A debate registro contable de Pidiregas
Nancy Flores
La operación de fideicomisos constituidos por la CFE para administrar la deuda de la paraestatal asumida a través de Pidiregas, provocó que la Auditoria Superior de la Federación realizara observaciones que cuestionan la falta de transparencia en el registro contable de pasivos por más de 8 mil millones de dólares
Sin embargo, el director general de la entidad recuerda que la CFE, desde hace más de un año, decidió registrar por completo en sus estados financieros enviados a la Bolsa Mexicana de Valores el efecto de los Pidiregas.
Además de la severa carga impositiva que aplica el gobierno federal a las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y que, en el ejercicio fiscal 2004, le representó pérdidas por 8 mil 314 millones de pesos, la segunda paraestatal más importante del sector público enfrenta problemas relacionados con el endeudamiento de los Proyectos de Infraestructura con Impacto Diferido en el Registro de Gasto (Pidiregas).
De acuerdo con los Estados Financieros de la CFE al 31 de diciembre del año pasado, los pasivos por este concepto se contabilizaron en 47 mil millones de pesos. Sin embargo, en una minuciosa investigación hecha por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) da cuenta de que la empresa ha omitido reportar como deuda titulada varios financiamientos Pidiregas.
Tan sólo en el 2003, la CFE dejó de reportar en sus pasivos dos líneas de crédito celebradas en los mercados internacionales y que suman 8 mil 275 millones 847 mil pesos; además, esta contratación se realizó a través de la controvertida figura jurídica del fideicomiso.
Para el máximo órgano de vigilancia del Congreso de la Unión al no reconocer como deuda las operaciones de financiamiento de los recursos obtenidos a través del Fideicomiso F-163 y del Fideicomiso 80276, asociados a proyectos Pidiregas, por un importe superior a los 8 mil millones de pesos, la empresa incumplió con los ordenamientos jurídicos y las disposiciones normativas aplicables.
En entrevista con Fortuna, Alfredo Elías Ayub, director general de la CFE, afirma que la paraestatal no ha incumplido con los ordenamientos y que el problema detectado por la ASF radica precisamente en las disposiciones establecidas por la propia ley. “En la contabilidad gubernamental hay una serie de reglas para registrar los Pidiregas, son reglas aceptadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y por el Congreso de la Unión, y determinan que de la deuda de los Pidiregas se registran solamente dos años y no la totalidad de esa deuda”, explica.
El funcionario agrega que, por el contrario, los principios de contabilidad generalmente aceptados sí obligan a registrar la deuda total. Entonces, dice, “lo que hace la CFE es que al Congreso le envía los Estados Financieros elaborados de acuerdo con las normas que establece la propia contabilidad gubernamental, y a la Bolsa Mexicana de Valores se le envían unos Estados Financieros donde se registran los Pidiregas en su totalidad”.
Elías Ayub reconoce que los reportes implican diferencias en los montos registrados, pero asegura que esto es porque las reglas para elaborar unos y otros también son diferentes. Por esta razón, el director de la CFE considera que las observaciones de la ASF han sido solventadas, ya que los informes se han apegado a la normatividad vigente.
El caso F-162
Constituido el 2 de octubre de 2003 por ING (México), S.A. como fideicomitente y Bank Boston, S.A. como fiduciario, el fideicomiso con calidad de irrevocable número F-161 está facultado por la CFE para emitir y contratar deuda en los mercados internacionales para fina nciar proyectos Pidiregas.
Según el informe de la revisión y fiscalización de la cuenta pública 2003, elaborado por la ASF, en esa misma fecha la paraestatal suscribió un contrato de indemnización con Bank Boston, a través del cual se garantiza al fiduciario una indemnización por las obligaciones de pago derivadas del contrato de fideicomiso y del mecanismo de financiamiento.
En su primera operación, la CFE obtuvo de ING una línea de crédito hasta por 6 mil millones de pesos para financiar obras de proyectos Pidiregas. Entre las irregularidades detectadas por la ASF destaca que la empresa omitió revelar 5 mil 950 millones 159 mil pesos como deuda titulada, tanto en sus estados financieros dictaminados al 31 de diciembre de 2003, como en la cuenta pública de ese ejercicio fiscal.
Para la Auditoría Superior esta exclusión contravino la Ley General de Deuda Pública; el Reglamento de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, y el Principio Básico de Contabilidad Gubernamental denominado “Revelación Suficiente”. Además, el órgano de fiscalización indica que los proyectos financiados con recursos obtenidos a través del fideicomiso F-161 no deben ser considerados Pidiregas, pues incumplen con las especificaciones.
De acuerdo con la investigación de la Auditoría Superior, el pasivo se registró entre el 16 de octubre y el 19 de diciembre de 2003. En esas fechas, la CFE suscribió 15 pagarés por 5 mil 950 millones 159 mil pesos a favor de ING Bank México, a un plazo de 10 años con seis meses. Los títulos, agrega el informe, también fueron endosados a favor de Bank Boston, por lo que este último entregó a la CFE el valor nominal de los pagarés.
El Fideicomiso F-161 está facultado para emitir certificados bursátiles preferentes y subordinados a través del intermediario colocador (ING), entre el público inversionista en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), a fin de adquirir derechos de crédito o pagarés suscritos por la Comisión Federal de Electricidad, hasta por el valor de las disposiciones del crédito.
Los hechos ya son investigados por el Órgano Interno de Control en la CFE, pues según la ASF “como resultado de la revisión practicada, se presumen hechos de los que podrían desprenderse responsabilidades administrativas de servidores públicos en el ejercicio de sus funciones, consistentes en que la CFE no reveló como deuda titulada por 5 mil 950 millones de pesos”.
El Fideicomiso 80276
En el caso del Fideicomiso 80276, la CFE tampoco reveló como deuda un monto por 2 mil 325 millones 688 mil pesos. El informe de la ASF explica que los recursos se obtuvieron a través de la bursatilización de la cartera de cobranza, cedida de manera virtual al fideicomiso constituido el 22 de abril de 2003 entre ING (México), S.A. de C.V. como fideicomitente y en Nacional Financiera, S.N.C. (Nafin) como fiduciario.
El amplio análisis revela que el 22 de abril de 2003, la CFE contrató los servicios de ING para estructurar una bursatilización de cuentas por cobrar a través de la cesión al patrimonio del fideicomiso de los derechos de cobro, después colocar los valores en la BMV.
“En los criterios de elegibilidad de la cartera de cobranza susceptible de ser cedida al fideicomiso, se estableció que la CFE tendrá la responsabilidad de certificar que los derechos de cobro estén documentados a través de los contratos de suministro, reunir los requisitos de legitimidad y autenticidad, y que provengan del suministro de energía eléctrica de alta o mediana tensión.”
Con esto la paraestatal cedió de “manera virtual” al fideicomiso los derechos de cobro de su cartera, señala la Auditoría Superior. El documento especifica que también celebró un contrato de administración de cartera en el que se comprometió a realizar la cobranza y a pagar al fiduciario esos derechos de cobro que fueron, a su vez, cedidos por el fideicomiso a la CFE a través de contratos de cesión en forma gratuita y sin rembolsar cantidad alguna incurrida por la empresa durante la administración de la cartera.
Elías Ayub califica de “absolutamente transparentes” las dos figuras jurídicas que financian proyectos Pidiregas; y al referirse al caso del Fideicomiso 80276, el funcionario afirma que es un fideicomiso en el que se mete cartera de la CFE a cambio de cobrarla por anticipado con inversionistas. “Hay inversionistas que le prestan dinero a la CFE con la garantía de esa cartera que queda en el fideicomiso; y la Bolsa de Valores vigila cuenta por cuenta. Nosotros no tenemos ningún fideicomiso que no esté registrado y abierto”, explica.
Y es que según los objetivos del fideicomiso, éste tiene la facultad de adquirir los derechos de cobro cedidos por la CFE y, con base en ese patrimonio, emitir certificados bursátiles preferentes y subordinados en la BMV. A su vez, con el producto neto de la colocación de deuda entregada a Nafin, el fondo paga nuevamente a la CFE los derechos de cobro cedidos. Y bajo este esquema, los recursos obtenidos al final de la cadena son invertidos en proyectos Pidiregas como El Cajón.
Durante la conversación, el director general de la CFE aclara que los pasivos generados por financiamiento vía Pidiregas en la CFE están bajo control, pues “la ventaja de esta deuda es que toda la inversión de los Pidiregas es en infraestructura productiva”.
El funcionario detalla que toda esa infraestructura productiva genera fuente de repago de la deuda. “Es como un préstamo para un fin específico que tiene que pagarse con ese fin específico y, afortunadamente, todos los proyectos de CFE están generando suficientes recursos para el pago de la deuda, de cada uno de los Pidiregas.
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