Dinero llama dinero

El Super Peso: ¿héroe o villano?

Edgar Amador

A finales del año pasado, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, pasaba por un período de angustia. Las cifras de inflación mostraban que el espectro de los precios amenazaba con salirse de control, y que la meta del 3 ó 4 por ciento que se había propuesto para el cierre de 2004 quedaría completamente rebasada por el repunte inflacionario. Pero entonces, cuando más lo necesitaba, llegó en su auxilio un conocido super héroe (alguna vez el villano favorito de la economía) que, luego de unos meses de labor, ha comenzado a meter en cintura a la amenaza de la inflación: el Super Peso.

 

En los últimos seis meses, el peso mexicano ha ganado casi 4 por ciento en contra del dólar estadounidense y, en algunas jornadas de principios de marzo, se llegó a cotizar a 10.90, ignorando por completo el ruido político local dominado por el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, los enfrentamientos entre partidos, la falta de reforma, la controversia constitucional respecto del presupuesto 2005, y en general cualquier otra consideración.

No es posible afirmar que el Banco de México ha fortalecido artificialmente a nuestra moneda con el fin de jalarle las riendas a la desbocada inflación. En ningún lugar se hace explícito tal propósito. Pero claramente, la fortaleza del peso de los meses recientes ha servido para atemperar las expectativas de inflación de corto y mediano plazo, y ha provocado un punto de inflexión en la trayectoria de corto plazo del índice de precios al consumidor, provocando un suspiro de alivio en las oficinas de Eje Central y Cinco de Mayo.

¿Por qué el peso está tan fuerte? ¿Nos conviene que esté tan fuerte? ¿Cuánto tiempo más durará el Super Peso?.

Esas tres preguntas son las que trataremos de comentar brevemente en este espacio.

La primera tiene una explicación doble: uno, las tasas de interés locales están muy altas, y al mismo tiempo, las tasas de interés de largo plazo de los Estados Unidos siguen, por alguna misteriosa razón, inexplicablemente bajas.

Esta enorme diferencia entre las tasas de interés externas y domésticas, ha provocado desde hace meses un flujo colosal de inversiones de extranjeros en bonos y papel gubernamental mexicanos, el cual busca los atractivos cupones que brindan los instrumentos locales, y se benefician de la estabilidad cambiaria para anotarse así altos márgenes de ganancia.

La restrictiva política monetaria del Banxico, reforzada por el reciente rosario de incrementos en el “corto”, ha acentuado la anterior tendencia, y ha fortalecido al tipo de cambio. Los largos “cortos” del Banxico, simplemente han potenciado un hecho extraño de la economía mundial de los últimos doce meses: que a pesar de la política restrictiva de la Reserva Federal de los Estados Unidos, las tasas de interés de largo plazo en ese país han permanecido inexplicablemente bajas, lo que ha ayudado a reducir a niveles casi de mínimos históricos, la inversión en activos riesgosos, como por ejemplo, bonos brasileños y mexicanos.

¿Nos conviene un peso tan fuerte? Esas es una pregunta difícil de contestar. Si usted es un exportador, la fortaleza del peso es como si le pusieran un impuesto, como si le cobraran una contribución no voluntaria con tal de mantener la inflación nacional a raya. Si usted es un importador o un consumidor, el peso fuerte le abarata su consumo, proveyendo de bienes externos más baratos. Y si usted es el Banco de México, el Super Peso es un bálsamo que le sana las heridas infligidas en la infame derrota en la batalla contra la inflación en el 2004.

El Super Peso, si no se prolonga demasiado (y ese es el último asunto de esta nota), nos ayudará a enviar la inflación, y a las expectativas de inflación, hacia niveles tolerables por el Banxico. Si esto ocurre, entonces podríamos ver una pausa en la tendencia de alza de las tasas de interés de corto plazo en México, y el riesgo de un nuevo estancamiento en México se aminoraría.

Pero el problema del Super Peso es que cuando es algo bueno en el corto plazo, como en esta ocasión, a veces se engolosina y permanece por más tiempo del que debiera.

Si el Super Peso sigue ignorando el hecho de que las tasas de interés de los Estados Unidos van para arriba irremediablemente, si sigue ignorando la posibilidad de una elección presidencial difícil en México, si se ven de pronto síntomas de que su fortaleza está causando que los exportadores sufran y se estanque la producción doméstica, entonces vamos a tener un problema: el Super Peso pasará de ser Super Héroe, a ser Villano, y cuando queramos corregir el entuerto, nos podemos dar un susto.

Si todo sale bien, los días del Super Peso deberían de estar contados. Probablemente veamos al peso fuerte unas tres o cuatro semanas más, y luego veremos cómo se desliza gradualmente hacia los 11.70-11.80 en los meses siguientes. Más nos vale, porque si el Super Peso permanece demasiado tiempo, cuando todos los riesgos se reconozcan de súbito, la reacción podría ser elocuentemente dañina.

 

* Director de la consultoría en línea portafolios.com y comentarista de Monitor.

 

 

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