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Innovamédica: la empresa científica
Su apuesta es por el desarrollo de proyectos científico-tecnológicos y porque los proyectos que se realizan en las universidades e institutos se hagan realidad
Zósimo Camacho
En el caso de Innovamédica, el nombre de la empresa no es un cliché. Su negocio es diseñar y crear productos totalmente novedosos en el área de la tecnología aplicada a la medicina.
Seleccionada empresa Endeavor 2004, la compañía que se constituyó en el año 2000 con apenas tres personas, en menos de cinco años cuenta con 27 trabajadores y 30 consultores. Durante el año pasado Innovamédica estuvo cerca de alcanzar el millón de dólares en ventas y, con seguridad, en este 2005 lo sobrepasará. El éxito se finca en la filosofía de la organización.
“Nos enfocamos en cosas innovadoras, que aún no existen. Nos oponemos a la idea de copiar: eso tiene muy poco futuro. Diseñamos cosas muy diferentes a las que hay en el campo de la medicina, que se pueden patentar y que tienen clara ventaja competitiva”, dice el director general de la empresa Emilio Sacristán Rock, doctor en ingeniería biomédica e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Además de dedicarse a la investigación, diseño y desarrollo de equipo médico, Innovamédica ofrece servicios de prototipos rápidos, desarrollo de hardware y software, planeación y coordinación de pruebas in-vivo y clínicas, así como protección de patentes para pequeñas y grandes compañías. Por ello, en el grupo interdisciplinario que integra la empresa confluyen ingenieros, diseñadores, científicos y médicos.
Innovamédica nació con el objetivo de desarrollar los proyectos que surgían en las universidades pero que no podían ir más allá por la falta recursos.
“En México hay muy poca vinculación entre la academia y la empresa. Por ello, Innovamédica se fundó para fungir como un ente legal con capacidad de juntar dinero de la iniciativa privada, firmar convenios con universidades y laboratorios de investigación, financiar proyectos y firmar convenios con empresas como socios desarrolladores para eventualmente transferirles el paquete tecnológico y que ellos lo puedan comercializar.”
La relación de Innovamédica con Endeavor comenzó en 2003, cuando ingresaron al proceso de selección, la cual consiguieron en abril de 2004.
“Endeavor nos apoyó mucho. Todo el proceso en sí es un apoyo, pues te invita a platicar de la empresa, el plan de negocios, a revisar todos los objetivos, cómo está organizada la empresa. Y todo con gente líder a nivel internacional”.
De acuerdo con Emilio Sacristán, el apoyo de Endeavor es integral y sienta las bases para el desarrollo de la empresa aún antes de haber sido elegida, pues el proceso permite a los empresarios conocer mejor su entidad y clarificar sus objetivos.
“Te ayuda a generar tus propias ideas sobre el negocio porque hablas con gente experta que te ofrece una muy buena retroalimentación. Y todo en las simples entrevistas y discusiones que se tienen y en las varias presentaciones que se hacen sobre la empresa. El último paso es un panel internacional donde nosotros presentamos el caso ante gente de muy alto nivel que viene de todo el mundo a evaluar las empresas.
“Y además de la asesoría que obtenemos de los evaluadores, nos ayudan con contactos, con una red de apoyo a emprendedores y asesoría legal. Incluso nos han hecho presentaciones con varios grupos de fondos de capital de riesgo para tratar de juntar más capital y hacer crecer la empresa.”
Reconoce que en Innovamédica se puede hablar de un antes y un después de Endeavor: “enfocamos mejor nuestro modelo de negocio; nos ha ayudado a promover la empresa y nos ha permitido crecer muy rápidamente. Y luego hemos tenido asesoría específica a través de la red de apoyo en temas como gobierno corporativo y asesoría legal”.
Actualmente Innovamédica desarrolla siete proyectos y evalúa la pertinencia de llevar a cabo otros tres. La mayoría del trabajo de investigación se hace en las universidades e institutos con los que la empresa tiene convenios. “Pero aquí se diseñan los prototipos, se protege toda la propiedad intelectual y se maneja todo el dinero de los proyectos”.
El proyecto más avanzado consiste en un nuevo sistema de monitoreo de pacientes en terapia intensiva –medicina crítica– que mide el daño tisular; es decir, cuando los tejidos empiezan a morir por falta de profusión y oxigenación.
“Esto será una herramienta muy útil para guiar el tratamiento del paciente en terapia intensiva. Habíamos estado trabajando en esto en la UAM cinco años antes de que se formara Innovamédica y se firmara un convenio para desarrollarlo más allá. En 2000 la empresa empieza a trabajar en esto mediante un convenio con la universidad y desarrollamos prototipos para probar en animales.
“Varias pruebas se hicieron en la Universidad de Yale, Estados Unidos, y en el Instituto Nacional de Cardiología. Ahora estamos en pruebas clínicas con pacientes. Y tenemos un acuerdo con una multinacional extranjera para una licencia exclusiva mundial. Incluso ya construyeron una planta en Estados Unidos donde se está fabricando el equipo. Esperamos que para el 2007 ya se distribuya a nivel mundial. Aguardamos que eso tenga ventas del orden de unos cien millones de dólares al año.”
Sin embargo, el proyecto que más inversión ha requerido, superior a los dos millones de dólares, es el de un corazón artificial. Para ello han contado con fondos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Economía.
Y es que uno de los problemas más serios para empresas como Innovamédica es que los tiempos de desarrollo de equipo médico son de los más largos que existen. El monitor para pacientes de terapia intensiva se empezó a trabajar en 1995 y se venderá hasta 2007. Además, se trata proyectos de muy alto riesgo para los inversionistas.
“Es un gran problema financiar proyectos tan largos. Son proyectos de tan alto riesgo que la deuda básicamente no es factible. Nuestros activos son todos en forma de patentes.
“En México creamos mucha microempresa pero de subsistencia; y donde en realidad se va a generar desarrollo económico y empleo es en las micro empresas con base tecnológica que planean un crecimiento acelerado. Sin embargo, en México hay muy pocos mecanismos y experiencia en la creación de este tipo de empresas. Por eso el trabajo de instituciones como Endeavor es fundamental: es un motor de crecimiento de la economía.”
Y es que aunque Endeavor no provee financiamiento, el prestigio que otorga a las empresas el hecho de haber sido seleccionadas por la organización mundial les permite acceder con mayor facilidad a los recursos financieros.
Sacristán Rock dice que gracias a que “el proceso de selección es tan estricto, ya con el sello de Endeavor uno tiene prácticamente un financiamiento garantizado. El reconocimiento como empresa Endeavor es una especie de sello de calidad y garantía de que somos una empresa de primera, lo cual hace muy buen riesgo. Ahora varias multinacionales extranjeras tienen el interés de desarrollar comercialmente nuestros inventos a nivel mundial.”
Emilio Sacristán Rock considera que los empleos que el país necesita se generarán a través de las micro y pequeñas empresas, “por lo que el trabajo que realiza Endeavor es fundamental. Entusiastamente apoyamos su labor.
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