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Turismo en un palacio
Nydia Egremy
Para el turista que disfruta lo diferente y para empresarios que se complacen en sellar tratos cabales, permanecer en un hotel que además es palacio representa un privilegio; se trata del Hotel Nacional de Cuba
Cuba ha sido tradicional sede del turismo mundial y su apuesta aumentó en este siglo XXI para quienes buscan disfrutar de playas limpias, ecos irrepetibles del son y clima benigno todo el año. En esa isla, el Hotel Nacional es desde 1930 el más importante del Gran Caribe en la loma de Taganana y que en lo que fue sitio habitual de piratas y corsarios, hoy recibe a vagamundos profesionales.
Emblema de la cubanía del siglo XXI, este Hotel-Palacio de cinco estrellas acoge por igual al gran turismo que a quienes buscan en Cuba atención médica de primer nivel o a inversionistas que encuentran en la isla excelentes oportunidades de hacer negocios legítimos y con impacto social.
Para ellos, el Hotel Nacional evoca la frase que Napoleón dirigió a sus tropas ante las pirámides de Gizeh: ‘varios siglos de historia nos contemplan’. Efectivamente, la Cuba del tercer milenio abre las puertas del Gran Vigía del Caribe a sus visitantes valientes e inteligentes.
A todo lo alto de sus ocho pisos, su desafiante arquitectura Art Deco se acompaña de una espléndida atención profesional. “En Cuba la gente gusta por su sonrisa y su preparación nuestra fortaleza” afirma Antonio Martínez director del hotel-monumento situado en la calle 21 y O del Vedado en La Habana.
El turismo mundial hacia Cuba creció en 2003 casi 13 por ciento, lo que representó el arribo de más de 1,9 millones de turistas, de ellos 156 mil 200 procedentes de Alemania, más de 450 mil canadienses –el principal emisor- seguido por visitantes de Italia, España y México.
Para todos esos visitantes, la isla brinda instalaciones turísticas que hoy suman 41mil 600 habitaciones el 68 % de ellas con categoría 4 y 5 estrellas, pero sin duda el complejo turístico paradigmático de Cuba es el Hotel Nacional, que además es el que más aporta a la economía del país.
El Nacional ofrece 457 habitaciones (la mayoría con vista al mar) y de ellas 16 suites y una Presidencial atendidas por 600 trabajadores -dos de ellos fueron fundadores- en un ambiente que combina los estilos Art Déco y el Neoclásico.
La edificación del despacho de arquitectos Mc Kim, Mead and White se levantó en sólo dos años por la compañía norteamericana Purdy and Henderson en 1930. Más de siete décadas después, posee un piso ejecutivo y cybercafé para su clientela empresarial así como salones para Congresos y Foros como el Salón Taganana, sede de relevantes eventos nacionales e internacionales.
En ese espacio tuvo lugar el 9 de marzo pasado, la firma entre el estado de Louisiana y el gobierno de Cuba de un acuerdo comercial, valorado en 15 millones de dólares y que contribuirá al beneficioso intercambio entre dos regiones como antaño.
Entre las exquisiteses que encuentra el visitante del emblemático Hotel Nacional destacan Casa del Habano y el distintivo Cabaret Parisien.
Paradójicamente, el nuevo Hotel Nacional ofrece el atractivo de su veteranía para quienes que buscan aromas, texturas y sabores al tiempo que amalgama historias de del pasado con una visión social del turismo de gran nivel que no desdeña la sempiterna elegancia.
“¿Qué le añado a cada cosa? la gente. No es la comida o el lujo, sino el profesionalismo. La receta secreta cubana si funciona. Basamos nuestro marketing en la historia y en lo ecléctico de su arquitectura” explica Martínez Rodríguez el responsable de que este espacio conserve su excelencia.
-¿Qué fantasmas habitan el Hotel Nacional?
Sonríe el director Martínez y evoca el paso de celebridades como Meyer Lansky, Santos Traficante, Winston Churchill, Lucky Luciano, Ava Gardner, Francis F. Coppola, Polansky, Naomí Campbell y Di Caprio o el Baron Thyssen.
Aunque Tony alude con sonrisa pícara a los artistas mexicanos que tuvieron en el Nacional su suntuoso alojamiento en Cuba: Germán Valdés ‘Tin Tán’ de quien dice, pasaba en el casino prácticamente cada semana, así como las exitosas visitas de Mario Moreno ‘Cantinflas’ y, por supuesto, la presencia imprescindible de María Félix.
Como monumento y museo, el Hotel Nacional exhibe a los visitantes su extraordinario acervo histórico de mano de la historiadora Estela Ribas quien llegó ahí en 1988 al que hoy es por UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.
Homenaje a la exquisitez
Hotel, palacio, museo y cabaret el Nacional fue remodelado en 1992 y es parte de los 25 hoteles-palacio del mundo. Aloja al Comedor de Aguiar, el más elegante restaurante de la Habana y debe su nombre a Don Luis Aguiar que hostigó a los británicos en el sitio a la capital.
En el invierno (enero a marzo) aloja a unos 800 turistas de todo el mundo y 550 en el cálido verano cubano. Desde sus distintivas torres vigías se escudriña la bahía de La Habana y el hormigueante vaivén de turistas en los túneles construidos durante la crisis de los misiles; sus jardines, la piscina y restaurantes como La Veranda.
Para atender y ofrecer un sabor cubanísimo durante su estancia, hay seis bares:Vista al Golfo, Bar Habano, Bar Aire Mar, Bar Galería, Bar Billar y Bar Piscina con su ballet acuático.
Por su nivel de ocupación y aceptación, el Nacional mereció dos Premios World Travel (2003 y 2004), así como el galardón por el Mejor Hotel del Caribe y el Mejor de Cuba. Asimismo, fue seleccionado por la revista especializada “El Mundo Viajes” entre los primeros del mundo por la calidad de su servicio y esmero.
En la IV Encuesta de El Mundo Viajes el mítico hotel desbancó en el 2004 al ganador del año 2003, La Mamounía (Marrakech, Marruecos), y desplazó también al Ritz de París. Además, recibió el reconocimiento Vanguardia Nacional por 4 años consecutivos.
Para Antonio, el exigente director, los premios “no son cheques en blanco, a veces es más peligroso tenerlos y es uno delos riesgos que existen” y observa que la disciplina es la clave de los buenos resultados.
Antonio estudió los espectáculos que ofrecían el Lido y el Moulin Rouge comparando la oferta del Cabaret Parisien de El Nacional y opina que los franceses privilegian la tecnología mientras que la oferta cubana apuesta más a lo artístico y al colorido caribeño.
Afrma que su satisfacción es haber cumplido “con mi religión que es la Revolución y poder de alguna manera modesta demostrar que los cubanos podemos, con nuestro esquema y sistema, tener resultados efectivos.”
Ese éxito responde al nivel de eficiencia y economía que hace competitivo al Hotel Nacional en el creciente ramo hotelero de Cuba al que han invertido empresas turísticas de España y Canadá para atraer al turismo del Caribe a la isla.
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