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Cinemex, un movimiento geométrico
Con tan sólo 39 años, Miguel Ángel Dávila ha participado durante la última década en una de las más completas historias de éxito empresarial en México: el nacimiento y expansión de la cadena Cinemex.
Claudia Villegas
Quien mejor que este joven, egresado de Harvard, para llamarse “emprendedor” y formar parte del consejo directivo de Endeavor Global en México.
“Nadie le dedica todo este tiempo cuando no estás dispuesto a aportar y a aprender”, dice Dávila cuando se le pregunta por qué se decidió a participar en esta organización sin fines de lucro.
Y agrega: “en Endeavor estimulamos un proceso de continuo aprendizaje, riguroso, con reglas muy claras, en donde además hay un debate de ideas, en donde te sientas con gente de todo el mundo, con gente que viene de la vida académica, empresarial y de organismos públicos de apoyo, con el único objetivo de evaluar a emprendedores para apoyarlos”.
Endeavor, desde la perspectiva de Dávila –quien convenció a la correduría JP Morgan para capitalizar una buena idea: el cambio de la industria de las salas de exhibición en México— no sólo evalúa al emprendedor sino el nivel de ayuda que ese empresario espera de la red proporcionada por Endeavor.
Pero aún más, el consejo directivo de Endeavor México, asegura el director general de Cinemex, sabe que el modelo sólo funcionará cuando se selecciona a empresas que, cuando se conviertan en grandes compañías, están dispuestas a ofrecerle su tiempo y espacio a nuevos empresarios: “un verdadero movimiento geométrico”.
El también presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Cine (Canacine) sabe que Endeavor, además, representa la alternativa para que las compañías mexicanas que se integren a esta red de apoyo puedan tener éxito en beneficio de la economía interna y del fortalecimiento del consumo nacional. “En la medida en que ellos tengan éxito, todos lo tendremos”, dice Dávila con conocimiento de causa, pues la llegada de Cinemex al mercado detonó una verdadera revolución en un sector dominado por sindicatos que se negaban a modificar horarios en beneficio del consumidor y por algunas empresas que no se habían decidido a invertir en la modernización de las salas de exhibición.
En Cinemex, Dávila y sus socios demostraron que el éxito sí ese contagia.
Pero en Endeavor, el modelo de gestión está alejado por completo de cualquier intento paternalista. Dávila, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean y todos los consejeros de Endeavor se reúnen con los emprendedores para cuestionarlos y retarlos sobre los problemas que observan en sus organizaciones.
La cercanía con pequeños y medianos empresarios ha dejado, sin embargo, algunas enseñanzas a estos empresarios triple A: para apoyar al sector empresarial, el gobierno federal y su modelo económico no sólo necesita mayores recursos sino solucionar aspectos estructurales como la modernización de las legislaciones corporativas, pues las actuales no facilitan que se establezcan estímulos para recompensar el esfuerzo de los emprendedores, para reunir el capital con el trabajo y premiar a innovadores.
Y qué decir del escenario fiscal, pues carece de una visión para facilitarle a los empresarios que emprenden un nuevo negocio, el camino para generar empleos y riqueza productiva.
Dávila también reconoce que entre el sector empresarial hace falta una mayor cultura emprendedora aunque destaca el esfuerzo del sector académico para generar talleres empresariales dirigidos a capturar la experiencia de empresarios exitosos y mejorar la vinculación con las entidades públicas, pero sobre todo, a documentar casos de éxito que demuestren las capacidades de los emprendedores mexicanos.
Un mercado real para los capitales de riesgo, como sucede en los centros financieros con mayor madurez, dice el director general de Cinemex, es otro de los factores con los que deberían contar las empresas mexicanas que buscan crecer.
“Como emprendedor –recuerda Dávila— yo no tenía un clavo, sólo tenía una idea. Yo quería arrancar una empresa, necesitaba capital y, ¿quién me lo dio?, pues alguien que confió en esa buena idea. Trajimos capital del extranjero para generar empleos, que hoy suman más de 2 mil 500 trabajadores”.
En Cinemex quedó demostrado que no debe temerse a la participación de nuevos inversionistas, pues ahora The Carlyle Group, un fondo de inversión representado aquí por Luis Téllez, en asociación con Bain Capital y Spectrum Quality Investors, controlan el capital mayoritario de la empresa.
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