Escenarios 2006
Empresarios y política, 2006: economía incierta

El fantasma de la crisis de fin de sexenio no se aleja de México. A la fragilidad de la economía mexicana se le añaden la incertidumbre política y los problemas sociales

Zósimo Camacho

El escenario económico del último año de gobierno de Vicente Fox, en el que se elegirá al próximo presidente de la república, es incierto. La crisis de fin de sexenio no se descarta ante la vulnerabilidad de la economía, los problemas sociales y la incertidumbre de la conducción política.

De acuerdo con especialistas, los indicadores económicos actuales y las tendencias observadas durante el presente sexenio pronostican un final de sexenio con dificultades económicas.

Si bien la situación económica de México es distinta a la de 1994, también es cierto que es muy diferente a la del año 2000, cuando prácticamente no se presentaron problemas económicos por el cambio de régimen.

“Lamentablemente la situación económica de México para 2006 es muy vulnerable. Las tasas de crecimiento de este 2005 serán más bajas que las del año pasado y en el último año de gobierno de Fox serán más bajas aún. A esto se está sumando una situación social explosiva y un marco político complicado”, dice la doctora en Economía Eugenia Correa.

La investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias dice que “aunque la crisis de fin de sexenio no es una historia inevitable”, los indicadores económicos son “preocupantes”.

 

Escenario internacional

 

Autora de Economía financiera contemporánea, Eugenia Correa considera que el primer elemento que se debe tomar en cuenta para realizar una prospectiva económica de México es el escenario internacional.

“México es, hoy en día, una economía muy abierta, que tiene muchas relaciones con el exterior; pero, particularmente, con Estados Unidos. Y la economía norteamericana está padeciendo un enlentecimiento económico, está registrando menores tasas de crecimiento; se presenta, además, una importante devaluación del dólar y, al mismo tiempo, un alza sostenida de los precios de los energéticos.”

En efecto, el Fondo Monetario Internacional anunció a mediados de abril que se espera que el crecimiento del PIB estadounidense para 2005 sea de 3.6 por ciento contra el 4.4 obtenido el año pasado. Además, de febrero de 2002 y hasta el mes pasado, el dólar había perdido el 38 por ciento de su valor frente al euro, 25 ante el dólar canadiense y 23 frente al yen japonés.

Asimismo, se estima que los precios del petróleo oscilen entre los 45 y 55 dólares por barril durante el presente año; no obstante que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OCDE) ha aumentado la oferta hasta en 2 millones de barriles diarios con el objetivo de bajar los precios.

La investigadora explica que el gobierno estadounidense podría tomar medidas con el objetivo de evitar mayores pérdidas económicas. El problema es que tales medidas encaminadas a combatir la inflación y abatir la tasa de desempleo en Estados Unidos estarían lesionando la economía mexicana.

“Están pensando adoptar medidas de carácter proteccionista para algunos productos. Y toda vez que la economía mexicana depende de las exportaciones que se realizan a Estados Unidos, se estarían presentando problemas en México.

“A esto se suma el alza de precios de los energéticos. Si por un lado los altos precios del petróleo benefician a México por ser un país exportador, por el otro repercute en el alza de precios de los productos que importamos de manera intensiva, como los de la industria alimenticia y agrícola.”

Sobre la situación de la economía norteamericana y sus repercusiones en México, la doctora Laura Iturbide, titular de Desarrollo Empresarial de la Universidad Anáhuac y catedrática de la misma universidad, dice que la economía de Estados Unidos se ha convertido en un factor de riesgo para la economía mexicana.

“Los déficit fiscal y comercial de Estados Unidos son un riego para México. Existe una debilidad del dólar frente a las principales divisas de los bloques económicos. Esperemos que tesorerías de bancos centrales asiáticos no se deshagan de tenencias de dólares masivamente porque podríamos tener una situación de convulsión brutal y una devaluación en picada del dólar sería fatal para nosotros.”

 

Escenario local

 

Las bajas tasas de crecimiento económico y el alza en las tasas de interés que elevan los costos del financiamiento y operación general de la economía son las principales debilidades de la economía mexicana, a decir de Eugenia Correa.

“Las tasas de interés, nacionales e internacionales, se están elevando muchísimo, lo que podría llevar a problemas complicados a las empresas con altos niveles de apalancamiento. La demanda interna, que es sobre la que debiera cimentarse el crecimiento económico, sigue estancada.

“Hemos crecido sólo a través de las exportaciones, lo que nos hace muy vulnerables al ciclo de Estados Unidos cuando este país empieza a tener serios problemas para seguir comprando al exterior. Hay una elevación muy importante de los costos de financiamiento, el desempleo no ha disminuido, continúa caída de los ingresos reales de la gran mayoría de la población y los empresarios tampoco han tenido la oportunidad de hacer crecer significativamente sus empresas.”

De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos y Sociopolíticos de México(CEESM) de Banamex, después de un crecimiento de 4.4 por ciento del PIB durante 2004, que en promedio arroja 0.7 por ciento anual durante lo que va del sexenio de Vicente Fox, para 2005 se espera que el PIB crezca en 4.0 y en 2006 apenas 3.5.

Y, según el Instituto nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), si al inicio del año 2000 la tasa de desempleo abierto era de 2.31, el mes pasado registró 3.81 por ciento. Asimismo, de acuerdo con la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, el salario mínimo de 2005 representa apenas el 54.64 por ciento del de 1988.

 

Factor político

 

Para Eugenia Correa “el marco político será en los próximos meses y durante 2006 definitorio de lo que suceda en la economía”. La catedrática de la Facultad de Economía de la UNAM agrega que de llegar a las elecciones de julio del año próximo con “un nivel de polarización” como el que se dio los días posteriores al desafuero del jefe de gobierno del Distrito Federal “no habrá blindaje que valga para mantener a la economía ajena a una crisis política”.

De acuerdo con la investigadora, la falta de legitimidad de algunas instituciones del sistema político mexicano, como la presidencia de la república, la Cámara de Diputados y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, genera desconfianza en los mercados financieros.

“Después del intento de dejar fuera de las elecciones a López Obrador se duda que México vaya a poder realizar una transición del poder tranquila y en paz. Esa desconfianza se observó desde los días previos al desafuero y posteriores a él con la salida de algunos capitales que estaban en bolsa.”

Los problemas sociales derivados de los económicos podrían sumarse a la incertidumbre política. “Durante este sexenio no se pudo frenar el crecimiento de la pobreza y pobreza extrema; hay un descontento social evidente por la incapacidad para generar empleos”.

 

Fortalezas

 

De acuerdo con la doctora Laura Iturbide, los indicadores de la economía mexicana que podrían inhibir los problemas económicos en el cambio de sexenio son las bajas tasas de inflación, la disciplina fiscal y monetaria y el bajo nivel del déficit de la cuenta corriente.

“México no se ha doblegado en la lucha anti inflacionaria, incluso ha tenido que sacrificar crecimiento en aras de contener las presiones inflacionarias. Tampoco hemos sido contracíclicos: no se aflojaron las riendas ni por la parte monetaria ni por el lado fiscal. Incluso el perfil de deuda externa que tenemos hoy es diferente al de hace algunos años, pues se ha cambiado a deuda de largo plazo.

“Y los tres años que pasamos con prácticamente nulo crecimiento atenuó las presiones tanto por el lado de la balanza comercial como por el de la cuenta corriente. Esperamos que al final de 2006 el déficit de cuenta corriente no supere el dos por ciento del PIB, en contraste con 1994, cuando traíamos casi el ocho por ciento.”

En efecto, de acuerdo con el CEESM, si bien la inflación al consumidor creció en 5.19 por ciento durante 2004, se estima que para este año sea de 3.96 y para 2006 de 3.71. Mientras, la cuenta corriente como porcentaje del PIB para 2004 fue de 1.3 y se estima que para el presente año sea de 1.5 y de 2.0 para el último año de gobierno de Vicente Fox.

 

Propuestas

 

Eugenia Correa señala que el gobierno mexicano tiene la oportunidad de prevenir un escenario de crisis. Dice que las medidas se deben tomar en dos órdenes: político y económico.

“En el terreno político se necesita trabajar para darles credibilidad a las instituciones mexicanas. En el económico se deben revisar con detenimiento los renglones del gasto público que se están haciendo de manera improductiva. Y, para el segundo semestre del año, incrementar ciertos renglones del mismo gasto público, previo estudio para incrementar la productividad.”

La investigadora considera que el gasto público “bien dirigido” estabilizaría el empleo y poder adquisitivo de las clases mayoritarias.

Propone que el gasto se destine al sector de la construcción y producción agrícola.

 

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