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Brasil victorias y retos de Lula
Brasil se ha convertido en un modelo de negociación comercial: mantiene su soberanía y se abre al multilateralismo. Su embajador en México asegura que los trabajadores cariocas viven la recuperación de sus ingresos y la prosperidad del mercado interno aunque, en la etapa final del gobierno actual reconoce la desigualdad en los niveles de ingresos
Nydia Egremy
La República Federativa de Brasil ingresa al siglo XXI con un enorme ímpetu político y comercial que define su protagonismo en América Latina. A partir de su capacidad para negociar acuerdos bilaterales y multilaterales, el país carioca es hoy un world trader (comerciante global) cuya atinada estrategia lo proyecta al liderazgo regional y mundial.
Luiz Augusto de Araujo Castro, embajador de Brasil en México afirma en entrevista con Fortuna: “Brasil vive en paz con sus vecinos, con una relación muy positiva en nuestra región inmediata -Sudamérica- y la más amplia que es América Latina en la que incluyo a México, países centroamericanos y del Caribe, incluso en el ámbito de la OEA con Estados Unidos y Canadá”.
El diplomático estima que el planeta enfrenta graves problemas políticos que se suman a otros como “la pobreza, la miseria, injusticia y de la enorme distancia que aún separa a los países más pobres de los más ricos”.
-¿Cómo impacta en el bolsillo de los brasileños la dinámica del comercio exterior?
Lo que sucede es que pasamos por una época muy positiva. Es un ciclo virtuoso, contrario al círculo vicioso. La economía está creciendo, el desempleo baja, la tasa de inflación está bajo control y pese a la austeridad de las políticas del gobierno, se amplían enormemente las exportaciones e importaciones.
Es una cosa de ventura. Brasil no tiene una dependencia tan fuerte como México del comercio exterior. Nuestro comercio exterior global es la mitad -o menos de la mitad- del comercio exterior de México que es más dependiente, como otros países. Brasil era un mercado interno enorme. Tradicionalmente la economía se desarrolló con miras al mercado brasileño y por ello la industria automovilística se desarrolló para atender al mercado interno.
Había barreras proteccionistas que impedían el paso de autos y se desarrolló esa industria muy dirigida a la exportación. Buena parte del comercio entre México y Brasil es del sector automotor.
Apunta el embajador de Araujo Castro que hoy se reconoce públicamente que la población y los trabajadores brasileños tienen mejores condiciones que hace 10 ó 15 años, aunque al mismo tiempo persiste “una desigualdad brutal”.
Admite que hay niveles muy negativos de disparidad económica, persiste la distancia entre ricos y pobres y hay sectores muy empobrecidos de la población. “Hubo mejoras en el sector operario, la gente se incorpora a la economía formal pero sigue una área de pobreza extrema en distintas zonas del país”.
Ante este panorama, el Presidente Lula da Silva afirmó: “somos suficientemente ricos para acabar con la pobreza en Brasil”.
Explica el diplomático que, hasta ahora, la economía brasileña no ha sido capaz de acabar con la pobreza. “La distribución no es fácil, pero también hay posibilidad en la medida en que crece la economía –el año pasado creció cinco por ciento y este año esperamos otro cinco por ciento - con la inflación bajo control y el comercio en expansión”.
Al mismo tiempo, el gobierno del presidente Lula inició los programas de emergencia: lucha contra el hambre, lucha contra la pobreza, bolsa familia, entre otros con los que busca que al final del mes los brasileños cuenten un salario digno y un trabajo digno con los beneficios que ello trae consigo.
El embajador Araujo Castro aprecia, sin embargo, grandes resistencias. “No es fácil hacer cambiar de rumbo en un país tan grande como Brasil pero se trabaja en ello y el gobierno del Partido de los Trabajadores, de una izquierda que pasó toda su existencia luchando a favor de los miserables y los olvidados hace lo posible”.
Sus acciones son realistas, para poner en orden la economía y gastar no sólo en programas sociales sino en programas de inversión del gobierno que generen empleo.
El diplomático hace un balance del gobierno del presidente Lula: “este año es el momento del cambio, los dos primeros fueron para poner la casa en orden y poner las bases para el desarrollo económico. Llegamos al final del segundo año con excelentes condiciones, con la inflación bajo control, crecimiento económico real y crecimiento del comercio exterior”
En su opinión, las señales son buenas, aunque los más cautelosos previenen: “cuidado con la inflación, hay que mantener los controles”. Señala que en Brasil se discute públicamente la estrategia a seguir por el gobierno: entre quienes están a favor de acelerar el desarrollo y el gasto, y entre los que proponen mantener las medidas de austeridad.
Brasil global
Esta nación “en desarrollo y miembro del grupo de los 77, forjado al calor de las mesas de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se reconoce como país del Tercer Mundo con enormes desigualdades e injusticias sociales pero con un tamaño, un peso y un desarrollo que también le dan condiciones de ayudar”, señala el legado.
Ese apoyo a la comunidad internacional se traduce en varios frentes: negociaciones en la OMC, en las que Brasilia busca consensos para llegar a acuerdos que atiendan de forma equitativa los justos reclamos de los países en desarrollo.
“Contribuimos a formar el Grupo de los 20 -sobre Agricultura- en el que trabajamos al lado de México y de otros países muy significativos del Tercer Mundo como la India, Sudáfrica, China.
“Para nosotros es fundamental desarrollar una OMC sólida y eficaz. Hemos utilizado los mecanismos de la OMC en disputas comerciales que son absolutamente normales. Apoyamos tanto a la organización que incluso lanzamos la candidatura de un brasileño el embajador Luis Felipe Ceses Correa como director. Veremos cómo camina”.
En otro foro, el gigante sudamericano trabaja para crear condiciones que aterricen en un acuerdo comercial internacional del desarrollo de la Ronda de Doha. “Tenemos y es de extraordinaria importancia para Brasil, México y todos los países, que concluir la ronda de negociaciones comerciales en el ámbito de la OMC.
“Ahora trabajamos en un acuerdo importante entre Mercosur y la Unión Europea que esperamos concluir brevemente. También en el proceso del ALCA que está un poco suspendido, en función del proceso electoral en EU cuyo gobierno consideró mejor dar una pausa en el proceso.
“Veremos si hay posibilidades de seguir más adelante, en base a los acuerdos alcanzados en la reunión de Ministros de Miami, cuyo documento se negoció ampliamente y adoptó como referencia. Opinamos que ésa es la única base realista para llevar adelante el proceso”.
Actualmente, Brasil negocia por parte de los miembros del Mercosur con la Unión Europea (UE).
Buena química
La relación bilateral con México se traduce, según el embajador, en la buena química que existe entre los presidentes Lula da Silva y Fox Quesada.
“En el último año y medio, Lula ya vino a México tres veces, Fox ya fue a Brasil dos. Se entienden muy bien, pueden no ser idénticos ideológicamente pero hay una buena química y una gran facilidad de comprensión, de cooperación y se llevan muy bien, hablan de todos los temas, sin tensión. Es un diálogo fácil.
Hemos dicho -y Lula lo dijo en Los Pinos-, que creemos que México y Brasil como los dos países latinoamericanos de mayor tamaño, de mayor población, de mayor economía y mayor protagonismo en el escenario mundial, pueden y deben cooperar, dialogar y trabajar juntos en todos los temas económicos y políticos de la agenda internacional.
Lula también señaló que en los momentos difíciles y muy delicados que hoy vive la comunidad internacional, es bueno que países grandes del Tercer Mundo como los nuestros sean vistos cooperando y trabajando juntos. Tenemos la capacidad y la disposición de trabajar juntos.
Sin embargo, el comercio mutuo aún está por despegar y las cifras son contundentes: al 31 de diciembre del año pasado, un balance del ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio –que llegó a la legación brasileña un día antes de la entrevista- exhibe cómo las exportaciones brasileñas a México aumentaron 44 por ciento y las mexicanas a Brasil, aumentaron 32 por ciento.
Este incremento es importante porque las exportaciones mexicanas bajaron un fuerte porcentaje. “Pero exporta poco”, aclara.
Sin embargo, en 2004, México exportó unos 700 millones de dólares en productos a Brasil. En cambio, esa nación exportó 3,900 millones de dólares; es decir, más de 5 veces el comercio total entre Brasil y México.
Ese año, el comercio bilateral llegó a 4 mil.600 millones de dólares. “Hubo un buen crecimiento pero con un superávit para Brasil que se explica porque más de la mitad de ese comercio es del sector automotor”, compara el entrevistado.
Brasil exporta carros populares a México (VW, Ford y GM), es decir, la mayor parte de los autos pequeños que circulan en México de esas marcas se fabrican en Brasil. Por su parte, México exporta a ese país autos de lujo Ford, VW y GM y los vende también a Estados Unidos y Canadá.
“Entonces, México tiene un superávit en su comercio de autos con EU y un déficit con Brasil, es la especialización y eso es una muestra más de la globalización”.
Para este primero de marzo se tenía prevista la primera reunión entre Mercosur y México para negociar el acuerdo de Libre Comercio, con el que México adquirirá el status de Estado Asociado.
Mercosur en marcha
Se está creando el Parlamento del Mercosur. Si bien ya existe una instancia interparlamentaria regional, el del Mercosur sería al estilo del Parlamento Europeo. Y aunque tal proceso se compara con el del TLCAN —que básicamente es libre comercio—, “uno se da cuenta que el tema migratorio no está presente, y esa fue una opción”, observa el diplomático.
En el Mercosur ya hay acuerdos y reuniones que facilitan la libre circulación de las personas entre países miembros, no sólo como turistas —que no necesitan pasaporte sólo una tarjeta de identidad— sino de profesionistas
Ejemplifica el embajador De Souza -quien también representó a su país en Uruguay- cómo la frontera entre ambos países es prácticamente imaginaria en lugares como Santa Ana du Libramiento —ciudad binacional con unos 180 mil habitantes— y en la que los visitantes saben en donde están por el idioma de los comercios (portugués o castellano).
“Este es el tipo de cosas que suceden con este gran proyecto del Mercosur”, comenta sonriente.
Desde soya hasta aviones
“Nos consideramos un world trader “un comerciante global”, pues hemos diversificado nuestro comercio: un cuarto del comercio es con Estados Unidos, un cuarto con América Latina, un cuarto con Europa y el otro cuarto con el resto del mundo(Oriente Medio, Japón, África)”.
Así, Brasil no depende comercialmente de ningún país o región. Si bien es obvio que gran parte de su intercambio es con Sudamérica —con Argentina como socio inmediato y México muy de cerca—, la diversificación de sus alianzas es un ejemplo a seguir.
“Tenemos un comercio tradicional y fuerte con Japón y crece enormemente con China. Ahí exportamos desde soya hasta aviones; la perspectiva de este comercio es tan grande que abrimos ya una fábrica en China para vender aviones a su mercado interno”.
Esto es parte de un proyecto de cooperación para lanzar conjuntamente satélites no científicos -de comunicación de estudio de la tierra, a control remoto de observación agrícola, geológica y de contaminación-.
Han lanzado dos satélites cuya mayor parte se fabrica en Brasil y el cohete que lo pone en órbita es chino. Posiblemente el tercero sea ya brasileño.
Concluye la entrevista con el diplomático con un deseo: “me gustaría mucho ver en la agenda bilateral trabajar de esa manera, el tema de encontrar nichos en los que ambos países trabajen le gusta mucho al Presidente Fox.
“El año pasado en la UNAM hubo siete u ocho tesis de maestría y doctorado sobre temas de literatura brasileña. En Brasil hay un gusto enorme por la cultura y el cine mexicano”.
Comunidad de Países Sudamericanos
El nuevo bloque que reúne a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay conforma el Mercado Común del Sur (Mercosur), a Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, unidos en la Comunidad Andina (CAN), junto con Chile, Guyana y Surinam.
La unión o comunidad sudamericana es un proyecto acariciado por centros de pensamiento de la cancillería de Brasil, como el Instituto Brasileño de Relaciones Internacionales (IBRI), desde que a fines del siglo XX ese país abandonó la tesis de convertirse en una potencia por su cuenta y activó la iniciativa junto con sus vecinos el Mercosur.
En 2000, el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso aprovechó el quinto centenario del descubrimiento de Brasil para reunir en Brasilia a los 12 mandatarios de la región e impulsar la Unión Sudamericana, un objetivo sostenido por su sucesor Lula.
La comunidad sudamericana supone un mercado gigantesco, con 17 millones de kilómetros cuadrados de territorio y 350 millones de consumidores, un producto bruto de mil 200 millones de dólares y exportaciones por 190 mil millones de dólares anuales.
“Recién en diciembre hicimos la primera reunión de la Comunidad de Países Sudamericanos (CPS) pero no se creó un mecanismo. Se lanzó la idea y la primera cumbre debe ser este año en Brasil”, comenta el embajador brasileño en México.
“Es una iniciativa que lanzó en septiembre de 2000 el ahora ex presidente Fernando Henrique Cardoso quien promovió la primera reunión e invitó a México. El entonces presidente Zedillo designó como observador a Jorge Castañeda que era asesor de asuntos internacionales del presidente electo Vicente Fox.
“En la reunión constitutiva de diciembre de 2004 en Perú se invitó al presidente Fox quien envió como su representante al canciller Luis Ernesto Derbez.
Logros de Brasil
Durante 2005, Brasil no superaría los buenos resultados que obtuvo su economía el año pasado gracias a la combinación del crecimiento mundial, el alza en los precios de los commodities, la abundante liquidez en los mercados internacionales, lo que generó una baja en las tasas de interés en las economías industrializadas.
Con un crecimiento estimado de cinco por ciento para el 2004 contra el dos por ciento registrado entre 1995 y 2003, Brasil se enfrentaría a nuevos problemas, pues la política monetaria de Estados Unidos podría contraer la liquidez de los mercados, de acuerdo con la agencia calificadora Standard & Poor´s (S&P).
Además, el ambiente electoral que cubrirá gran parte de los países de América Latina, incluyendo a Brasil, provocará que los inversionistas estén más atentos al riesgo que involucra la llegada de nuevos gobiernos así como de nuevas políticas fiscales y monetarias.
Sin embargo, en el caso de Brasil, S&P, reconoce un sólido avance en el manejo de sus cuentas externas. Con un superávit comercial de 33 mil 700 millones de dólares en el 2004 y de 27 mil para 2005, las finanzas de la economía carioca avanzan con paso firme, pues lograron mejorías sustanciales en su déficit de cuenta corriente y en el manejo de su deuda de corto plazo.
Las exportaciones de Brasil se han duplicado durante los últimos cinco años para representar más del 19 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, S&P considera aún baja esta relación, pues otorga calificaciones superiores de “BB” a países cuyas ventas al extranjero representan el 30 por ciento del PIB:
Y aunque reconoce que han sido factores cíclicos los que han apoyado la economía brasileña durante los últimos doce meses, S&P considera que su economía registra mejorías estructurales que convertirán a su sector exportador en una base sólida para su crecimiento. Los productos manufacturados representan cerca del 50 por ciento de los bienes de exportación, por lo que el crecimiento de este sector se presenta vía volumen y no con precios más altos, lo que refleja su competitividad.
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