaría de Hacienda, a cargo de Guillermo Ortiz, y el Consejo de Administración de Pemex, en una negociación con el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), el Folape fue diseñado como un plan de contribución de la paraestatal con partidas asignadas por el gobierno federal con el propósito de salvaguardar el pago de las pensiones.
Sin embargo, en el primer año de operación del Folape, Pemex registró un presupuesto para sus pensiones y jubilaciones de mil 737 millones 999 mil pesos mientras los pagos a los trabajadores petroleros en retiro se elevaron a dos mil 302 millones 148 mil 500 pesos, gasto superior en 564 millones 148 milpesos, un 32.5 por ciento superior a lo aprobado.
Por ello, en ese año no sólo se asignaron partidas presupuestales adicionales sino que se dirigieron al pago de pensiones los recursos por 305 millones de pesos que se obtuvieron por la venta de las acciones de Cloro de Tehuantepec, de acuerdo con el análisis programático sobre Pemex realizado por la Secretaría de Hacienda.
En la administración foxista, el Folape no ha mejorado su situación.
De acuerdo con información de la paraestatal, en 2002, el segundo año de la administración foxista, este fondo registró recursos por 10 mil 674 millones de pesos; en 2003 el monto aumentó a 17 mil 185 millones.
En 2004, con una erogación de 13,000 millones de pesos, la paraestatal asegura que las aportaciones sólo se ubicaron en 1,800 millones de pesos, pues el presupuesto de Pemex del año pasado cubrió en más de 11,000 millones los recursos para pensiones y jubilaciones.
Para el 2005, Pemex estima que también deberá erogar más de 13,000 millones de pesos para cubrir las pensiones de este año, monto que respecto a 2003 muestra una reducción de 32 por ciento. Fue, precisamente, en 2004 cuando la paraestatal concluyó el despido de 5,000 trabajadores al amparo del Programa de Retiro Voluntario impulsado por la Secretaría de Hacienda y cuyo objetivo es reducir la burocracia en 30,000 plazas.
Este recorte, aclara Pemex, no impactó sus finanzas de manera adicional, pues el monto de las liquidaciones al personal que formó parte del Programa de Retiro Voluntario “no salió de las finanzas de Pemex”; de hecho, agrega, “se hará en línea con la metodología de la Secretaría de Hacienda; a través de recursos presupuestales aplicables en un esquema tres años”.
Pemex reconoce que en materia de pensiones se encuentra en una situación sumamente delicada, pues el pasivo laboral no está siendo “fondeable”, por lo que requiere de partidas presupuestales y recursos adicionales, lo que genera que su reserva laboral aumente hasta llegar a 30,000 mil millones de dólares, según datos al cuarto trimestre del 2004.
Así, el Folape, constituido originalmente para garantizar el pago de los pensionados y jubilados en el largo plazo, opera como un fondo revolvente en el que mes con mes se deposita el pago en curso de las pensiones sin contribuir a reducir el peso de la reserva laboral sobre las finanzas de Pemex.
Los números del Folape
Hasta septiembre de 2004, las aportaciones hechas al Folape se ubican en 54 mil 489 millones 918 mil pesos mientras que las pensiones pagadas suman 54 mil 637 millones 297 mil pesos. Las inversiones en valores de renta fija hechas por el fondo suman 4 mil 617 millones 302 mil 91 pesos, lo que ha originado intereses cobrados sobre valores bursátiles por 418 millones 919 mil 950.44 pesos.
Funcionarios de Pemex explicaron cómo opera el Folape; sin embargo, reconocieron que la información sobre el monto de los recursos obtenidos a partir de las inversiones en mercado de dinero que se realizan con los recursos se encuentra en el fondo, luego del pago mes a mes de las pensiones, ha sido reservada por el Comité de Información de la paraestatal bajo el argumento de no dar ventajas a las mesas de dinero de los bancos que compiten por invertir esos recursos.
El Comité de Pemex, reservó la información sustancial del Folape para evitar que se conozcan las cantidades que tiene Pemex cada mes para destinar a inversiones de renta fija que son avaladas por un Comité de Inversiones a cargo de la propia paraestatal.
El Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) tiene una opinión diferente, pues incluyó al Folape en la lista de los fideicomisos que, a su juicio, deben ser públicos.
“El Folape funciona a través de aportaciones; la partida que nos autoriza la Secretaría de Hacienda se aporta al fondo y de ese fondo se pagan las primas de antigüedad y las pensiones; es un fideicomiso; con el cual se busca tener garantizada la nómina que es el compromiso de la empresa para los jubilados actuales…y a los que se vayan incorporando”, explicó la paraestatal.
De acuerdo con la Cuenta Pública de 2003, los jubilados y pensionados de Pemex suman 70,000 mientras que el personal en activo se ubica en 138 mil 215, un incremento de 4.3 por ciento respecto a los 132 mil 496 trabajadores registrados en 1999. Sin embargo, al cierre de diciembre de 2004, la plantilla laboral de Pemex regresó a 139 mil 502 plazas ocupadas.
Pero la reserva de información no es completa. A partir de su ingreso al mercado de valores en 2001 con la emisión de bonos, registrados ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), por sus siglas en inglés, Pemex sí debe entregar información puntual a los inversionistas sobre el manejo de su fondo para pensiones y el monto de su reserva laboral.
Pemex asegura que los datos del Folape sólo se hacen públicos con el balance consolidado de Pemex que se da a conocer una vez al año así como a través de la llamada Forma 20-F, un exhaustivo reporte que equivale a un informe anual y que exige la SEC a las emisoras de bonos y capitales que participan en el mercado estadounidense.
A más tardar el 30 de junio, Pemex deberá dar a conocer su balance consolidado y la actualización correspondiente a 2004 de la Forma 20-F a los mercados internacionales de deuda, en la cual no sólo desglosará el manejo del Folape sino también la estimación de sus reservas probadas y probables. Por ahora, los funcionarios de Pemex que vigilan la administración del Folape se sienten tranquilos porque la nómina de los jubilados para febrero se depositó a tiempo y concluyen: “ya se aportó el pago de la nómina para el mes de marzo”.
El ISSSTE, otra historia
La Secretaría de Hacienda también ha declarado reservada, hasta por cuatro años, la información detallada sobre la reforma al ISSSTE, sobretodo, la vinculada con el bono de reconocimiento, un mecanismo previsto en la ley del organismo para que los derechohabientes soliciten en el momento que lo deseen su pensión.
La divulgación de esta posibilidad sin una campaña adecuada de información, estima la SHCP, podría provocar un daño al erario público.
La presión financiera que ejerce año con año el sistema de pensiones del ISSSTE sobre el erario público dependen en gran medida del conjunto de decisiones de un gran número de individuos que tienen actualmente derecho a retirarse de acuerdo con el régimen vigente, asegura la dependencia.
Y agrega: revelar información sobre un cambio al sistema de pensiones sin una adecuada campaña de información puede generar incertidumbre entre los derechohabientes. Esta incertidumbre puede provocar que un número muy elevado de individuos soliciten su retiro precipitadamente provocando una presión sobre erario público imposible de afrontar en el corto plazo.
Fue en el segundo semestre del 2003 cuando el gobierno federal formuló su propuesta de reforma al ISSSTE para sustituir el régimen de beneficios definidos actual por “un sistema de cuentas individuales con bono de reconocimiento. En 2004, la dirección del ISSSTE retomó los argumentos y la propuesta del sistema de cuentas individuales con bono de reconocimiento. (Claudia Villegas)
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