Negocios Globales

El naufragio del ALCA

El modelo del ALCA puede analizarse en función de las regiones involucradas. En Estados Unidos, George W. Bush apuesta por la política belica y el comercio. En el Mercosur, se negocia pero con la defensa de sus intereses. Mientra en México se carece de una estrategia nacionalista.

Nydia Egremy

Pudo ser la Doctrina Monroe del siglo XXI, pero hoy el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) –el proceso para eliminar aranceles en América al 2015— zozobró meses antes de su formal vigencia el 2005. ¿La causa?, la emergente multipolaridad regional: el activismo de Brasil, el rechazo de Venezuela, la desconfianza de Argentina y la resistencia de la sociedad civil.

Desde 1998, la agenda del ALCA negoció temas de agricultura, compras de gobierno, inversiones, acceso a mercados, subsidios, anti-dumping e impuestos compensatorios, solución de controversias, servicios, derechos de propiedad intelectural y políticas de competencia. Salvo los subsidios no hay avances en otros temas.

Desde jefes de Estado y de gobierno hasta ministros, viceministros y empresarios, el cabildeo ha sido intenso y propicio a los intereses de Washington. Mientras, fuera de las reuniones y acuerdos está la sociedad civil movilizada que, en ocasiones, posee y difunde antes que los negociadores, los borradores de esos pactos.

En tanto, salen al paso otras alternativas: el llamado ALCA plus (liderado por Estados Unidos y Canadá), el ALCA light (encabezado por Brasil y los países que conforman la región del Mercosur desde noviembre de 2003), así como la Alernativa Bolivariana de las Américas (ALBA), propuesta por Venezuela.

El ALCA ligth es una estrategia de política externa brasileña surgida en la VIII Reunión Ministerial sobre Comercio en Miami (noviembre de 2003) y anunciada públicamente en junio de 2004. Busca fortalecer al Mercosur y dificultar los temas de mayor interés de Estados Unidos, ya que éstos hacen lo mismo en relación con Brasil.

“Muy ocultamente se camina hacia un TLC plus”, dice Alberto Arroyo, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y miembro de la Alianza Social Continental. Y agrega: “se sabe que EU y Canadá se han reunido con funcionarios mexicanos, lo trabajan la cancillería y Clariond”.

El ALCA opone la diversidad de los intereses envueltos, las asimetrías existentes y la polarización de los temas en torno de los dos principales actores: Estados Unidos y Brasil. El primero, intenta incluir temas como servicios, compras gubernamentales, inversiones y propiedad intelectual y el segundo se centra en el comercio agrícola y acceso a mercados.

 

Origen y ocaso

 

“El ALCA nace en el auge de la unipolaridad estadounidense, pero en la nueva correlación de fuerzas –con el empantanamiento de EU en Irak y Afganistán—, ese modelo de globalización hizo agua incluso en Estados Unidos”, recuerda el experto en geopolítica Alfredo Jalife Rahme.

Estados Unidos tiene un PIB de 10 trillones de dólares y el de Latinoamérica –36 países incluida Cuba— es de dos trillones de dólares. Pregunta, entonces el entrevistado: ¿cómo puede América Latina enfrentarse con un gigante cinco veces mayor?

“Al quebrar en Estados Unidos el índice tecnológico Nasdaq y con ello su modelo financiero-económico, esa nación con premios Nobel que lanza satélites, poseedora del genoma y la robótica, está quebrada financiera y económicamente”.

De los 300 mil millones de dólares de superávit que tenía al fin de la administración Clinton, con la administración Bush su déficit es superior a los 400 mil millones de dólares.

Explica Jalife que desde el 2000 y tras el 11 de septiembre se generó una nueva correlación de fuerzas y el mundo cambió. Estados Unidos pasó de la fase financierista al hipermilitarismo. “No hay quien se les ponga enfrente, pero sus soldados carecen de mística porque ya no quieren combatir por Halliburton”.

Además, los organismos internacionales “están hechos añícos”. Ni Estados Unidos quiere saber del Fondo Monetario Internacional. La pasada reunión del G-7 fue un fracaso –The Economist pregunta para qué sirve— y el Banco Mundial tiene un fraude de más de 100 mil millones de dólares.

Luego, agrega , se presenta el fracaso la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún porque el conflicto en Irak fracturó a Estados Unidos y Gran Bretaña frente a Francia, Rusia y China, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad”.

Entretanto, hay una activa política exterior y comercial del mandatario brasileño Lula Da Silva: “este obrero-presidente que emprende alianzas novedosas y creativas se vincula a China –y firmó un acuerdo estratégico sobre acero—, a India, Sudáfrica, Rusia y los países árabes. Mientras, Kirchner sacó a patadas a la mitad del Banco Central, se pronunció contra el dólar y compró oro”.

 

México, el vergonzante

 

Para nuestro país, el modelo económico del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) ha sido negativo, apunta Jalife: “con un efecto tequila que pierde 90 mil millones de dólares por abrirse de forma insensata a la desrregulación financiera, que acaba con el campo mexicano, desindustrializa al país y con los bancos –96 por ciento en manos foráneas— y sin el circulante financiero.

“En el siglo XX eramos la séptima potencia industrial, hoy somos la décimotercera. No contamos en los servicios y eso es muy grave. El desempleo es enorme en el sector tecnológico, porque el modelo foxiano-salinista-zedillista es mercantilista.

“Por ello, en América Latina el TLCAN mexicano se estudia como ejemplo de lo que no se debe hacer, como examina el libro El derrumbe del dólar, del argentino Hugo Garetto. El tratado desideologizó a México”.

Afirma el experto que el fracaso del tratado radica en que se hizo entre desiguales, pues los clásicos neoliberales ingleses postulan que debe ser entre iguales para crear sinergias. Además, el nuestro es “un proyecto anómalo porque no hay libre paso de personas, nos reciben con balas de goma”.

“El país se ha vaciado de la cuarta parte de su población –a ese ritmo nos vamos a ir el resto de los cien millones y que se queden Salinas, Zedillo y Fox con Roberto Hernández Ramírez, el gran beneficiado del TLCAN”.

Y agrega sobre los planes de integración que, de manera paralela, se han negociado con el ALCA.

“El TLCAN y el Plan Puebla-Panamá (PPP) son desintegradores. Con el ingreso de China a la OMS cinco días después del 11-S, nos sacó de la jugada del tratado, acabó con el modelo mercantil de México y Fox ni chistó”.

 

El futuro

 

En la nueva correlación de fuerzas el ALCA quedó superado. Todo dependerá de cómo negocien los brasileños. ¿México?, se pregunta Jalife, parece estár a la deriva, igual que el águila mocha de Fox, bromea el analista.

“No hay rumbo estratégico, Fox es un presidente minoritario que quiere imponer su visión unilateral marginal”.

Cita Jalife a Martin Wolf, jefe de la sección económica del Financial Times y globalizador a ultranza: “México no tiene remedio, es el gran perdedor del TLCAN”.

En el contexto de guerra preventiva, de unilateralismo bushiano, del Acta Patriótica, del Total Information Awardness –la alerta de información total que vigila las cuentas de los ciudadanos— y de la integración de México al Northcom –su portal web lo informa así–, el analista escudriña las opciones para México:

“Debemos ser inteligentes y audaces, tomar decisiones hacia una política multivectorial y multidimensional.

“Tener excelentes relaciones con los vecinos. Apoyar la reconciliación del pueblo cubano y no entrar a la política de ejes de Oppenheimer, Menheim y Castañeda Goodman (el eje Miami-México-Chile contra el “eje del mal”: Kirchner-Lula-Chávez-Fidel Castro).

“Integrarnos al Mercosur y ser la segunda potencia ahí, pues en el TLC somos la última.

“Cuidar a los 25 millones de mexicanos en EU; no se los vamos a regalar pues votan y serían un vector de negociación; elaborar una agenda de mutuo beneficio.

“Tener un proyecto a 25 años –el de China e India es a 28 años—, ajustado al Estados Unidos multipolar empantanado en Irak y Afganistán.

“Decir no a la unipolaridad, no al ALCA de la Doctrina Monroe que no beneficia

a México ni a América Latina.

“Alentar a la pequeña y mediana industria como nuestros nichos, como aconsejan algunos miembros del G-7, ellos empezaron así”.

 

Mexicanos en el exterior

 

Los 25 millones de mexicanos en Estados Unidos son un nuevo vector de negociación. “Son un factor de poder al interior de ese país y deben tomar conciencia de su fuerza cabildera, como los cubanos de Miami (800 mil) los judíos (seis millones), los arabes (seis millones) y más de 35 millones de hispanos”, advierte Jalife.

Esos mexicanos “poseen un PIB de 700 mil millones de dólares –más que los 625 millones de México— y son los menos educados, pues no es lo mismo ser globalizador que estar globalizado. Vivimos de las remesas, de las migajas de esos mexicanos”.

En síntesis, el geoestratega apunta que para crecer y desarrollarnos “urge cambiar el régimen en Los Pinos, no es posible que tengamos un esquema donde el principal problema en un país como México no sea la pobreza, sino la miseria extrema. Salinas y Fox son trasnacionales y urge tener un presidente nacional”.

 

Las entrañas del ALCA

 

México en el Grupo de los Trece, aliado con Estados Unidos, participa en las negociaciones. “Ahora ya se sabe lo qué pasa adentro porque Brasil y Venezuela lo dicen. Por eso a veces teníamos los documentos antes que varios negociadores, como en Puebla”, comenta Alberto Arroyo, investigador de la UAM Iztapalapa y miembro de la Alianza Social Continental.

Asistente a las distintas sedes regionales que negocian el ALCA (y con anterioridad el TLCAN), Arroyo ilustra: “Estados Unidos no hablaba. Chile y México eran los voceros, y según los venezolanos, la posición de México es triste, pues al menos el chileno es más técnico, sabe más del asunto y saca del atolladero al mexicano que es burdo”.

La participación de organizaciones apartidistas de los países que negocian el ALCA es difícil. Explica Arroyo: “ahí ha habido un proceso que refleja el paulatino cambio en la correlación de fuerzas. En los primeros años hubo una absoluta cerrazón, cero transparencia, cero acceso a la información interna y cero participación de la sociedad.

“Ante la presión y el desarrollo del movimiento opuesto a la globalización, se abrieron espacios más o menos domesticados para la sociedad civil y los países crearon foros ad hoc con invitados del gobierno”.

Uno de ellos es el Foro Empresarial, que siempre ha funcionado, pues los negociadores consideran que los empresarios también son sociedad civil.

“Cuando hay una reunión importante de negociación, paralelamente hay foro empresarial, pero del resto de la sociedad, nada”, narra el académico.

Ante la negativa a debatir frente a frente con la sociedad, la Alianza Social Continental (ASC) filtró y divulgó el segundo borrador del capítulo de Inversiones del ALCA en un golpe impresionante en la cumbre presidencial de Quebec en 2001.

“Fue catastrófico”, sonríe Arroyo.

Eso obligó a modificar los portales en Internet de los negociadores para mostrar que hay “transparencia” y difundir los documentos “pues saben que las organizaciones civiles ya los tienen, cuando los publican ya los peinaron, les sacaron cosas”.

En Quebec, la ASC propuso que ‘consulta es referendo’, para que cada organización decidiera en referendo cualquier propuesta, aunque los negociadores expresaron que no participaron en esa ocasión organizaciones independientes.

En el foro de Brasil sobre agricultura, el gobierno organizó y garantizó pluralidad. La ASC acudió en un foro debatido y plural.

El siguiente, de Propiedad Intelectual, volvió al esquema anterior “donde oyes lo que quieres oir y luego vino Puebla”.

Ahí, los negociadores gubernamentales iniciaron una estrategia interesante. Pidieron a la Universidad Autónoma de Puebla organizar el foro en la Facultad de Economía –crítica del neoliberalismo— y la UDLA para darle cierta legitimidad y pluralidad e invitaron a los críticos –entre ellos a Arroyo que aceptó participar.

Sin embargo, el programa final no era equilibrado, de un foro académico de discusión seria y de una consulta, las conclusiones se llevarían a la reunión de viceministros sin garantías de que la relatoría incluyera las discusiones. La mayoría de las organizaciónes lo rechazó, aunque incluso ahí ganaron los críticos.

Entre las anécdotas de este largo y sinuoso camino por alcanzar un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas justo e incluyente, Alberto Arroyo recuerda que en la reunión de Canadá las organizaciones civiles lograron que siete viceministros aceptaran su invitación.

Admite que el PAN fue más activo que el priísmo en intentar un mecanismo de diálogo con la sociedad. “Diseñamos un proceso que incluía debates públicos en cadena nacional frente a la televisión con testigos de prensa y aceptaron a Ricardo Rocha de nuestra parte.

“En la reunión para que nos explicara la postura de México ante la OMC, Derbez nos dijo ‘¿qué le parece que ahorita en la conferencia de prensa anunciemos que se forma un consejo consultivo para las negociaciones internacionales?’.

“Lo rechazamos, pues había que negociar el reglamento de ese consejo, sus facultades, formas de representatividad y después lo anunciamos. Pinta lo que quieren, es neutralizar la posibilidad de oposición”, concluye el analista.

En Montreal, la ASI reactivó la red trinacional frente al TLC plus con un trabajo parlamentario frente a las diversas coyunturas, pues el Partido Liberal de Canadá es minoría y el proceso electoral estadounidense abrió un espacio para la lucha.

El retraso en la aprobación del ALCA se explica por esa presión social. “Hacia junio de 2004 habría una reunion de ministros –comenta el entrevistado— y se pospuso porque no hay acuerdos; hay un mandato para terminar las negociaciones en 2005 pero ya no se atreven a ponerle fecha”.

Mientras el ALCA se hunde en la incertidumbre, ambos especialistas comentan las diferencias entre el canciller Ernesto Derbez y secretario de Economía, Fernando Canales Clariond.

Jalife aprecia “Clariond se opone a ingresar al Mercosur” y Arroyo agrega: “hay un pleito entre él y Derbez que quiere liderar la negociación y sabe más; Clariond no tiene la menor idea ni de los términos, es muy penoso. Ahí hay tensión y con eso se dispersa la negociación”.

Arroyo asegura que el proceso electoral en Estados Unidos hizo perder interés en el ALCA, es un tema candente y se le bajó el perfil. A corto plazo puede reactivarse su discusión pues Bush no es antineoliberal.

Sin embargo, nadie quiere comprar ya las mercancías estadounidenses, ahí está el boicot de las naciones que prefieren los productos regionales o los europeos y asiáticos.

Arroyo preveía que si Bush perdía los comicios, intentaría sacar el CAFTA –el tratado con Centroamérica— en el periodo interregno entre noviembre y enero. Esta previsión se cumplió con el aval de El Salvador a ese tratado en los albores del 2005.

 

Recuadro 1

Cifras del botín

En la I Cumbre de las Américas (Miami, Florida, 9-11 de diciembre de 1994), 34 jefes de Estado y de gobierno adoptaron el Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad: Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas y un plan de acción con 23 temas, ese es el antecedente del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas.

El ALCA representa para Estados Unidos un mercado de 13 mil millones de dólares para 34 países con 815 millones de personas, con un PIB de 12 mil millones de dólares distribuidas en 40 millones de kilómetros cuadrados.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, América Latina posee 40 por ciento de la biodiversidad global. Sus 178 ecoregiones albergan más de 40 por ciento de especies de flora y fauna del planeta. Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela figuran entre los países más megadiversos de mundo.

También cuenta con los más importantes recursos hídricos del planeta que en su mayoría se destinan a usos agrícolas. Más del 50 por ciento de sus ríos están contaminados por residuos industriales y de ciudades que degradan los suelos.

 

Recuadro 2:

Historia y voces

Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 7-8 de diciembre de 1996). Los mandatarios anuncian su decisión de avanzar hacia el desarrollo sostenible e implementar las decisiones y compromisos contemplados en la Declaración de Río y en la Agenda 21(PNUD, 1992).

Reconocieron que la globalización, la integración y la complejidad de los asuntos ambientales representan retos y oportunidades para los países del Hemisferio. Se comprometieron a adoptar medidas políticas y estratégicas que alienten cambios en los patrones de producción y consumo para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida, preservar el medio ambiente y contribuir a la superación de la pobreza.

En la II Cumbre de las Américas (Santiago de Chile, 18 y 19 de abril de 1998) los jefes de Estado y de gobierno aprobaron una declaración política y un plan de acción con compromisos concretos en materia de educación; preservación y fortalecimiento de la democracia, la justicia y los derechos humanos; integración económica y el libre comercio, y erradicación de la pobreza y la discriminación.

La III Cumbre de las Américas (Quebec, Canadá del 20 al 22 de abril de 2001). Los mandatarios reiteraron su apoyo a los principios y valores de la democracia representativa y el respeto a los derechos humanos. Aprobaron la declaración “Conectando a las Américas” y apoyaron la iniciativa canadiense de establecer un Instituto para la Conectividad de las Américas. También aprobaron una declaración de apoyo al proceso de paz en Colombia.

Octava reunión. Miami (20 de noviembre de 2003). Los ministros reiteraron su compromiso con el Área de Libre Comercio de las Américas y expusieron la visión que tienen del ALCA: “Nosotros, los ministros, reafirmamos el compromiso para que las negociaciones del ALCA concluyan con éxito a más tardar en enero de 2005, con el objetivo de lograr un área de libre comercio e integración regional. Los ministros reafirman su compromiso con un ALCA comprehensivo y equilibrado que fomentará el crecimiento económico, la reducción de la pobreza, el desarrollo y la integración a través de la liberalización del comercio. Los ministros admiten que se necesita flexibilidad para considerar las necesidades y sensibilidades de todos los socios del ALCA”.

 

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