Tiempos de promesas y banca
Nadie puede negar que los banqueros tengan buenas intenciones. Desde hace varios años, nos han colmado de promesas: crédito para las pequeñas y medianas empresas, para el campo, para los transportistas, para los profesionistas independientes, para los emprendedores. En fin.
Hasta ahora, sin embargo, deciden no arriesgar recursos. Y es que a una década del rescate bancario, de la debacle del Fobaproa, su apuesta parece ser por “el mínimo riesgo”. Por eso, con recursos garantizados por el Infonavit sí liberan créditos para hipotecas, otorgan créditos al sector minero con fondos públicos y operan como ventanilla para los financiamientos de Nafin y Bancomext.
La decisión de la banca, no obstante, ha cobrado algunas víctimas. La Auditoria Superior de la Federación asegura que, sin créditos bancarios, sectores como la construcción, el agro y los servicios han sacrificado miles de fuentes de empleos. La desintermediación bancaria en la economía ha tenido consecuencias claras sobre el empleo y la productividad de las empresas.
La paradoja radica, sin embargo, en que la banca múltiple sí otorga créditos al consumo, en donde el riesgo es alto pero también los costos para los usuarios del oneroso plástico. Así, la cartera vencida del segmento de crédito al consumo registró un incremento de 7.88 por ciento en el cuarto trimestre del 2004 en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Las señales son claras. La economía, a pesar del crecimiento de 4.4 por ciento para el PIB de 2004, no ha consolidado la recuperación del empleo y, una vez más, el crédito al consumo se perfila como un peligroso salvavidas para sostener el gasto familiar. Un círculo vicioso que podría cobrar muchas víctimas como sucedió hace una década.
La diferencia radica ahora en la participación de nuevos intermediarios no bancarios: las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles). A diferencia de las uniones de créditos y las arrendadoras de la etapa salinista, en la que se cruzaban y malversaban recursos al amparo de los grupos financieros, las Sofoles han demostrado, hasta ahora, que cuentan con una vocación de servicio y que están dispuestas a profundizar en la especialización del crédito para los sectores productivos.
Si bien comenzaron con crédito a la vivienda y para la adquisición de autos, ahora se dirigen al financiamiento para capital de trabajo, nuevos proyectos empresariales y hasta al sector agropecuario.
El reto de las autoridades, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), es vigilar que ni la participación de la banca como accionistas de Sofoles ni la incursión de oportunistas, detengan el crecimiento de estos intermediarios.
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