Finanzas
La deuda en Pidiregas ahoga a Pemex

Nancy Flores

En el 2005 la inversión total destinada a los Proyectos de infraestructura con impacto diferido en el registro de gasto (Pidiregas) de Petróleos Mexicanos (Pemex), ascendió a un billón 197 mil 357 millones de pesos; monto que supera la deuda interna del país, estimada por el Banco de México en un billón 125 mil 877 millones de pesos.

Esa escandalosa cifra de la deuda petrolera a través de los pidiregas, dada a conocer por Pemex a solicitud expresa a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), supera ya en 61 por ciento lo establecido en el plan inicial de los Pidiregas petroleros, que data de 1997.

Según el Informe de la revisión y fiscalización de la cuenta pública 2003, elaborado por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), “la Cámara de Diputados autorizó en los presupuestos de egresos inversiones totales para el periodo de 1997 a 2006 y otros años, por un monto total de 742 mil 917 millones 400 mil pesos”.

De acuerdo con dicho plan, los recursos se destinarían a 37 proyectos, integrados por 36 proyectos bajo el esquema de inversión directa y uno bajo el esquema de inversión condicionada.

En la respuesta a la solicitud de información 09205 hecha a través del IFAI, Pemex afirma que al 2005, se ha invertido más de un billón de pesos en 36 de los 37 proyectos Pidiregas, y que 24 de éstos se registraron en el ejercicio fiscal de 2002. La empresa petrolera que ocupa el noveno lugar a nivel mundial, agrega que de 1999 a 2004 no se inscribieron nuevos proyectos.

Para Víctor Rodríguez Padilla, especialista en el sector petrolero y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, “el problema (de los Pidiregas) es el punto de equilibrio entre los recursos propios y el endeudamiento. Lo que ha sucedido con Vicente Fox es que la inversión se inclinó al endeudamiento y ya no se usan recursos propios.

“Hasta antes de 1997 no había Pidiregas, pero ahora, casi una década después, éstos representan el 90 por ciento de la inversión total. Con estas medidas están obligando a la empresa a tener un superávit primario, es decir, a contener el gasto, porque todo se hace con Pidiregas.”

El investigador de la Facultad de Ingeniería puntualiza que “en Pemex, los Pidiregas están sirviendo para dos cosas: crear una situación difícil, al menos contablemente, y para dar chance al sector privado de hacer todas las actividades operativas. Se trata de proyectos muy grandes, y la inversión privada extranjera está desplazando a Pemex de la operación”.

Roberto Gutiérrez, investigador y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, afirma que aun en el corto plazo los Pidiregas representen un alivio de recursos de inversión, el problema es cómo se va a pagar esa deuda que se difiere en el tiempo. “Nadie sabe cuándo ni cómo se van a pagar esos recursos.”

Agrega que “el discurso del endeudamiento de la empresa, que supuestamente supera los 90 mil millones de dólares, justifica en todo caso la apertura del sector”. Pues en lo referente a la inversión privada extranjera, Pemex no está dando la suficiente información sobre los montos reales de participación, dice.

Y es que, aunque los Pidiregas están normados por la Ley General de Deuda Pública y la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, presentan diversas irregularidades en su aplicación, como la omisión de información, según denuncia la propia ASF.

 

Omisión de deuda en estados financieros

 

Por su importancia, en la larga lista de anomalías denunciadas por el órgano de vigilancia se encuentra la negativa de la paraestatal a revelar cabalmente la deuda emitida para financiar proyectos Pidiregas, así como el financiamiento de programas ajenos a los Pidiregas con estos recursos.

Para la ASF, en la cuenta pública 2003 y en los estados financieros consolidados de ese mismo año, Pemex omitió revelar deuda por 185 mil 669 millones 540 mil pesos, correspondiente a los recursos obtenidos a través de los fideicomisos Pemex Project Funding Master Trust y F-163, con los que financió proyectos en operación y obras en proceso hasta el 2003, que sin ser Pidiregas se consideraron como tales.

A decir de la Auditoría, “la paraestatal incumplió con los ordenamientos jurídicos y las disposiciones normativas y contravino los Principios Básicos de Contabilidad Gubernamental, revelación suficiente y cumplimiento de disposiciones legales, aplicables a los proyectos Pidiregas”.

Otra irregularidad detectada por el órgano de fiscalización corresponde a las contingencias en el contrato del servicio de compresión de gas amargo para Cantarell, que Pemex asumió indebidamente por 342 millones 450 mil dólares, equivalentes a 3 mil 847 millones 768 mil pesos, para el periodo 1999 a 2006.

El informe de la ASF indica que esta situación se dio, pese a que ni la Cámara de Diputados ni el Consejo de Administración de Pemex Exploración y Producción autorizaron la cobertura de las contingencias del contrato asumidas en 1998, y suscritas en siete convenios modificatorios entre 1999 y 2001, por un monto de 3 mil 847 millones 768 mil pesos.

 

Otras irregularidades

 

En su informe de la revisión y fiscalización de la cuenta pública 2003, que se presentó a finales de marzo pasado, la Auditioría Superior de la Federación indica que Pemex sobregiró los montos de inversión, por 2 mil 825 millones 947 mil pesos, sin que estos fueran autorizados por la Cámara de Diputados, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Según la ASF, aunque en el PEF para el ejercicio fiscal 2003 se autorizó un gasto programable por 51 mil 154 millones 200 mil pesos para los proyectos Pidiregas en Pemex, dicho gasto “ejercido en nueve proyectos ascendió a 38 mil 172 millones 600 mil pesos, con un sobregiro de 903 millones 900 mil pesos; 2.4 por ciento superior al gasto originalmente autorizado por 37 mil 268 millones 700 mil pesos, para los mismos proyectos”.

El órgano de vigilancia que depende de la Cámara de Diputados, considera que esta situación infringió el artículo 25 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal.

Otra de las anomalías detectadas por la Auditoría Superior de la Federación corresponde al proyecto de inversión condicionada Pidiregas, de la Planta de Nitrógeno en Cantarell.

Para este proyecto, señala la ASF, “se autorizó un gasto de operación por mil 870 millones 300 mil pesos, integrado por mil 826 millones 400 mil pesos de cargos fijos y por 43 millones 900 mil pesos de cargos variables”.

Al respecto, agrega, en el formato de entidades de control presupuestario directo de la cuenta pública 2003 se reportó para dicha inversión que, el presupuesto sufrió un sobregiro de 25 millones 147 mil pesos, 1.5 por ciento superior al gasto no programable, por lo que se infringió el artículo 25 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal.

Por la gravedad de los hechos, la ASF inició la promoción del fincamiento de responsabilidad administrativa sancionatoria, pues “como resultado de la revisión practicada, se presumen hechos de los que podrían desprenderse responsabilidades administrativas de servidores públicos, consistentes en la revelación de sobregiros en la cuenta pública 2003, con respecto a los montos autorizados en el PEF para el ejercicio fiscal 2003”.

Estos sobregiros consistieron en 903 millones 900 mil pesos, 2.4 por ciento superior al total del gasto programable de las inversiones directas de los proyectos Pidiregas; por mil 896 millones 900 mil pesos, 10.9 por ciento más del total del gasto no programable de las inversiones directas de los proyectos Pidiregas; y por 25 millones 147 mil pesos, 1.5 por ciento superior al total del gasto no programable de la inversión condicionada del presupuesto modificado presentado en la Cuenta Pública 2003.

Por este motivo, la ASF “solicita a la Secretaría de la Función Pública que realice las investigaciones procedentes e inicie el procedimiento administrativo para el fincamiento de posibles responsabilidades administrativas sancionatorias que pudieran derivarse de los actos u omisiones de los servidores públicos en su gestión”.

Víctor Rodríguez Padilla considera que “los Pidiregas petroleros son como un engendro del demonio, por el uso que se le da; pues el mecanismo en sí no es malo, el problema es cuando toda la inversión la realizas a través de este esquema porque la empresa queda en manos de terceros”.

 

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