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Todo de Cartón: pasión y responsabilidad social
Zosimo Camacho
Donde sólo se veía material de desecho, los Elizarrarás encontraron ahorro, belleza, funcionalidad y un gran negocio
Pablo y Diego Elizarrarás ofrecen más que cajas. Venden organización a bajo costo y sus productos no dañan el medio ambiente. Con más de 30 años de existencia, Todo de Cartón (TC) apuesta por el material de reciclaje.
Los hijos de Alfonso Elizarrarás, creador del concepto de Archivo Muerto como un producto para almacenar y organizar documentos, esperan que la empresa que dirigen se extienda, por medio de franquicias, hacia los demás países de América Latina en los próximos cinco años.
Seleccionados empresarios Endeavor en 2003, han trascendido su oferta más allá de productos para oficina. Ahora se aventuran con artículos para el hogar y la gran industria, además de regalos, envíos y educativos; todo de cartón.
De acuerdo con Diego, químico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “TC es una organización orientada a resolver problemas específicos de organización: todo lo que tiene que ver con guardar, archivar, acomodar y también con la cuestión de empaque, la cual prácticamente está en todo: la industria alimenticia, de perfumes, autopartes, lo que sea”.
Agrega que los productos de TC “nacen especializados, con un diseño específico para cumplir un propósito. Se trata de artículos que son mucho más que cajas. Desde los orígenes del negocio, los términos organizar y guardar lo hicieron diferente. Hoy tenemos cajas para guardar cd’s, diskets de computadora, zapatos, documentos, videos, planos, etcétera.
Pablo, ingeniero mecánico electricista por la misma UNAM, dice que “el salto de TC fue cuando nos dimos cuenta de que no vendíamos cajas, ni cartón, sino satisfactores, vendíamos básicamente organización que ayudaba hacer mucho más sencilla la vida de las empresas y de la gente”.
Reconocen que no son administradores de carrera y que la empresa ha iniciado un proceso de profesionalización en todas sus áreas; pero se muestran orgullosos de su formación en la UNAM, la cual, coinciden, les permitió replantear con éxito los objetivos y el proyecto de TC. Diego, de 37 años, y Pablo, de 35, se hicieron cargo del negocio familiar en 1993, cuando se vieron en la disyuntiva de incorporar productos ajenos al cartón o continuar trabajando exclusivamente con ese material.
Pablo Elizarrarás, explica que “nos planteamos redefinir la esencia del negocio con conceptos más profundos, y nos dimos cuenta de que no vendíamos cartón, sino satisfactores. Y aquí explotó un proceso de desarrollo de productos que vino a desencadenar lo que hoy por hoy es el concepto integral de productos y servicios TC.
“El tiempo nos fue dando la razón de que el cartón era un material por demás atractivo. De entrada, abrimos un nicho de negocio que no se conocía, porque la caja nada más estaba relacionada con la parte industrial. Hoy se ve que el cartón es mucho más que un material de desecho. Es un producto que está hecho para guardar documentos o pertenencias para toda la vida.”
Agrega que el producto de cartón es tan funcional como el que se fabrica con otros materiales como metal o madera, con la ventaja de que el precio final para el consumidor es hasta 75 por ciento más bajo. Ejemplifica con el archivero deslizable que produce TC contra los tradicionales fabricados de metal.
Responsabilidad social
Además, el cartón es un material “muy amigable” para el medio ambiente porque es biodegradable, reciclable y reciclado. De acuerdo con los Elizarrarás, la empresa no debe eludir su responsabilidad social.
Pablo agrega que aspiran a que el consumidor sea cada vez más conciente de su entorno “y que uno gaste un peso en cualquier producto, sino que antes analice y piense si a la empresa a la que le va a comprar se merece que le compre. Se debe valorar si es ética, honorable, se preocupa por cómo desarrolla sus productos, por la fuerza de trabajo.
“Se trata de que no nos dé igual si la empresa a la que le estoy comprando desarrolla sus productos en Pakistán con mano de obra infantil que trabaja en condiciones infrahumanas, o si es una empresa que se preocupa por saber dónde va a parar su producto una vez que termine su vida útil. Por eso decimos: piensa y analiza antes de consumir.”
Endeavor y TC
Sobre el aprendizaje con Endeavor, señalan que los dos procesos en que participaron antes de ser seleccionados les permitieron escudriñar con detenimiento a su propia empresa, ser más objetivos y cuidadosos en su manera de trabajar y pensar en el impacto que va a generar la empresa en la sociedad.
El primer acercamiento de TC con Endeavor se realizó durante 2002. En aquel proceso que se desarrolló en la ciudad de México y en Sao Paulo, Brasil, los Elizarrarás no fueron seleccionados.
Explican que para ellos, que se habían identificado con el proyecto de la organización mundial, el quedarse en la orilla significó una desilusión “pasajera”.
“Nos cuestionamos sobre si el proyecto tenía futuro y sobre si nosotros éramos lo suficientemente emprendedores para encabezarlo. Decidimos que sí, porque ser emprendedores es esforzarse y no dejarse derrotar a pesar de las adversidades. No teníamos por qué llegar a la primera. Teníamos que trabajar”, dice Pablo.
Al año siguiente Endeavor los invitó a inscribirse de nuevo en el proceso de selección. Los Elizarrarás se esmeraron con la presentación de su empresa y fueron aceptados en la comunidad emprendedora mundial.
Coinciden en que Endeavor les permitió enlazarse con una enorme red de empresarios, investigadores y catedráticos altamente especializados con los que TC mantiene “una retroalimentación continua”.
Diego señala que el siguiente paso de TC es “internacionalizar el concepto. Estamos en el camino de ser una empresa mundial, pero no tanto por el tamaño de la organización o por lo que llegue a facturar, sino por la filosofía, por el tipo de conducirse en el nivel interno y externo: eficiente y ejemplar”.
Pablo agrega que profundizarán sus estrategias en la venta de servicios, “básicamente en los de empaque y envíos. Reforzaremos las alianzas que tenemos con las compañías de mensajería”.
Actualmente TC da trabajo de manera directa a 110 personas y, a 80 más a través del sistema de franquicias que se extiende por los estados de Morelos, Campeche, Jalisco, Chihuahua, Veracruz, Guanajuato, Puebla Guerrero, Tamaulipas, Tabasco, Nuevo León, el Estado de México y el Distrito Federal.
Diego concluye que el haber sido seleccionados empresarios Endeavor “no sólo fue una palmada, sino un empujón. Hoy, ellos son nuestros motivadores, el día de mañana tendrán que ser otros; pero finalmente lo que mueve a un negocio tiene que ser esa pasión y ese gusto por hacer lo que estás haciendo”.
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