Telecomunicaciones

Respiración artificial para Satmex

Hugo González

Unos dicen que la apuesta fue desmedida y que los inversionistas nunca pudieron recuperar lo invertido para ganar la licitación, otros dicen que la empresa "se durmió"; pues nunca pensó enfrentar una gran competencia en el mercado nacional. Hay quienes aseguran que se trata de la consolidación natural de la industria satelital mundial, y unos más se atreven a decir que Satmex simplemente ha tenido mala suerte y por eso se encuentra al borde de la quiebra

 

Lauro GonzalezHan pasado más de seis meses desde el primer incumplimiento en el pago de su deuda por 205 millones de dólares y casi dos meses del vencimiento en el plazo para pagar otro bono por 320 millones de dólares, pero hasta hace unos días la empresa todavía  negociaba con sus acreedores y con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para encontrar una solución a sus problemas financieros que le permita mantener con vida a la única empresa operadora de servicios satelitales en el país.

Desde un punto de vista estrictamente técnico y judicial, para estos días Satmex ya debería estar operando en manos del Estado mexicano; sin embargo, como reza el viejo refrán "nadie muere en la víspera" y a pesar de que desde el 29 de diciembre Satmex tendría que haber pagado casi 190 millones de dólares al gobierno federal, la operadora satelital aún vive con respirador artificial dado el periodo vacacional de fin de año.

Historia del quebranto

La maraña financiera de Satmex data de hace siete años, cuando la empresa, con la intención de quedarse con la operación del sistema satelital mexicano, pagó 917 millones de dólares -equivalente a un pago de 43 por ciento por encima del valor real- con un alto costo financiero debido a las altas tasas de interés.

Los problemas aumentaron en 1999, cuando el satélite Solidaridad I tuvo complicaciones operativas que, finalmente, provocaron su muerte prematura en agosto del 2000, lo que ocasionó una sangría superior a los 20 millones de dólares anuales, pues el artefacto comenzaría sus operaciones hasta 2007.

Con el cobro del seguro por 250 millones de dólares ante la pérdida del Solidaridad I, la operadora comenzó la construcción del Satmex VI, aparato que supuestamente sería lanzado en febrero de 2003 con cobertura desde Alaska hasta la Patagonia, pero la falta de liquidez para contratar el seguro por casi 30 millones de dólares ha impedido su lanzamiento.

El panorama de la empresa empeoró en el 2001 debido a la apertura del mercado satelital mexicano, pues la SCT autorizó la prestación del servicio de enlaces satelitales a otros operadores como Panamsat, Televisa y GE Americon.

La tardanza en el lanzamiento del Satmex VI ocasionó que en marzo de este año el Exim Bank retirará su apoyo crediticio a la empresa con un financiamiento por 280 millones de dólares, pues solicitaba que Satmex canjeará sus bonos de deuda por 320 millones de dólares.

Para colmo, en octubre pasado el Satmex V sufrió una pérdida de "apuntamiento fino" provocando que el artefacto entrara al "modo de autoprotección", lo que también ocasionó la degradación temporal de la calidad de sus servicios.

Satmex aclaró entonces que, aproximadamente que entre las cinco y las seis de la tarde del día en que se presentó la falla, el satélite quedaba totalmente apuntado hacia su huella original. Sin embargo, reconoció que no podría asegurar que ese desperfecto no volvería a ocurrir.

Esta falla llegó en medio de la profunda reestructura financiera que mantiene en suspenso la vida de Satmex, por lo que su director Lauro González ha reconocido que el evento influiría en la negociación de su deuda.

Por su parte, la SCT manifestó varias veces que haría todo lo posible para que Satmex no cayera en suspensión de pagos, pero se cuidó en aclarar que la cobertura satelital del país está garantizada y que el apoyo no implicaría ofrecer un préstamo o rescatar financieramente a la compañía.

La renegociación

Como se sabe, en junio venció el plazo para que Satmex cumpliera con el pago de un bono por 205 millones de dólares con tasa de interés flotante; además, en noviembre pasado la concesionaria de la flota satelital mexicana incumplió con el pago de otra deuda por 320 millones de dólares.

Se sabe que las financieras estadounidenses Gramercy Advisors y MHR, así como los tenedores de títulos de deuda agrupados en los fondos FRN, Highland Capital y Halcyon son los principales acreedores.

Ante tal panorama, la SCT, de la mano del subsecretario de comunicaciones Jorge Alvarez Hoth y de Rodolfo Salgado Leyva, jefe de la Unidad de Apoyo al Cambio Estructural, sigue buscando la mejor solución para Satmex.

En la búsqueda de soluciones al problema destacan dos opciones, una es la declaración de concurso mercantil para capitalizar la deuda y la segunda, y más drástica, sería la venta de la empresa a un nuevo operador.

Se dice que la administración de Satmex quiere acogerse a la Ley de Quiebras de Estados Unidos y declararse dentro del capítulo 11 para que con el apoyo de sus acreedores se acepte de manera momentánea la pérdida de su inversión y así capitalizar la deuda de la empresa, operación que le daría recursos necesarios para lanzar el Satmex VI y cumplir con sus adeudos, teniendo a los acreedores en primer lugar de la lista de pagos. Esto implicaría que el gobierno también aceptaría perder 190 millones de dólares relacionados con el menoscabo.

Fuentes de la industria advierten que esta estrategia podría significar una fuerte pérdida para el país, pues además del menoscabo, con la emisión de nuevas acciones, producto de la capitalización de la deuda, la participación del gobierno federal se diluiría con su consecuente eliminación de valor y control sobre la empresa; empero, los especialistas indican que hasta la fecha esta participación, con semejante deuda, vale nada.

Satmex busca el apoyo de la SCT al argumentar que no se debe permitir la quiebra de la única empresa que opera satélites nacionales y que maneja recursos estratégicos para el país; no obstante, la SCT afirma que el servicio satelital en México está garantizado por varias empresas, que el gobierno no tiene voto en el consejo de Satmex (salvo en el caso de quiebra, venta o fusión) y que no hay riesgos de perder soberanía porque la ley establece que las empresas de servicios satelitales deben tener una mayoría de capital mexicano y sólo habría un relevo en la administración.

En ese caso, varios especialistas se pronuncian a favor de la venta de Satmex a un nuevo operador, el cual inyectaría capital fresco, puesto que la capitalización de la deuda podría considerarse como una alternativa de bajo impacto.

Es obvio que los fondos acreedores, denominados "buitres", prefieren la requisa, pues los bonos comprados a precio de ganga podrían ser solventados por el gobierno federal con un valor superior al que pagaron.

Al respecto, consideran que la SCT debería proponer a los accionistas de Satmex vender su participación en la operadora satelital para evitar que los acreedores endurezcan su postura, pues nadie quiere que el gobierno federal se quede con el control de la empresa a través de una requisa.

Es aquí donde se perfilan sólo dos posibles compradores, la empresa Constellation y el consorcio formado por Panamsat de México, Grupo Pegaso y el fondo de inversión Carlyle.

Se dice que Carlyle ha declinado su interés por participar en una eventual compra de Satmex. Voceros del Grupo Pegaso afirman que aún sigue viva la posibilidad que ambas empresas puedan participar juntas en la compra de Satmex, pues las dos son socias de Panamsat.

Con esto, aseguran, podrían salvar el obstáculo legal que establece que el operador de servicios satelitales debe contar, por lo menos, con 51 por ciento de participación mexicana.

Sin embargo, la propuesta más viable para encontrarle nuevo dueño a Satmex es que la viene de la dupla Constellation Group e Hispasat, pues se dice que esta pareja ya habría presentado su oferta a la SCT con una inversión inicial de 120 millones de dólares. Al cierre de esta edición, la operación seguía en consulta.

Indudablemente, la decisión está en la SCT; de su operación dependerá que requise la empresa, le busque nuevo dueño o decida enfrentar la crítica política y social por perder casi 190 millones de dólares.

Sin embargo, la autoridad deberá asumir su responsabilidad y decidir qué es mejor para el país, si enfrentar el costo de ceder parte de la administración de Satmex a grupos extranjeros o impulsar el rescate de la empresa a través de su mediación con los acreedores.

La quiebra aún está lejana, para eso faltan tal vez otros dos años; sin embargo, la opción de la venta o la reestructura de la deuda gira sobre el mismo tema, llegar a un acuerdo con los implacables acreedores.

 

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