Negocios globales

Déficit fiscal y corriente en EU, los terribles gemelos

 

 


Héctor Amador*

 

George Bush padre comentó en una entrevista que la parte más increíble de volver a la vida civil, después de vivir en la Casa Blanca, fue descubrir que mucha gente no cobraba sus cheques. Las personas los guardaban de recuerdo, como un souvenir. Preferían enmarcarlos a deshacerse de ellos. Claro que Bush al principio se volvió loco tratando de conciliar sus cuentas. Hasta que optó por no pagar con cheques ni tarjeta de crédito. Ahora todo lo que usa es efectivo o un asistente suyo lo paga y después Bush lo reembolsa. Es entendible que ocurra algo así. Los coleccionistas de autógrafos están dispuestos a pagar por un papel firmado por su ídolo. ¿Cuánto costará hoy un autógrafo de Marilyn Monroe o de Albert Einstein? Basta asomarnos a eBay para constatar que mucho dinero. En forma equivalente, las cartas de Beethoven o de Mozart hoy en día se guardan en museos y son invaluables.

El coleccionar autógrafos de alguna celebridad y por eso no cobrar el cheque que nos expiden es entendible y perdonable.

Ahora bien, supongamos por un momento que tenemos la suerte de Bush padre y compramos una sala, después una televisión de plasma gigante, un yate, construimos una casa, consumimos en los mejores restaurantes, visitamos al médico y continuamos adquiriendo un número infinito de bienes y servicios. Absolutamente todo se paga con cheques personales. Y como con Bush padre, ninguno de los proveedores acude al banco a hacer efectivos los cheques. Por alguna razón misteriosa los guardan en un cajón o los enmarcan. Al principio nos desconcertaría semejante situación. Pero al cabo de poco tiempo le tomaríamos mucho cariño. Nos podríamos estar dando un nivel de vida muy pero muy elevado a costillas de todos los tontos que aceptan nuestros cheques y no los cobran. Viviríamos en el paraíso. Estaríamos explotando a todos los proveedores que por incautos nos aceptan el pago con cheque.

Claro, después de un rato jamás nos volveríamos a preocupar porque hubiera fondos en la chequera. Sería algo en lo que nunca perderíamos un momento de nuestro pensamiento. Desde luego, en poco tiempo, creeríamos que eso es lo natural y como debe ser el mundo. El orden natural de las cosas es que la noche sigue al día y que nadie cobre nuestros cheques. Pobre de aquel proveedor que llegara a externar alguna duda sobre nuestra solvencia, pensara que todo es un castillo de naipes y que en verdad la chequera no tiene fondos. Nos enojaríamos por externar tal sospecha. Tal vez hasta amenazaríamos con nuestro boicot y desprecio si hubiera alguien tan osado que no aceptara nuestro cheque. Después de todo, llevaríamos mucho tiempo bajo el esquema que nadie dudara que pudiéramos expedir cheques de hule. Vivimos como magnates con un ingreso de salario mínimo. ¡Arriba los tontos que nos lo permiten y nos subsidian!

 

Déficit de cuenta corriente

Sin embargo, el mismo ejemplo del cheque individual que no se cobra llega a suceder a nivel de país. Se llama los Estados Unidos (USA) y el cheque balín con el que ellos pagan el consumo que hacen se llama dólar.

 Normalmente un país no puede salir a comprar como loco por todas partes y rezar que no le lleguen a cobrar. A todos les mandan la factura y se espera el pago. Usualmente la liquidación se hace con dólares. Pero antes de poder gastarlos se tuvo que haberlos obtenido. Por lo tanto, los países conforme reciben dólares pueden salir a gastarlos. Lo mismo que la gente con sus cheques. En la medida que se hacen de dinero y hay saldo positivo en la chequera pueden expedir sus cheques.

Sin embargo, cuando el país es Estados Unidos y tiene el poder de imprimir dólares entonces las reglas del juego cambian. Todos se quedan muy contentos con guardar los dólares. Igual que en nuestro ejemplo inicial. Con el simple poder de nuestra firma en un cheque se pudo crear dinero y nadie se preocupó por verificar si había saldo. Todos tomaban los cheques muy felices los guardaban en sus cajones y hasta las gracias nos daban. 

USA, a costillas de todo el mundo, está disfrutando de un nivel de vida muy elevado y que no pueden sustentar. El obrero en Kansas tiene su casa, coche, muebles, ropa y viajes porque el campesino en Chiapas lo subsidió al venderle la cosecha de su café a cambio de dólares que en realidad valen muy poco. Como en nuestro ejemplo del cheque, se vivía con un nivel elevadísimo porque todos aceptaban. nuestros cheques. Ganando salario mínimo vivíamos con el nivel de vida de Carlos Slim.

En la economía hay un registro contable que se llama cuenta corriente en donde quedan asentadas todas las transacciones que se hacen con el extranjero. Todas las compras y  ventas de bienes y servicios que se realizan con el mundo se contabilizan en la cuenta corriente. Cuando se muestra déficit significa que se le compró más al resto del mundo de lo que se vendió.

En cualquier parte del mundo, cuando el déficit de cuenta corriente llega a ser 5 por ciento o más del equivalente del tamaño de la economía, el llamado PIB, es considerado como muy peligroso. Cuando hemos vivido en México nuestras crisis sexenales son porque se rebasó dicho límite. (Hoy el déficit de cuenta corriente en México es alrededor del 1.7 por ciento del PIB). En cambio, en Estados Unidos es ligeramente arriba del 6 por ciento más lo que se acumule. Solamente en 2004 el aumento fue de 24 por ciento con respecto al año previo. De no ser Estados Unidos ya habría una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) con su ministro de finanzas para tratar de arreglar el problema.

La situación continuará mientras la gente esté dispuesta a aceptar dólares y quedarse con ellos. Se siguen haciendo cheques sin fondos mientras nadie proteste y todo mundo siga el juego de guardarlos sin protestar.

 

Déficit fiscal

Cuando Bill Clinton dejó la Casa Blanca el gobierno amortizaba sus deudas. Llevaban varios años con un superávit fiscal (gastaban menos de lo que recibían). Si George Bush junior se hubiera quedado quieto, y no hubiera tenido alguna de sus geniales ocurrencias y todo hubiera seguido como lo dejó Clinton, entonces para el 2010 se calculó que Washington ya no tendría deudas.

Pero el problema es cuando llegan los populistas al poder. (Normalmente pensamos en populistas como alguien de izquierda. Pero el populismo es simplemente actuar con absoluta falta de responsabilidad, ausencia total de cualquier vestigio de inteligencia y con visión de corto plazo en busca únicamente del aplauso y la aceptación o popularidad. Lo padece ahora Venezuela con Chávez, lo sufrimos en México en los treintas y setentas y ahora USA con Bush.)

Lo primero que se hizo en el 2001 fue un recorte fiscal. Pero una baja que favoreció a los ricos, a los que más tenían. Después de todo ellos eran los que generosamente contribuyeron a la campaña de Bush.  Eran el grupo con el que quería congraciarse. En el excelente documental de Michael Moore "Fahrenheit 9/11" muestran en una escena a Bush en una elegante recepción. El presidente en su discurso les dice: "A ustedes los llaman la cúspide. Yo los llamo mi base." La idea era ser popular con ellos y entonces, como buen populista, les regala dinero. Todos los populistas lo hacen porque nadie se enoja si le obsequian dinero.

Al mismo tiempo, se empezó una expansión militar del Imperio. Una aventura que ha sido costosísima (este año el gasto militar y de seguridad nacional es de 486 mil millones de dólares). Tan sólo la locura en Vietnam II también conocida como  Irak ha costado en dos años 300 mil millones de dólares aparte del terrible dolor humano. Al parecer ningún asesor de Bush leyó el libro de Paul Kennedy "The rise and fall of the great powers." ("El ascenso y la caída de los grandes imperios").  Kennedy, después de analizar todos los imperios que ha habido desde El Renacimiento para acá, concluye que a la postre los imperios caen porque no pueden sufragar los gastos de sus expansiones militares.

Entonces, por un lado se redujeron los ingresos al hacerse el recorte fiscal y por el otro se aumentó el gasto por las incursiones bélicas.

Consecuentemente, se tuvieron menos ingresos y mayores egresos y hoy Estados Unidos vive un déficit fiscal récord.

El verdadero déficit anda en cerca de 600 mmd pero se reporta un poco más bajo por trucos contables que emplean al considerar, indebidamente, la caja del Sistema de Seguridad Social. La cifra anterior es equivalente a cerca del 6 por ciento del tamaño del PIB de USA.

Sólo para referencia habrá que mencionar que los países miembros de la Unión Europea no permiten que algún miembro tenga un déficit superior al 3 por ciento de su PIB o será sujeto a sanciones. En México el déficit ronda ahora el 0.2 por ciento gracias al petróleo tan caro y magia contable.

Si hay déficit fiscal implica por definición que el gobierno se endeuda. La forma que los gobiernos se financian es a través de la emisión de bonos, venden pagarés. En México básicamente los CETES, en USA  los Bonos del Tesoro. Hoy la deuda del gobierno de USA ronda 8.1 millones de millones de dólares. Esto es cerca del 70 por ciento del tamaño de su economía y para las próximas elecciones presidenciales en el 2008 llegará ligeramente arriba del 100 por ciento. Baste mencionar que cuando Argentina llegó a un nivel de 65 por ciento fue cuando estalló su mega crisis económica de hace un par de años.

Los dólares que se acumulan en el extranjero, por el déficit de cuenta corriente de USA, se guardan en los bancos centrales de cada país y constituyen las llamadas reservas internacionales. Esas reservas internacionales se mandan de regreso a Washington para invertirlas en Bonos del Tesoro. Tan sólo el Banco Central de China compra alrededor de un tercio de la deuda anual nueva del gobierno norteamericano. En otras palabras, uno de cada tres dólares que Bush necesita se lo prestan los chinos. (Más le vale recordar que el que paga manda.) 

Como se ve todo es muy frágil. ¿Qué pasaría si el gobierno chino ya no quiere Bonos del Tesoro?

La gente se está dando cuenta de la situación tan precaria de Estados Unidos. Paulatinamente se alejan del dólar. En febrero, el Banco Central Coreano comentó que sería conveniente no tener sus reservas tan concentradas en el dólar y expresar la idea fue suficiente para desatar el pánico en los mercados. No lo pueden hacer de golpe y porrazo porque se crearía un caos y se perjudicarían ellos mismos. Nadie se va salir del dólar de la noche a la mañana porque sería el equivalente a gritar "¡Fuego!" en un teatro lleno. Habría un desastre horrible. Simplemente basta con dejar los dólares que se tienen como están y las reservas nuevas se invierten en otras monedas (euros, francos suizos, libras esterlinas, etcétera). Con ese simple hecho se complica la vida para USA. Poco a poco se puede hacer y se hace. Los miembros de la OPEP, en el tercer trimestre de 2001 tenían el 75 por ciento de todos sus depósitos en dólares. Al cierre de 2004 era el 61.5 por ciento. Rusia tenía en 2000 el 95 por ciento de sus reservas en dólares, al cierre de 2004 era ya sólo el 70 por ciento.

Los déficits gemelos (cuenta corriente y fiscal)  están asfixiando a USA. Nuestros vecinos del norte tendrán que bajar su nivel de vida. Los inversionistas se han percatado que los cheques no tienen fondos. No es posible en el largo plazo vivir como Carlos Slim con el ingreso de un salario mínimo. Estados Unidos se ajustará a su realidad.

Warren Buffet ha instrumentado coberturas financieras por 21 mil millones de dólares anticipando una inevitable devaluación del dólar. Van a tener que subir las tasas de interés para hacer atractiva la adquisición de Bonos del Tesoro. Al subir las tasas de interés la gente pagará más por sus hipotecas y tarjetas de crédito. Consecuentemente podrán gastar menos en otras cosas y se desacelerará la economía.

No va a ocurrir de repente pero será gradual y durante un muy largo período.

Para México será de vital importancia reaccionar adecuadamente. Lamentablemente la  economía mexicana está demasiado ligada al Titanic de Estados Unidos. Nos podemos hundir con ellos si no planeamos. Hay que fortalecer el mercado interno e implementar reformas para destrabar cuellos de botella en la economía. Hay que buscar nuevos mercados de exportación. Hay mucho que hacer y trabajar. Pero mientras, en lugar de prever estos problemas todos comentan si un suspirante presidencial quiere vivir en Palacio Nacional. ¡En fin, advertidos están!       

Hectoramador2005@aol.com

 

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